Elciego en 1941

1942.urtean Bizkaiko Aldundiak argitaratutako  “El Anuario Vascongado”-k xehetasunez azaltzen digu urte horretan herrian izandako errealitatea.

Los Anuarios estuvieron muy en boga hace décadas y eran unos manuales o catálogo de actividades y personas que facilitaban  la información referente a los municipios. Estos Anuarios eran las fotografías de la realidad de una población, tanto en su organización como en su actividad comercial e industrial.

La imprenta de la Diputación de Vizcaya publicó en 1942 un “Anuario Vascongado” donde en sus 1000 páginas nos ofrece la información detallada de los años 1941 y 1942 de las capitales provinciales, las poblaciones de cada territorio, la legislación tributaria y cualquier dato útil. Curiosa la presentación separada por pestañas, o el cuadro del calendario perpetuo desde 1801 hasta 1980. Sin olvidar un exhaustivo índice de profesionales general.

Hoy en día, con la digitalización de los datos y la información a través de la Red, todo esto nos aumenta la curiosidad de cómo hace 80 años se buscaba la información práctica a través de estos Anuarios.

En lo referente a Elciego, vemos claramente los dos cuadros de clasificación: Cargos oficiales y profesiones por un lado e industria y comercio por otro. Tanto en uno como en otro, la cantidad de personas que aparecen nos reflejan la vida social de esta villa que entonces tenía 1.495 habitantes.

 

ELCIEGO

Ayuntamiento compuesto de 1.495 habitantes e integrado por la villa de su nombre y diseminados. Pertenece al partido judicial de Laguardia, del que dista 5 kilómetros, a 63 kilómetros de Vitoria y 4 kilómetros de Cenicero, donde tiene la estación de ferrocarril más próxima en la línea del ferrocarril del Norte. Carreteras a Baños de Ebro, de Cenicero a Laguardia y a Villabuena, con servicio diario de autobuses de Cenicero a Vitoria. Le bañan los ríos Ebro, Labraza y Mayor, que fertilizan sus tierras, haciendo de este pueblo uno de los vitivinícolas más importantes.

Dispone de estafeta de Correos y Central telefónica. En su demarcación cuenta, entre otras dignas de citar, con su iglesia parroquial de San Andrés, de sólida y esbelta construcción; ermitas de Nuestra Señora de la Plaza, San Roque y San Vicente, de remota fundación esta última, y a la que se atribuye por los historiadores el origen del pueblo, por  hallarse instalada a orillos del Ebro, y junto a ella un ventero ciego, y varias casas solariegas con interesantes escudos heráldicos.

Entre sus hijos notables citamos a Manuel Navarrete, que fue obispo de Mondoñedo y arzobispo de Burgos.

Posee también varias bodegas e industrias.

CARGOS OFICIALES Y PROFESIONES

Alcalde: Julián Díez

Concejales: Aproniano Palacios, Simón Armentia, Gregorio Navarro, Epifanio Martínez, Victoriano Navarro y Florencio Sierra.

Secretario del Ayuntamiento: Agustín Ruiz de Copegui

Juez Municipal: Francisco Javier Bañares

Secretario del Juzgado municipal: Edmundo Rodríguez (accidental)

Fiscal Municipal: Teódulo Pérez

Cura párroco: Aquilino Ortiz de Zárate

Coadjutores: Feliciano Corres, José María Revilla y Tomás Larrínaga

Jefe Local de F.E.T.: Eustaquio Echave

Secretario de F.E.T.: Sinforiano Jiménez

Delegado de Auxilio Social: Sinforiano Jiménez

Jefe Local Sindical: José Navajas del Valle

Jefe de la Oficina de Colocación Obrera: Agustín Ruiz de Copegui

Jefe de Organizaciones Juveniles: Martín Rodríguez

Maestros nacionales: Edmundo Rodríguez, Mercedes de los Mozos, Martín Rodríguez, Anisia Lebrato y María del Pilar Navajas

Médico: Antonio Díez, teléfono 12

Farmacéuticos: Sinforiano Jiménez, teléfono número, 8 y José Navajas

Veterinario: Pedro Olarte

Practicante: Antonio Arzuaga

Guardia Civil: Cuartel, teléfono 9

 

INDUSTRIA Y COMERCIO

Abacerías: Modesta Barredo y Julián Palacios

Abonos: León Sáenz de Navarrete y Miguel Cenea

Albañiles: Gumersindo Moreno, Francisco Fontecha, Marciano Castaño y Francisco Domínguez

Alpargatería: Gregorio Entrena

Bancos: Sucursal del Banco de Vizcaya, teléfono R-10 y Sucursal del Banco de Bilbao

Cafés: Narciso Vázquez, Sociedad de Labradores, Gregorio Navarro y Vicente Rubio

Cantero: Filomeno Ruiz de Vergara

Carnicerías: Ignacio Cámara, teléfono 2 y Felipe Angulo

Carpinterías: Mariano Castaño, Herederos de Marqués de Riscal y Fermín Pérez

Carretero: José García

Chocolates ( fábricas de): Julián Pérez, y Timoteo Villar

Guarnicionerías: Cayo Santos, Leopoldo Nieto y José Nieto

Herrerías: Herederos de Marqués de Riscal y H. Patricio Armentia

Lecherías: Pedro Castro, Fortunato Cenea, Felipe Angulo, Antonia Castro y Santos Castro

Licores ( venta de) : Honorato Martínez y Félix Sáenz

Modistas: Emilia Pérez, teléfono 11, Antonina Gómez e Inés Otero

Panaderías: Elicio Murúa y Regina Calzada

Pescadería: Olegaria Docando

Sastrería: Antonio Pardo

Serrería: José García Gato

Tejidos: Carlos San José

Tonelerías: Herederos de Marqués de Riscal

Ultramarinos: Francisco Domínguez, Narciso Vázquez, Julio Santos, Julián Pérez, teléfono número 7, Timoteo Villar y Victoria Santos

Vinos (elaboración de): Herederos de Marqués de Riscal, teléfono número 5; Murúa, Cenea y Laorden, Fortunato Sáez de Navarrete, Eugenio García, Vicente Rodríguez, Sinforiano Jiménez, Emiliana Bañares y Emilio Díez.

Zapatería: León Navarro

 

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Eliodoro Ramírez Olano (Elciego1851-Vitoria 1909)

Eliodoro Ramírez Olano, lurjabe baten kide izatearen adibide argia da: Unibertsitatera ikastera joan, eta bueltan herrian, ikasitakoa praktikan jarriz, bere bizitza profesionala eta biztanlegoarena orokorrean hobetzea

La figura de Don Eliodoro Ramírez Sáenz de Olano es una de las típicas de pertenecer a una familia propietaria del pueblo y que invierte en su formación fuera del municipio. Tras salir a estudiar a una Universidad, regresa al pueblo poniendo en práctica su aprendizaje para mejorar su vida profesional y la colectiva de la población.

Nació en Elciego el 3 de Julio de 1851 en el seno de la familia formada por Pantaleón Ramírez Martínez de Villarreal y Natalia Sáenz de Olano Aguirre. Con cuatro años perdió a su madre y con once a su padre, por lo que tanto él como su hermana Flabiana, tres años mayor que él, quedaron bajo la tutela y protección de su abuelo José Antonio Ramírez Amestoy y de su tío Fernando Sáenz de Olano Aguirre, quien fue el que definitivamente se hizo cargo de la tutela de los sobrinos.

