1803 La construcción de una pared entre la Iglesia y el Río Mayor

Mayor ibaiaren uholde jarraiek, lurraren arrastrea eta ertzen txikitzeak ondorioztatu zituen. Horrela, Eliza ibaitik hain gertu egotean, tenpluaren oinarrietan eragingo ote zuen beldurra sortu zen.

 

Si nos remontamos poco más de 200 años a cómo era el paisaje entre la Iglesia y el Río Mayor, poco tendría de parecido con el actual. Un puente muy reducido comunicaba el pueblo con el otro barrio donde dormitaban los vinos y se apeaban los arrieros en la explanada del mesón. Donde actualmente contemplamos una buena carretera, con su cimentación y decoro, eran en esa época un pequeño terraplén irregular entre la Iglesia y el río. Algo muy parecido a lo que las fotografías de hace poco más de 50 años nos  ilustran y nos ayudan a imaginarnos esa realidad de hace poco más de dos siglos.

Comienza el siglo XIX con una obra soberbia recién terminada en el templo parroquial: la nueva sacristía diseñada por Olaguíbel, que se inició en marzo de 1791 y que se estaban rematando detalles en 1797.

En esta época de inversiones muy importantes en el templo parroquial porque los ingresos de las Primicias eran muy sustanciosos y los regidores de la Iglesia tenían un poder religioso, civil y económico sobre el pueblo, se acometió esta obra “ tan necesaria, aunque de poca consideración por su coste, merece la mayor atención con relación a la ruina que podría causar el curso de las Aguas, humedeciendo el Pavimento de los cimientos y cediendo al enorme peso que sustentan por la grande elevación de dicha Fábrica” según Francisco Antonio Sáenz de Olano, Pbro.  Beneficiado y Cura, D. Antonio Ibáñez  Ubago, y D Fausto Antonio Sáenz de Navarrete, Mayordomos eclesiástico y secular respectivamente, quienes se encargaron de tramitar la solicitud al Tribunal Eclesiástico de Calahorra. Ellos como Patrones de la Fábrica de la Iglesia no tenían facultades para conseguirlo y dieron su poder al cura Julián Amestoy para que presentara los pedimentos y escritos conducentes a la realización de dicha obra.

La argumentación para acometer esta obra fue muy sencilla: “ las frecuentes avenidas del Río que corre a espaldas de la Fábrica de dicha Iglesia han causado el desprendimiento de un terreno que servía de resguardo a sus cimientos y que para precaver alguna ruina en la citada Fábrica sumamente elevada por la desigualdad de su superficie, se hace indispensable construir un Fuerte de Piedra. “ Así lo expresaron en un documento firmado ante el escribano local Manuel Ramírez el 18 de mayo de 1802.

Un año justo tardaron los permisos y así  el 29 de mayo de 1803 se firmó el contrato de la obra entre los Patronos de la Iglesia  de este año (D. Julián Amestoy como cura, Francisco Antonio Sáenz de Olano y José de Ocio, Mayordomos Eclesiástico y Secular) y el Maestro de Cantería Manuel Menchaca, residente en Lanciego. Los planos los realizó un famoso Maestro de obras residente en Logroño: Valerio Ascorbe Beitia. El título de la obra era “Ejecución de una Vanguardia para defensa del Camino y Fábrica de dicha Iglesia, a la parte de abajo y junto al Río Mayor de esta Villa” y su presupuesto remontaba a 7.800 rs que abonarían los caudales de la Iglesia.

Las Condiciones del contrato fueron las siguientes:

“1.- Que el referido Manuel de Menchaca ha de abrir de su cuenta los cimientos para dicha obra hasta la profundidad de cuatro pies debajo de la Madre del Río, con seis de ancho. Y si a los cuatro pies de profundidad no se encontrare fundamento sólido, se profundará hasta encontrarle, abonándole la Iglesia el exceso e igualmente se le descontará si se halla antes de dichos pies.

2.-Que abiertos los cimientos y reconocida su solidez se planteará dicha obra, con arreglo al número primero del Plan ( suprimiendo los estribus número segundo y reduciendo la planta a seis pies) y se dará principio al asiento con piedra de buena calidad de sillería devastada en la cara que mira al Río, tanto en los cimientos como en el alzado con sus cinceladuras para su mejor unión en las Juntas y Lechos que deberán ser cuando menos de media vara en cada Piedra y la parte o cara interior será de buena mampostería con tizones interior y exteriormente de siete a siete pies de distancia que tendrán cuando menos tres de lecho cruzados a diente de perro en cada hilada de los cimientos y alzado, macizando sólidamente los huecos con ripio y mortero, que será de cuenta de esta referida Iglesia.

3.-Tercera condición es que los insinuados cimientos tendrán de grueso seis pies, cinco de macizo y uno de relieve hasta la superficie del Río, donde empezará el alzado que tendrá de grueso de cinco pies hasta los seis de altura, cuatro pies hasta la altura de doce y tres pies en lo restante de su elevación hasta superar pi y medio el nivel de la superficie de la pieza del lado opuesto del Río, cerrando dicha obra con pasaderas en forma de triángulo y disminuyendo el grueso por la parte exterior, dando a las defas la figura que tienen en el alzado número ocho.

4.- Que el canal que demuestra el número quinto con líneas de puntos se ha de ejecutar con Piedra de Sillería con su tapa, recogiendo las aguas en la parte superior número cuatro y dándolas el despidiente necesario número seis. SE observará interiormente la mejor unión de las Juntas labrando las Piedras al efecto con prolijidad.

5.- Que se seguirá exactamente el Plan en todas sus partes, arreglándose a él y a las innovaciones que van hechas en las condiciones antecedentes a cuyo efecto se rubricarán éstas y aquel por mí el escribano que el citado Manuel de Menchaca pueda pedir con alguna por mejora, o por  vía de agradecimiento a no añadirse algo a lo contenido en las condiciones que van puestas y Plan rubricados, de modo que para la ejecución de la obra todo ha de ser de cuenta del Maestro, a excepción de la Cal y Arena, como también su conducción al pie de ella que será de cuenta de la Iglesia y del Maestro hacer la mezcla de tres partes de arena y dos de cal y batir y amasar el Mortero.

6.- Que dicha obra se ha de entregar concluida para el día cuatro de octubre del presente año, nombrando para su entrega de un acuerdo Maestro que la reconozco o cada parte el suyo con tercero caso de discordia, pagado por iguales partes.

7.-Que los señores Patronos de la referida Iglesia  han de satisfacer al Maestro ejecutor el importe de dicha obra en tres plazos, que serán el primero hoy presente día, el segundo a medio de la ejecución de la obra y a su conclusión y entrega el tercero

8.-Que si en el discurso de la ejecución de la obra causase el Río algunos daños en ella con sus avenidas, será responsable el referido Manuel de Menchaca y de ningún modo la Iglesia, para cuya seguridad si fuere necesario se apeará la Pared, que contiene el Camino, siendo de cuenta de la Iglesia el dar las Maderas necesarias para dicho apeo, las que se devolverán

9.- Que el Carreteo de la Piedra se lo han de dar libre al insinuado Maestro y en caso de que se siga algún perjuicio ha de ser de cuenta de la Iglesia para su satisfacción…

Firma también el Alcalde Pedro Martínez de Villarreal y testigos Antonio de Aréjola y Bernardino Iñiguez”

(Archivo Histórico Provincial de Alava. 1803.- Manuel Ramírez, protocolo 7773)

 

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