1942.- El oficio del Sacristán de la Parroquia

1942ko Apaizburu eta Sakristauaren arteko kontratu batek, honen soldata eta betebeharrei dagokionez, orduko bizitza erlijioso eta sozialari buruzko zehaztasun ugari helarazten dizkigu. Hala nola, kontuan hartu behar dugu, 77 urte bakarrik igarotzeaz gain, bere protagonistak ere ezagutu ditugula.

Un documento, del que apenas nos separan 77 años, es más que significativo para observar una serie de detalles que nos indican cómo ha variado la vida parroquial del pueblo.

Para empezar, el oficio de Sacristán está desaparecido como tal, ya que en la actualidad son personas voluntarias las que hacen distintas funciones en el mantenimiento de la Iglesia y de ayuda al cura párroco en los oficios litúrgicos. Pero hasta hace muy pocos años ha existido la figura del Sacristán, con sus obligaciones y sus modestos emolumentos. Desde ese primer sacristán que conocemos en 1657 llamado Pedro Sáenz de la Mongía, pasando por el vitoriano Pedro Ochoa, que en 1772 murió de una caída de las escaleras de la torre, hasta los más actuales en el siglo XX, familia Ruiz de Vergara o Rández, la Parroquia de San Andrés, ha gozado de Sacristán.

Comenzaba su trabajo con el toque de maitines, algo que sólo queda en el recuerdo de las personas mayores, hasta la misa mayor; diferenciando claramente la categoría religiosa de las misas dependiendo del oficiante. En muchos datos de siglos anteriores al Sacristán también se le llama campanero, puesto que entre sus funciones estaba la tañer las campanas para indicar el oficio religioso que se iba a celebrar. Para los rezos había tres espacios temporales definidos: mañana (maitines), mediodía (ángelus) y noche (vísperas).

La polivalencia del trabajo le llevaba desde abrir el paso de las procesiones portando la cruz, hasta la de entonar los cantos los Domingos y los días de fiesta, tanto en las misas mayores como en las vísperas.

Otra encomienda importante era la de administrar la cera y el vino de oblación; todo siguiendo las órdenes que le indique el cura Párroco. La lámpara del Santísimo siempre estará encendida, era la máxima que no podía olvidar.

No contento con estos trabajos dentro del templo, también era de su obligación cobrar los recibos de la Obra del Culto y Clero cada dos meses.

Todo este trabajo por una dotación de cincuenta pesetas mensuales. Los complementos también están definidos según el oficio litúrgico (funerales, bautizos, novenas, nocturno…) llamando la atención el que en este año de 1942 todavía se mantiene la diferencia de los funerales en primera, segunda y tercera clase.

Curioso también es el cometido de hacer el pan para la Santa Misa, que cobrará cinco céntimos de peseta por panal, después de poner la harina y la electricidad para su elaboración.

Como suele decir un refrán escuchado a nuestros mayores:

Cómo han cambiado los tiempos Don Marcelino

las mujeres en la taberna bebiendo vino”

 

OBLIGACIONES Y DERECHOS ANEJOS AL CARGO DE SACRISTÁN DE LA PARROQUIA DE SAN ANDRES APOSTOL DE LA VILLA DE ELCIEGO

 

OBLIGACIONES

1.- Guardará y conservará con esmero y limpieza las ropas y demás efectos de la Iglesia, sacristía, ermitas y dependencias.

2.- Permanecerá constantemente en la sacristía o iglesia desde el toque de las oraciones o maitines ( según los tiempos) hasta terminar la misa mayor;  poniéndose a las órdenes del párroco o coadjutor que haga sus veces, siempre que sea necesario administras algún Sacramento o se celebre cualquiera función ordinaria o extraordinaria; no pudiendo desempeñar dichas funciones por otra persona sin causa legitima a juicio del Párroco.

3.-Así mismo cuidará de que la Iglesia y sus dependencias se barran de ocho en ocho días y siempre que el Párroco lo crea necesario; de quitar y limpiar los polvos sobre el Altar Mayor, púlpitos, confesionarios y bancos; ejecutar minuciosamente cuantas órdenes le consigne el Párroco encaminadas al aseo de la Iglesia y sacristía, como también cumplir los encargos que se le prescriban dentro del radio de la población, en asuntos concernientes al servicio de la Parroquia.

