1875.- La biblioteca personal de Francisco Martínez de Villarreal Fernández de Arbina, Presbítero y Beneficiado de Elciego

Garai hartan, liburutegi pertsonalek agerian uzten zuten jabearen maila kulturala. Kasu honetan, elizgizon honek bere jabetzan dituen titulo gehienak erlijiozkoak direla nabarmentzen da. Honela, hurrengo dokumentuak gure tokiko historia ehuntzen lagunduko digu.

 

Las bibliotecas personales en esta época eran un signo evidente del nivel cultural de su propietario. A través de ellas observamos los temas candentes en esa época e incluso las tendencias ideológicas que podría haber tanto en el sentido civil como en el religioso, que es el caso de este clérigo local. La biblioteca del clérigo Martínez de Villarreal no es muy relevante por su magnitud,  130 volúmenes en 52 títulos; de los cuales sólo 14 no son de religión.  Pero es un testimonio más de la vida social y religiosa de la villa en esta segunda mitad del XIX.

 

Don Francisco Martínez de Villarreal Fernández de Arbina fue un clérigo beneficiado de la Iglesia Parroquial de San Andrés perteneciente a una de las familias más pujantes en la villa en el siglo XIX. Su padre Joaquín María y su tío Pedro Martínez de Villarreal Berrueco estuvieron varios años ostentando la Alcaldía en las dos primeras décadas del siglo XIX.

Falleció en Elciego el 25 de noviembre de 1874, a los 62 años de edad y tras llevar un tiempo importante en estado de demencia. Residía en la actual casa cural, perteneciente entonces a su familia. Tras su fallecimiento el Juzgado Municipal inventarió todos los bienes, incluidos los libros de su biblioteca, por lo que de ahí nos ha llegado a nuestros días esta documentación detallada.

La librería con su cómoda de nogal heredó de otro clérigo relevante del pueblo: Francisco Antonio Sáenz de Olano, fallecido en 1840 siendo presidente del Cabildo Eclesiástico de la Parroquia. Es probable también que parte de su biblioteca le viniera de ese clérigo.

 

 

Una librería con su cómoda de nogal existente en la sala principal que habitó el difunto y en ella lo siguiente:

  • Dos diccionarios de Domínguez, primero y segundo tomo
  • La Santa Biblia, dos tomos
  • Ilustración de la Santa Biblia, dos tomos
  • Vida de la Santa Virgen, un tomo
  • Leyenda de Oro, cuatro tomos
  • Biblia Sacra, un tomo
  • Breviario Mariano, un tomo
  • La Madre de Dios, un tomo
  • Teología Moral en cuadros, un tomo
  • Teología Moral, dos tomos
  • Los héroes y grandezas de la Tierra, cinco tomos
  • Vida de Jesucristo, tres tomos
  • Catecismo del Concilio, un tomo
  • Historia de España por Mariana, diez tomos
  • Manual de Confesores, un tomo
  • Conferencias sobre la pasión de Jesucristo, dos tomos
  • Jesucristo en presencia del siglo, dos tomos
  • Anales del Corazón de María, tres tomos
  • Augusto Nicolás, tres tomos
  • Pensamiento de un Creyente Católico, un tomo
  • Historia de la Compañía de Jesús, cinco tomos
  • Historia de San Agustín, un tomo
  • Biblioteca de los Padres de la Iglesia, diez tomos
  • La Reyna de los Cielos, tres tomos
  • Delicias de la Religión Cristiana, un tomo
  • Viaja estático al Mundo planetario, cuatro tomos
  • Armonía de la razón, dos tomos
  • Historia de la Madre de Dios, dos tomos
  • La Biblia de la Infancia, un tomo
  • Instrucción de la Juventud, dos tomos
  • Once discursos, un tomo
  • Notas de la Iglesia, dos tomos
  • Disposiciones para la Confesión, un tomo
  • Guía de pecadores, dos tomos
  • Vida devota, un tomo
  • El Sacerdote Santificado, dos tomos
  • Defensa de la Inquisición, un tomo
  • Ejercicio Cotidiano , un tomo
  • Vida de Santa Catalina, dos tomos
  • Colección de Opúsculos de Claret, tres tomos
  • Madrid en la mano, un tomo
  • Viaja a la Tierra Santa, tres tomos
  • Reforma del Protestantismo, dos tomos
  • Tesoro de protección, un tomo
  • Catecismo filosófico, dos tomos
  • Confesiones de San Agustín, un tomo
  • Viaje Estático, cuatro tomos
  • Variaciones de las Iglesias, dos tomos
  • Historia Natural, ocho tomos
  • Práctica Criminal, un tomo
  • Tratado del hombre, un tomo
  • Ocho libros en rústica”

 

 

 

 

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EL RETABLO DE LA IGLESIA DE ELCIEGO (1642-1729) . VIII.- Dorado, Estofado y Policromado

Azken ekarpen honekin amaitutzat ematen diogu Erretaularen lanari. Eltziegon dagoen polikromia, zonaldeko nabarmenetariko bat da.

San Mateo

Con esta última aportación al trabajo del Retablo de la Iglesia de Elciego, damos por finalizado nuestro objetivo. En este apartado tratamos del dorado, estofado y policromado de la arquitectura y escultura del Retablo Mayor y Colaterales.

