El apellido “Diez Caballero”

Abizen batzuk Ziekon eratu dira eta hauek daramatzatenek aurrekariak dituzte bertan. Besteak beste, Diez Caballero da esanguratsuenetariko bat.

(1782 testamento Manuel Díaz Caballero)

Hay cuatro apellidos que surgen en Elciego de distinta manera y que las personas que lo porten, tienen algún antecesor en nuestra villa: Diez-Caballero, Cundín, Gómez-Barredo y Ramírez de Olano.

El apellido Diez-Caballero, escrito de esta manera, con guión o sin él, uniendo los dos apellidos en uno, se origina en Elciego a finales del XVIII y se fija de una manera “oficial”a finales del siglo XIX ; concretamente con una petición de Julián Diez Caballero Gómez Barredo al obispado para utilizarlo de esta manera en su matrimonio en 1887, y pidiendo que sus sucesores así lo utilicen.

El apellido lo trae al pueblo Manuel Díaz Caballero, hijo de Francisco Díaz y de María Caballero, todos naturales de Torrecilla de Cameros. Viene de soltero a trabajar a nuestra zona y contrae matrimonio con Ildefonsa Ruiz de Vergara Segurola el 8 de octubre de 1782.

Del matrimonio Díaz Ruiz de Vergara nacen una chica y tres varones registrados en el libro de bautismos de la siguiente manera:

  • María Díez Caballero Ruiz, nacida el 1753-03-25 que fallece el mismo día del nacimiento
  • Manuel Díez Caballero Ruiz, nacido el 1755-02-05 .
  • Santiago Díez Ruiz, nacido el 1756-07-25
  • Silvestre Caballero Ruiz, nacido el 1758-12-29

1.-Manuel Díez Caballero Ruiz, aparece en el libro de matrimonios como Manuel Buenaventura Caballero Ruiz, quien contrae matrimonio con María Jacinta Gil Medrano el 1775-08-20, falleciendo el 1820-03-13

2.-Santiago aparece en su partida matrimonial como Santiago Diez Caballero Ruiz de Vergara, quien matrimonió con Alberta Revuelta Pérez el 1778-03-02

3.-Silvestre Caballero Ruiz aparece en su partida matrimonial como Silvestre Diez Caballero Ruiz de Vergara, al contraer nupcias con Francisca Xaviera Manzanos Martínez de la Canal el 1791-08-18. El mismo apellido Diez Caballero aparece en su partida de defunción del 1831-08-31. Fue mayordomo del clérigo Joaquín Ibáñez Ruiz de Ubago, quien le da varios poderes especiales para cobros de censos, apareciendo en varios documentos de principios del XIX como Silvestre Diez Caballero.

Estos tres hermanos prodigan el apellido de una u otra manera . Transcribimos solamente los hijos varones ya que es a través de ellos como se mantiene el apellido.

   (1800 Poder a Silvestre Diez Caballero)

 

 

 

1.- Caballero Gil.-

*  Manuel Antonio Caballero Gil nacido el 1776-06-09, contrayendo matrimonio con Apolonia Navarrete  Ramírez de Isla el 1801-10-03.

2.- Diez Caballero Revuelta.- ( los dos primeros hijos aparecen como Caballero Revuelta en los libros bautismales y los siguientes Diez Caballero Revuelta)

* Justo Marcelino Caballero Revuelta, nacido el 1781-06-28

* Fulgencio Mª Diez Caballero Revuelta nacido el 1801-01-16

3.- Diez Caballero Manzanos.-

* Ubaldo Bernardino Diez Caballero Manzanos, nacido el 1792-05-16

* Joaquín Diez Caballero Manzanos, nacido el 1794-02-27, quien falleció al poco tiempo y dando posteriormente el nombre a

* Joaquín Caballero Manzanos, nacido el 1801-02-10, quien fue presbítero en la Parroquia.

 

Vemos cómo en los tres ramos prevalece el Diez Caballero, aunque en ocasiones queda sólo como Caballero. En los posteriores registros va a ser una mezcolanza de uno u otro apellido. De tal manera que hay hermanos con apellidos distintos e incluso al nombrar los padres, también la mezcolanza es abundante.

También hemos comprobado cómo en la segunda generación el Díaz se cambia por el Díez y en la tercera generación de ese Manuel Díaz Caballero la mezcolanza entre sus nietos y biznietos de Díez Caballero con Caballero es llevada hasta por los mismos sujetos según sea el documento oficial que consultemos.

Un ejemplo significativo sería el contrato matrimonial ente Isidro Diez Caballero con su primera mujer Catalina Gómez Barredo Ramírez de Isla el 1860-02-04. En la literatura del documento aparece su padre como José Diez Caballero, el propio sujeto como Isidro Diez Caballero, firmando los dos con el apellido Caballero. En ese mismo documento aparecen Joaquín Caballero, presbítero de la Iglesia y Francisco Caballero, firmando ambos con el mismo apellido que se les cita.


Dos años más tarde en un testamento del clérigo citado, toda la documentación está redactada como Joaquín Diez Caballero, firmando de esta manera el documento.

Otro documento en la misma línea es el del contrato matrimonial entre Lorenzo Diez Caballero Pombo y Torcuata Ruiz de Ubago el 1868-01-14. En la literatura del documento aparece el apellido compuesto y en las firmas de esos sujetos aparece solamente como Caballero

(1868 contrato matrimonial Lorenzo Diez Caballero)

Este baile indiscriminado del apellido en sus formas hace que un hijo del anterior Isidro Diez Caballero Medrano, Julián Diez Caballero Gómez Barredo solicite al Obispado la utilización única del apellido como Diez Caballero. Su mismo hermano Isaías, aparecerá en las documentaciones como Caballero. De esta manera en las dos últimas décadas del siglo XIX y principios del XX el apellido se fija ya como Diez Caballero o Diez-Caballero.

 

 

 

 

 

 

 

 

A continuación detallamos las distintas generaciones del apellido Diez Caballero en Elciego, señalando la franja cronológica del nacimiento de sus portadores. No hemos señalado las que están registradas como Caballero en su nacimiento, pero coinciden en las franjas aquí expuestas.

