1874 La última reconstrucción del Puente del Ebro de Elciego

Asko kostatu zait lan hau amaitzea; bainan merezi izan du. Hor geratzen da dokumentazio zehatza eta oso gutxi ezaguna.

  Dos puentes se hicieron sobre el río Ebro, uno en la década de 1860 y otro en siguiente década tras llevarselo la riada el 12 de enero de 1871. Dos puentes pagados a medias entre Diputación y el Ayuntamiento de Elciego que dejaron las arcas locales vaciadas; pero que proporcionaron al pueblo y a la zona un nuevo mercado a los vinos a través del ferrocarril.

Una guerra civil entre llamados carlistas y liberales truncó con la voladura de un arco del puente a cargo del Ejército del Norte, todas las esperanzas e ilusiones de la población de Elciego un 1 de diciembre de 1873.

La reconstrucción del puente, la gran obra civil de la segunda mitad del XIX, fue un nuevo esfuerzo titánico de nuestros antepasados, nuestras autoridades y de una persona siempre querida y a veces olvidada: Ricardo Bellsolá Bayo.

Dejamos aquí una crónica de los acontecimientos y un trabajo minucioso para enriquecer el patrimonio histórico de nuestro pueblo.

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LA ULTIMA RECONSTRUCCION DEL PUENTE SOBRE EL RIO EBRO EN

ELCIEGO  (1874-1875)

Jesús Fernández Ibáñez

1.- Introducción

Al comienzo de la década de 1860 la construcción de un puente  que comunicara con la reciente construida red ferroviaria,  estuvo muy presente en nuestras autoridades locales. Tener comunicación con esa vía, suponía un gran paso para la comercialización de los vinos. Por eso el interés de que la propia vía Castejón-Bilbao pudiera tener su trazado por el sur de Alava, estuvo presente en las autoridades provinciales .Cuando se conoció definitivamente el trazado y supieron con certeza de que en Cenicero se iba a construir una estación, la idea de construir un puente sobre el río Ebro se convirtió ya en una necesidad. El Ayuntamiento de Elciego se puso en contacto con Diputación y el Arquitecto Provincial Pantaleón Iradier, y se diseñó un puente que salió a remate en enero de 1863 por 762.900 reales.  La construcción fue financiada a partes iguales por el Ayuntamiento de Elciego y la Diputación alavesa, teniendo un coste total de 223.793 reales y 24 céntimos – Tras varios meses de retrasos en pagos y otras dificultades, se inauguró el 8 de julio de 1867. Leer el resto de esta entrada »

1869.-LA CASETA DEL PONTAZGO DE ELCIEGO

Zubia pasatzeko zergak ordaindu behar zituzten. Hori ondo kontrolatzeko etxetxo bat eraiki zuten Udalak eta Diputazioak.
Planoo

Tras la inauguración del primer puente el 8 de julio de 1867, enseguida se vio la necesidad de edificar una vivienda para el servicio de la persona que cobrara el pontazgo.

A lo largo del siglo XIX Alava tenía una serie de portazgos, aduanas o cadenas de pago a través de los cuales cobraba unos impuestos al tránsito de personas, animales y carruajes. En la zona de Rioja Alavesa estaban las cadenas o peajes de Salinillas (en la zona de las Conchas), en Labastida ( en el paso del puente por Haro) y en los tramos de Herrera y Assa (camino de Laguardia). Con la construcción del Puente sobre el Río Ebro en Elciego se adecuó otro impuesto: el pontazgo.

Debido al constante tránsito por el puente, era necesario dotarle, aparte de la cadena, de un refugio o caseta adecuada. Es decir con lugar para vivienda de la familia que arrendase el remate y para cobijo de mercancía, caballería y carruajes que fueran retenidos.

El proyecto inicial constaba de una caseta más sencilla;  pero a instancias del propio Arquitecto Provincial, se mejora el planteamiento inicial añadiéndole cuadra y corral. Se persona en Elciego para tratar de convencer a las Autoridades de la necesidad de esas mejoras asegurando, al propio Diputado General que este mejoramiento haría producir 160 reales al año. La obra se tasa en 4.800 reales. Los gastos los sufragarían la Provincia y el Ayuntamiento a partes iguales. Así lo aprueba el Ayuntamiento con su Alcalde, Don León Ibáñez e 10 de enero de 1869. Al principio se pensó en una caseta más sencilla, pero el Arquitecto Provincial se persona en Elciego y mejora el planteamiento inicial, añadiéndole cuadra y corral; asegurándole al Diputado General que con esta mejora haría producir 160 reales al año.

Expediente

Se elaboran las Condiciones de la obra para sacarla a remate público y se establecen las siguientes:

