ORGANOS Y ORGANISTAS EN ELCIEGO

 

 pedro-trepiana-blanco   Pedro Trepiana Blanco, es el último eslabón de una cadena de organistas que desde el s. XVI han tañido los distinos órganos que ha habido en nuestra parroquia de San Andrés. 50 años de organista de esta persona tan celosa de su trabajo al que no puedo menos que mostrarle un cariño especial por mis andanzas en el teclado y multitud de actos religiosos compartiendo música, vida y religión. Con motivo de su homenaje en 2008 se publicó en el Programa de fiestas el siguiente artículo.

 

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Construcción del PUENTE DE ELCIEGO sobre el río Ebro (1861-1875)

           

            Hasta la construcción de este paso entre Rioja Alavesa y Castilla,  ambas orillas tenían dos accesos para el transporte mayor: Logroño y  San Vicente de la Sonsierra. Entre estos dos enlaces, multitud de barcas comunicaban ambas orillas para el paso fundamentalmente de personas; pero que no cumplían el cometido de esta nueva época de desarrollo: transporte de caballerías, carruajes y mercancías pesadas.

            Este puente es de los de tipología de estilo francés, construidos en la segunda mitad del s XIX: aminoramiento del grosor de las pilas, elevación de los arranques de las bóvedas respecto del nivel del cauce del río, ojos entre arcadas y mayor capacidad de desagüe.

            Esta obra civil va unida al desarrollo económico de la Rioja Alavesa, especialmente al empuje que se le quiere dar a la nueva elaboración de vinos, y sobre todo a entablar un enlace de transporte moderno con el ferrocarril Tudela-Bilbao.

 

            Construcción del Puente (1861 – 1867)

 

            La barca había sido hasta esta fecha el medio de transporte entre Elciego y Cenicero. Era una barca amarrada a una maroma que transportaba  fundamentalmente personas; pero que no podía atender el paso de carruajes ni mucho menos atender la demanda que originaba la cercanía del ferrocarril Bilbao-Tudela (1856). Era una barcaza que sufría muchísimos desperfectos por la humedad, las crecidas del río, el uso……y era una herramienta no válida para la nueva época.

            El Ayuntamiento local, inmerso en una nueva época de saneo de arcas, planificación de la economía y animado por el empuje que puede tomar el tema vitivinícola, inicia la idea y el proceso de construcción de un puente de piedra que una ambas márgenes y que sea el paso adecuado para carruajes, con idea de enlazar con el ferrocarril de Bilbao-Tudela, en la estación de Cenicero.

            En un acuerdo de 1861 se decide contactar con Diputación y costear a medias la construcción del puente. D. Pantaleón Iradier, Arquitecto de Provincia, se traslada a Elciego y redacta un informe positivo sobre la ubicación del mismo en este término por ser el punto más céntrico de la Rioja Alavesa y porque podría ser la llave para el resto de los pueblos limítrofes. Supedita este proyecto a que la compañía del ferrocarril construya una estación en Cenicero. Valora su construcción en 845.750 reales.

            En Abril de 1862 el jefe de obras del ferrocarril Miranda –Tudela certifica que se establecerá una estación a las afueras de Cenicero y que ya se estaba construyendo.

            El Ayuntamiento busca medios para financiar la obra y así decide vender las encinas que se hayan en el Monte de Valduengo, propiedad común. Tras varias subastas se venden en 38.000 rs.

            En Enero de 1863 se celebra el remate del puente, no habiendo licitador alguno. Se reduce la cantidad y se establece en 762.900 r/v a finales de año, adquiriéndola D. Andrés Senderos, quien se compromete a realizar la obra en un año.