  • Diez Caballero Cerezo 1918
  • Diez Caballero Cundín 1903-1908
  • Diez Caballero Egea 1892-1897
  • Diez Caballero García 1891-1895
  • Diez Caballero Gómez Barredo 1864
  • Diez Caballero Manzanos 1792-1804
  • Diez Caballero Medrano 1830-1850
  • Diez Caballero Navarrete 1803-1817
  • Diez Caballero Navaz 1870-1880
  • Diez Caballero Pombo 1843-1849
  • Diez Caballero Revuelta 1783-1801
  • Diez Caballero Ruiz 1863-1901
  • Diez Caballero Ruiz de Escudero 1895-1897
  • Diez Caballero Ruiz de Ubago 1882-1889
  • Diez Caballero Ruiz de Vergara 1778-1791 ( matrimonios)
  • Diez Caballero Tenorio 1885-1896
  • Diez Caballero Uribe 1888-1909

 

Como podemos comprobar el apellido varió enseguida de Díaz a Díez y se unió al segundo del primer originario en nuestra villa, quedando desde entonces una confusión entre el apellido completo o sólo Caballero. A finales del XIX queda fijado tal y como lo tenemos en nuestros días. No es un apellido abundante, pero sí está extendido en América, cuyos portadores tienen un antepasado de nuestra villa.

 

 

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1875.- La biblioteca personal de Francisco Martínez de Villarreal Fernández de Arbina, Presbítero y Beneficiado de Elciego

Garai hartan, liburutegi pertsonalek agerian uzten zuten jabearen maila kulturala. Kasu honetan, elizgizon honek bere jabetzan dituen titulo gehienak erlijiozkoak direla nabarmentzen da. Honela, hurrengo dokumentuak gure tokiko historia ehuntzen lagunduko digu.

 

Las bibliotecas personales en esta época eran un signo evidente del nivel cultural de su propietario. A través de ellas observamos los temas candentes en esa época e incluso las tendencias ideológicas que podría haber tanto en el sentido civil como en el religioso, que es el caso de este clérigo local. La biblioteca del clérigo Martínez de Villarreal no es muy relevante por su magnitud,  130 volúmenes en 52 títulos; de los cuales sólo 14 no son de religión.  Pero es un testimonio más de la vida social y religiosa de la villa en esta segunda mitad del XIX.

 

Don Francisco Martínez de Villarreal Fernández de Arbina fue un clérigo beneficiado de la Iglesia Parroquial de San Andrés perteneciente a una de las familias más pujantes en la villa en el siglo XIX. Su padre Joaquín María y su tío Pedro Martínez de Villarreal Berrueco estuvieron varios años ostentando la Alcaldía en las dos primeras décadas del siglo XIX.

Falleció en Elciego el 25 de noviembre de 1874, a los 62 años de edad y tras llevar un tiempo importante en estado de demencia. Residía en la actual casa cural, perteneciente entonces a su familia. Tras su fallecimiento el Juzgado Municipal inventarió todos los bienes, incluidos los libros de su biblioteca, por lo que de ahí nos ha llegado a nuestros días esta documentación detallada.

La librería con su cómoda de nogal heredó de otro clérigo relevante del pueblo: Francisco Antonio Sáenz de Olano, fallecido en 1840 siendo presidente del Cabildo Eclesiástico de la Parroquia. Es probable también que parte de su biblioteca le viniera de ese clérigo.

 

 

Una librería con su cómoda de nogal existente en la sala principal que habitó el difunto y en ella lo siguiente:

  • Dos diccionarios de Domínguez, primero y segundo tomo
  • La Santa Biblia, dos tomos
  • Ilustración de la Santa Biblia, dos tomos
  • Vida de la Santa Virgen, un tomo
  • Leyenda de Oro, cuatro tomos
  • Biblia Sacra, un tomo
  • Breviario Mariano, un tomo
  • La Madre de Dios, un tomo
  • Teología Moral en cuadros, un tomo
  • Teología Moral, dos tomos
  • Los héroes y grandezas de la Tierra, cinco tomos
  • Vida de Jesucristo, tres tomos
  • Catecismo del Concilio, un tomo
  • Historia de España por Mariana, diez tomos
  • Manual de Confesores, un tomo
  • Conferencias sobre la pasión de Jesucristo, dos tomos
  • Jesucristo en presencia del siglo, dos tomos
  • Anales del Corazón de María, tres tomos
  • Augusto Nicolás, tres tomos
  • Pensamiento de un Creyente Católico, un tomo
  • Historia de la Compañía de Jesús, cinco tomos
  • Historia de San Agustín, un tomo
  • Biblioteca de los Padres de la Iglesia, diez tomos
  • La Reyna de los Cielos, tres tomos
  • Delicias de la Religión Cristiana, un tomo
  • Viaja estático al Mundo planetario, cuatro tomos
  • Armonía de la razón, dos tomos
  • Historia de la Madre de Dios, dos tomos
  • La Biblia de la Infancia, un tomo
  • Instrucción de la Juventud, dos tomos
  • Once discursos, un tomo
  • Notas de la Iglesia, dos tomos
  • Disposiciones para la Confesión, un tomo
  • Guía de pecadores, dos tomos
  • Vida devota, un tomo
  • El Sacerdote Santificado, dos tomos
  • Defensa de la Inquisición, un tomo
  • Ejercicio Cotidiano , un tomo
  • Vida de Santa Catalina, dos tomos
  • Colección de Opúsculos de Claret, tres tomos
  • Madrid en la mano, un tomo
  • Viaja a la Tierra Santa, tres tomos
  • Reforma del Protestantismo, dos tomos
  • Tesoro de protección, un tomo
  • Catecismo filosófico, dos tomos
  • Confesiones de San Agustín, un tomo
  • Viaje Estático, cuatro tomos
  • Variaciones de las Iglesias, dos tomos
  • Historia Natural, ocho tomos
  • Práctica Criminal, un tomo
  • Tratado del hombre, un tomo
  • Ocho libros en rústica”

 

 

 

 

El inicio de la vendimia en Elciego en el siglo XIX

Datuen arabera oso herri gutxik dute ardo kultura hain errotuta. Esperientzia horrek urtez urte gai honekin erlazionatuta, ezagutza aberastea ondorioztatu du. Hauen artean, fruitua noiz jaso behar den adierazten digutenak, naturaren eragileak direla eta. Honela, mahats-bilketa hasiera batzuk oso muturrekoak izaten dira eta beste batzuk aldiz, maiztasun askorekin errepikatzen direnak.