  • 1ª.- se ha de situar dicha caseta en la parte del Poniente de la carretera, junto a la aleta o estribo del puente, en línea paralela con el cordón y de modo que no sobresalga más que los muros y desmontando el relleno del camino en la parte necesaria para el planteamiento de las paredes y edificio.
  • 2ª.- Las dimensiones, disposición y forma de la caseta serán las que se manifiestan en el adjunto dibujo comprendiendo dos plantas una que se situará en la parte baja del terreno y la otra al nivel de la carretera.
  • 3ª.- Se abrirán los cimientos hasta encontrar terreno firme, dándoles en su planta cinco y medio por el ancho y en las otras fachadas tres y medio pies rellenándolas con mampostería de piedra de buena calidad sentada con mezcla compuesta de dos partes de arena y una de cal con abundantes pasaderas y ripiada con esmero.
  • 4ª Desde el terreno natural para arriba y nivelado el cimiento con su mayor altura, se retallarán las paredes medio pie en todas sus fachadas subiéndolas con este grueso único pie de altura, disminuyendo después según se marca en el diseño tanto para las del sótano como para las del piso superior.
  • 5ª Las paredes en lo que comprende el sótano no serán de igual fábrica que la de los cimientos y tendrán esquinas de sillería de 1 ½ pies de entera y 2 ½ de ramal bien enlazados con la mampostería. Igualmente serán de sillería la puerta de entrada al corral y ventana del mismo.
  • 6ª.- El umbral de la puerta principal de la fachada se ha de sentar medio pie más alto que el cordón del afirmado y en esta altura cerrará en derredor de la caseta una hilada de nueve pulgadas de alto que hará de imposta y separe los suelos. El resto se construirá su fachada tal como indica el plano y en su costado será el recerco de vanos y esquinas de sillería quedando los sillares 1 ½ pulgadas más salientes que la mampostería que será concertada en los entrepatios y de modo que sus piedras, sus juntas y niveles vengan bien con las losadas de sillería. La imposta o cornisa será en su fachada por completo de sillería y en el resto se correrá el vocelón en que se han de apoyar los cabrios.
  • 7ªSE ha de armar el tejado a dos aguas colocando en el gallur una pieza de roble u olmo de ocho con nueve pulgadas de escuadra labrándola en lo que vuele en arista viva y con toda perfección, sobre ella se apoyarán los cabrios de pino o chopo situados 13 pulgadas uno de otro y tres pulgadas menos de grueso clavados en las zapatas que llevarán las paredes sosteniendo a su vez la tabla bien solapada y asegurada y la teja de buena clase y de modo que entren 120 tejas en cada estado . Los vuelos se forrarán de tabla serradiza de chopo o pino formando cornisa
  • 8ª.-El suelo del piso bajo se formará con cuartones de chopo o pino de 6 con 7 pulgadas de escuadra sentados a 13 pulgadas uno de otro cubriéndolo con bovedilla de ladrillo y yeso recubriéndola y jarreándola por igual e igualándola con arena y yeso por su parte superior de modo que reciba la baldosa de buena clase y se sentará a nivel y sin malos encuentros.
  • 9ª.- El piso bajo llevará cielo raso colgado a cabrios con teguillo o tablilla francesa, pasándolo de mano de yeso y cargándolo y batiéndolo perfectamente
  • 10ª.- Construirá los tabiques sencillos de ladrillo y yeso que señala el diseño así como hará un fogón alto con arco de ladrillo y losa correspondiente con su campana y chimenea jarreada por el interior y que sobresalga del tejado a mayor altura que el gallur
  • 11ª Se han de jarrear y lucir todos los lienzos de la caseta por su interior con excepción de la cuadra, dándole tres manos de buena lechada de cal por el exterior irá repellado todo lo correspondiente al sótano y fachada de atrás y en la principal y costados se limpiarán bien las uniones de la mampostería tomándose las juntas con mezcla de igual parte de cal y arena.
  • 12ª.- El marquerio de las ventanas y puertas exteriores será de roble de 3 con 4 pulgadas de escuadra las de la primeras y de 4 con 5 las de las segundas. Los vanos llevarán cargaderos del mismo material y 4 pulgadas de espesor. Los vanos interiores de las puertas de pino de 3 con 5 pulgadas.
  • 13ª.- Las puertas exteriores serán de roble u olmo la principal tronzada en su altura y de armazón de 2 ½ pulgadas de grueso. Las ventanas también del mismo material pero del grueso de guarnición y ventanillos de pino o chopo todos ensamblados. Las puertas interiores se harán de tabla de pino unida a macho y hembra con buenos cabezales que la aseguren bien.
  • 14ª.- La puerta principal además de sus grandes pernios llevará cerrojo y cerraja con su llave. La del corral tendrá llave únicamente. Las ventanas tendrán pernios y fallebas la principal y cerrojillos en los ventanales. Las puertas interiores tendrán picaporte y cerraja. Todo el mencionado herraje será de hierro bien trabajado con tirafondos y con arreglo a su uso.
  • 15ª.- Todas las puertas y ventanas y alero se pintarán con tres manos al oleo de color aplomado emplasteciendo todas las maderas perfectamente y colocando cristales en las ventanas.
  • 16ª Enfrente de la caseta colocará introducida en el terreno una pilastra de sillería bien labrada de un pie en cuadro y 4 ½ pies de altura que servirá para el enganche de la cadena
  • 17ª.- Todas las obras se construirán según arte y sin que les falte requisito alguno para su solidez y buen aspecto, dejándolo todo bien concluido y respondiendo por seis meses de los deterioros o faltas que se notaran reponiéndolas a su costa.
  • 18ª.- Arreglará el suelo de la cuadra poniéndolo a nivel con el umbral y hará desmontes y rellenos necesarios para dejar bien arreglado el servicio de la caseta.
  • 19ª.- Se terminarán esta obras en tiempo de dos meses después de aprobado el remate por la Diputación
  • 20ª.- Se presupuesta el coste total de la caseta en seis mil ochocientos reales vellón que servirán de tipo para el remate, abonándose en tres plazos. El 1º de mil ochocientos rs echado que sea el piso del sótano. El 2º de lo que resulta descontada la anterior cantidad y una cuarta parte que se reserva para el 3º y último plazo y segunda entrega sirviendo para la responsabilidad que sería la condición 16ª
  • 21ª Presentará fiador abonado a satisfacción de la Diputación pagando los gastos que se requieren.

Vitoria y Febrero 25 de 1869

firma alcalde

El 2 de marzo acuerdan Diputación y Ayuntamiento el anunciar el remate con un presupuesto de 6.800 reales, por medio de proposiciones en pliegos cerrados.

El 7 de marzo se lleva a Pleno y se aprueban las condiciones y la salida a remate. Se lleva a cabo el 17 bajo la presidencia del Alcalde León Ibáñez, habiendo tres proposiciones:

 

  • Gabriel Otegui, vecino de Logroño y como fiador Fernando de Marcos, vecino de Elciego…por 5.850 rs.
  • Andrés Senderos, fiadores Santiago Sáenz y Francisco Cámara, vecinos de Elciego…por 5.800 rs.
  • Manuel de Jáuregui, residente en Cenicero y con fiador Toribio Escudero, de Cenicero, 6.200 rs.

Tras una protesta de Otegui por el pliego de Senderos al faltarle la firma de los fiadores, se manda al alguacil que localice a los fiadores para firmarlo. Al cabo de hora y media está rubricada la petición; pero el caso se eleva a Diputación por si hubiera alguna anomalía. El Consultor de Diputación no ve argumentos en contra por lo que el 2 de abril el Ayuntamiento y Andrés Senderos firman el remate con las condiciones ante el escribano local Don Manuel Blas Navaz.Firma Ayuntamiento

Las obras se van haciendo, pero parece ser que se retrasan demasiado. Tanto que para cuando hay que entregarla, falta aún bastante por realizar. El Alcalde le escribe el 19 de Julio a Diputación diciéndole que hace bastante tiempo se hallan paralizadas y que parece ser que el constructor tiene problemas económicos, ya que los obreros no cobran y van abandonando el trabajo. El Arquitecto Provincial se presenta en el lugar y define que “marchan con lentitud, si bien tengo entendido no han sido por completo abandonadas por el contratista”, con lo cual se decide que el rematante Senderos active los trabajos de modo que termine la caseta para otra próxima fecha: el 15 de agosto.

El atasco de la obra es muy notorio y los fiadores Sáenz y Cámara comunican al Diputado General que ellos están dispuestos a asumir los trabajos y que se retengan los pagos en Tesorería. Que si se le sigue dejando las riendas al contratista no se concluirán las obras ni los peones que han trabajado en ella cobrarán los jornales. Incluso al propio Cámara, que trabaja como maestro de cantería, se le adeudan 477 reales.