Lateral
Los responsables de la Parroquia y de la Villa aprendieron de los problemas que tuvieron con los artistas desde el inicio de la obra. Comenzó en 1642 con el Relicario de Mateo Fabrizio y siguieron coleteando los pagos y los pleitos con los herederos de los ejecutores entrando ya en el siglo XVIII. La acometida del policromado de la obra se retrasa hasta 1724; pero los responsables quieren tener todo controlado para no incurrir en los problemas habidos en las décadas anteriores.
Para ello dejan la organización en manos de una Comisión integrada por el párroco Mendiluce, Juan Bautista Sáenz de Navarrete, Pedro Jacinto Ibáñez de Medrano y el escribano Ramírez. Estos llevarán las riendas de la contratación, pagos y ejecución de todo el dorado en un tiempo muy limitado.

San PEdro
La buena actuación de estos gestores hace que tengamos hoy en día en Elciego uno de los mejores dorados y policromados de los retablos de la zona.

San Jerónimo
No sería justo olvidarnos del gran trabajo que se hizo en la última limpieza y restauración del dorado y policromía bajo el impulso del entonces párroco Don Tomás Ruiz de Eguilaz. Esto nos permite hoy en día disfrutar y apreciar la calidad cromática de esta gran obra.

Debemos volver a agradecer a Pablo Cañas López por el magnífico reportaje fotográfico que nos ha aportado a este trabajo. Gracias a él, podemos apreciar en este apartado los ricos y variados detalles de la policromía.

 

EL RETABLO DE LA IGLESIA DE ELCIEGO (1642-1729 ) VII.- Domingo Antonio de Elcaraeta

Gaurko sarrerarekin zazpigarren atala jartzen dugu bloglean. Elkaraeta gazteak beste motatako itxura jarri zuen bere irudietan. Gaur egunean berak egindako irudi batzuk beste aldareetan jarrita daude; bainan dokumentuetan argi eta garbi agertzen dira Elkaraetak egindakoak direla.IMG_9164

Domingo Antonio de Elcaraeta, hijo de Bernardo, el autor de los plafones historiados y los Apóstoles del Altar Mayor, formaliza un contrato de escultura con la Parroquia en 1714. Los conflictos con los Oyarzábal, Ichaso y Elcaraeta habían finalizado. Entramos en otra fase donde, aparte de siglo, se introduce un cambio estético e ideológico con Elcaraeta hijo. Las formas barrocas dieron paso a una preferencia por la limpieza, sobriedad, contención y armonía en los proyectos.

La pedagogía de los retablos también tienen su variante acorde a los cambios de la Iglesia. Se tiene presente la reforma del Carmelo (llevada a cabo por Santa Teresa y San Juan de la Cruz) en el altar de la Epístola y la huella de la Compañía de Jesús está presente en el Colateral del Evangelio.

Hemos traído también a este 7º Capítulo la figura de D. Francisco Manuel Navarrete Ladrón de Guevara, que aunque no haya tomado hasta ahora parte en el tema de los retablos, sí tuvo presente a su pueblo en cada uno de los lugares en los que desarrolló su carrera religiosa y realizó su labor pastoral. Con un pensamiento “moderno” llevó a cabo diversas reformas jurídicas, ideológicas y estamentales en cada una de las parroquias, sedes episcopales y Arzobispado que le fueron consignados a su tutela. En este periodo ocupa el puesto de Arzobispo en Burgos y su influencia en la vida local es palpable.

Artículo en:

 

 

EL RETABLO DE LA IGLESIA DE ELCIEGO IV.- La Década de 1670

1670 hamarkadan Diego Ichasok osatuta zuen erretaula nagusia. Bernardo Elcaraetak banan banan apostuluen irudiak jartzen zituen. Bainan diruak ez ziren emandak adostutako denboratan.

Retablo años 1950.- Andrés Díez Del Río(Retablo en la década de 1950.- Fotografía cedida por Andrés Díez Del Río)

Con este cuarto capítulo, dedicado a la década de 1670, vamos completando el trabajo del Retablo Mayor de la Iglesia de Elciego y sus colaterales.

En esta década Diego de Ichaso va completando la arquitectura del Retablo Mayor, al igual que su amigo Oyarzábal va haciendo lo mismo en los dos colaterales mayores que quedaban por cumplimentar. Bernardo de Elcaraeta, sigue esculpiendo figuras de los Apóstoles que va colocando en la arquitectura que se va rematando.

Surgen problemas económicos en los que las arcas de la Iglesia no tienen la bonanza de las décadas anteriores porque los gastos cuantiosos hay que diversificarlos. Esto origina un retraso en el pago a los maestros arquitectos y escultores que van a ir dilatando la entrega de las obras y el remate del propio retablo.