 

A través del siglo XIX e inicios del siguiente,  quien tenía la potestad para dictaminar cuándo se comenzaba  a recoger la uva de los campos en la jurisdicción de un municipio, era el propio  Ayuntamiento.  Tras inspeccionar el grado de maduración de los frutos pendientes por un grupo de veedores nombrados por el propio consistorio, se declaraba por medio de un bando de alcaldía el día en que se podía iniciar la vendimia. Hasta entonces hasta estaba prohibida la entrada a las propiedades particulares y eran unos guardas temporeros los que custodiaban los frutos pendientes de los viñedos.

Es necesario recordar que la diferencia del inicio de la vendimia de las propiedades situadas en la ribera del Ebro con las situadas en la falda de la Sierra puede tener más de quince días. Por lo tanto la vendimia tiene sus propios ritmos dependiendo del año, de los términos y la cercanía o lejanía del río Ebro y la Sierra.

A través de un pleito con los pueblos colindantes, actas del Ayuntamiento y cuadernos de campo de la familia Sáenz de Olano, hemos podido realizar esta pequeña aportación. Traemos aquí 75 días de inicio de la vendimia desde 1815 hasta 1899. El vacío existente entre 1835 y 1842 pertenece a la primera Guerra Carlista, donde se abandonaron los cultivos debido a las incursiones de las tropas por las heredades y a la falta de brazos para el trabajo; ya que la mayoría de los mozos se alistaron en los ejércitos, donde recibían mayor salario y disfrutaban de mejor mantenimiento que en las labores del campo.  De estos 84 días, aportamos el comienzo de la vendimia en 75 de ellos; es decir el 90 %, con lo que la base de datos es muy considerable para poder sacar algunas conclusiones.

De los primeros quince años del XIX no tenemos datos; pero sí se conserva en el Archivo Municipal un interesante documento sobre el pleito que los ayuntamientos de Navaridas y Laguardia tuvieron con el de Elciego por saber quién tenía el poder de dictaminar el inicio de la vendimia en ciertos términos; independientemente del lugar de residencia de los propietarios de los viñedos. El conflicto venía ya desde finales del siglo anterior, llegando hasta la Chancillería de Valladolid. En 1818 se falla con una curiosa sentencia: se tiene presente la fecha del 8 de octubre como la más habitual para el comienzo de la vendimia en la comarca; de tal manera, que a partir de ese día, los cosecheros de Elciego podrían vendimiar en sus propiedades situadas en otras jurisdicciones, sin tener presente el bando municipal correspondiente.

A partir de 1815 la vendimia más temprana se realizó el 8 de setiembre de 1843, continuando con otra del 16 del mismo mes en 1820. Los siguientes datos nos llevan ya hasta el 23 de setiembre.

La vendimia más tardía se realizó el 21 de octubre de 1816, seguida del 20 del mismo mes en 1885 (famoso año por la plaga catastrófica del mildiu).

Toda la franja del inicio de la vendimia está entre el 23 de setiembre y el 14 de octubre.  En el primer mes se comenzó en 23 ocasiones y en octubre en 52 ocasiones.

Los días más repetidos en el inicio de la vendimia fueron el  3 de octubre ( 9 ocasiones), 4 y 6 de octubre (5 ocasiones) y el 25 de setiembre, 1, 5, 8 y 10 de octubre (4 ocasiones).

Son datos referidos al inicio de la vendimia en un pueblo concreto, Elciego, donde su amplia jurisdicción hace que la maduración del fruto de unos términos a otros lleve varios días de diferencia.  Pero también los datos tienen su gran fiabilidad porque hablamos del inicio de la vendimia en el 90 % de los años del siglo XIX, con documentaciones escritas.

Ponemos en valor el famoso dicho escuchado a nuestros mayores de que “la uva necesita días de octubre” . También nos hace reflexionar y encajar esos años ocasionales en los que por diversos factores puede haber una vendimia muy temprana o muy tardía. Todo depende del comportamiento climatológico, o ciclo de cada año, que nadie ha podido controlar. Hoy en día, con la utilización de riego artificial y de productos fitosatinarios que controlan enfermedades, alargan la vida de la masa vegetal, retienen procesos de pudrimiento del fruto,….la lectura histórica del siglo XIX con la interpretación que hacemos en el siglo XXI puede tener sus pequeñas variantes. 

Pocas poblaciones tienen una cultura del vino tan arraigada como para poder mostrar unos datos como los que aquí aportamos.La historia siempre nos enseña. Tenemos obligación de reflejarla y releerla, porque Rioja Alavesa tiene un plus en todo el tema vitivinícola: tiene historia. Y como muchas veces hemos reflejado, es el puntal de la historia del vino riojano..

Año

Septiembre Octubre
1815 1
1816 21
1817 2
1818 29
1819 25
1820 16
1821 30
1822 13
1823 6
1824 1
1825 27
1826 6
1827 29
1828 1
1829 8
1830 28
1831 5
1832 4
1833 7
1834 24
1835
1836
1837
1838
1839
1840
1841
1842
1843 8
1844 6
1845 14
1846 24
1847 4
1848 3
1849 3
1850 4
1851 6
1852 5
1853 14
1854 12
1855 16
1856 6
1857 3
1858 26
1859 3
1860 10
1861 3
1862 30
1863 29
1864 1
1865 27
1866 4
1867 26
1868 25
1869 5
1870 27
1871 28
1872 4
1873 7
1874 10
1875
1876 8
1877 3
1878 3
1879 15
1880 12
1881 28
1882 8
1883 7
1884 9
1885 20
1886 3
1887 3
1888 10
1889 11
1890 10
1891 13
1892 5
1893 23
1894 11
1895 8
1896 18
1897 25
1898
1899 25

http://blogriojaalavesa.eus/vendimia-en-elciego

1868 Poesía a la Virgen de la Plaza, por Juan María Sáenz de Navarrete

Juan María Saenz de Navarrete Murga, azken bi mendeetako Saenz de Navarretetarren hiribildu honetako amankomuneko enborra da. Utzitako dokumentuen artean, “Enparantzako Ama Birjinarentzako” olerkia zaharrenetariko bat da.