Natalia Sáenz de Olano Aguirre fue una de las víctimas de la terrible epidemia de Cólera que en 1855 asoló el pueblo, siendo su marido Pantaleón Ramírez alcalde de la Villa, cargo que ostentó hasta 1858. Pantaleón falleció el 21 de agosto de 1862, habiendo dejado en su testamento ante el notario local Blas Navaz el 13 de marzo de ese mismo año la tutela y curaduría “a mi Señor Padre D. José Antonio Ramírez y Don Fernando Sáenz de Olano, mi hermano político”.

   Fernando Olano, como así se le denominaba en la mayoría de los escritos, fue una persona muy activa en la vida municipal, tanto en su cargo de regidor (concejal) como desde su puesto en la Alcaldía en pleno conflicto carlista ( 1872-1873 y 1875), siendo una de las figuras más relevantes del carlismo local.

Eliodoro Ramírez estudia Derecho en una época donde sólo seguían accediendo a la Universidad los estratos más elevados económicamente y donde apenas llegaba a 15.000 las personas que accedían a estos estudios en las universidades españolas.

Tras licenciarse en Derecho Civil y Canónico, regresa a su pueblo natal. Con 28 años es elegido Alcalde de Elciego, ocupando el cargo en 1879 y 1880. Su objetivo fue modernizar y organizar el Ayuntamiento de la Villa, que había sufrido los percances económicos y sociales de la guerra. Uno de sus mayores reflejos de este trabajo fue la redacción de las Ordenanzas Municipales de 1880, muy completas, modernizadoras de la vida social del pueblo y que fueron editadas con el mismo estilo y corte que lo hicieron las poblaciones más importantes.

El 8 de agosto de 1881 matrimonia en Elciego con Emiliana Bañares Guinea, perteneciente a otra de las familias propietarias más relevantes del pueblo. De este matrimonio nacieron en Elciego , José Ramón Jacinto( 1884), Pantaleón Félix(1887) y María Piedad Natalia ( 1891). Hubo otro nacimiento infructuoso de Donata ( 1883) , quien falleció al nacer en estado anémico. Posteriormente nacería en la capital alavesa su hijo menor Jesús Mateo (1894).

  En octubre de 1883 es nombrado Secretario de la Diputación Provincial de Alava, pasando la familia a residir en la capital alavesa. Tuvo un papel protagonista y muy activo en la modernización de la Provincia a lo largo de sus 26 años de Secretario, ya que tras la contienda carlista, la Diputación alavesa había quedado en una situación crítica.

 

En 1885 participa muy activamente en la Comisión provincial para la lucha contra la nueva enfermedad que apareció en los viñedos alaveses: el Mildew o mildiu, así como en proporcionar sulfato de cobre a los municipios y cosecheros alaveses.

El Ayuntamiento de Elciego siempre recurrió a él pidiendo consejo para los diversos asuntos administrativos, como el de preparar un terreno para la construcción de unas escuelas en el pueblo. Fruto de esta actitud aparece en un acta de 1889 un agradecimiento público a los abogados “Don Francisco Villarejo y Don Eliodoro Ramírez por las gestiones practicadas

Fruto de esta formación sólida, de este buen quehacer y de esta confianza que las autoridades provinciales tuvieron en su persona, participó en 1894 en la Comisión Vascongada para la negociación del Real Decreto de ese año. Acontecimiento importante para las décadas posteriores en lo que será el Concierto Económico.

En agradecimiento a toda esta activa labor en la Secretaría de la diputación alavesa en 1895 la Reina Regente María Cristina firma en San Sebastián el 11 de octubre la propuesta de “Comendador ordinario de la Real Orden de Isabel la Católica”, condecoración que premiaba la lealtad y los méritos contraídos en favor de la prosperidad de la Nación

Su sólida formación y su interés por la cultura vasca le llevan a compartir tertulias y escritos con personas relevantes en la política alavesa, como Vicente González de Chávarri, con quien publica en 1904 un trabajo titulado “La Guerra de los Comuneros en el País Vasco” y posteriormente “Fiesta de la Tradición del Pueblo Vasco

En 1906 participa nuevamente en la Comisión Vascongada para negociar en Madrid el Concierto Económico.

Fallece el 4 de febrero de 1909 en plena actividad conocida y reconocida tanto en la capital alavesa como en las demás administraciones vascas.

En sus firmas siempre colocó los dos apellidos, recordando y agradeciendo a su familia materna la tutela y apoyo que le dieron desde su niñez.

 

 

Un agradecimiento muy especial a Txus Ramírez de Olano por facilitarnos conocimiento y documentación para éste y otros trabajos.

1852.- Capítulos “para conservar el buen orden, salud y tranquilidad de sus habitantes”

1852ko udal ordenantzek mende hasierako gizarte zibilarekin alderatuz, aurrerakuntza ekarri du. Adibide gisa, erlijioaren presentziaren galtzea gai zibilen alde.

Las Ordenanzas Municipales de 1852 suponen un avance importante para regular la vida cotidiana del pueblo. Las de 1808, 1810 y 1829, son copias unas de otras exceptuando matices interesantes como los distintos juegos de los chicos o referencias a normativas superiores.  La religión está presente en casi la cuarta parte de ellos así como temas de comportamiento y moralidad en otra cuarta parte.

Canuto Balanzategui Lejarraga nació en Gallinero en Cameros en 1820, de una familia proveniente de Oñate. Contrajo matrimonio en Elciego con Juliana Bañares Oquendo en 1850, hija de Fausto Bañares Arrúbal, quien fue Alcalde en 1821, 1830 y 1840. Persona culta en su formación, con ideas liberales y modernas de entender la sociedad, muy relacionado con políticos de Logroño y Vitoria, fue Alcalde en el trienio de 1852, 1853 y 1854. En estos años promulgó unas Ordenanzas Municipales a las que denominó Capítulos “para conservar el buen orden, salud y tranquilidad de sus habitantes”

El espíritu de estas ordenanzas es menos religioso que las anteriores, aunque, como no podía ser de otra manera, muchas de ellas se repiten.  Regula la vida de las personas en aspectos de juego, limpieza de las calles, horarios, fiestas…De los animales: caballerías y carruajes, perros, cerdos, gallinas, animales cuando mueren, …. De aspectos comunes como son el lavadero, calles, tiendas, fondas, romerías, diversiones públicas….

 

Don Canuto BAlanzategui, Alcalde Constitucional de la Villa de Elciego hace saber que para conservar el buen orden, salud y tranquilidad de todos sus habitantes, manda observar los capítulos siguientes:

1.- Que todos los vecinos barran y limpien las calles en sus fronteras, recojan la basura y quiten los cantos, y eso harán todos los sábados para las cuatro de la tarde, bajo la multa de cuatro reales.

2.-Que toda persona de cualquiera clase, edad y condición que sea, se abstenga de jugar interin los divinos oficios, y a todas horas de dar voces y escándalos en las puertas de los templos, bajo la misma multa tanto a los jugadores como a los que lo presencien.

3.-Que los que tuvieren estiércol fuera de sus posesiones, los pongan cuando menos cuarenta varas fuera del último edificio del pueblo, no en caminos reales sino en sitios ocultos y retirados, bajo la misma multa.

4.- Que ninguno admita huéspedes en su casa sin dar parte al Señor Alcalde y presentarle el pasaporte, bajo dicha multa

5.- Que ningún chico juegue al caraban en las calles públicas sino en las eras, bajo dicha multa, siendo responsables los padres de los hijos o interesados, bajo cuyo cuidado estuvieren

6.- Que así mismo y bajo la misma multa se prohíbe jugar a los bolos en la plaza, sino en las calles menos pasajeras y concurridas que no estén expuestas a causar daño.

7.- Que ninguna tienda ni sitio de abastos públicos esté abierta desde las nueve de la noche en adelante en los meses de Octubre hasta Abril inclusive y desde las diez en los restantes, siendo de cuenta de los dueños dar parte al Señor Alcalde de cualquiera disputa de cordel o quimera que se suscitare, bajo la responsabilidad de los mismos dueños con arreglo al código penal.