Ver artículo completo

http://es.calameo.com/read/000047119b2cc04944260

EL RETABLO DE LA IGLESIA DE ELCIEGO – III

Gaurko sarrerarekin betetzen ari gara Erretauloaren lana; 1660 hamarkadakoan Ichaso eta Elcaraeta ari dira Erreaulo Nagusian eraikitzen.IMG_9413

Con la aportación de la Década de los años 1660 el Retablo del Altar Mayor se va consolidando de la mano de Diego de Ichaso y Bernardo de Elcaraeta. Sebastián de Oyarzábal va trabajando los dos colaterales que le faltaban tras la disconformidad que tuvo con el Cabildo en la década anterior.IMG_9417

Ichaso aporta una arquitectura barroca más evolucionada que la de su compañero de taller y amigo Oyarzábal. En esta década se construye, ensambla y arma la estructura del Altar Mayor. Elcaraeta va trabajando sus efigies redondas de los doce apóstoles, más el San Andrés y el Calvario. No todas sus efigies las terminaría en esta década; pero sí realizaría la mayoría del trabajo. Los plafones historiados es la otra gran aportación de Elcaraeta en estos años, dejando pendiente el que ocupará un lugar central en el Retablo: el de la Visitación, que representa la fiesta patronal de esa época en Elciego.

El retablo de la Iglesia de Elciego III

http://www.calameo.com/read/000047119c3f2b7b79c1a

 

EL RETABLO DE LA IGLESIA DE ELCIEGO- II

Gaurko sarrarekin bultzakada ematen diogu Erretabloaren lanari. 1650 hamarkadan izanda egon behar zen erretaula; bainan bakarrik Oyarzabalek bete zuen bere lana. 1654 urtean beste kontratazio berria egin zuten Erretaula Nagusia egiteko.

5.-Prendimiento   Con esta década de 1650 aportamos la segunda parte del trabajo del Retablo. Posiblemente sea la más complicada, confusa y la que más luces nos aporta sobre la construcción del Retablo Mayor y los Colaterales.

En 1646 se remató en Calahorra la obra y debía estar construída para 1654. Sebastián de Oyarzábal y Don Pedro Jiménez se comprometieron a tenerla finiquitada para el año indicado; pero Oyarzábal había hecho su parte de los colaterales, Diego Jiménez (sobrino de Don Pedro) había hecho una parte de la escultura que se había comprometido y Don Pedro Jiménez no había cumplido su compromiso. La intervención directa y férrea del obispado hizo que se recondujera la construcción de la obra en 1654 con la incorporación del maestro arquitecto Diego de Ichaso

2.- San Agustín

El trabajo sigue la misma estructura que la década anterior:

– Visión económica de los ingresos de la Iglesia

– Redacción cronológica de lo sucedido en estos años

– Aportación documental

– Fotografía actual de lo realizado en esta década. En este apartado queremos agradecer a Pablo Cañas López por su aportación a este trabajo del retablo.

Lectura completa de esta segunda parte en:

http://www.calameo.com/read/0000471199cf219f6fa87

El Retablo de la Iglesia de Elciego.- I

Eltziegoko San Andres elizaren erretabloari buruz hasiko gara blogean jartzen prestatutako lanak. Oso lan luze egiteko, datuak biltzeko eta sakontasunez aztertzeko. Apurka apurka jarriko ditugu zatikitan orain arte egindako lana.ELCIEGO IGLESIAFotografía del Retablo Mayor en la década de 1920.- Fotografía cedida por la familia Bañares

   Comenzamos con esta aportación una serie de trabajos de investigación y divulgación sobre el Retablo Mayor y Colaterales de la Parroquia de San Andrés. Trabajo extenso e intenso que debido a su amplia aportación lo hemos tenido que dividir en nueve apartados, siguiendo un planteamiento cronológico:

1.- Introducción y Década de 1640
2.- Década de 1650
3.- Década de 1660
4.- Década de 1670
5.- Décadas de 1680 y 1690
6.- Pleitos con los artistas
7.- Dorado del San Andrés y su caja por la Cofradía del Señor San Andrés
8.- Contrato de escultura con Domingo Antonio de Elcaraeta
9.- Dorado del Retablo Mayor y los Colaterales

A su vez, cada apartado tiene tres bloques diferenciados:

 –  Redacción cronológica y argumentaria

–  Aportación documental transcrita en forma de anexos

–  Aportación fotográfica de la iconografía descrita

Esperamos que este trabajo sirva para enriquecer el conocimiento y la divulgación de esta obra tan importante en la ornamentación de la parroquia y por consiguiente, aumentar el patrimonio cultural de nuestro pueblo

Introducción y Década de 1640

 

EL RETABLO MAYOR Y COLATERALES DE LA PARROQUIA DE SAN ANDRES APOSTOL DE ELCIEGO (1644-1724)

2015ko Jaiak Programarako artikulu hau prestatu genuen. Sarrera modukoa erabiliko dugu gure blogean eta hurrengo asteetan zehar handitu eta zabalagoa azalduko ditugu errabloaren zehatz guztiak.