El nuevo informe del Arquitecto Provincial sigue endulzando la situación: “lleva la construcción con gran lentitud”, “la caseta tiene ya el tejado construido”, “es poco lo que falta”….con lo que se pueden concluir los trabajos en ocho o diez días. Pero Senderos está en paradero desconocido y el Alcalde con fecha 27 de septiembre lo notifica al Diputado General. El 5 de octubre el Alcalde faculta a los fiadores a que continúen la obra. A los pocos días, el 13 de octubre nombra a dos vecinos, Calixto Uribe como cantero y a Eustasio Besga, como carpinteros, a que examinen la obra detenidamente. Estos dictaminan que falta por ejecutar: “ revocar parte de las paredes de la cuadra en los exteriores, la piedra para la cadena, entoscar y jarriar la mitad del tabique que divide la cocina; falta de jarriar toda la caseta, falta que hacer un tabique para dividir el portal y la cocina de siete pies de largo; y también el tabique que hay que hacer encima del marco; hay que hacer fogar, campana y chimenea y embaldosar toda la caseta; faltan las maestras de tres ventanas; faltan todas las hojas de las ventanas, así como también las puertas interiores y la media puerta de la principal y de consiguiente todo lo accesorio del samblaje. En el tejado faltan bastantes tejas. “Escritura

El Alcalde notifica el 15 de octubre a Sáenz y Cámara el peritaje realizado y les da diez días para rematar lo que aún falta. El plazo finaliza el día 25 y el Arquitecto Provincial practica un detenido y escrupuloso reconocimiento del estado de la caseta.

Durante el mes de noviembre  y diciembre se intenta liquidar las cuentas pendientes. Los fiadores reclaman los dineros que quedan sin abonar. Diputación recuerda al Ayuntamiento de Elciego que tiene que abonar la mitad de lo adeudado.  Al finalizar el año, tras escuchar a la oficina de Contabilidad de la Diputación, al Arquitecto de Provincia y al propio Ayuntamiento de Elciego, Diputación realiza su último pago de 375 reales; dejando a la Villa el abono de los 2.175 rs que aún quedan pendientes.Obligación de construir una caseta

Todavía medio año más tarde, en junio de 1870 están sin realizar los pagos definitivos por parte del ayuntamiento, quien exige a los contratistas el remate de unos detalles de los techos.

Esta es la cronología de nuestra querida “caseta del puente”; el único vestigio de ese primer puente, que en la madrugada del 12 de enero de 1871, menos de un año de estar totalmente rematada, arrastró hasta su derrumbe esa histórica riada.

Puentegrabado

(Archivo Histórico Diputación Alava.- DH 719-8)

1867 Inauguración del Primer Puente del Ebro.- Las pilastras conmemorativas que nunca hemos conocido

Ebro Zubiaren obrak amaitzeko prest egoten ziren 1867 urtean. Bi zutabe giza eraiki zituzten zubiaren sarreran gogoerazteko noiz, nork eta noren mempe eraiki zen zubi hori.

Obelisco puent

Para la primavera de 1867 el puente de piedra sobre el río Ebro estaba casi terminado. Faltaba la calzada desde el puente hasta la estación de ferrocarril de Cenicero y la adecuación del camino nuevo carreteril que uniría el pueblo con el puente.
El contrato donde se reflejaban las bases para la construcción de la obra se firmó en Vitoria el 26 de noviembre de 1863 entre el Arquitecto Provincial Don Pantaleón Iradier (diseñador y ejecutor del proyecto) y el contratista Andrés Senderos Mena. Figuraba como testigo Don Ramón Ortiz de Zárate, Diputado General, y fue firmado ante el escribano de Vitoria Don Mariano Ugarte.
En la condición número 13 expresaba:
Se colocarán cuatro escudos dos a cada lado del puente según el diseño que se dé al tiempo de la ejecución, así como pondrá las inscripciones que se dispongan.”
En el propio plano de Pantaleón Iradier, Arquitecto Provincial, se señalaban dónde deberían colocarse los escudos, tal y como vemos en el dibujo.

plano Iradier

   Estando ya finalizadas las obras, es el mismo Arquitecto Provincial quien recomienda al Diputado General cambiar la ubicación de los escudos por dos pilastras colocadas a la entrada del puente por la parte alavesa, que serán más visibles y mejorarán aún más la estética de la obra.
“los escudos de armas que deberían colocarse según condiciones en el centro de las caras exteriores de los machones, no tendrán toda la vista y sería de desear, y me parece sería muy conveniente la sustitución de dichas armas, con dos pilastras de la forma que indica el adjunto que se colocasen en la entrada de Alava, que no dudo mejorará el aspecto general de la obra” Vitoria 22 de marzo de 1867 Pantaleón Iradier
Bien le pareció al entonces Diputado General Pedro Egaña, quien dio por aprobado la variación solicitada por el Arquitecto Provincial.

     “Se aprueba igualmente la ejecución y colocación de las dos pilastras a la entrada del mencionado puente en territorio de la Provincia con arreglo al diseño que se presenta, por cuenta y cargo del rematante principal y sus fiadores en sustitución de los dos escudos de armas que con arreglo a la contrata tenía obligación de poner en el centro de las caras exteriores de los machones del expresado puente.- Egaña.” Aprobación de Egaña
El 8 de julio de 1867 se inaugura el puente, acudiendo por Diputación el Teniente Diputado General Don Vicente Payueta y el Ayuntamiento de Elciego en pleno con su alcalde a la cabeza Don Bernardo Medrano.

   La riada de las siete de la mañana del doce de enero de 1871 se llevó todo el puente y con él las pilastras que adornaban la entrada. Nunca las hemos visto, ni incluso imaginado. Sirva este artículo como recordatorio de aquello que nunca conocimos pero que, ahora, sabemos que existió y que quién sabe si un día alguien tendrá el interés y la intención de reconstruir; únicamente cambiando fechas y nombres porque el puente actual nada tiene que ver con el primitivo.

   Sirva también este artículo del blog para reconocer y tener presente, una vez más, los nombres y el esfuerzo de aquellos que hicieron posible la comunicación entre ambas orillas, la expansión comercial de la zona y la posibilidad de utilizar el ferrocarri,l que supuso un vehículo de evolución económica y cambio social. Hoy por hoy, puede ser un anacronismo; pero, en su momento, fue una revolución en todos los órdenes.

 

(Documentación y dibujos extraídos del Archivo Histórico Provincial de Alava.- DH 799-25 )

El último Barco de Elciego.- 1861

Aurreko mendeetan Ebro ibaia pasatzeko, ontziak edo gabarra erabili zuten. Azkena 1861garren urtean hondoratu eta desegin zen.