8.- Que bajo la multa de cuatro reales y demás que haya lugar, ninguna persona acuda por la calle pasada la hora de las diez sin justo motivo, y en este caso con farol, ni haga esquinas ni estar parada en las calles, dejando el tránsito libre.

9.- Que bajo la misma multa ninguna persona vierta en las calles y sitios públicos aguas, escombros y demás inmundicias.

10.- Que bajo dicha multa se prohíbe lavar, obstruir y ensuciar las aguas que dirigen al bebedero, desde el sitio que llaman La Canal hasta pasado la Iglesia, como también ensuciarla a las inmediaciones de la fuente y pilón.

11.- Que bajo la misma multa resulta se manda que toda persona guarde la mayor compostura y orden en los templos y sus inmediaciones, y acate y respete a sus ministros y persona respetables por sus edades y posiciones sociales.

12.- Que bajo dicha multa se prohíbe en los días de romerías y diversiones públicas cantar canciones escandalosas que de cualquier modo puedan atacar a la moral pública.

13.- Que toda persona respete y acate las propiedades rústicas y urbanas, bajo las penas generales y municipales y la responsabilidad de los daños que se causaren.

14.- Que bajo la multa de cuatro reales y pagar los daños, se prohíba correr por las calles las caballerías y carruajes

15.-Así que también andar por las calles cerdos y gallinas sin que los custodien.

16.-Que también se prohíbe bajo dicha multa echar dentro de la población ni sus inmediaciones caballerías muertas, como tampoco perros ni otra clase de animales que puedan perjudicar a la salud pública, sino que deberán enterrarse a una distancia proporcionada.

17.- Que ninguna persona esté de asiento sin justo motivo en la carnicería, posadas, ni demás sitios de abastos públicos, bajo la multa de cuatro reales

18.- Que toda persona que entrara en el Pueblo género de comestible que está sujeto al pago de sisa, de parte sin detención alguna al rematante del ramo Ambrosio Carlos bajo la multa de veinte reales

19.- Que para ejecutar y llevar a efecto todos los capítulos que contiene este bando, quedan encargados todos los individuos del Ayuntamiento y sus dependientes, pudiendo también denunciar su contravención cualquiera vecino del Pueblo. Lo que se manda publicar

Elciego 6 de Enero de 1852

Diligencia de publicación de bando

En este día seis de enero de mil ochocientos cincuenta y dos, por Pedro Antonio Bacigalupe oficial de voz y caja de esta villa, se publicó en altas e inteligibles voces y en el sitio público de costumbre el bando anterior

LA APARICION DE LA ENFERMEDAD DEL MILDIU Y LOS COMIENZOS DE LA UTILIZACION DEL SULFATO DE COBRE EN LOS VIÑEDOS DE LA RIOJA ALAVESA (1885-1886)

1886.urtean datatzen da Arabar Errioxako mahastietan kobre sulfatoaren erabileraren hasiera. Aurreko urtean (Mildew edo Mildiu) izeneko gaitz ezezagunak eraginda,  ia uzta guztiaren galera sortu zuen eta honen ondorioz, arabar uztatzaileek, behin eta berriro eskatu zioten laguntza  beraien Aldundiari eskualdeko nekazaritza aberatsean miseria ez eragiteko. Batzorde bat sortu zen, uztetan gertatzen ari zen gaitza aztertzeko eta era berean honi aurre egiteko bide eraginkorra adosteko.

 

(1920 Sulfatado de las viñas.-

Archivo Marqués de Riscal)

1.- Introducción

Las nuevas roturaciones y plantaciones de viñedo, que desde finales del XVIII y principios del XIX se fueron realizando en la zona, originaron un aumento de la producción de vino que ocasionó problemas de su venta en las zonas habituales. Aumentándose esta dificultad por la entrada de otros vinos, como los navarros y aragoneses, más alcohólicos y por consiguientes más resistentes al tiempo y al transporte.

A lo largo del XIX fueron varias las epidemias que sacudieron nuestros viñedos, aparte de las clásicas heladas y pedriscos que tenían su gran repercusión en la producción. Por nombrar alguna de ellas, el “sapo de concha” entre los años 20 al 30,  la desastrosa del oídium (“ceniza”) hacia mitad del siglo, o la de la gardama en 1856. Estas epidemias llegaron a reducir la producción a la mitad o a la tercera parte de lo cosechado en un año normal.

Tampoco hay que olvidar otro látigo que castigó los viñedos, como fueron las guerras. Los datos más conocidos los tenemos de la última confrontación carlista donde las cosechas de 1874 y 1875 están ausentes de los datos de aforos y en numerosas documentos aparecen actos vandálicos en los viñedos. Con las guerras faltaron brazos para trabajar el campo, muchas parcelas estuvieron medio abandonadas e incluso algunas arrasados por venganzas personales o necesidad de utilizar cepas para calentarse en el invierno o para resguardarse, que de todo hubo.

Sobre la plaga que más datos tenemos es la del Mildew, o mildiu, aparecida en nuestra zona en el año de 1885. Una enfermedad desconocida hasta entonces y que se manifiesta ese año en la viticultura de la Rioja Alavesa, quedándose desde entonces como una enfermedad endémica. Ella trajo consigo la utilización del sulfato de  cobre para su curación quedándose como una práctica anual en las labores vitícolas.

Un antecedente interesante a tener en cuenta es la helada generalizada del 25 de Abril de 1883 en toda la jurisdicción de Elciego y parte de la comarca, que afectó muy negativamente a todos los viñedos. Una vez más se cumplió el refrán de “Marcos marquete, vendimiador sin corquete”. Las heladas de alta intensidad en los viñedos originan una gran pérdida de la cosecha de ese año, pero también la debilitación y desorganización de la planta para brotar en el siguiente. A este acontecimiento hay que añadir que el año de 1884 fue de una pertinaz sequía hasta el punto de que tuvieron que hacerse rogativas completas para implorar al cielo el agua que se le negaba en la tierra.

1883 y 1884 fueron dos cosechas muy escasas de producción en Elciego, debido a la conjunción de estos dos fenómenos, hielo y escasez de agua. Muy distinto comenzó 1885 con abundante humedad de invierno, plantas descansadas de producción y con ganas de ofrecer un fruto generoso, como así estaba demostrado en los meses de mayo y junio, donde la población manifestaba su ilusión porque se avecinaba una recuperación de los viñedos y una buena cosecha.

 

2.-Presencia de una nueva enfermedad.-

La primavera y el verano de 1885 fue generoso en lluvias, con lo que levantó ánimos y esperanzas entre los cosecheros; pero también temido por las abundantes tormentas que hubo en la época estival, cargadas de electricidad y pedrisco en toda la zona de la Rioja Alavesa. Concretamente el 23 y 24 de Julio hubo tormentas inolvidables entre los habitantes de la zona. Esta combinación de humedad y calor hizo que una nueva enfermedad originada por la “peronóspora” hiciera su aparición en algunos viñedos de la comarca. Una plaga escuchada desde tierras francesas y también en la zona catalana del Valle del Ebro; pero totalmente desconocida entre nuestros cosecheros.