Retablo_PP copia(Retablo Mayor en la actualidad.- Foto Pablo Cañas)

Hasta la mitad del siglo XVII los dineros ingresados por la parroquia se habían dedicado, fundamentalmente, a la construcción de un nuevo templo. Un soberbio edificio para una aldea pujante en el que tres generaciones de canteros de la familia Emasabel, dedicaron cuerpo y alma a esta obra arquitectónica. La construcción de esta nueva parroquia, se acomete en la década de 1540 prolongándose a lo largo de noventa años hasta finalizar, su fábrica externa, con el remate de las cubiertas. Con los tejados completados entramos en la década de 1630 donde, los responsables de la parroquia, deciden dirigir todos los esfuerzos y dineros al adecentamiento interno del edificio (remates de cantería, nivelación de suelos compaginados con la inclusión de tumbas en el propio tempo, enlosado, acondicionamiento del altar mayor…) Junto a esta actividad, los reclamos de pagos y dineros por parte de los herederos de los Emasabel, fueron sangrando las arcas parroquiales.
Los ingresos de la Parroquia venían fundamentalmente de las Primicias y de éstas , la uva y su venta en vino junto con los cereales, fueron los principales proveedores de reales y maravedíes para los gastos que se ocasionaran. Así que el ritmo de construcción, finalización de las labores de cantería y la fábrica de la parroquia caminaba a la par que los ingresos que proporcionaba la Primicia. Podríamos metaforizar con que el templo parroquial, se fue construyendo con sillares extraídos de las entrañas de la tierra y que su ritmo constructivo lo fue marcando el mismo terreno, a través de la generosidad, mayor o menor, de cereales y vino.Iglesia3

Las visitas de los prelados de la diócesis y, en ocasiones, del propio obispo intensificaron el ritmo del final de la construcción del templo y su ornamentación. Esta fue la dinámica de la década de 1630, y todo este movimiento estuvo coordinado y representado por la figura del propio cura, el Bachiller Don Pedro Ibáñez.

          (Retablo Mayor en la Década de 1950.- Foto Andrés Díez Del Río)

Con esta situación se llegó hasta la década de 1640, donde la ornamentación y acondicionamiento del interior del templo no se completaría hasta la construcción de un retablo, acorde con la elegancia y calidad del templo construido. Los Visitadores del Obispado impulsaron la confección de retablos para ornar, acondicionar y adecuar a los nuevos programas iconográficos el interior de los templos. Estos retablos, también constituyeron una manifestación de religiosidad de la población con la divinidad y un instrumento pedagógico y propagandístico del espíritu Contrarreformista promulgado por la Iglesia Católica en este momento. El Obispo impulsaba, autorizaba, daba licencias y hasta dirimía en situaciones de pleito; pero era la propia Parroquia la que contrataba y satisfacía todos los pagos que ocasionaba esta segunda gran obra.
Seguramente también influiría en los responsables locales la construcción de retablos en otras poblaciones que no tenían la impronta y el empuje de Elciego, primera aldea que se independiza de Laguardia en 1583. La sana envidia local podría estar en Elvillar, aldea reseñable donde hacía ya varias décadas había dejado un soberbio retablo con la firma de un gran artista: Guiot de Beaugrant. Antes de finalizar el siglo Lanciego tenía su templo ornamentado. Villabuena y Yécora plasmaron en retablos esa manifestación religiosa en torno a 1600, con artistas reconocidos en la zona como Pedro González de San Pedro. Laguardia en 1618 ornamentó la Parroquia de Santa María de los Reyes con las firmas de reputados retablistas como Mendieta, Juan Bazcardo o Diego Jiménez. Oyón, a su vez, ornó su iglesia en 1624 con la impronta de Pedro Jiménez y Juan Bazcardo. Incluso la aldea de Lapuebla tenía en 1638 una manifestación artística realizada por Mendieta, Mateo Fabricio, Juan Bazcardo y Diego Jiménez. Es muy probable que los responsables de la Parroquia de Elciego fueran sintiendo en su piel este retraso en relación con otras poblaciones de la zona; pero los dilatados gastos ocasionados con el remate del templo y las familias de los canteros, no dejaron otra opción que retrasar el comienzo de esta gran obra del interior.                                                                             

IMG_9376Así entramos en la década de 1640, donde se van reservando remanentes de las cosechas para acometer la siguiente gran obra. Se inicia con el encargo de un relicario o sagrario para el Altar Mayor a Mateo Fabricio, que se encontraba trabajando en el monasterio de San Millán de la Cogolla. Se firma un remate con el artista el 22 de diciembre de 1642 para entregarlo para San Juan de 1644. Todo por un pago general de 4.500 reales, aparte de los gastos ocasionados por el traslado, licencias, viajes, cerrajas, cordeles y festejos de inauguración. En numerosas aldeas o parroquias pequeñas el sagrario o relicario era la única ornamentación del altar.

( 1643 Puerta del Sagrario, obra de Mateo Fabrizio.- Foto Pablo Cañas)