   Juan María Sáenz de Navarrete Murga ( Los Arcos de Navarra 1816- Elciego 1890 ) es el tronco común de todos los Sáenz de Navarrete de nuestra villa en estos dos últimos siglos. Era uno de los tres hijos del matrimonio de Juan Bautista Sáenz de Navarrete Izco  (Elciego 1786-1834) y de María del Carmen Murga Zaldúa (Bilbao 1798- Elciego 1855), quienes contrajeron matrimonio en Elciego en 1815. Fue Alcalde de nuestra villa en 1846 y 1847.

Reunió en torno a él la herencia de sus dos hermanos, ya que fue el único que tenía descendencia a través de sus hijos Leonor, Sofía, Francisco Javier, Gerardo, Alvaro y León. A la generosa herencia de su familia unió la parte que le correspondió por su matrimonio en 1842 con María de los Dolores Ramírez de la Piscina Martínez de Villarreal, teniendo una de las haciendas más importantes de la villa en la segunda mitad del XIX.

A pesar de tener numerosas tierras, rebaños, censos, posesiones en distintos lugares…no tomó parte en la modernización del vino riojano en la década de 1860. La temprana muerte de su esposa a los 38 años y dejándole al cargo de sus seis hijos, le sumió en una obsesión con el reparto de los bienes familiares, la religión y la muerte; temas que canalizó en la construcción de versos y escritos.

Conservamos de él tres libritos de dificultosa lectura y con unos temas muy obsesionados con la religión y la muerte..

  • Poesías Morales (publicado en 1868 en la imprenta vitoriana de El Semanario Católico Vasco-Navarro)
  • El Cerro del Espinal, cuento moral ( impreso en 1881 en Logroño en la imprenta de Federico Sanz)
  • Meditación Cristiana ( impreso en Logroño en 1888 en la Imprenta de Merino)

Descendiente de él fue Teodoro González Sáenz de Navarrete, quien siempre tuvo presente a su antepasado en sus poesías y en su pensamiento.

En la autoría de los libros figuraba como Juan María Navarrete. Un mandato del Provisor de la Diócesis de Vitoria con fecha 27-08-1883 indica que el apellido a utilizar es Sáenz de Navarrete

 

 

 

 

No bien la brillante aurora

Con sus albores de fuego

Los chapiteles colora

De los torreones de Elciego,

Cuando se oye la sonora

Campana que llama al ruego

En el día que festejan

Los habitantes de Elciego

A la Vírgen de la Plaza

Sus delicias y consuelo;

La alegría entra en las casa,

Todo entonces es movimiento

Pues para su vecindario

Es un día de contento;

Parece que suspendidas

Quedan sus penas un tiempo,

Parece que el regocijo

Se ha infundido en todos ellos;

¿Quién habitó estas orillas

Que a esta Vírgen en sus duelos

No la llamó? ¿quién rogara

Sin hallar su valimento?

Bella imagen de la Plaza

La protectora de Elciego

Que la gran Madre de Dios

Recuerdas en este pueblo,

Para sus vecinos tú eres

El más poderoso esfuerzo

El alma de sus empresas

El corazón de sus hechos;

De ti esperan, Vírgen santa,

Para sus males remedio

Para su aflicción amparo

Para sus penas consuelo;

Oyendo tu hermoso nombre

Nacen los hijos de Elciego,

Mamando lo oyen de niños

Y conforme van creciendo,

Bella imagen de la Plaza,

Tú te imprimes en sus pechos;

Tú tienes su corazón

Tú mandas sus pensamientos,

Tu nombre amoroso invocan

Al verse en cualquiera riesgo,

Y tu nombre necesitan

Cual si fuera un alimento;

A porfía se disputan,

El servirte todos ellos.

Parece que se delira

Al tener de ti un recuerdo,

Y sufrirán privaciones

Por presentarte un obsequio

Hasta el más pobre, Señora,

De albacas florece un tiesto:

Tu imagen es, Vírgen santa,

Sus glorias y su embeleso,

Su alegría animación,

Gozo, delicias, contento,

Sé pues, Vírgen de la Plaza,

Favorable a los de Elciego

Cuando contritos te pidan

En sus inocentes ruegos;

Y vosotros, que tenéis

Tal tesoro en vuestro pueblo,

Festejad siempre a esta imagen

Con fervoroso respeto:

Que la Virgen de la Plaza

Dará, sí, a los de Elciego

Cuanto contritos le pidan

En sus inocentes ruegos.

Juan María Sáenz de Navarrete Murga

Enero de 1871, la carta que el Ayuntamiento de Elciego envió a Diputación tras el derrumbamiento del Puente del Ebro

1871ko Urtarrilaren 26an, eskutitz honen bitartez Eltziegoko Udala Arabako Aldundiari zuzentzen zaio eskaera argi eta konkretu batekin: Uholdeak egun haietan deuseztatu zien zubia  berreraikitzea. Arabar Errioxa Bilbo- Tutera trenbidearekin eta Gaztela Errioxarekin batzen zuen zubi hau desagertzeak, beraien ogibidea zen, nekazaritza bizi iraupenarekin eragin zuzena zuen eta bertan herri honetako kezkak eta zailtasunak nabarmenduko dira.

El hundimiento del Puente del Ebro la madrugada del 12 de enero de 1871, tras las copiosas lluvias de diciembre y principios de enero, es una de las calamidades más reseñables de nuestro pueblo en el siglo XIX. No hubo desgracias personales, pero todas las personas del pueblo reflejaban la desgracia colectiva. Un puente donde habían puesto todas las ilusiones y caudales económicos, donde veían la salida de los vinos a otros mercados, un puente hacia la modernidad del pueblo,….todo derrumbado por una crecida insólita del río Ebro. Solamente hacía 4 años que se había inaugurado.

Esta carta que el Ayuntamiento de Elciego envió al Diputado General de Alava refleja a la perfección la desgracia colectiva del pueblo y también la necesidad de acometer su reconstrucción, cueste lo que cueste.

26 Enero 1871 Carta del Ayuntamiento de Elciego al Diputado General de Alava tras el hundimiento del Puente del Ebro

 

Excmo Señor Diputado General de la provincia de Alava.