Sin título(Archivo Provincial de la Diputación de Alava.-Armario 25, legajo 11, nº26)

A lo largo de los siglos precedentes, el paso del río Ebro a la parte de Castilla, se realizaba a través del barco que estaba situado en las proximidades del actual puente. Los puentes de Logroño y de San Vicente de la Sosierra eran los dos conductos más utilizados para el paso de mercancías de una margen a otra. Pero había también puntos intermedios donde, por medios de barcazas y otros artilugios, se solucionaba el tránsito de personas, caballerías y pequeñas mercancías de una provincia a otra. El caso del nombre de La Puebla de La Barca, es un testigo más de barcos y barcazas empleados para cruzar el Ebro.
En el caso de Elciego, el barco era una herramienta importante en la vida cotidiana; y como tal, el Ayuntamiento era el propietario del mismo, arrendando anualmente su usufructo por medio de un remate. Como vestigio de esta actividad, tenemos la calle del Barco, que desde la Plaza mayor se encaminaba hacia el camino que conducía al río Ebro. La trazado de la carretera actual es fruto de la construcción del puente en 1862, siendo el camino antiguo al barco el que discurre paralelo al Río Mayor, atravesando la zona de los Barrancos y la Fuente del Fraile hasta la desembocadura en río Ebro.
Los movimientos y las negociaciones de los caminos de hierro o ferrocarriles y su travesía final por la margen derecha del Ebro, suscitaron en las autoridades locales y forales proyectos para facilitar el acceso cómodo de las mercancías al transporte ferroviario. Uno de ellos fue el inicio de la construcción de un puente que uniera la Rioja Alavesa y la nueva estación en el término de Cenicero en 1862.
El hundimiento por deterioro del barco de Elciego el 21 de diciembre de 1861, hizo que el Alcalde Román Ramírez pusiera el hecho en conocimiento del Diputado General para acelerar aún más la construcción de un puente de piedra.
Dice así el escrito:
“Elciego 21 de Diciembre de 1861
Sr. Diputado: en la mañana de este día se ha encontrado el barco de este pueblo del río Ebro sumergido en su fondo sin otra causa que el estado de deterioro en que se halla.
Aunque piensa este Ayuntamiento hacer en dicho barco, caso de poder extraerlo del fondo del agua, una suposición, nunca será duradera y solo sí paliativa, a no ser haciendo otro barco nuevo que consumiría, a no dudarlo, una porción de miles a los fondos municipales sin sacar los productos que pudiera dar.
Esta ocurrencia la pongo en conocimiento de Vd sin más objeto que ponerlo al alcance de su ilustración y con este motivo se pone a las órdenes de Vd su más atento y seguro servidor
El Alcalde.-Román Ramírez”

1871 Contrato de las obras de reconstrucción del Puente de Elciego sobre el río Ebro

1871ko urtarrillaren 12an, goizeko zaspiretan Ebro ibaiaren uholdeak txikitu egin zuen zubia. Zubi horrek 1862 urtean hasi zen egiten. Oso bizkor lanean jarri ziren beste zubi bat eraikitzeko, eta laguntza eskatu zioten Ricardo Bellsolári.

 

1871 Proyecto Bellsolá

A las siete de la mañana del 12 de enero de 1871, la crecida impresionante del río Ebro iniciada en días anteriores, arrastró consigo el puente construido en 1862.

Una desgracia sin descripción para Elciego, puesto que ese puente construido a medias entre el Ayuntamiento y la Diputación de Alava, había sido el sueño para sacar los vinos al ferrocarril.  Nada más conocer la desgracia, se junta esa misma  mañana el Ayuntamiento con el Alcalde León Ibáñez , quien comunica la desgracia a la corporación:” a las siete de este mañana se ha hundido el puente de piedra situado en el rio Ebro que correspondía la Exma Diputación de esta Provicia y a esta villa y que al haberse quedado sin paso y sin comunicación tanto para el servicio de personas como para la extracción vinos y que creia que era urgente atender a un servicio tan perentorio y de interes para esta villa

Determinan ponerse en contacto urgente con la empresa “Barcos de Bilbao” para construir con urgencia una barcaza para poder cruzar a Castilla. A continuación se plantean la reconstrucción del puente, aunque “las arcas del Ayuntamiento habían quedado bastante exhaustas por la construcción del puente siniestrado.”  Manifiestan la necesidad de rehacerlo “ basándose en los mismos motivos expuestos para su construcción, haciendo constar los grandes perjuicios que se originarían a la Rioja Alavesa en caso de no llevarse a cabo su reconstrucción, urge repararlo lo antes posible, pues el sacrifico económico será menor ya que podrían extraerse y aprovecharse los materiales del puente derribado y emplear la piedra de sillería labrada, existente al pie del mismo.”(Libro de Actas Municipales)

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Se ponen en contacto con Ricardo Bellsolá, vinculado con Elciego, quien realiza el proyecto para iniciar la obra.

 

 

Exponemos aquí el contrato de obra; con multitud de detalles sobre su construcción y aspectos técnicos.

El puente de Elciego sobre el río Ebro es uno de los últimos que se realizaron íntegramente con piedra en todo el Estado.

1871 Plano Bellsola arco

Ver CONTRATO

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Un puente hacia el progreso. Puente de Elciego (1861-1875)

Araba Errioxako blogean argitaratu dute artikulu hau. Gure herrirako eta zonalde osorako garrantsi handikoa izan da zubi hau; bai ardoaren munduaren ondorioagatik baita irudi bera dotore eta itxura ezin bestekoa delako

Fotografía cedida por Andrés Díez Del Río

Fotografía cedida por Andrés Díez Del Río

A mediados del siglo XIX la situación de los viñedos riojanos era desoladora: a una superproducción para un mercado reducido, se unía la caducidad anual del producto frente a la competencia feroz de los vinos navarros y aragoneses: más alcohólicos y de mejor perdurabilidad. También las enfermedades que arrasaban cosechas y las dificultades relacionadas con el transporte de los vinos, no presagiaban un futuro favorable.

Las ideas revolucionarias y los esfuerzos de personas visionarias y comprometidas con su gente y su territorio, junto con los organismos oficiales, lograron modificar el porvenir del vino riojano. Entre esas medidas innovadoras, destaca, la  presencia, en 1862, del “maestro de cueva” bordelés Jean Pineau traido por parte de la Diputación de Alava; quien aportó conocimiento y metodología a los cosecheros alaveses e, iniciándose con él, el moderno vino riojano. Junto con la llegada de este experto que instruirá a los cosecheros alaveses, la Diputación  incorporó ensayos y mejoras en las plantaciones a través de la Escuela Práctica de Agricultura, argumentando que “para hacer buenos vinos hay que disponer de buenas uvas” y que la finalidad es “proporcionar bebida de buen aroma y agradable que pueda tomarse en buena cantidad sin fatigar el estómago y dañar la cabeza”.