   El 11 de agosto de 1885, el Alcalde de Elciego Fructuoso Urive, escribe al Diputado General de Alava pidiendole ayuda ante una enfermedad que se “ha notado en el viñedo de esta jurisdicción“, desapareciendo la hoja por completo y “que la uva también principia a padecer y suponiéndose que llegue a perderse la cosecha en su totalidad”. Le propone que se cree una Comisión Científica “que pueda determinar sus causas y ponga remedio para evitar en lo sucesivo su propagación

  La Diputación alavesa era conocedora también  de una enfermedad nueva aparecida el año anterior en el viñedo de la zona catalana y que estaba estudiándose; por lo que las alarmas se encendieron en los responsables provinciales. Así en la Comisión del 14 de agosto de 1885 se acuerda mandar a los Diputados provinciales Plácido Almarza y Román Angel de Viana que se personen en Elciego y en cualquier otro punto donde se hayan observado análogos efectos en las plantas. Les envía un folleto publicado por la Diputación de Barcelona que trata de la “Peronóspora” de la vid, para que tomen nota e inspeccionen los viñedos afectados “por si acaso fuera dicha enfermedad la que se ha presentado en la citada villa”. Dicho folleto había sido publicado en mayo de este mismo año. El escrito de la Comisión Provincial lo firma el secretario Eliodoro Ramírez Olano, quien anteriormente había sido alcalde de su pueblo natal, Elciego, y conocía perfectamente la situación de los cosecheros de su pueblo, ya que su familia era una de las propietarias más importantes de la villa.

Con prontitud y responsabilidad hicieron su trabajo de inspección de los viñedos los dos diputados provinciales, quienes se personaron en Elciego el 17 de agosto con el folleto de la Diputación de Barcelona en la mano y, acompañados de autoridades locales y cosecheros preocupados por la aparición de estos síntomas, fueron a analizar algunos viñedos. Curiosa imagen la de unos agricultores en un viñedo, observando la parte leñosa de los sarmientos, las hojas con sus manchas y las uvas lacias fruto de la enfermedad, con el folleto en la mano, leyéndolo en voz alta y viendo si las peculiaridades de la enfermedad descrita en esos papeles era la misma que la que tenían ante sus ojos.

  La discusión entre los asistentes era clara: “si el daño es debido a la acción atmosférica bien por alguna escarcha bien por las continuas humedades y tormentas o si es causada por la nueva plaga conocida con el nombre de peronóspora”. No llegan a acuerdos en las causas del mal, pero sí lo consiguen cuando proponen que “este asunto de carácter tan general y de tal importancia en la Provincia  lo haga reconocer y estudiar por personas peritas y científicas así como los medios de combatir si fuere la plaga indicada esta calamidad que pudiera reducir a la miseria una gran parte del territorio alavés y además ser en su caso de obtener del Gobierno los socorros necesarios ante la desgracia inminente

Para el 18 de agosto, los dos diputados tienen redactado su informe y lo ponen en manos del Diputado General. Comienzan argumentando los tres años de pertinaz sequía y el hielo general que han sufrido causando “cosechas miserables que han empobrecido considerablemente toda la Rioja Alavesa”. El invierno y la primavera trajeron abundantes humedades que hizo brotar nuevos sarmientos vigorosos y generosos en fruto, hasta que a finales de julio ”una serie de frecuentes tormentas y aguaceros terribles con muchísima electricidad en toda la Rioja Alavesa y con fuertes pedriscos en algunas zonas como gran parte de las jurisdicciones de Laguardia y Elciego” . A esas tormentas siguieron mañanas de rocío y escarchas que favorecieron el desarrollo de la nueva enfermedad. La aparición de los primeros síntomas en las hojas de alguna zona de Laguardia ”hizo correr la voz de que en algunas viñas había debido caer rayos secando la hoja y algunas cepas.” A los dos días de la última tormenta comenzó a observarse que en el término de Carralogroño comenzaban a secarse la hoja de las viñas y que este mal se iba extendiendo por la jurisdicción de Laguardia. El mismo síntoma se observó en términos de Elciego, no teniendo conocimiento de ello en Labastida ni en la parte este de la Rioja Alavesa. Los pueblos más afectados fueron Laguardia, Elciego y Lapuebla.

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La plaga del “sapo de concha” en los viñedos en los años 1824,1827 y 1830

1820-30.hamarkadan izan ziren sekulako lehorte eta txingor-ekaitzek, mahastien garapen arrunta aldatu zuten, hala nola, “sapo concha” izurriteak mahatsondo-kimuak erasotu zituen, uzta eskastuz

 

   Durante la década de 1820 a 1830 nuestros viñedos continúan con ese “estado de decadencia” y de “sobreproducción”, que tanto preocupaba a los terratenientes de la zona, a las personas ilustradas que buscaban futuro para la Rioja Alavesa y al propio Diputado General Valentín Verástegui, tal como lo hizo saber en su circular que llegó al pueblo a principios del mes de septiembre de 1829.

 

Las inclemencias de la naturaleza de esta década son dignas de resaltar, como la de 1822, que hubo tal sequía “que se secaron los río y hubo que ir al Hebro a lavar trigo y de colada” y que para el día de San Roque “se cortaban las uvas por igual maduras en todo el término, cosa jamás vista ni oída a los antiguos que en el día existían, ancianos de ochenta y cinco años”. Este adelanto en la recogida del fruto también tuvo sus dificultades porque se “debía haber dado principio el día primero del dicho septiembre y por el término de las Llanas”; pero que “por conciliar la vendimia de la Guardia y los Pueblos inmediatos se suspendió hasta el día 13”. Eran los años donde  llegó hasta la Real Chancillería de Valladolid el pleito entre Elciego contra Laguardia y Navaridas solicitando la libertad de vendimiar; puesto que los Ayuntamientos eran quienes por medio de bando autorizaban el inicio de la recogida del fruto en su jurisdicción y había muchos propietarios que tenían viñedos en las jurisdicciones de los pueblos colindantes. Esta diferencia de días en la recogida de los frutos traía pérdidas considerables, como la de este año donde el retraso de la vendimia ocasionó que “estaban en todos los términos las uvas supuradas”. Adelanto climatológico importante también fue que el día 26 de setiembre “nevó en esa sierra de la Guardia”.

 

Reseñable también fueron las tormentas con pedrisco de 1826, donde “cayeron en esta Rioja piedras de a dos libras y de a libra; de modo que en algunos pueblos echó al suelo ramas de olivo, mató varias caballerías y algunas personas”. Como consecuencia de ello la cosecha  fue más corta y “el vino de esta cosecha se principió a vender a 4 y 5 reales y subió hasta 14 rs cántara

 

Un acontecimiento singular de esta década fue la invasión de lo que llamaron “sapo de concha”. El primer conocimiento data de 1824 donde se notó por primera vez que una multitud de insectos anidaban en las viñas en el momento de brotar los pámpanos en algunos términos de la jurisdicción. “Como el daño entonces se reducía a poco término no se hizo el mayor aprecio ni llamó en general la atención del vecindario” explicaba años más tarde el Alcalde al Diputado General; pero según los datos que tenemos de las cargas que alguna familia recogió en esa década, la producción se redujo en 1/3.

Mayor preocupación causó la invasión de este “sapo de concha” en 1827, donde fue tal la plaga en los viñedos, que los propietarios reclamaron la consideración de la autoridad local ya que la presencia del sapo era generalizada en todos los viñedos de la jurisdicción y estaba haciendo daños muy grandes y generales. El Alcalde Blas Ruiz de Escudero emitió un bando exigiendo un remedio urgente y enérgico a la población por la que todos los habitantes, a partir de siete años, tendrían que salir por vereda a coger los insectos y traerlos muertos a la propia Casa Consistorial; para posteriormente quemarlos. Se recogieron diez fanegas de insectos. Eran conscientes los mandatarios locales de que ese remedio paliaba parte de la cosecha, pero que no suponía la extinción del mal. La consecuencia fue que la cosecha se resintió tanto, que se recogió la mitad que en un año normal.