En la Visita del Obispado de 1646 se plantea en serio la construcción del retablo del Altar Mayor y de unos colaterales. Se inicia el proceso con trazas, licencias y con un remate oficial que se realiza en Calahorra el 16 de diciembre de 1646. La obra consistiría en un retablo para el Altar Mayor y cuatro retablos colaterales, todo por una cantidad global de 5.000 ducados (55.000 reales de vellón). El remate recae en dos artistas conocidos en la zona: Sebastián de Oyarzábal del taller de Santo Domingo de la Calzada que se encontraba realizando el retablo  de su Briones natal, y en Don Pedro Jiménez, clérigo de Logroño de reconocido prestigio artístico en la diócesis y muy vinculado al taller de Viana-Cabredo. En las poblaciones pequeñas era difícil superar los mil ducados en un retablo mayor. Lo predispuesto para la parroquia de Elciego era una gran obra en consonancia con el templo construido.
A los tres meses los artistas se obligan, documentalmente, a la acometida del proyecto distribuyéndose los trabajos de la siguiente manera: Sebastián de Oyarzábal realizaría los cuatro colaterales y Don Pedro Jiménez haría el altar mayor, pasando a su sobrino Diego Jiménez ciertos derechos y también obligaciones en la escultura de la obra. Una nueva obligación documental en 1648 entre Oyarzábal y Diego Jiménez, va definiendo trabajos y dineros a percibir. Los trabajos se van realizando en los propios talleres de Santo Domingo y Viana-Cabredo, sin omitir visitas a Elciego para trabajar in situ mediciones, visiones artísticas y cobros de anticipos, que todo era necesario. En una de estas visitas el Ayuntamiento de Elciego (1649) le propone a Oyarzábal la construcción de un retablo baldaquino para ornamentar la imagen de la Virgen de la Plaza en su ermita. El maestro arquitecto de Briones acepta el encargo y lo entrega antes de septiembre de 1650, cobrando por ello 1.950 reales. Diego Jiménez va trabajando plafones y pequeñas esculturas para los retablos en su taller de Viana-Cabredo Pero el gran ausente de toda esta labor es Don Pedro Jiménez, quien atendiendo a las necesidades del alto clero de la diócesis y otro tipo de encomiendas, está muy ausente de la zona y también de su compromiso con el retablo del Altar Mayor de Elciego.
Así llegamos a 1654 que podría haber sido el gran año de la colocación e inauguración de los retablos. Para ello se fueron acondicionando “ baxas “ (basas) de piedra encargadas a los artistas cántabros que estaban rematando cantería en el templo y en el pueblo, como Juan de Setién Venero y Agustín de Rubacaro. Pero la realidad estaba clara: Oyarzábal había realizado sus cuatro colaterales, Diego Jiménez tenía parte de la escultura y Don Pedro Jiménez era el gran ausente a la par que los trabajos que tenía que realizar; pero tenía el apoyo y protección del obispado, por lo que era necesario dar una solución urgente y documentada al problema.                                                             

 Esto origina una actividad extra en el Cabildo, donde el cura y máximo responsable el Bachiller Don Pedro Ibáñez González toma las riendas del problema siguiendo las indicaciones de sus superiores
IMG_2261Oyarzábal entrega sus cuatro colaterales, dos mayores y dos menores; pero éstos últimos no obtienen la conformidad del Cabildo; quien acepta quedarse con los dos mayores, obligando a Oyarzábal a retirar los menores, sustituyéndolos por otros que deberá realizar. Se inician negociaciones por ubicarlos en Sorzano, donde en la actualidad siguen ornamentando su templo.
Se trabaja con celeridad para dar una solución al tema, sin tener que recurrir a pleitear contra Don Pedro Jiménez, algo no permitido ni consentido por el propio Obispado.

(Colateral del Evangelio.- 1648-1754 Sebastián de Oyarzábal)

En medio está Diego Jiménez, sobrino de Don Pedro y con el que había contraído compromiso, con una partida de trabajo ya ejecutado. Jiménez y Martín de Arenalde, ambos del taller de Cabredo, se convienen con Diego de Ichaso, integrante del taller de Santo Domingo de la Calzada, de reconocido prestigio en el obispado y buen amigo de Sebastián de Oyarzábal, y se comprometen a trabajar el Retablo Mayor, concretamente en dos años tendrían colocada la “baxa” y el primer cuerpo del Retablo. El 17 de mayo de 1654 documentan ante escribano público las condiciones técnicas del Retablo Mayor. Entre ellas, destaca, que la madera utilizada sería la de nogal, la más empleada en los retablos de la zona. El nogal da calidades de talla y conservación, no siendo difícil adquirirlo en las cercanías de las sierras. Para los andamiajes se recurría a la buena cantidad y calidad de la vegetación de Lagrán y Pipaón; poblaciones cercanas al puerto de Toro, vía natural de paso desde la zona riojana a la montaña; ruta de vino y pescado para los arrieros.
Van pasando los años y los artistas trabajando en sus cometidos, cobrando anualmente de los dineros de la fábrica de la Iglesia. Reales y Maravedíes que provienen de la Primicia, y que en función de la generosidad de las cosechas y de otros gastos que se van acometiendo, hay mayor o menor caudal para pagar a los artistas. Esta situación, dilatada en tiempo por una parte y de alta dificultad de economía adecuada a la tasación y valoración de los trabajos por otra, hace levantar la disconformidad de las autoridades eclesiásticas que ven cómo los artistas reciben sus pagos, pero que los trabajos no se materializan con la misma velocidad.