El mercado, tal y como lo conocemos hoy en día, se desarrolla en esta época. Esto constituye otro aspecto a tener en cuenta para curar la enfermedad mortal que afectaba al vino riojano. Hasta la mitad del XIX la parte alavesa vendía sus vinos en las localidades más pobladas de las provincias hermanas. El Ebro era la frontera natural difícil de traspasar, no sólo por sus dos únicos puentes ( Logroño y San Vicente de la Sonsierra), sino porque en la parte castellana el mercado era más reducido en población y  ésta satisfacía su sed vinícola con su propia producción. Por eso “los arrieros vizcaínos y vitorianos” sorteaban los distintos puertos y pasos de la Sierra de Cantabria para adentrarse en las poblaciones vascongadas, demandantes de ese vino que no podían producir en su geografía menos propicia para el cultivo de la vid. El regreso con pescado, grasa de ballena y otros productos, hacía que la rentabilidad del viaje de estos arrieros fuera satisfactoria.

La necesidad de ampliar mercados para poder vender toda la producción iba necesariamente unida a tres nuevos conceptos: la infraestructura viaria, la mejora en la elaboración vinícola (para que el producto tenga mayor perdurabilidad  y aguante en excelentes condiciones  los largos trayectos) y la presentación detallada del vino en nuevos envases más manejables. El primer concepto iba necesariamente unido a una mejora de los caminos carreteriles y al enlace directo con el motor viario de aquella época: el ferrocarril. El ambicioso proyecto ferroviario Tudela-Bilbao, inaugurado en 1863 y configurado finalmente como Castejón -Bilbao, fue un logro conjunto de las autoridades locales y Forales demostrándose así, que la idea de progreso estaba más que asentada en los planes de estas instituciones. Existía una necesidad de conectarse con  la modernidad, con  los caminos de hierro que comunicaban el interior y la costa; para ello siguieron e intervinieron, íntegramente en el proyecto y desarrollo de esta vía ferroviaria. La conclusión estaba clara: había que solventar la dificultad que suponía el río Ebro con la construcción de un puente que uniera la parte vascongada con la parte castellana, por donde transcurría el trazado ferroviario Los dos puntos escogidos estuvieron en los términos de Elciego y de Baños de Ebro.1861

1861 Plano de Iradier

…ver más en….

http://riojaalavesa.blog.euskadi.net/un-puente-hacia-el-progreso

1874.- Puente de Elciego

Imagen

Bigarren Karlista Gudatan Ebroko zubiako  bigarren arkua soldaduek lehertu zuten. Horren ondorioz zubiko zati bat jausi zen.

En la Segunda Guerra Carlista las tropas que estaban en la parte castellana del Ebro volaron un arco para inutilizar el puente. Ocurrió en 1873;  al año siguiente, con el arco debilitado, se produjo un derrumbe mayor. Con la inutilización del puente, las tropas tendieron un puente de pontones para poder cruzar el río Ebro

Este grabado de la Ilustración Española y Americana que nos han regalado, es una estupenda aportación a nuestro patrimonio histórico y cultural .El pie de página no deja de ser curioso: ” Puente de pontones tendido sobre el Ebro por los ingenieros, junto al puente cortado de Cenicero, para el regreso del ejército a Logroño (ancho del río 80 m)”

Llama la atención en este comentario el atribuir la titularidad del puente a Cenicero, cuando fue el Ayuntamiento de Elciego, junto con la Diputación de Alava los que sufragaron los gastos; aparte del adelanto del dinero de la expropiación de los terrenos hasta la estación del ferrocarril de Cenicero.

https://elciegohistorico.wordpress.com/category/puente-del-ebro/

http://www.flickr.com/photos/60720621@N03/12842562165/

Puente sobre el Río Ebro en Elciego

Bonita foto del Puente del Ebro, uno de los grandes legados del ingeniero Ricardo Bellsolá, persona que demostró mucho cariño por Elciego.  Foto realizada a finales de la década de los años 50, en un amanecer y con crecida del caudal. La foto está cedida por Andrés Díez Del Río, al que agradecemos todo el material que nos va facilitando de su padre.

http://www.flickr.com/photos/60720621@N03/7024691833/in/photostream

 

Construcción del PUENTE DE ELCIEGO sobre el río Ebro (1861-1875)

           

            Hasta la construcción de este paso entre Rioja Alavesa y Castilla,  ambas orillas tenían dos accesos para el transporte mayor: Logroño y  San Vicente de la Sonsierra. Entre estos dos enlaces, multitud de barcas comunicaban ambas orillas para el paso fundamentalmente de personas; pero que no cumplían el cometido de esta nueva época de desarrollo: transporte de caballerías, carruajes y mercancías pesadas.

            Este puente es de los de tipología de estilo francés, construidos en la segunda mitad del s XIX: aminoramiento del grosor de las pilas, elevación de los arranques de las bóvedas respecto del nivel del cauce del río, ojos entre arcadas y mayor capacidad de desagüe.

            Esta obra civil va unida al desarrollo económico de la Rioja Alavesa, especialmente al empuje que se le quiere dar a la nueva elaboración de vinos, y sobre todo a entablar un enlace de transporte moderno con el ferrocarril Tudela-Bilbao.

 

            Construcción del Puente (1861 – 1867)

 

            La barca había sido hasta esta fecha el medio de transporte entre Elciego y Cenicero. Era una barca amarrada a una maroma que transportaba  fundamentalmente personas; pero que no podía atender el paso de carruajes ni mucho menos atender la demanda que originaba la cercanía del ferrocarril Bilbao-Tudela (1856). Era una barcaza que sufría muchísimos desperfectos por la humedad, las crecidas del río, el uso……y era una herramienta no válida para la nueva época.

            El Ayuntamiento local, inmerso en una nueva época de saneo de arcas, planificación de la economía y animado por el empuje que puede tomar el tema vitivinícola, inicia la idea y el proceso de construcción de un puente de piedra que una ambas márgenes y que sea el paso adecuado para carruajes, con idea de enlazar con el ferrocarril de Bilbao-Tudela, en la estación de Cenicero.

            En un acuerdo de 1861 se decide contactar con Diputación y costear a medias la construcción del puente. D. Pantaleón Iradier, Arquitecto de Provincia, se traslada a Elciego y redacta un informe positivo sobre la ubicación del mismo en este término por ser el punto más céntrico de la Rioja Alavesa y porque podría ser la llave para el resto de los pueblos limítrofes. Supedita este proyecto a que la compañía del ferrocarril construya una estación en Cenicero. Valora su construcción en 845.750 reales.