 

La alarma volvió a saltar en 1830,  y el Alcalde Fausto Bañares, siguiendo la costumbre de años anteriores, dictó bando para que todos los habitantes mayores de siete años salieran a los campos y se presentasen con al menos cien sapos por primera vez, duplicando la cantidad en la siguiente vereda. El no acudir originaba una multa de 20 reales por persona. En el caso de los niños los padres eran los responsables y en el de los criados y ajustados temporeros de cava, los propios amos.

 

Aparte de esta medid,a en la que la autoridad municipal no tiene mucha confianza pero necesita hacerla, decide poner el caso en manos de la Diputación, presidida por Diego de Arriola, en un escrito que le envía con fecha del 23 de Abril. Le expone la situación vivida con este “sapo concha” en los años anteriores y que las medidas que se tomaron eran insuficientes. Suponían mucha pérdida de tiempo y abandono de las labores de cava en esta época tan necesaria de brazos en el campo. También considera que “para cuando todos los hacendados reclaman remedio, el mal está ya hecho”. Considera el Ayuntamiento que es casi imposible evitar el nacimiento y propagación de estos insectos, por lo que hay que reducir la plaga a donde se alimenten y sostengan, sin tener que acudir al fruto naciente de la uva.

 

El escrito del Ayuntamiento está lleno de coherencias y reflexiones importantes como la de que  “La riqueza a la fortuna de todo este Pueblo consiste únicamente en los productos de las viñas, los cuales desde la aparición de la plaga expresada se han minorado considerablemente siendo esta la causa principal de tal disminución, por cuyo motivo el vecindario va reduciéndose visiblemente a una lastimosa pobreza pues sosteniendo a fuerza de todo sacrificio la loable costumbre del mejor cultivo, encuentra el propietario al tiempo de la Cosecha devorado en su nacimiento lo mejor del fruto por los maléficos insectos. De aquí se origina la imposibilidad de satisfacer los impuestos públicos y aún de atender a las necesidades particulares de los mismos hacendados”.

 

El Diputado General Arriola contesta con prontitud al Ayuntamiento y es consciente de que hay que buscar un remedio adecuado para su exterminación en su origen. Aprueba las acciones realizadas, pero considera que es necesario consultar con sociedades agrónomas del Reino o extranjeras para conseguir una descripción exacta del insecto en su origen hasta su desaparición. Forma una Comisión para estudiar el caso y pide al Alcalde de Elciego que le envíe algunos ejemplares de los sapos vivos para poder ayudar en su estudio y análisis.

Parece ser que uno de los factores que más está influyendo en esta plaga es la sequía que padecían los campos esa primavera; por lo que los pámpanos que brotaban en las cepas, era un alimento codiciado para los sapos al faltar vegetación abundante en los campos.

 

Para implorar lluvia, como de costumbre ancestral, se recurría a la Virgen de la Plaza con sus rogativas, salves y preces de rigor. Lo refleja el acta del Ayuntamiento del 27 de abril : “La ansiedad y extrema necesidad en que se hallan los campos y sembrados de esta villa por falta de agua y la mucha confianza que esta corporación y Pueblo tiene en María Santísima con el título de la Plaza en que conseguirá como siempre su remedio con aguas saludables a este fin..”. Las funciones se anuncian por bando, subiendo en procesión desde la Iglesia a la ermita, donde se celebró una solemne misa y se trasladó en procesión la Imagen a la Iglesia. La curiosidad de esta procesión está en que la Virgen fue “conducida en andas por cuatro individuos de los de clase alta de esta villa nombrados por dichos señores del Ayuntamiento y con palio de primera clase, que también llevaban  este, sujetos de aquella clase y de igual nombramiento de dichos señores”. La imagen de la Virgen en la Parroquia fue velada en turnos de dos horas en parejas, teniendo fijado turno los regidores, los diputados, el Procurador Síndico y el Escribano. Los turnos se irían completando sucesivamente en los demás días de la novena por la población.  Se hicieron, como era costumbre, unas rogativas con parafernalia y liturgia establecida armónicamente entre el Cabildo y el Ayuntamiento durante los nueve días con sus misas, procesiones, salves y Te Deum.

El 5 de Mayo Arriola vuelve a comunicar al Ayuntamiento de Elciego, diciéndole que mientas están estudiando la manera de extinguir la plaga, medite seriamente “ un plan que proporcione el aumento progresivo de plantíos de frutales y arbusto en los linderos de las heredades y viñas a fin de que abunde el pasto necesario para el sustento del sapo mientras exista y librar al viñedo de esta plaga destructor”

El 6 de mayo vuelve a escribir el Ayuntamiento al Diputado General reconociendo que “el sapo titulado de Concha es de existencia antigua en el término de esta villa”; pero que hasta los últimos años no ha causado daños conocidos. Se alimentaba de otras especies que había en el territorio,” pero nuestra imprudencia, nuestra inflexión, nuestro abandono lo ha destruido todo. No solamente en Elciego sino en casi todos los pueblos de la Hermandad, no han quedado arbusto, malezas, ni plantas de que se puedan alimentar, y de consiguiente las viñas serán su único recurso”. En su reflexión el Ayuntamiento propone “repoblar el Campo” ya que “no harían mal los dueños de las heredades el poner en las orillas la planta que se llama Madre selva, Pomares, Melocotones y otras que antes eran tan comunes.”.

El tema llegó hasta el Jardín Botánico de Madrid, a quien se le consulta sobre el modo de hacer desaparecer estos insectos. El Director le contesta en escrito fechado el 27 de mayo de 1820 y le define el sapo como “Cetonia Stictica”, común en Europa, “alimentándose de plantas y vegetales cuyas flores, hojas y brotes tiernos destruyen con prontitud, cuando los temporales y otras causas favorecen su asombrosa multiplicación

Está claro que esos años coincidieron una serie de factores que favorecieron la multiplicación de estos sapos, en una época en la que los productos químicos utilizados a finales del siglo era algo impensando y totalmente desconocido.

No acabó ahí la página trágica de este 1830; pues el 5 de octubre se le sacó muerta de un lago de uva a María Jesús Gamarra Cerezo , natural de Cenicero y de 60 años de edad.

 

 Un agradecimiento a los herederos de Don Julián Sáenz de Navarrete por facilitarnos la documentación que aparece en este artículo.

 

 

 

 

Cesárea Martínez de Villarreal 1803-1893

Martínez de Villarreal familia XVIII.mendearen azken urteetan ageri da udalerriko bizitzan, sendi honen estatus mailaren lekuko gisa, XIX.mendearen ia guztian zehar bizi izan zen, María Cesárea izanik.

   En esta ocasión hemos querido traer a estas líneas una figura femenina relevante en la dinastías históricas de nuestra villa

   María Cesárea Angela Martínez de Villarreal y Fernández de Arbina, nació en Elciego el 25 de febrero de 1803.  Hija de Joaquín María Martínez de Villarreal Berrueco y de Manuela Fernández de Arbina López de Cepeda, pertenecía a una de las familias que a finales del XVIII surgieron con fuerza en nuestra villa y a lo largo del XIX tuvieron una relevancia importante en todos los campos: políticos, eclesiásticos, terratenientes, ganaderos, …hasta construyeron su casa solariega en la Calle del Norte ( Actual casa de los Maestros-Biblioteca)

               (Retrato de María Jesús Martínez de Villarreal, sobrina de Cesárea)

 

Su padre Joaquín María fue alcalde en los años 1806, 1809, 1816 y en parte del tumultuoso 1837. Su tío Pedro ejerció la Alcaldía en 1803, 1808, 1814, 1820 y 1831.                                                              

Su matrimonio con José Antonio Ramírez Amestoy el 3 de diciembre de 1821 en la parroquia de la villa unió dos familias que han tenido mucho protagonismo en la vida municipal. Protagonismo que lo continuaron sus hijos Pantaléon y Román. Pantaleón fue alcalde entre 1855 y 1858 tocándole los duros años de la epidemia del Cólera, y el fallecimiento de su joven esposa a causa de esta enfermedad.  Román fue alcalde en pleno conflicto de 1874 y posteriormente en 1876, 1877, 1881, 1882, 1883, 1884 y 1885. Hijo del primero y nieto de Cesárea Villarreal fue Eliodoro Ramírez Olano, alcalde en 1879 y 1880;  y a partir de 1883, Secretario de la Diputación de Alava.