Excmo Señor:

Los que suscribimos en nombre, comisión y representación del Ayuntamiento de la villa de Elciego, a Vd respetuosamente exponemos que a consecuencia de las terribles inundaciones que acaban de sentirse así en esta Provincia como en otras varias de España, las aguas del río Ebro arrastraron en sus corrientes la mayor parte del magnífico puente de piedra, que a costa de esta villa y de la provincia de Alava se había construido hace pocos años para unir la Rioja Alavesa al ferrocarril de Bilbao a Tudela y a toda la Rioja Castellana.

Este terrible accidente tuvo lugar en la madrugada del doce del actual dejando a los habitantes de esta villa en la mayor consternación. Los vecinos de Elciego habíamos agotado todo el patrimonio público y acudido a repartimientos vecinales y sacrificios privados para obtener la construcción de aquel puente considerándolo como indispensable para dar salida a nuestros frutos agrícolas y a los demás pueblos circunvecinos que forman la parte principal de toda la Rioja Alavesa. Si el puente no se repara serán inmensos los perjuicios que se causen así a esta villa como a la Rioja toda por lo cual imploramos respetuosamente y con la mayor angustia la protección decidida y pronta de nuestra querida madre la provincia de Alava.

Cuando en las demás provincias españolas se abren suscripciones para reparar los daños causados por las inundaciones y se proteje y ampara a los pueblos y a ls personas y familias que han sufrido perjuicios, la provincia de Alava no puede menos de prestar ayuda y amparo a sus buenos hijos de la villa de Elciego.  Sería un suceso inconcebible y contradictorio con los antecedentes que ilustran la administración tutelar y benéfica de esta tierra, el no acudir a nuestro socorro en circunstancias tan estraordinarias.

Confiamos en que la Provincia siguiendo sus tradiciones dará en esta ocasión una nueva prueba de su previsión mandando que inmediatamente se habilite el puente de esta villa.

Cuanto antes se atienda a esta necesidad imprescindible, el sacrificio será menor porque pueden extraerse del río la mayor parte de los materiales del puente derruido y reducirse los gastos de reposición poco más que a la obra de mano y a los que procedan de las mezclas de cal y arena porque la piedra de sillería labrada existe al pie de dicho puente y ha de utilizarse en las nuevas obras rindiendo las economías consiguientes.

Por todo lo que

Suplicamos a Vs se sirva dictar las órdenes oportunas para que a la mayor posible brevedad se extraigan del Ebro los materiales del puente derruido y que éste sea reparado con toda solidez a fin de que la villa de Elciego y demás pueblos de la Rioja Alavesa no se arruinen faltándoles tan importante medio de comunicación para la extracción de sus productos agrícolas, única riqueza pública y privada de aquella parte importantísima de la provincia de Alava. Así lo esperamos de la paternal y previsora administración de Vd a quien Dios guarde m.a.

Elciego 26 de enero de 1871.

León Ibáñez

Angel Ramírez

Pantaleón de Medrano”

 

 

 

 

 

 

El Arquitecto de Provincia, Don Pantaleón Iradier, autor del proyecto del puente hundido, plasmó en su informe técnico la desgracia que había ocurrido en nuestra villa y la necesidad de rehacerlo para el bien económico de la zona y de la Provincia.

INFORME DEL ARQUITECTO PANTALEON IRADIER

“Exmo Sr.

Doloroso es como se manifiesta en esta solicitud que los sacrificios hechos por la Provincia y Ayuntamiento de Elciego hagan gravado en un momento infructuoso por la desgracia acaecida con motivo del hundimiento del  puente de dicha villa, arrebatado por las aguas a consecuencia de las circunstancias extraordinarias que ha tenido el río Ebro a principios del mes pasado, dejando sin comunicación esta Provincia con la estación de Cenicero del ferrocarril de Tudela a Bilba; y es tanto más sensible dicho acontecimiento cuanto no había perdonado medio para que la obra reuniese a una gran solidez, un buen aspecto y cómo las y desahogadas dimensiones, no pudiendo nunca crearse habría de sobrevenir un accidente tan funesto, pues desde su construcción y a pesar de otras avenidas no se ha notado en su fábrica el más mínimo resentimiento si bien tampoco se calculó que el nivel de las aguas subiría hasta donde han llegado últimamente que ha excedido cerca de dos metros del más alto que habían conocido los más ancianos; causando con su inmenso caudal y corriente daños grandísimos haciendo sentir su fuerza en todos los puentes construidos sobre el mencionado río, que es más o menos parte han quedado destruidos e interceptados para paso de los transeúntes.

El Ayuntamiento que se manifiesta en esta exposición y el amparo que se pide por los comisionados de Elciego es muy natural y parece muy de atenderse, fundándose para ello en las muchas consideraciones que se tuvieron presentes para llevar a cabo una obra de tanta importancia por todos conceptos; pero como por desgracia los estragos causados en el puente son grandes, el coste que sin duda excederá de más de la mitad del gasto anterior, no puede ya asimilarse con la reparación de una obra, por grande que sea de un trozo de carretera o un partida ordinaria de ella, debiendo para la satisfacción de una cantidad tan excesiva, estar preparada la Provincia, convendría previamente de acuerdo con el mismo vecindario y después de un detenido examen, resolver sobre los medios que se consideran más oportunos para conceder lo que se solventa, armonizando los intereses provinciales con los de la localidad.

Respecto a lo que se indica de extraer la piedra que del derruido puente hay en el río, dudo mucho sea oportuno plantear esta operación inmediatamente; pues como exige trabajos y medios que acilados y por sí solos son caros y el transporte de un lado a otro, también cuesta, resulta que de no hacerse la saca al mismo tiempo que la reparación general tal vez sea más costosa que el arranque den cantera,  y esto no creo prudente hacerlo aisladamente a no ser que se presentase algún contratista especulador que hiciera por sí una propuesta que se creyese razonable y equitativa.

En vista pues de lo expuesto y una vez que la Junta particular se halla reunida, su V.E. lo estime así oportuno podría darse conocimiento a esta solicitud para que dispusiera la resolución o tramitación que deba darse al asunto.

Vitoria y Febrero 2 de 1871.