            En Abril de 1862 el jefe de obras del ferrocarril Miranda –Tudela certifica que se establecerá una estación a las afueras de Cenicero y que ya se estaba construyendo.

            El Ayuntamiento busca medios para financiar la obra y así decide vender las encinas que se hayan en el Monte de Valduengo, propiedad común. Tras varias subastas se venden en 38.000 rs.

            En Enero de 1863 se celebra el remate del puente, no habiendo licitador alguno. Se reduce la cantidad y se establece en 762.900 r/v a finales de año, adquiriéndola D. Andrés Senderos, quien se compromete a realizar la obra en un año.

            La obra del puente lleva consigo otros dos proyectos importantes: el enlace entre el núcleo urbano de Elciego y el puente, y el enlace entre éste y la estación de ferrocarril de Cenicero. Es el Ayuntamiento local el que toma la iniciativa y empuja para sacar adelante los dos proyectos anexos . Así se compromete a la realización del camino alavés a medias con la Diputación de Alava y a la realización del trazado en el municipio de Cenicero a medias con la Diputación de Logroño  Es obvio que la Diputación logroñesa no muestra interés en el proyecto y así a la hora de compra y expropiación de terrenos se muestra menos interesada por lo que tiene que ser el Ayuntamiento de Elciego el que adelante pagos e impulse la realización del acuerdo.

            Tras varios retrasos originados por los fríos, agotamiento de dineros y cumplimiento de otros planes que se adosaron a esta obra (fuente, abrevadero y lavadero), el 8 de julio de 1867, con presencia del Teniente Diputado General D. Vicente Payueta, se inaugura el puente.

            La utilización de este nuevo paso lleva consigo un pago denominado pontazgo. Y para ello se construye una pequeña vivienda en el extremo del puente donde residirá la persona encargada de cobrar este impuesto y allí estará colocada la cadena que impediría el libre paso.

 

            Derrumbe del puente (1871)

 

            El 12 de enero se producen grandes riadas y el puente es arrastrado por las aguas hacia las siete de la mañana. Urge la construcción de un nuevo barco tanto para el servicio de personas como para la extracción de vinos y se acuerda contactar con los constructores Barcos de Bilbao.

 

            Reconstrucción del puente (1871 – 1873)

 

            El Ayuntamiento recurre inmediatamente ante la Diputación indicando la necesidad de reconstruir el puente tanto por sus ideas iniciales, como por la situación económica negativa en que se ha quedado la administración local al haber realizado enormes gastos en la construcción.

            Nuevamente el Arquitecto de Provincia, D. Pantaleón Iradier se presenta e informa favorablemente sobre la reconstrucción. Pone el proyecto en manos de D. Ricardo Bellsolá, famoso ingeniero vinculado con Elciego ( Bodegas Marqués de Riscal, Fuente, Abrevadero, Lavadero,…..)

            Se ve necesario elevarlo metro y medio más que el anterior y alguna pequeña variación para el mejor desahogo de las aguas. Se debate profusamente sobre la conveniencia o no de utilizar las piedras del anterior, y se desestima esa posibilidad (en la actualidad, cuando el río baja poco crecido, pueden verse en el fondo losas y piedras labradas de la primera construcción), aunque sí se aprovechan los estribos y alguna parte del material. Se licita en 554.073 r/v. Tras unas primeras subastas desiertas, D. José Arístegui, de Bilbao, oferta unas condiciones que acatan Diputación y Ayuntamiento de Elciego.

            En septiembre de 1871 la obra está en plena actividad. Trabajan en promedio unos setenta y tantos peones, veintitantos canteros, una docena de carpinteros, tres capataces y dos principales.      

            A lo largo de la obra van siendo necesario pequeños retoques como la traída de cal de lugares más lejanos, variación en la fabricación de morteros, dificultades de asentamiento de las pilas,etc…

            La construcción va rápida y sin mayores problemas; pero una nueva crecida de aguas a primeros de marzo inutiliza el barco que se viene utilizando provisionalmente para el paso; por lo que la Corporación local solicita se abrevie lo más posible el final de la obra, e incluso accede, con el consentimiento de la compañía Egaña, la encargada de la construcción, el paso de carros y caballerías antes de entregar la obra. El Ministerio de la Guerra también interviene en la pronta ejecución de esta obra, por los intereses que tiene para movimientos de tropas (estamos ya en plena guerra carlista).

            El 27 de junio de 1873 se firma la entrega de la obra, en la que se especifican las dos variaciones que se han introducido en el pliego de condiciones: 1.-Que las pilas, hasta salir fuera de agua se han construido con mampostería hidráulica en lugar de común y 2.- que los morteros construidos primitivamente no estaban confeccionados completamente a los señalados en las condiciones. Estas modificaciones no supusieron inconvenientes, no así los incrementos de 11.365 r/v  relativos a incrementos de materiales en pilares, necesidad de profundizar más de lo señalado en el plano, diferencia en el precio del hormigón, daños de la avenida de marzo, daños causados por el uso del puente sin estar terminado etc..

 

            Destrucción del puente (1873)

 

 

            Antes de terminar la obra, se persona en el Ayuntamiento de Elciego el Jefe de los voluntarios de Cenicero alegando autorización del Gobernador Civil de Logroño para que se deje paso libre por el puente y en caso contrario destruirlo. El alcalde de Elciego transmite al Gobernador de Logroño y a la Diputación de Alava la inquietud suscitada por la posible voladura del puente ya que tantos esfuerzos económicos han costado a las arcas municipales. Propone así mismo colocar una puerta en el puente por cuenta de la villa de Elciego forrada con sus arpilleras y fortines laterales, zanjas y parapetos.

Grabado del puente

Grabado del puente

   

 

            Debido “a las actuales circunstancias que está atravesando el país y los muchos gastos que con la sublevación carlista en las provincias vascongadas” Diputación suspende la obra de acceso al puente y el Ayuntamiento acata “ hasta tanto que las cosas tomen otro rumbo o se determine el llevar a debido efecto la mencionada obra, pues con la revolución son muy escasos los trabajos que pasan por dicho camino y no creen un perjuicio para los intereses de este vecindario la indicada suspensión”.

            La guerra carlista sigue su curso y el paso del Ebro es un punto estratégico importante. Los de Cenicero se dirigen a los de Elciego solicitando se colocase una guardia en el puente, y así se hizo. Más tarde en la parte castellana se hizo un gran foso en el extremo del puente, detrás de la puerta forrada de hierro y fortines laterales cortando el paso; incluso hasta se pensó en la colocación de un puente levadizo para solventar el paso por este foso, pero no llegó a realizarse.