IMG_9382En 1660 fallece Diego Jiménez, originando la presencia de un nuevo maestro escultor en la obra del Retablo Mayor. Dos años más tarde fallece el timonel de la parroquia: el cura Bachiller Don Pedro Ibáñez.
Bernardo de Elcaraeta, natural de Asteasu, pertenecía al foco artístico de Santo Domingo de la Calzada y cuenta con la amistad y confianza de Sebastián de Oyarzábal y de Diego de Ichaso. En 1663 Elcaraeta asume un encargo del Ayuntamiento de Elciego para esculpir en piedra el escudo de armas de la Villa para la nueva obra de la Casa Consistorial; cobra por este trabajo 3.300 rs. Al siguiente año, marzo de 1664, firma un contrato con la viuda de Diego Jiménez (Micaela Bazcardo) para concluir la base del Retablo Mayor y acometer el resto del mismo: las esculturas de los Doce Apóstoles, San Andrés y los cinco plafones historiados.
                                      (San Ambrosio, obra de Diego Jiménez.-Foto Pablo Cañas)

Para 1669 está montada la arquitectura y ensamblaje del Retablo del Altar Mayor, puesto que aparecen los pagos a los tasadores. Una vez más no existe acuerdo entre los tasadores de ambas partes (ejecutores y patronos) por lo que el asunto acaba en la audiencia episcopal en forma de pleito. A lo largo de toda la década de 1670 no hay resolución definitiva del pleito, pero sí se siguen realizando pagos a los tres maestros que han intervenido en esta fase: Oyarzábal, Ichaso y Elcaraeta. Esta situación de incertidumbre en la que el retablo estaba prácticamente terminado pero no había acuerdo en la tasación de los pagos, tanto realizados como para finiquitar, se alargó casi veinte años. Fue el 27 de noviembre de 1686 cuando se dió el fallo definitivo del Tribunal Eclesiástico que dictaminaba el pago de los dineros pendiente, aunque la ejecución tardó varios años aún. No fueron los propios artistas los que cobraron las retribuciones aplazadas, sino que en el caso de Oyarzábal fueron su hija y su yerno Miguel de Samaniego, y en el de Ichaso, su hijo Antonio.IMG_9414

Con Bernardo Elcaraeta hubo otra particularidad distinta. El maestro escultor no había entregado el plafón historiado de la Visitación, el central del retablo y el que representaba la festividad religiosa más importante del pueblo. Lo retuvo como presión para cobrar los dineros pendientes. En estos años Elcaraeta estuvo trabajando en el retablo de Santa María de Viana, donde una vez más dejó constancia de su valor artístico. La parroquia de Viana había pagado de más al artista calceatense por lo que el asunto terminó en los tribunales eclesiásticos. En 1695 el Provisor del Obispado ordenó que la Parroquia de Elciego (deudora con Elcaraeta) entregara a la Parroquia de Viana (demandante de dineros al artista) 8.920 rs como compensación de esa diferencia. Los acuerdos no fueron fáciles y el asunto se prolongó en los tribunales por un espacio de más de diez años.

  (Santiago Apóstol.- .Obra de Bernardo Elcaraeta.- Foto Pablo Cañas)

Hasta que definitivamente Elcaraeta entregó el plafón de la Visitación y la parroquia de Viana cobró de la de Elciego los honorarios de más que había entregado al escultor. Esto no impidió que a Antonio Elcaraeta, hijo de Bernardo, se le encargaran unas efigies de San Sebastián y San Juan para los colaterales en 1.710

La mayoría de los retablos se doraban y policromaban al poco tiempo de su terminación. En el caso de nuestro pueblo, con pleitos y pagos pendientes, no se acometió el dorado, estofado y policromado hasta 1724. En 1705 la Cofradía de San Andrés tenía un dinero importante en sus remanentes: 100 ducados y deciden que se gasten en dorar el Santo que preside el Retablo Mayor junto con la caja que lo contiene. Ajustan en esa misma cantidad con el maestro Francisco Ventura de Olabarrieta, quien anteriormente había dorado el retablo mayor de Santa María la Real de Nájera. Para junio de ese año tenía finalizado el trabajo.
Resolviendo los asuntos de los pagos y los pleitos, se llevan caminados 70 años desde que se inició la obra de los retablos. Demasiados años y muchos disgustos para acometer con ánimos y serenidad la segunda parte de los retablos: el dorado y policromado. Don Manuel Navarrete Ladrón de Guevara, el arzobispo de Burgos que siempre tuvo presente en su pensamiento y en sus caudales a su pueblo querido, prometió en 1716 el pago de 3.000 ducados para culminar la decoración iniciada con el retablo y los colaterales y también comenzar el dorado de los mismos. Su voluntad era colocar unas telas decorativas y unas colgaduras que engalanaran majestuosamente las paredes que estaban al lado de los retablos, dejando un resto importante para el inicio del dorado. Pero el arzobispo falleció en 1723 y la suma prometida, no había llegado a las arcas parroquiales. Los responsables de los caudales de la Parroquia tenían muy presente todo lo acontecido en años anteriores, tanto con los canteros como con los maestros de arquitectura y escultura. Debían controlar herméticamente los gastos y los pagos, los tiempos y las entregas. Así que se organizó una comisión férrea para dirigir la obra del dorado y estofado del retablo hasta que terminase su ejecución completa, y controlar también durante este tiempo los caudales de la Parroquia a través de las mayordomías. La integraban el cura Don Juan Antonio Mendiluce Echandia, el alcalde Don Juan Bautista Sáenz de Navarrete y Murúa, Don Pedro Jacinto Ibáñez de Medrano, Regidor Perpetuo ,y el escribano local Joseph Ramírez.