Pantaleón Iradier”

(Archivo Provincial de Alava. DH 739-1)

El Conde de Elciego

Gure herriak duen berezitasunetariko bat, Konde izaerarekin erlazio zuzena duela da, izan ere, Carlos V.a Errege Karlistak, José Uranga ejerzitoko Kapitain Orokorrari titulu hau xedatu zion, hain zuzen ere “Eltziegoko Kondea” izenekoa. Honela, herri hau, ezaugarri berdina duten beste herri batzuekin lotu genezake; hauen artean, Mutriku, Agurain edo Tolosa aurkitzen direlarik.

 

 

¿Quién era José Uranga?

José Ignacio Uranga Azcune nació en Azpeitia el 7 de octubre de 1788. Al igual que muchos coetáneos suyos, vivió los avatares de la invasión francesa y concibió el ejército como un futuro prometedor a su carrera profesional. Así se alistó en Oviedo en octubre de 1809 en la guardia del general Nicolás May. Al año siguiente pasó al regimiento de Ibernia, donde tuvo que retirarse a tierras gallegas con motivo de la entrada del ejército francés en Asturias, a las órdenes del general Renovales.

En noviembre de 1811 estuvo a las órdenes del general Mendizábal por sus tierras guipuzcoanas.  Alistado en el primer batallón de voluntarios de Guipúzcoa, alcanzó en 1813 el grado de subteniente.  Su participación en la guerra con los franceses fue muy activa, siendo condecorado con la cruz de la batalla de San Marcial en 1815. Al poco tiempo se retira transitoriamente de la actividad militar con el mismo grado de subteniente de Milicias urbanas.

En estos años contrajo matrimonio con Josefa Antonia de Aguirre, natural de Elgueta. Matrimonio que se celebró en Salvatierra el 26 de junio de 1818. Es precisamente en esta villa alavesa donde el 19 de abril de 1821 Uranga se pronuncia contra el Gobierno constitucional surgido en Cádiz contra el monarca Fernando VII; creando una división de dos batallones y un escuadrón con los que sostuvo el enfrentamiento en la provincia alavesa. Su actividad fue tan reseñable que su ascenso en la carrera militar fue meteórico. Le nombran teniente, capitán y teniente coronel en 1822, tomando el empleo de coronel el 3 de febrero de 1823. Son los años del llamado “Trienio Liberal”.  Sus servicios fueron reconocidos con la cruz de fidelidad de primera clase, teniendo la comandancia de la provincia alavesa como destino y responsabilidad hasta el comienzo de la década de 1830; años en los que se comienzan a manifestar los choques militares de las distintas tendencias ideológicas. La Diputación alavesa le confió el mando de sus tropas nombrándole brigadier en 1831 y condecorándole con la cruz de primera clase de San Fernando.

Pero el gran cambio en la vida militar de Uranga viene a raíz del conflicto bélico suscitado entre dos conceptos de sociedad, dos estilos de vida, dos ideologías enfrentadas tras la muerte de Fernando VII en 1833. Su opción por aupar al trono a Carlos María Isidro ( Carlos V), hermano del monarca oficial fallecido, le lleva a proclamarlo el 7 de octubre de 1833, poniéndose al mando de cinco batallones de voluntarios alaveses. Organiza las fuerzas absolutistas en Álava y es nombrado presidente y encargado de la comandancia general de la Provincia.  Con orgullo admite que “el soldado alavés era el mejor disciplinado y entretenido”.

A finales de ese mismo año es la persona de confianza de pretendiente Don Carlos V,  quien le nombra Mariscal de campo.  Don Carlos siempre tuvo en Uranga a ese militar fiel y a esa persona en la que confiaba sus planes y proyectos. En los escritos se le destaca  “por su respetuosa obediencia y fidelidad, unidas a una fe religiosa sin límites, que era la más apreciable cualidad que podía tener para ser considerado por Don Carlos”.

Son los años de su relación muy directa con el general Zumalacárregui, que estaba al frente del ejército carlista en Navarra y de él dependía el alavés. Se ha escrito en muchas crónicas sobre las diferencias entre ambos mandos; algo que Uranga siempre negó y prueba de ello era la mutua ayuda de tropas, envío de material de guerra, organización de acciones, etc… que hubo entre ambos militares. En uno de los escritos llega a decir que “Zumalacárregui era el hombre que nuestra causa necesitaba”

Tras la muerte de Zumalacárregui, Don Carlos quiso organizar el ejército de la zona vasco navarra en un único mando, designando a Uranga en 1837 Teniente General al mando de la capitanía general de Navarra y Provincias Vascongadas. Es una época de gran actividad militar puesto que el conflicto entre los ejércitos carlistas e isabelinos estaba en pleno auge. Son reseñables sus acciones militares de la toma de Lerín, Peñacerrada, Zambrana, batalla de Andoáin, toma del Perdón,….y sus incursiones por  toda la margen izquierda del Ebro. Este río era una frontera natural importante para la contención de tropas y el cruzarlo suponía un ingrediente anímico a los ejércitos como prueba de su pericia y estrategia. Así a finales de agosto de este año de 1837 cruzan el Ebro “sobre el vado del olivo de Guicio”, batiendo el 1 de septiembre en Cenicero al batallón del Regimiento de Extremadura “causándole 47 prisioneros, entre ellos varios urbanos, muchos heridos y muertos, regresando la misma tarde trayendo consigo 200 carneros y sobre 40 vacas y varios fusiles”. Así lo refleja en su Diario de Guerra entre 1834 y 1838. En este legado documental no hace ninguna referencia concreta a Elciego, teniendo varias páginas dedicadas a los movimientos de las tropas por la zona. No hay que olvidar que las plazas de Laguardia y San Vicente de la Sosierra de Navarra eran dos fortificaciones añoradas por los ejércitos y que en Peñacerrada y tras la Sierra de Cantabria y Codés estaban los cuarteles generales de los ejércitos Carlistas.

La llamada Primera Guerra Carlista toma en nuestra zona un rumbo distinto tras el Convenio de Oñate y el Abrazo de Vergara en agosto de 1839 entre Espartero y el general Maroto. Fruto de estas negociaciones el pretendiente Don Carlos, junto con su hombre de confianza Uranga, cruzan la frontera en 1839 al no estar conforme con lo firmado en lo que ellos llamaron “La Traición de Vergara”.