            El 1 de diciembre las fuerzas del Ejército de los voluntarios de Cenicero vuelan con pólvora el primer arco del puente por la orilla de Castilla. Con el debilitamiento de la estructura, en abril de 1874, se hunde el segundo arco.

           

            Nueva reconstrucción

 

            El Ministerio de Guerra comunica al de Fomento la necesidad de restaurar este paso, no tiene inconveniente en adelantar los trabajos y los gastos, pero posteriormente tendrá que ser Diputación quien devuelva los dineros gastados. Diputación argumenta en un extenso escrito fechado el 29 de octubre de 1974 las dificultades económicas por las que atraviesa y que la responsabilidad del hundimiento es del Ejército. Finalmente el Gobierno de la República es quien resuelve rehabilitarlo.

            Hacia mayo de 1875 se trabaja a buen ritmo en la reconstrucción del puente, que queda totalmente finalizado a finales del mes siguiente.

            Los caminos de acceso han quedado bastante deteriorados por el paso de convoyes y de tropas, con lo que el Ayuntamiento ha tenido que desembolsar nuevamente dineros añadidos para su puesta a punto. En la recomposición del camino es fundamental el trabajo de veredas que todo vecino tiene obligación de cumplir. Todos estos desembolsos no previstos inicialmente originan un conflicto con la Diputación alavesa para el cobro de aranceles. La entidad foral reclama el dinero que anticipó para su construcción y el Ayuntamiento responde que con motivo de la guerra ha tenido que realizar importantes desembolsos y atender primerísimas necesidades; por lo que se pactan en mayo de 1878 nuevas bases.

           pontazgo011 Al año siguiente se declara obra Provincial, por lo que es necesario entregarlo a la provincia completo y totalmente reparado. Así, tras un informe del Arquitecto de Provincia, D. Pantaleón Iradier, es necesario reparar manchas de humedad provenientes del camino, reparar la caseta de recaudación del portazgo (que se hallaba en mal estado e inhabitable por haberse destruido en la guerra) y reparar el camino hasta el pueblo.

           

                        Jesús Fernández Ibáñez

RICARDO BELLSOLA BAYO

D. RICARDO BELLSOLA BAYO

 

 

 

Ricardo Bellsolá

 

                                                                                                                                                        

            Cuando uno va revisando escritos locales de la segunda mitad del siglo XIX se encuentra con este personaje, al que nuestros antepasados describían como persona que “se interesa mucho  por este vecindario”, “ ha regalado proyectos al municipio”, “persona tan modesta y desinteresada, siempre dispuesta a trabajar en favor de los intereses de este vecindario”,….  que despierta el interés por indagar en la biografía de este ingeniero

            Nace en Murcia el 27 de diciembre de 1836, hijo de un militar, capitán de caballería, que contrajo matrimonio el 26 de Mayo de 1832 en la iglesia de Santa María de Palacio de Logroño con Francisca Bayo Vitoriano, nacida y vecina de Elciego el 9 de marzo de 1804. Su vinculación materna con nuestro pueblo lo va a tener presente a lo largo de su vida profesional.

            Estudia Ingeniero de Caminos en Madrid con un brillante expediente académico y con no pocos inconvenientes, como su delicada salud ( en dos ocasiones debe solicitar licencia  de dos o tres meses para recuperarse ) y las penurias económicas de su madre, viuda desde que él tenía dos años. Doña Francisca Bayo era persona de compañía de Doña Marceliana Hurtado de Amézaga, quien en su testamento deja “10.000 reales vellón para que le sirvan de ayuda a concluir la carrera que está cursando de ingeniero su hijo único D. Ricardo Bellsolá”. Doña Marceliana es la primera de los Hurtado de Amézaga que enraiza , vive y muere en Elciego (1858), dejando en su testamento todas sus posesiones a su hermano D. Guillermo, Marqués de Riscal de Alegre, residente en Bourdeos, quien años más tarde, continuando con las herencias de su hermana, acabará construyendo una bodega y elaborando vinos al estilo francés en Elciego.

            Tras acabar sus estudios es destinado en prácticas a Palencia (1861). Al año siguiente es destinado a Logroño, donde se le asciende a Ingeniero de Primera con un sueldo anual de 12.000 reales. Aquí contrae matrimonio con Dª Jacinta Gurrea Arrieta, en la Iglesia Colegial de Santa María de la Redonda el 4 de noviembre de 1863. Permanece hasta 1867 en la capital riojana ejerciendo interinamente la jefatura de la provincia. En Junio de 1867 se le destina a Málaga; pero a los dos meses solicita expectativa de destino, para poder volver a Logroño “ a fin de arreglar asuntos de familia en unión de su anciana madre”. Al poco tiempo vuelve al servicio activo en la capital riojana; pero vuelve a solicitar expectativa de destino por “ tener que arreglar asuntos de familia que exigen más tiempo”. En 1872 ingresa en el servicio activo con destino en Logroño permaneciendo hasta 1880 como Ingeniero Jefe. De aquí pasa a los servicios de la Corporación de Ferrocarriles Madrid- Zaragoza, falleciendo el 17 de septiembre de 1882 en la capital española a los 45 años de edad.

            Este ilustre ingeniero, discípulo de Sagasta y jefe de D. Amós Salvador, famosos ingenieros que enaltecieron la memoria de Bellsolá en conferencias y libros, tiene un papel relevante en la ingeniería civil ya que fue pionero en la utilización del hormigón y cemento armado, hacia 1866, en dos puentes con luces de 10 metros sobre los ríos Lavalé e Iregua en la carretera de Logroño a Soria. Así consta esta importante referencia en la obra “Las construcciones de hormigón y de cemento armado” del italiano José Vacchelli (Roma, 1899)

            Durante su corta vida profesional tuvo un papel importante en el desarrollo de las comunicaciones terrestres de la Rioja ( carreteras, caminos, puentes, viaductos, acueductos,…) , molinos para energía eléctrica, proyectos de  traída de aguas para Haro, Briones, Hervías,…El Ayuntamiento de Haro, en su proyecto de abastecimiento de aguas potables ( 1880) acuerda encomendar la dirección de las obras al Sr. Bellsolá “persona que a su reconocida competencia e idoneidad, inspira a la Corporación la más plena confianza”. Proyectó la traída de aguas del Gorbea en Vitoria, construyó uno de los primeros ferrocarriles mineros en Vizcaya y en sus últimos años de actividad profesional trabajó notablemente en el desarrollo del ferrocarril en el trayecto Madrid-Zaragoza-Alicante.