Falleció el 04-08-1893 a los 90 años, siendo una de las personas que más trayectoria han tenido a lo largo del siglo XIX.

 

Agradecemos una vez más a la familia Ramírez de Olano la cesión de esta documentación gráfica que nos ayuda a enriquecer nuestro patrimonio y la divulgación de nuestra cultura e historia.

 

La esquina de la Concepción

Sorkunde kantoia herriko toki ohikoena da, bertan, XVII.mendetik Ama Birjinaren irudia ikusi dezakegularik.

 

La esquina de la Concepción es uno de los lugares más típicos y emblemáticos de nuestra villa. En la actualidad hay en Elciego dos hornacinas religiosas en la vía pública. Una es la que vamos a comentar y la otra es la del Sagrado Corazón en la calle del Norte, muy datada por sus donadores a finales del siglo XIX, dentro de un movimiento general en la Iglesia por la propagación de la devoción al Sagrado Corazón.

La de la imagen de la Virgen encinta, la de la Concepción, tiene su presencia en Elciego hace aproximadamente 400 años, siguiendo otro movimiento religioso de la época. La iconografía de la Inmaculada Concepción tuvo una divulgación en el siglo XVII y XVIII muy unida a los discursos religiosos de la doctrina concepcionista.

Esta imagen de la Virgen,  con su hornacina, ha tenido tanta importancia que la principal calle de acceso a la Parroquia de San Andrés, no lleva el nombre de Calle de la Iglesia, como en la mayoría de las poblaciones, sino que tomó el nombre de “Calle de la Concepción”. Posteriormente, a principios del XIX en una expansión del casco urbano hacia el Oeste, genera una nueva calle, corta a la que se le denomina “Cantón de la Concepción”.

En varias ocasiones hemos comentado la importancia de la familia Ruiz de Ubago desde que Elciego se constituyó como villa a finales del XVI. La familia Ruiz de Ubago estaba asentada en la parte baja de la aldea y posiblemente fueron los originadores a que el templo de San Andrés se asentara ahí, en una ladera muy pronunciada y tuviera esas dimensiones descomunales para la población. Eran poseedores de varias casas, bodega, terrenos y huertas en toda esa parte baja de la colina. Y también fueron los protagonistas de que en una esquina de una de sus casas se colocara esta hornacina con esta misma imagen de la Virgen encinta.

El dato más antiguo que conocemos es el del testamento de Francisco Ruiz de Ubago en 1662. Deja en su testamento “la casa que llaman de la Concepciónjunto a las Calles Reales.”

A principios del XVIII también aparece reflejada con este nombre esta vivienda y esta esquina, de manera directa o indirecta en varios documentos testamentarios.

   Más precisa es la aportación extraída del testamento cerrado que en 1717 hizo Clara Ramírez de la Peciña, mujer de Juan Antonio Ruiz de Ubago Navarrete. En él se especifica la propiedad de la casa y la donación de aceite y dinero para su alumbraría y festejos. “ Se dé en cada un año y perpetuamente para siempre jamás media cántara de aceite para la hermita y lámpara de Ntra Sra de la Plaza y una cántara de aceite y treinta reales de vellón para la lámpara y festejo de coetes de Nra Señora de la Concepción que está en la esquina de casa propia de dicho mi marido quien en su vida como en la mía hemos tenido la devoción de alumbrar a esta Divina Señora y hacer este festejo y quiero en adelante y para siempre se continúe…”

Parece ser que esta voluntad testamentaria no fue cumplida por alguno de sus descendientes y así se le reclama a su nieto José Antonio Baquedano, Marqués de Fuertegollano, en 1769.

Tras el desmembramiento del Mayorazgo, la casa ha ido teniendo diversos propietarios como José María Santos Pradera al que se la adquirió en 1862  Pedro Fernández Bobadilla especificando en la escritura “ calle de la Concepción, en cuyo exterior del edificio se halla la Santa Imagen de este título, número segundo…”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El apellido “Diez Caballero”

Abizen batzuk Ziekon eratu dira eta hauek daramatzatenek aurrekariak dituzte bertan. Besteak beste, Diez Caballero da esanguratsuenetariko bat.

(1782 testamento Manuel Díaz Caballero)

Hay cuatro apellidos que surgen en Elciego de distinta manera y que las personas que lo porten, tienen algún antecesor en nuestra villa: Diez-Caballero, Cundín, Gómez-Barredo y Ramírez de Olano.

El apellido Diez-Caballero, escrito de esta manera, con guión o sin él, uniendo los dos apellidos en uno, se origina en Elciego a finales del XVIII y se fija de una manera “oficial”a finales del siglo XIX ; concretamente con una petición de Julián Diez Caballero Gómez Barredo al obispado para utilizarlo de esta manera en su matrimonio en 1887, y pidiendo que sus sucesores así lo utilicen.

El apellido lo trae al pueblo Manuel Díaz Caballero, hijo de Francisco Díaz y de María Caballero, todos naturales de Torrecilla de Cameros. Viene de soltero a trabajar a nuestra zona y contrae matrimonio con Ildefonsa Ruiz de Vergara Segurola el 8 de octubre de 1782.

Del matrimonio Díaz Ruiz de Vergara nacen una chica y tres varones registrados en el libro de bautismos de la siguiente manera:

  • María Díez Caballero Ruiz, nacida el 1753-03-25 que fallece el mismo día del nacimiento
  • Manuel Díez Caballero Ruiz, nacido el 1755-02-05 .
  • Santiago Díez Ruiz, nacido el 1756-07-25
  • Silvestre Caballero Ruiz, nacido el 1758-12-29

1.-Manuel Díez Caballero Ruiz, aparece en el libro de matrimonios como Manuel Buenaventura Caballero Ruiz, quien contrae matrimonio con María Jacinta Gil Medrano el 1775-08-20, falleciendo el 1820-03-13

2.-Santiago aparece en su partida matrimonial como Santiago Diez Caballero Ruiz de Vergara, quien matrimonió con Alberta Revuelta Pérez el 1778-03-02

3.-Silvestre Caballero Ruiz aparece en su partida matrimonial como Silvestre Diez Caballero Ruiz de Vergara, al contraer nupcias con Francisca Xaviera Manzanos Martínez de la Canal el 1791-08-18. El mismo apellido Diez Caballero aparece en su partida de defunción del 1831-08-31. Fue mayordomo del clérigo Joaquín Ibáñez Ruiz de Ubago, quien le da varios poderes especiales para cobros de censos, apareciendo en varios documentos de principios del XIX como Silvestre Diez Caballero.

Estos tres hermanos prodigan el apellido de una u otra manera . Transcribimos solamente los hijos varones ya que es a través de ellos como se mantiene el apellido.

   (1800 Poder a Silvestre Diez Caballero)

 

 

 

1.- Caballero Gil.-

*  Manuel Antonio Caballero Gil nacido el 1776-06-09, contrayendo matrimonio con Apolonia Navarrete  Ramírez de Isla el 1801-10-03.