En tierras francesas permaneció casi diez años hasta que acogiéndose al Decreto de abril de 1848 de Isabel II, regresa a Vitoria; manteniéndole el mismo empleo de Teniente General .  En la capital alavesa disfrutó aún de más de dos décadas de vida retirada y dedicada a su gente, donde falleció el 17 de diciembre de 1870 a los 82 años.

 

Título de “Conde de Elciego”

Ya hemos comentado la estrecha relación y la confianza que el pretendiente Don Carlos tenía en Uranga. Como agradecimiento a su fidelidad y a sus servicios, el 26 de agosto de 1840, en su exilio de Bourges, le honró con el título hereditario de “Conde de Elciego”.

La pregunta que nos hacemos no es la concesión de un título de conde a uno de sus hombres de máxima confianza y que tantos servicios le había prestado, sino por qué precisamente ese título de conde llevaba añadido el de Elciego. Es de suponer que al pretendiente al trono, Carlos V, ese pequeño pueblo riojano alavés, le podría llegar a sonar y ubicar; pero poco más. Alguien de su entorno, o el propio Uranga, le sugeriría utilizar el nombre de Elciego para ese nuevo título de Conde.

Elciego era uno de los pueblos “comprendidos dentro de la línea donde están sitas las Aduanas para Castilla” por lo que en esos años de conflicto bélico se extremaron precauciones y responsabilidades en las autoridades civiles y militares que tenían a su cargo la custodia de ls tropas y la vigilancia de las plazas conquistadas.

Es posible que Uranga transitara por nuestro pueblo  durante su actividad en la Rioja Alavesa; e incluso que se hospedara en nuestra villa durante esta actividad en la zona como un  lugar estratégico y no en primera línea de fuego (lugar seguro). Ya hemos comentado que en su Diario de Guerra no hay ninguna referencia concreta a Elciego en sus movimientos de tropas por la zona; por lo que la duda del nombre del título que le otorgó el pretendiente Carlos V se nos hace aún mayor.

En 1832-1834 era alcalde de Elciego Juan Ruiz de Ubago, último tenedor del Mayorazgo de los Ruiz de Ubago y persona con alto nivel económico, social y cultural. Podría ser un buen embajador local ante los mandos de las tropas que se movían por la zona. En los años 1837 y 1838 la alternancia en la Alcaldía entre Joaquín María Martínez de Villarreal y Vicente Medrano se da en más de una ocasión; dependiendo de qué bando dominara en la zona. Pero estos datos tampoco nos dan luz sobre esta cuestión. Hasta se podría pensar que en estos años residían desde hace tiempo en Elciego las hermanas Hurtado de Amézaga, hermanas del Marqués de Riscal. Seguramente las familias Uranga y Hurtado de Amézaga  podrían tener lazos de amistad en una población tan pequeña como era en aquellos años Vitoria. Pero esta argumentación tampoco nos proporciona claridad en la respuesta.

No sabríamos responder el por qué a la pregunta. Pero sí llama la atención que un título de “Conde de Elciego”  se le diera a un personaje tan importante.  Algún tipo de relación tuvo con nuestro pueblo, directa o a través de alguna otra persona, que hoy en día no le sabemos dar explicación.

Solicitud del título entre sus descendientes.

Nieto del “Conde de Elciego” fue Pablo Uranga Díaz de Arcaya, nacido en Vitoria en 1861 y que convivió durante su infancia y adolescencia con su abuelo; quien le contaría sus andanzas y aventuras a lo largo de su dilatada vida.

Este famoso pintor  estudió en su ciudad natal y en la Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid. Se trasladó a París donde tuvo una intensa actividad artística regresando posteriormente al País Vasco. Alumno de Durrío compartió amistad y actividad Zuloaga, Rusiñol y otros artistas coetáneos.

Los hijos de este artista y biznietos del Conde de Elciego, Pablo y María Uranga Lejarreta, tramitaron y protocolizaron en 1950 la autorización para la utilización del título dado a su antepasado “ para él y sus descendientes” en la Notaría vitoriana de Manuel Lejarreta Salterain. Documentación detallada que en la actualidad se conserva en el Archivo Provincial.

 

Plaza Mayor a principios del siglo XX

Oso argazki berezia Bañares senideek eskuratu digutena.

Curiosa foto de la Plaza Mayor a principios del siglo XX. El kiosko provisional parece que está montado para la fiesta del Judas. Pues está colocado el mástil donde se le dará fuego y en el kiosko están instalados ciertos artilugios propios para la lectura del acto del Judas. Interesante también la rampa de acceso al mismo que se vislumbra en la parte norte del catafalco.

El edificio antiguo del lateral, ofrece una imagen no visualizada nunca para la mayoría de la población actual del pueblo.

Es de resaltar la vestimenta de los habitantes. La mujer con el niño luce faldones y vestimenta habitual en fotos de esa época. Los hombres están casi uniformados con los blusones y las boinas. Lo cual nos lleva a la conclusión de que la utilización de esta vestimenta estaba muy extendida entre la población más sencilla.

Una vez más damos las gracias a la familia Bañares por esta documentación gráfica que nos ayuda a enriquecer todo nuestro patrimonio cultural e histórico.

 

El apellido ENTRENA en Elciego

Entrena abizena XVIII.mendean agertu zen Eltziegon. Gaur egunean oso zabaldua dago gure herrian.

Dentro del crecimiento económico que vivió Elciego en el siglo XVIII enmarcamos la organización urbanística, la construcción de edificios, la producción agrícola y otros muchos factores que contribuyeron al desarrollo y engradecimiento de la villa. Uno de los aspectos importantes de este siglo fue la necesidad de mano de obra para poder acometer todos los proyectos que se estaban desarrollando. Ahí está enmarcada la emigración gallega y también la periférica, que vinieron a nuestra villa en busca de sustento y proyección familiar y de vida.