            La obra del puente lleva consigo otros dos proyectos importantes: el enlace entre el núcleo urbano de Elciego y el puente, y el enlace entre éste y la estación de ferrocarril de Cenicero. Es el Ayuntamiento local el que toma la iniciativa y empuja para sacar adelante los dos proyectos anexos . Así se compromete a la realización del camino alavés a medias con la Diputación de Alava y a la realización del trazado en el municipio de Cenicero a medias con la Diputación de Logroño  Es obvio que la Diputación logroñesa no muestra interés en el proyecto y así a la hora de compra y expropiación de terrenos se muestra menos interesada por lo que tiene que ser el Ayuntamiento de Elciego el que adelante pagos e impulse la realización del acuerdo.

            Tras varios retrasos originados por los fríos, agotamiento de dineros y cumplimiento de otros planes que se adosaron a esta obra (fuente, abrevadero y lavadero), el 8 de julio de 1867, con presencia del Teniente Diputado General D. Vicente Payueta, se inaugura el puente.

            La utilización de este nuevo paso lleva consigo un pago denominado pontazgo. Y para ello se construye una pequeña vivienda en el extremo del puente donde residirá la persona encargada de cobrar este impuesto y allí estará colocada la cadena que impediría el libre paso.

 

            Derrumbe del puente (1871)

 

            El 12 de enero se producen grandes riadas y el puente es arrastrado por las aguas hacia las siete de la mañana. Urge la construcción de un nuevo barco tanto para el servicio de personas como para la extracción de vinos y se acuerda contactar con los constructores Barcos de Bilbao.

 

            Reconstrucción del puente (1871 – 1873)

 

            El Ayuntamiento recurre inmediatamente ante la Diputación indicando la necesidad de reconstruir el puente tanto por sus ideas iniciales, como por la situación económica negativa en que se ha quedado la administración local al haber realizado enormes gastos en la construcción.

            Nuevamente el Arquitecto de Provincia, D. Pantaleón Iradier se presenta e informa favorablemente sobre la reconstrucción. Pone el proyecto en manos de D. Ricardo Bellsolá, famoso ingeniero vinculado con Elciego ( Bodegas Marqués de Riscal, Fuente, Abrevadero, Lavadero,…..)

            Se ve necesario elevarlo metro y medio más que el anterior y alguna pequeña variación para el mejor desahogo de las aguas. Se debate profusamente sobre la conveniencia o no de utilizar las piedras del anterior, y se desestima esa posibilidad (en la actualidad, cuando el río baja poco crecido, pueden verse en el fondo losas y piedras labradas de la primera construcción), aunque sí se aprovechan los estribos y alguna parte del material. Se licita en 554.073 r/v. Tras unas primeras subastas desiertas, D. José Arístegui, de Bilbao, oferta unas condiciones que acatan Diputación y Ayuntamiento de Elciego.

            En septiembre de 1871 la obra está en plena actividad. Trabajan en promedio unos setenta y tantos peones, veintitantos canteros, una docena de carpinteros, tres capataces y dos principales.      

            A lo largo de la obra van siendo necesario pequeños retoques como la traída de cal de lugares más lejanos, variación en la fabricación de morteros, dificultades de asentamiento de las pilas,etc…

            La construcción va rápida y sin mayores problemas; pero una nueva crecida de aguas a primeros de marzo inutiliza el barco que se viene utilizando provisionalmente para el paso; por lo que la Corporación local solicita se abrevie lo más posible el final de la obra, e incluso accede, con el consentimiento de la compañía Egaña, la encargada de la construcción, el paso de carros y caballerías antes de entregar la obra. El Ministerio de la Guerra también interviene en la pronta ejecución de esta obra, por los intereses que tiene para movimientos de tropas (estamos ya en plena guerra carlista).

            El 27 de junio de 1873 se firma la entrega de la obra, en la que se especifican las dos variaciones que se han introducido en el pliego de condiciones: 1.-Que las pilas, hasta salir fuera de agua se han construido con mampostería hidráulica en lugar de común y 2.- que los morteros construidos primitivamente no estaban confeccionados completamente a los señalados en las condiciones. Estas modificaciones no supusieron inconvenientes, no así los incrementos de 11.365 r/v  relativos a incrementos de materiales en pilares, necesidad de profundizar más de lo señalado en el plano, diferencia en el precio del hormigón, daños de la avenida de marzo, daños causados por el uso del puente sin estar terminado etc..