IMG_9413Lo primero que hicieron fue una reunión general con todos los parroquianos el 7 de noviembre de 1723 donde acordaron adelantar y aportar dineros para acometer la obra del dorado y estofado de los retablos. Más de noventa personas y familias se comprometieron a ayudar con un total de 13.341’5 reales, un 30’7% del presupuesto final de la obra, hipotecando sus bienes.

(Plafón historiado del Nacimiento.- Obra de Bernardo Elcaraeta.-Foto Pablo Cañas)
Este mismo año de 1724 se sacan unas condiciones técnicas para el dorado de los retablos a cargo de uno de los más prestigiados maestros de la zona, Mathías Martínez de Ollora, quien asumió la acometida por un valor de 49.000 reales de vellón. Mientras se están preparando licencias y documentación para escriturar el contrato, apareció la postura de otros dos maestros en el arte de la policromía, dorado y estofado: Joseph de la Fuente Santa María, natural de Calahorra y Joseph de San Juan, nacido en Torrecilla en Cameros. Estos ajustan con los responsables locales en 42.000 reales el dorado del retablo mayor y los cuatro colaterales, aparte de dorar la reja del coro y los púlpitos. La diferencia era notable en precio y en ampliación del trabajo, en beneficio de las arcas parroquiales; argumento que tuvieron que utilizar en muchas ocasiones, porque el asunto acabó también en los tribunales eclesiásticos. El trabajo en las Audiencias de Logroño y Burgos fue muy activo y corto en el tiempo, declarándose definitivamente que se saque a remate público por si hubiera algún otro maestro dorador que asumiera el trabajo por otra cantidad de dinero. Finalmente en 1726 De La Fuente y San Juan iniciaron los trabajos de dorado, estofado y policromado de los retablos de la Parroquia de Elciego por la cantidad estipulada de 42.000 reales.
El trabajo de dorado, estofado y policromado del retablo es de alta calidad, con esmeradas labores de pincel a través de las tajas en los vestidos de las efigies, representando escenas de su vida . Las vestimentas están ornamentadas con detalles imitando flores, pájaros, rameados, naturaleza, piedras preciosas, pedrería, brocados, damascos , arabescos…. dejándonos un tesoro artístico impagable.
En la actualidad tenemos en la Parroquia
– Un Retablo Mayor realizado por el Maestro Arquitecto Diego de Ichaso con una escultura en su base de Diego Jiménez y doce apóstoles ( más San Andrés en el centro) y cinco plafones historiados de Bernardo de Elcaraeta. El Dorado y Policromado fue realizado por Joseph de la Fuente y Joseph de San Juan
– Dos retablos Colaterales obra de Sebastián de Oyarzábal, con plafones representativos en las bases de Diego Jiménez y con esculturas de Antonio de Elcaraeta y del propio Diego Jiménez. Dorado y policromado de De la Fuente y San Juan
– Un altar posterior también del XVII, con la impronta de Oyarzábal y del taller de Santo Domingo de la Calzada, donde en la actualidad cobija una buena imagen de Santa Ana, un San Lorenzo policromado por los mismos artistas que el Retablo Mayor y un San Roque de la misma época.

LA VISITA DEL OBISPO DE VITORIA, ZACARIAS MARTINEZ, EN TORNO A 1925

Gasteizko Gotzainaren bisita egin eta gero, argazki ofiziala, herriko agintari guztiekin. Eskerrak ematen diogu Koldo Palacios eta Bañares senidekoei; bi aldeetatik argazkia hurbildu digute

Zacarías Martínez

Bonita foto de autoridades civiles y eclesiásticas en torno a 1925 en el pórtico de la Parroquia de San Andrés de Elciego. En el centro Zacarías Martínez Núñez (quien fue obispo de Vitoria entre 1923 y 1927), a su derecha Eustaquio Echave-Sustaeta Pedroso (dirigente del carlismo alavés), Amadeo Bañares Pérez ( quien fue Alcalde de Elciego entre 1924 a 1926), Eusebio Palacios Uribe “Pitillos” ( Depositario del Ayuntamiento desde 1916 y Director de la Banda de Música entre 1911-1916) y Teodoro Sáenz de Navarrete Navarrete (Secretario). Entre Echave y el Obispo aparece Rodrigo Larrea Sáenz de Navarrete. A la izquierda del Sr. Obispo encontramos a Victoria Sáenz de Navarrete RAmírez (esposa de Eustaquio Echave-Sustaeta), Francisco Bañares Pérez (Juez), Antonio Pardo Santa María  y al extremo de la fotografía a Isidro Núñez González (Alguacil).
Algunas personas se nos quedan sin identificar, sobre todo entre el numeroso clero que aparece retratado. Si alguien puede aportarnos más información, bienvenida sea.
Agradecemos profundamente a Koldo Palacios Ruiz de Vergara y a la familia Bañares porque por ambas partes nos han hecho llegar este estupendo documento gráfico. También agradecer a Cristina Santos Pardo, quien nos ha ayudado a identificar a algunas peronas.

1705.- La Cofradía de San Andrés decide dorar la efigie del patrono que preside el Retablo Mayor

San Andres Kofradiak  1705ean dirutza izan zuen eta pratroiaren irudia margoztea erabaki zuen.