En esta época se incorpora el apellido Entrena en Elciego. Viene de la mano de Prudencio Entrena Toxo, natural de Navarrete quien contrae matrimonio el 20-10-1754 con María Catalina Sáenz Sáenz de Payueta, ésta en segundas nupcias.  Falleció el 28-06-1769, posiblemente de muerte repentina por no constar ningún documento de testamentaría. Al siguiente año el 27-11-1790 falleció su esposa María Catalina a la edad de 66 años.  En el testamento deja a su hija Francisca de Borja Entrena Sáenz la encomienda de llevar por espacio de medio año dos velas de cera a la sepultura, dejándole por ello una obrada de viña en el término de Martín Pascual, una basquiña negra, una mantilla y una saya parda. A su hijo Nicolás Entrena, ya casado, tres obradas de viña en Camayerro.

De este matrimonio nacieron cinco hijos con el apellido Entrena Sáenz: 3 varones y 2 mujeres, quienes fueron prodigando el apellido Entrena en la Villa.

La familia Entrena en los siguientes dos siglos se ha expandido con prodigalidad y así la encontramos familiarizada con un buen ramillete de apellidos. Hemos realizado una exposición alfabética indicando las fechas de los nacimientos de las personas que llevan esos apellidos:

  • Entrena Aréjola : 1869-1884
  • Entrena Bázquez: 1878-1894
  • Entrena Bernárdez: 1901-1910
  • Entrena Diez-Caballero: 1810-1851
  • Entrena García: 1906-1918
  • Entrena Ibáñez: 1880-1890
  • Entrena Laorden: 1913-1915
  • Entrena Manzanares: 1845-1849
  • Entrena Martínez de la Canal: 1784-1789
  • Entrena Navarro: 1794
  • Entrena Neira: 1863-1877
  • Entrena Palacios: 1872
  • Entrena Pardo: 1918-1925
  • Entrena Pérez: 1883-1915
  • Entrena Riofrancos: 1874-1885
  • Entrena Rodríguez: 1781-1794
  • Entrena Sánchez: 1808-1814
  • Entrena Ugarte: 1914-1915
  • Entrena Villamiel: 1844-1854
  • Entrena Villaverde: 1837

Personaje a resaltar de la familia entrena es Inocente Entrena Manzanares, quien matrimonió con Juliana Aréjola Mena el 22-06-1868 y que fue Alcalde de la villa entre 1895 y 1897. En el registro de 1897 aparece como propietario de la casa de Calle Cantón de la Concepción1, media de la Bajada a las Huertas y una cueva en el Barrio de Barrihuelo.

 

En este mismo registro aparecen Jacinto Entrena Diez-Caballero y Julián Entrena Diez-Caballero como dueños de las casas Calle San Andrés, 25 y Calle San Andrés, 23.

Gerónimo Bañares Guinea

Argazki hau XIXgarren mendekoa da. Eskerrak ematen diegu Bañares Senidei.

Gerónimo Bañares Guinea nació en Elciego el 30 de setiembre de 1850. Uno de los ocho hijos de un personaje importante en la política alavesa de esta segunda mitad del siglo XIX, José Ramón Bañares Barraicoa, quien contrajo matrimonio en Elciego con Tomasa Guinea Montoya.

Gerónimo Bañares matrimonió en Elciego el 13 de marzo de 1872 con Sabina Pérez del Val, natural de Pedroso.

Falleció joven, con 35 años, un 25 de abril de 1885.

Agradecemos una vez más a la familia Bañares el ofrecimiento de esta documentación que nos ayuda a enriquecer el patrimonio cultural e histórico de Elciego

El apellido DEL RIO en Elciego

Del Rio abizena Galiziatik Eltziegora etorritakoa zen XVIII. mendean

El apellido Del Río en Elciego es uno de los típicos que tenemos en nuestro pueblo proveniente de esa emigración gallega del XVIII y XIX.

Todos los portadores del apellido Del Río, tienen un tronco común proveniente de aquel Simón Del Río Tojo, natural de Abanqueiro y que en matrimonió en Elciego con Sebastiana Sáenz Pedroso el 9 de agosto de 1751, tras quedarse ésta viuda de su primer matrimonio con Domingo Ramón Apellániz Ibáñez.

(1778.-Registro de defunción de Simón Del Río)

 

 

De este matrimonio nacieron los hijos Del Río Sáenz ( entre 1751 y 1758).

( 758 Partida de bautismo de Joaquín Del Río Sáenz)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La siguiente generación pertenece Del Río Cornes, cuyos nacimientos tuvieron lugar entre 1788 y 1799

El apellido se sigue transmitiendo en el matrimonio Del Río Leyba, cuyos hijos nacieron entre 1811 y 1831.

La siguiente generación corresponde a los Del Río Lagos, naciendo sus vástagos entre  1851 y 1867.

La familia Del Río Busteros, sigue manteniendo el apellido en una nutrida prole nacida entre 1890 y 1908. De ellos provienen todos lo que actualmente conocemos y hemos conocido en nuestros días:

  • Fernando Del Río Busteros casado con Cipriana Gómez Alesón
  • Baltasar Del Río Busteros casado con Leona Martínez Cambra
  • Bonifacia Del Río Busteros casada con Luciano Pombo Leyba
  • José Del Río Busteros
  • Macario Del Río Busteros

 

 

 

 

( Fernando Del Río Busteros)

 

 

Habría que resaltar otras ramas del mismo tronco que se han ido perdiendo, emigrado o han dejado restos entre nuestros vecinos. Sus hijos nacieron en los años indicados entre paréntesis:

  • Del Río Gómez ( 1822-1839)
  • Del Río Sáenz Carlos ( 1844-1856)
  • Del Río Valrea ( 1861-1871)
  • Del Río Castro ( 1869-1875)
  • Del Río Vázquez ( 1882-1891)
  • Del Río Sáenz de Lamaza ( 1888-1897)
  • Del Río Olarte ( 1883-1904)
  • Del Río San Andrés ( 1881-1896)
  • Del Río Valle ( 1898)
  • Del Río García ( 1916-1919)

También debemos aportar otras dos referencias al mismo apellido, pero que no tienen nada que ver con el recorrido generacional que hemos realizado:

  • Juan Del Río, natural de Santiago, quien matrimonió en Elciego con Ana Zárate en 1642, pero no continuó la descendencia en el pueblo
  • Francisco del Río Murillo, nacido en Castelfrío , quien matrimonió en 1780 en Elciego con una de las hijas de la familia Zárate Navarrete; pero que no ha dejado descendencia en la villa.

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