 

            Destrucción del puente (1873)

 

 

            Antes de terminar la obra, se persona en el Ayuntamiento de Elciego el Jefe de los voluntarios de Cenicero alegando autorización del Gobernador Civil de Logroño para que se deje paso libre por el puente y en caso contrario destruirlo. El alcalde de Elciego transmite al Gobernador de Logroño y a la Diputación de Alava la inquietud suscitada por la posible voladura del puente ya que tantos esfuerzos económicos han costado a las arcas municipales. Propone así mismo colocar una puerta en el puente por cuenta de la villa de Elciego forrada con sus arpilleras y fortines laterales, zanjas y parapetos.

Grabado del puente

Grabado del puente

   

 

            Debido “a las actuales circunstancias que está atravesando el país y los muchos gastos que con la sublevación carlista en las provincias vascongadas” Diputación suspende la obra de acceso al puente y el Ayuntamiento acata “ hasta tanto que las cosas tomen otro rumbo o se determine el llevar a debido efecto la mencionada obra, pues con la revolución son muy escasos los trabajos que pasan por dicho camino y no creen un perjuicio para los intereses de este vecindario la indicada suspensión”.

            La guerra carlista sigue su curso y el paso del Ebro es un punto estratégico importante. Los de Cenicero se dirigen a los de Elciego solicitando se colocase una guardia en el puente, y así se hizo. Más tarde en la parte castellana se hizo un gran foso en el extremo del puente, detrás de la puerta forrada de hierro y fortines laterales cortando el paso; incluso hasta se pensó en la colocación de un puente levadizo para solventar el paso por este foso, pero no llegó a realizarse.

            El 1 de diciembre las fuerzas del Ejército de los voluntarios de Cenicero vuelan con pólvora el primer arco del puente por la orilla de Castilla. Con el debilitamiento de la estructura, en abril de 1874, se hunde el segundo arco.

           

            Nueva reconstrucción

 

            El Ministerio de Guerra comunica al de Fomento la necesidad de restaurar este paso, no tiene inconveniente en adelantar los trabajos y los gastos, pero posteriormente tendrá que ser Diputación quien devuelva los dineros gastados. Diputación argumenta en un extenso escrito fechado el 29 de octubre de 1974 las dificultades económicas por las que atraviesa y que la responsabilidad del hundimiento es del Ejército. Finalmente el Gobierno de la República es quien resuelve rehabilitarlo.

            Hacia mayo de 1875 se trabaja a buen ritmo en la reconstrucción del puente, que queda totalmente finalizado a finales del mes siguiente.

            Los caminos de acceso han quedado bastante deteriorados por el paso de convoyes y de tropas, con lo que el Ayuntamiento ha tenido que desembolsar nuevamente dineros añadidos para su puesta a punto. En la recomposición del camino es fundamental el trabajo de veredas que todo vecino tiene obligación de cumplir. Todos estos desembolsos no previstos inicialmente originan un conflicto con la Diputación alavesa para el cobro de aranceles. La entidad foral reclama el dinero que anticipó para su construcción y el Ayuntamiento responde que con motivo de la guerra ha tenido que realizar importantes desembolsos y atender primerísimas necesidades; por lo que se pactan en mayo de 1878 nuevas bases.

           pontazgo011 Al año siguiente se declara obra Provincial, por lo que es necesario entregarlo a la provincia completo y totalmente reparado. Así, tras un informe del Arquitecto de Provincia, D. Pantaleón Iradier, es necesario reparar manchas de humedad provenientes del camino, reparar la caseta de recaudación del portazgo (que se hallaba en mal estado e inhabitable por haberse destruido en la guerra) y reparar el camino hasta el pueblo.

           

                        Jesús Fernández Ibáñez