 

En nuestro pueblo ha dejado buena y bonita huella de su buen hacer profesional.

 

 

–     En 1864 (¿) construye una bodega para D. Guillermo Hurtado de Amézaga, Marqués del Riscal de Alegre, amigo personal de Bellsolá y al que le dará poder para “ el movimiento de fondos que exigía la administración de Elciego” . Posteriormente se hacen ampliaciones en la primitiva bodega.

                       

         En 1866 proyecta una fuente, abrevadero y lavadero con un presupuesto de 22.563’22 reales. Proyecto que regaló y que el Ayuntamiento acordó “que se le obsequiara con un regalo equivalente al valor del plano, dándole al mismo tiempo las expresivas gracias mostrándole la mayor gratitud de todo el vecindario”, pero que en actas de 1872 reconoce un edil que “es doloroso que no se haya hecho” achacándolo a “un descuido involuntario” y que no cree que “ningún vecino sienta animosidad contra D. Ricardo”.

 

         En 1868 participa en la modernización y elaboración de la carretera de Laguardia a Cenicero

 

         En 1871 se le nombra por parte del Ayuntamiento arquitecto para la reconstrucción del puente del Ebro, quien aprovechando los pilares y el material que dejó la riada que llevó el anterior, rebajó notablemente el coste de la reedificación del mismo.

 

         En 1872 participa activamente como consejero y consultor en el trazado desde el puente del Ebro a la estación de ferrocarril de Cenicero, tramo financiado inicialmente por el Ayuntamiento de Elciego.

 

Sirvan estas líneas para honrar la memoria de este ilustre ingeniero vinculado con la historia de nuestro pueblo y al que todos sus contemporáneos le brindan respeto y agradecimiento. La evolución histórica y la modernidad van variando las huellas que durante este siglo largo hemos disfrutado : fuente y abrevadero, carretera de Cenicero y puente del Ebro. En el caso de las bodegas de los Herederos del Marqués de Riscal, dos colosos e innovadores de materiales en la construcción en sus respectivos tiempos ( Bellsolá- hormigón y Ghery-titanio) se dan un abrazo histórico en esta bodega centenaria.                                       

 

 

                       Jesús Fernández Ibáñez

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Carte de 1871

Carte de 1871

               

 DOS CARTAS DE RICARDO BELLSOLÁ DESDE PORTUGALETE

 En alguna ocasión hemos comentado la participación de Ricardo Bellsolá en la construcción de ferrocarriles mineros en la margen izquierda del Nervión. El hallazgo de estas dos cartas remitidas desde Portugalete en mayo y junio de 1871 nos confirman la presencia del ingeniero en la zona minera. No sabemos con certeza si fue la construcción de alguna línea férrea para el transporte del mineral o alguna obra civil relacionada con este tema. Ponemos a continuación las dos cartas halladas y las transcribimos porque nos dan buenos detalles de la personalidad de Bellsolá, de su generosidad con el pueblo de Elciego y también por el dato de que podría estar relacionado el primer hundimiento del puente no sólo por la crecida del Ebro, sino también porque se arruinaron los contratistas y excasearan en los materiales.

 

Portugalete  13 de Mayo de 1871               

Sr. D. León Ibáñez:

            Mi estimado amigo: he recibido su carta en que me participa la aprobación del proyecto de puente.

            La cuenta se la entregará a Vd. Don Canuto, arreglada en un todo al formulario o tarifa legal de honorarios de los Arquitectos. Esta tarifa previene sean dobles los derechos de planos para las corporaciones que para los particulares; pero yo no considero, para el pago, a Vds. Como corporación y lo pongo por consiguiente al mitad de lo que la tarifa autoriza. También suprimo los gastos de viaje y hospedaje que la misma previene y que no hice por tener en ésa una casa de parientes;  pero que puede ponerlos aunque nunca serían muy grandes.

            Hasta fin de mes no me moveré de aquí y entonces iré por dos o tres días a casa

            Deseo que el asunto marche viento en popa y que tengan pronto en curso de ejecución su obra

            Suyo aftmo. Amigo

            Ricardo Bellsolá

                                                                        

 Portugalete 20 de Junio

 Sr. D. León Ibáñez

            Mi estimado amigo: adjunto la instancia que me remitió, informado con arreglo a sus deseos y a lo justo. Yo creo que me indicaba en la memoria lo que digo en el informe, y particularmente diré a Vd que ha sido una ligereza quitar esas partidas del presupuesto sin saber cuál era su objeto, aunque es bien evidente y en último caso pudo consultarse conmigo antes de hacerlo. Ya advertí a Vd, cuando le entregué el proyecto, que tuviesen cuidado al anunciar la subasta, no fuese cosa que dejara sin armonizar todos los documentos, y que recurriesen a mí en caso de duda. Siento el entorpecimiento ocasionado por una distracción de VV. Me temo que ni con el 6% haya licitador, si los pagos se hacen trimestralmente y quedan en pie algunas de las condiciones que extraoficialmente he sabido aquí que pusieron VV. Los pagos a largo plazo, la mala época de la subasta y el poco tiempo que se fije en condiciones, suelen ser motivo de que no haya licitadores, muchas veces a pesar de tener las obras buenos precios. Además hay en ese puente el temor natural nacido de que los anteriores contratistas se arruinaron y a pesar de eso no pudieron construir sólidamente la obra.

            Mucho pulso e inteligencia en lo que se hace, pues acaso VV mismos sean la causa inocente de no encontrar licitadores.

            Aprovecho esta ocasión de recordarle a Vd que por fin de mes me es sumamente necesario el dinero de mi cuenta, pues tengo que hacer los pagos mensuales de la carretera de Navarrete y andamos muy mal de fondos, efecto de que la Diputación de Logroño no ha podido aún darnos nada de 21 mil duros que debe a la compañía que construye dicho camino. Espero que se tomen por mí el mismo interés que yo me tomo por todo lo que a ese pueblo concierne.

            Suyo Afmo. Amigo

            Ricardo Bellsolá

             A  fin de mes iré a Logroño o a principios del próximo. A la vuelta, al final de su carta, veo que me pide la cuenta de este informe. No quiero nada ni lo merece; lo que siento es que antes no se informasen de mí y se hubiera evitado la falta de licitador. Convendría que yo viese las condiciones que VV han puesto, pues acaso en ellas está la falta principal. Esto es una oficiosidad mía, que espero aprecie en lo que vale, pues sólo deseo odiar inconvenientes. Si no puede mandarlas me es imposible a mí el ir, y excusa enseñármelas si es que ya no pueden modificarse, caso de que crea alguna cláusula poco conveniente. Para estas condiciones se necesita práctica y conocimiento de lo que son las obras.