29.- San Andrés

(Imagen actual de San Andrés presidiendo el Retablo Mayor.-Fotografía de Pablo Cañas.)

Para el año de 1705 la construcción y el montaje del Retablo Mayor está ya finalizado; excepto el plafón historiado de la Visitación que el autor Bernardo Elcaraeta lo tiene retenido porque la Iglesia de Elciego no le había saldado los dineros pendientes. Elcaraeta, tras su trabajo en los Apóstoles y los plafones historiados del Retablo Mayor de Elciego, pasó a trabajar en el de la Iglesia de Santa María de Viana, donde nos dejó un legado de gran valor artístico. La parroquia de Viana pagó al artista más de lo estipulado y el asunto acabó en los tribunales de la diócesis. Aquí se dictaminó este mismo año de 1705 que la Parroquia de Elciego pagase a la de Viana 6.311 reales en compensación con la demasía ésta había satisfecho al artista. Con estas deudas pendientes y con los requerimientos de los herederos en los tribunales, donde continuó aún un quinquenio más, el retablo estaba sin dorar ni policromar.
La Cofradía de San Andrés, que utilizaba la propia Iglesia para sus reuniones y donde veneraban al Señor San Andrés en la efigie que preside el Retablo Mayor, dispone al comienzo de este año de 1705 de un dinero remanente muy importante: 100 ducados. El 25 de enero se reúnen los hermanos cofrades y deciden que se gasten en dorar el Santo que preside el Retablo y la caja que lo contiene.
A las pocas semanas solicitan licencia al Vicario General para realizar el trabajo y lo ajustan con Francisco Ventura de Olabarrieta, maestro dorador y estofador que en la década anterior había estado dorando y policromando el retablo Mayor de Santa María la Real de Nájera, por la cantidad estipulada de 100 ducados.
Así el 17 de marzo de 1705 escrituran el contrato entre el artista y la Cofradía con el notario local Andrés Ramírez bajo las siguientes condiciones:
“…es condición que el maestro en quien se remató dicha obra ha de correr por su cuenta el limpiar el polvo que tuviere dicho santo y demás ….
…que el dicho Maestro para dorar y estofar todo lo referido después de limpio dicho polvo ha de lavar con agua cola y picar los nudos que tuviere …
… que antes de dorar todo lo dicho el dicho Maestro a he dar cinco manos de yeso muy útil de suerte que no se le tapen sus harpaduras y talla de dicha obra otras cinco de mate y otras cinco de valdellanes (¿) con buenas templas y frescas y sobre ellas se ha de dorar y estofar correferido…
….que los florones de dicha caja se hayan de dorar y estofar con algunas hojas verdes de esmeraldas cobre plata…
…que todo lo restante hasta concluir con la caja y demás que cae sobre el dicho arco es recto los dos florones los demás que se hallan en la cornisa han de ser dorados y estofados y entre uno y otro ha de verde esmeralda….
…que para la paga de dicha obra ha de dar cien ducados de vellón en que ha sido tasada en esta forma los cien reales luego de contar y hasta el cumplimiento de esos seiscientos reales se le han dado conforme fuera trabajando y los cuatrocientos restantes se le han de dar a acabada que sea dicha…
…que el dicho maestro ha de dorar el pendón de la cofradía del señor San Andrés…”

Contrato con el artista
(AHPA 1705 Andrés Ramírez Prot. 8391)

A primeros de junio el trabajo estaba concluido y tal y como era costumbre, y así se estipulaba en los contratos, veedores o tasadores por ambas partes, o uno concertado por las mismas, examinaba los trabajos realizados y emitía su informe. El 4 de junio de 1705 Juan Bautista de Orbe, maestro dorador de Logroño, emitió el siguiente informe:

“Primeramente que la efigie caja y demás correspondiente según las condiciones de la escritura que le ha sido mostrada, ha visto y reconocido dicha obra y dijo según lo visto y reconocido estar ejecutada con arte excepto que los dos florones que están debajo de la peana de dicho santo no corresponde con la verde esmeralda que los otros dos que se halla encima de la caja por no tener igualdad de correspondencia y para que la tenga necesita dicho maestro darle al lado de la Epístola el color que le corresponde al del Evangelio.
Asimismo declaró que por cuanto están convenidas dos pilastras que son las de los lados de afuera de la caja las debe retocar y perfeccionar las hojas que le sirven de capitel
Y cumplido con lo referido dicho Francisco Ventura de Olabarrieta desde luego declara dar por bien y fabricada dicha obra así lo declaro y firmo junto con dicho señor Abad y dicho Ventura de Olabarrieta fe de ello yo el escribano”
Así lo firmaron Juan Bautista de Orbe, Francisco Ventura de Olabarrieta, Pedro Cirueña como Abad y Andrés Ramírez como escribano público.

Firma artistas(AHPA 1705 Andrés Ramírez Prot. 8391)

Veinte años debió estar la imagen del Señor San Andrés dorada y policromada presidiendo un retablo con el colorido natural del nogal, puesto que hasta 1725 no se acometió el dorado y estofado de todo el Retablo Mayor y los colaterales .

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