2.- Diez Caballero Revuelta.- ( los dos primeros hijos aparecen como Caballero Revuelta en los libros bautismales y los siguientes Diez Caballero Revuelta)

* Justo Marcelino Caballero Revuelta, nacido el 1781-06-28

* Fulgencio Mª Diez Caballero Revuelta nacido el 1801-01-16

3.- Diez Caballero Manzanos.-

* Ubaldo Bernardino Diez Caballero Manzanos, nacido el 1792-05-16

* Joaquín Diez Caballero Manzanos, nacido el 1794-02-27, quien falleció al poco tiempo y dando posteriormente el nombre a

* Joaquín Caballero Manzanos, nacido el 1801-02-10, quien fue presbítero en la Parroquia.

 

Vemos cómo en los tres ramos prevalece el Diez Caballero, aunque en ocasiones queda sólo como Caballero. En los posteriores registros va a ser una mezcolanza de uno u otro apellido. De tal manera que hay hermanos con apellidos distintos e incluso al nombrar los padres, también la mezcolanza es abundante.

También hemos comprobado cómo en la segunda generación el Díaz se cambia por el Díez y en la tercera generación de ese Manuel Díaz Caballero la mezcolanza entre sus nietos y biznietos de Díez Caballero con Caballero es llevada hasta por los mismos sujetos según sea el documento oficial que consultemos.

Un ejemplo significativo sería el contrato matrimonial ente Isidro Diez Caballero con su primera mujer Catalina Gómez Barredo Ramírez de Isla el 1860-02-04. En la literatura del documento aparece su padre como José Diez Caballero, el propio sujeto como Isidro Diez Caballero, firmando los dos con el apellido Caballero. En ese mismo documento aparecen Joaquín Caballero, presbítero de la Iglesia y Francisco Caballero, firmando ambos con el mismo apellido que se les cita.


Dos años más tarde en un testamento del clérigo citado, toda la documentación está redactada como Joaquín Diez Caballero, firmando de esta manera el documento.

Otro documento en la misma línea es el del contrato matrimonial entre Lorenzo Diez Caballero Pombo y Torcuata Ruiz de Ubago el 1868-01-14. En la literatura del documento aparece el apellido compuesto y en las firmas de esos sujetos aparece solamente como Caballero

(1868 contrato matrimonial Lorenzo Diez Caballero)

Este baile indiscriminado del apellido en sus formas hace que un hijo del anterior Isidro Diez Caballero Medrano, Julián Diez Caballero Gómez Barredo solicite al Obispado la utilización única del apellido como Diez Caballero. Su mismo hermano Isaías, aparecerá en las documentaciones como Caballero. De esta manera en las dos últimas décadas del siglo XIX y principios del XX el apellido se fija ya como Diez Caballero o Diez-Caballero.

 

 

 

 

 

 

 

 

A continuación detallamos las distintas generaciones del apellido Diez Caballero en Elciego, señalando la franja cronológica del nacimiento de sus portadores. No hemos señalado las que están registradas como Caballero en su nacimiento, pero coinciden en las franjas aquí expuestas.

  • Diez Caballero Cerezo 1918
  • Diez Caballero Cundín 1903-1908
  • Diez Caballero Egea 1892-1897
  • Diez Caballero García 1891-1895
  • Diez Caballero Gómez Barredo 1864
  • Diez Caballero Manzanos 1792-1804
  • Diez Caballero Medrano 1830-1850
  • Diez Caballero Navarrete 1803-1817
  • Diez Caballero Navaz 1870-1880
  • Diez Caballero Pombo 1843-1849
  • Diez Caballero Revuelta 1783-1801
  • Diez Caballero Ruiz 1863-1901
  • Diez Caballero Ruiz de Escudero 1895-1897
  • Diez Caballero Ruiz de Ubago 1882-1889
  • Diez Caballero Ruiz de Vergara 1778-1791 ( matrimonios)
  • Diez Caballero Tenorio 1885-1896
  • Diez Caballero Uribe 1888-1909

 

Como podemos comprobar el apellido varió enseguida de Díaz a Díez y se unió al segundo del primer originario en nuestra villa, quedando desde entonces una confusión entre el apellido completo o sólo Caballero. A finales del XIX queda fijado tal y como lo tenemos en nuestros días. No es un apellido abundante, pero sí está extendido en América, cuyos portadores tienen un antepasado de nuestra villa.

 

 

1875.- La biblioteca personal de Francisco Martínez de Villarreal Fernández de Arbina, Presbítero y Beneficiado de Elciego

Garai hartan, liburutegi pertsonalek agerian uzten zuten jabearen maila kulturala. Kasu honetan, elizgizon honek bere jabetzan dituen titulo gehienak erlijiozkoak direla nabarmentzen da. Honela, hurrengo dokumentuak gure tokiko historia ehuntzen lagunduko digu.

 

Las bibliotecas personales en esta época eran un signo evidente del nivel cultural de su propietario. A través de ellas observamos los temas candentes en esa época e incluso las tendencias ideológicas que podría haber tanto en el sentido civil como en el religioso, que es el caso de este clérigo local. La biblioteca del clérigo Martínez de Villarreal no es muy relevante por su magnitud,  130 volúmenes en 52 títulos; de los cuales sólo 14 no son de religión.  Don Francisco Villarreal, como se le denominaba en la mayoría de las ocasiones, era uno de los siete primeros mayores pudientes de la villa. Esta aportación es un testimonio más de la vida social y religiosa de la villa en esta segunda mitad del XIX.

 

Don Francisco Martínez de Villarreal Fernández de Arbina fue un clérigo beneficiado de la Iglesia Parroquial de San Andrés perteneciente a una de las familias más pujantes en la villa en el siglo XIX. Su padre Joaquín María y su tío Pedro Martínez de Villarreal Berrueco estuvieron varios años ostentando la Alcaldía en las dos primeras décadas del siglo XIX.

Falleció en Elciego el 25 de noviembre de 1874, a los 62 años de edad y tras llevar un tiempo importante en estado de demencia. Residía en la actual casa cural, perteneciente entonces a su familia. Tras su fallecimiento el Juzgado Municipal inventarió todos los bienes, incluidos los libros de su biblioteca, por lo que de ahí nos ha llegado a nuestros días esta documentación detallada.

La librería con su cómoda de nogal heredó de otro clérigo relevante del pueblo: Francisco Antonio Sáenz de Olano, fallecido en 1840 siendo presidente del Cabildo Eclesiástico de la Parroquia. Es probable también que parte de su biblioteca le viniera de ese clérigo.

 

 

Una librería con su cómoda de nogal existente en la sala principal que habitó el difunto y en ella lo siguiente:

  • Dos diccionarios de Domínguez, primero y segundo tomo
  • La Santa Biblia, dos tomos
  • Ilustración de la Santa Biblia, dos tomos
  • Vida de la Santa Virgen, un tomo
  • Leyenda de Oro, cuatro tomos
  • Biblia Sacra, un tomo
  • Breviario Mariano, un tomo
  • La Madre de Dios, un tomo
  • Teología Moral en cuadros, un tomo
  • Teología Moral, dos tomos
  • Los héroes y grandezas de la Tierra, cinco tomos
  • Vida de Jesucristo, tres tomos
  • Catecismo del Concilio, un tomo
  • Historia de España por Mariana, diez tomos
  • Manual de Confesores, un tomo
  • Conferencias sobre la pasión de Jesucristo, dos tomos
  • Jesucristo en presencia del siglo, dos tomos
  • Anales del Corazón de María, tres tomos
  • Augusto Nicolás, tres tomos
  • Pensamiento de un Creyente Católico, un tomo
  • Historia de la Compañía de Jesús, cinco tomos
  • Historia de San Agustín, un tomo
  • Biblioteca de los Padres de la Iglesia, diez tomos
  • La Reyna de los Cielos, tres tomos
  • Delicias de la Religión Cristiana, un tomo
  • Viaja estático al Mundo planetario, cuatro tomos
  • Armonía de la razón, dos tomos
  • Historia de la Madre de Dios, dos tomos
  • La Biblia de la Infancia, un tomo
  • Instrucción de la Juventud, dos tomos
  • Once discursos, un tomo
  • Notas de la Iglesia, dos tomos
  • Disposiciones para la Confesión, un tomo
  • Guía de pecadores, dos tomos
  • Vida devota, un tomo
  • El Sacerdote Santificado, dos tomos
  • Defensa de la Inquisición, un tomo
  • Ejercicio Cotidiano , un tomo
  • Vida de Santa Catalina, dos tomos
  • Colección de Opúsculos de Claret, tres tomos
  • Madrid en la mano, un tomo
  • Viaja a la Tierra Santa, tres tomos
  • Reforma del Protestantismo, dos tomos
  • Tesoro de protección, un tomo
  • Catecismo filosófico, dos tomos
  • Confesiones de San Agustín, un tomo
  • Viaje Estático, cuatro tomos
  • Variaciones de las Iglesias, dos tomos
  • Historia Natural, ocho tomos
  • Práctica Criminal, un tomo
  • Tratado del hombre, un tomo
  • Ocho libros en rústica”

 

 

 

 

El inicio de la vendimia en Elciego en el siglo XIX

Datuen arabera oso herri gutxik dute ardo kultura hain errotuta. Esperientzia horrek urtez urte gai honekin erlazionatuta, ezagutza aberastea ondorioztatu du. Hauen artean, fruitua noiz jaso behar den adierazten digutenak, naturaren eragileak direla eta. Honela, mahats-bilketa hasiera batzuk oso muturrekoak izaten dira eta beste batzuk aldiz, maiztasun askorekin errepikatzen direnak.

 

A través del siglo XIX e inicios del siguiente,  quien tenía la potestad para dictaminar cuándo se comenzaba  a recoger la uva de los campos en la jurisdicción de un municipio, era el propio  Ayuntamiento.  Tras inspeccionar el grado de maduración de los frutos pendientes por un grupo de veedores nombrados por el propio consistorio, se declaraba por medio de un bando de alcaldía el día en que se podía iniciar la vendimia. Hasta entonces hasta estaba prohibida la entrada a las propiedades particulares y eran unos guardas temporeros los que custodiaban los frutos pendientes de los viñedos.

Es necesario recordar que la diferencia del inicio de la vendimia de las propiedades situadas en la ribera del Ebro con las situadas en la falda de la Sierra puede tener más de quince días. Por lo tanto la vendimia tiene sus propios ritmos dependiendo del año, de los términos y la cercanía o lejanía del río Ebro y la Sierra.

A través de un pleito con los pueblos colindantes, actas del Ayuntamiento y cuadernos de campo de la familia Sáenz de Olano, hemos podido realizar esta pequeña aportación. Traemos aquí 75 días de inicio de la vendimia desde 1815 hasta 1899. El vacío existente entre 1835 y 1842 pertenece a la primera Guerra Carlista, donde se abandonaron los cultivos debido a las incursiones de las tropas por las heredades y a la falta de brazos para el trabajo; ya que la mayoría de los mozos se alistaron en los ejércitos, donde recibían mayor salario y disfrutaban de mejor mantenimiento que en las labores del campo.  De estos 84 días, aportamos el comienzo de la vendimia en 75 de ellos; es decir el 90 %, con lo que la base de datos es muy considerable para poder sacar algunas conclusiones.

De los primeros quince años del XIX no tenemos datos; pero sí se conserva en el Archivo Municipal un interesante documento sobre el pleito que los ayuntamientos de Navaridas y Laguardia tuvieron con el de Elciego por saber quién tenía el poder de dictaminar el inicio de la vendimia en ciertos términos; independientemente del lugar de residencia de los propietarios de los viñedos. El conflicto venía ya desde finales del siglo anterior, llegando hasta la Chancillería de Valladolid. En 1818 se falla con una curiosa sentencia: se tiene presente la fecha del 8 de octubre como la más habitual para el comienzo de la vendimia en la comarca; de tal manera, que a partir de ese día, los cosecheros de Elciego podrían vendimiar en sus propiedades situadas en otras jurisdicciones, sin tener presente el bando municipal correspondiente.

A partir de 1815 la vendimia más temprana se realizó el 8 de setiembre de 1843, continuando con otra del 16 del mismo mes en 1820. Los siguientes datos nos llevan ya hasta el 23 de setiembre.

La vendimia más tardía se realizó el 21 de octubre de 1816, seguida del 20 del mismo mes en 1885 (famoso año por la plaga catastrófica del mildiu).

Toda la franja del inicio de la vendimia está entre el 23 de setiembre y el 14 de octubre.  En el primer mes se comenzó en 23 ocasiones y en octubre en 52 ocasiones.

Los días más repetidos en el inicio de la vendimia fueron el  3 de octubre ( 9 ocasiones), 4 y 6 de octubre (5 ocasiones) y el 25 de setiembre, 1, 5, 8 y 10 de octubre (4 ocasiones).

Son datos referidos al inicio de la vendimia en un pueblo concreto, Elciego, donde su amplia jurisdicción hace que la maduración del fruto de unos términos a otros lleve varios días de diferencia.  Pero también los datos tienen su gran fiabilidad porque hablamos del inicio de la vendimia en el 90 % de los años del siglo XIX, con documentaciones escritas.

Ponemos en valor el famoso dicho escuchado a nuestros mayores de que “la uva necesita días de octubre” . También nos hace reflexionar y encajar esos años ocasionales en los que por diversos factores puede haber una vendimia muy temprana o muy tardía. Todo depende del comportamiento climatológico, o ciclo de cada año, que nadie ha podido controlar. Hoy en día, con la utilización de riego artificial y de productos fitosatinarios que controlan enfermedades, alargan la vida de la masa vegetal, retienen procesos de pudrimiento del fruto,….la lectura histórica del siglo XIX con la interpretación que hacemos en el siglo XXI puede tener sus pequeñas variantes. 

Pocas poblaciones tienen una cultura del vino tan arraigada como para poder mostrar unos datos como los que aquí aportamos.La historia siempre nos enseña. Tenemos obligación de reflejarla y releerla, porque Rioja Alavesa tiene un plus en todo el tema vitivinícola: tiene historia. Y como muchas veces hemos reflejado, es el puntal de la historia del vino riojano..

Año

Septiembre Octubre
1815 1
1816 21
1817 2
1818 29
1819 25
1820 16
1821 30
1822 13
1823 6
1824 1
1825 27
1826 6
1827 29
1828 1
1829 8
1830 28
1831 5
1832 4
1833 7
1834 24
1835
1836
1837
1838
1839
1840
1841
1842
1843 8
1844 6
1845 14
1846 24
1847 4
1848 3
1849 3
1850 4
1851 6
1852 5
1853 14
1854 12
1855 16
1856 6
1857 3
1858 26
1859 3
1860 10
1861 3
1862 30
1863 29
1864 1
1865 27
1866 4
1867 26
1868 25
1869 5
1870 27
1871 28
1872 4
1873 7
1874 10
1875
1876 8
1877 3
1878 3
1879 15
1880 12
1881 28
1882 8
1883 7
1884 9
1885 20
1886 3
1887 3
1888 10
1889 11
1890 10
1891 13
1892 5
1893 23
1894 11
1895 8
1896 18
1897 25
1898
1899 25

http://blogriojaalavesa.eus/vendimia-en-elciego

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