4.- Tocará a oraciones al medio día, por la mañana y por la noche; los dos primeros toques a todas las misas rezadas y ayudará por sí o por otros a todas las misas que se celebren, tanto en la Iglesia, como en las ermitas a ella pertenecientes, llevando a ellas las ropas y objetos necesarios al efecto.

5.- Asistirá a todas las novenas que celebre el Clero, a los entierros y nocturnos, encendiendo y apagando las luces de los altares; llevando la Cruz en las procesiones o desempeñando el cargo que el Párroco le designe.

6.- Así mismo tendrá obligación de entonar todos los Domingos y días de fiesta en las misas mayores y vísperas, así como también en los entierros, nocturnos, etc…

7.- Tratará con el mayor respeto y consideración a los Srs. Coadjutores y Srs. Sacerdotes ejecutando sus órdenes con agrado, cuya ejecución no podrá suspender hasta consultar al Párroco, si le ocurriese alguna duda.

8.- Jamás podrá alegar costumbres en orden a la administración de la cera y vino de oblación, pues el Párroco ordenará en esto lo que estime más conveniente; siendo obligación del Sacristán recoger los residuos de cera y ponerlos a disposición del Párroco.

9.- Procurará con gran solicitud que la lámpara que arde ante el SSM Sacramento esté encendida constantemente tanto de noche como de día y con la debida limpieza y aseo.

10.- Será también obligación suya cobrar los recibos de la Ora del Culto y Clero, de dos en dos meses, cuyos recibos le serán entregados por el Párroco, a quien también entregará la cuenta todos los días del cobro.

DERECHOS Y EMOLUMENTOS

1.- El Sacristán tiene de dotación seiscientas pesetas anuales que se le pagarán por meses vencidos a razón de cincuenta pesetas mensuales.

2.- Tiene todos los derechos y emolumentos del arancel vigente a saber

Funeral de primera clase…………..16,00 pesetas

Funeral de segunda clase………….12,00    “

Funeral de tercera clase………………8,00    “

Párvulos……………………………………..4,00    “

Matrimonios…………….………………..1,50     “

Bautizos……………………..……………….1,50   “

3.- Por las novenas no podrá pedir más que lo que sea costumbre dar por los encargantes o cofradías.

4.- Por cada nocturno encargado cobrará cuatro pesetas.

5.- Por cada panal de hostias que haga se le abonará cinco céntimos de peseta, corriendo a su cargo la harina y la electricidad, teniendo mucha cuenta que la harina debe ser solo de trigo.

6.- En los demás derechos y obligaciones no consignados en este contrato ni en el arancel, se ajustará a la costumbre y a lo que el Párroco decida en unión del que dé los estipendios.

7.- En todos los derechos aquí reseñados, van incluidos los derechos de sacristán-campanero, casa y seguro de enfermedad

Enero de 1942

El Párroco: Marcelino Sarabia

El Sacristán: Juan Ruiz

 

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1796 INVENTARIO DE LAS ALHAJAS DE LA PARROQUIA DE ELCIEGO

XVIII.mendearen azkenean, frantsesak Probintzian sartzearekin bat eta Eleizako bitxiak lapurtuko zituztenaten beldurrarekin, hauek inbentariatzea eta salbu jartzea ekarriko zuen.

 

La entrada da las tropas francesas en las Vascongadas, supuso una agitación política y social que se extendió hasta los pueblos más recónditos. 1794 fue un año intranquilo en Elciego. Por poner algunos ejemplos,  se recibe el Despacho del Diputado General Verástegui llamando al ejército a todos los varones entre 18 y 40 años o se acuerda este mismo año que los cuatro años siguientes se cedan las heces de los vinos para sufragar los gastos de la iniciada guerra.

La Iglesia local o Parroquia de San Andrés entregó 20.000 reales vellón al tesorero general de la Provincia, Don Juan Ramón González de Echabarri, en virtud de la orden comunicada por el Ilmo. señor Obispo para sufragar los gastos que se causaran en el territorio alavés con motivo de la entrada de las tropas francesas. También temieron los prelados locales por las alhajas y vasos sagrados que habían ido enriqueciendo el ornato del templo. Decidieron embalarlas en unas cajas y pasarlas a Castilla, a un lugar más seguro, en caso que las tropas francesas entraran en el pueblo. Para ello encargaron unos cajones al carpintero local Felipe Vesga, al que le abonaron la cantidad de 40 reales, tal y como consta en el Libro de Fábrica de la Iglesia. No sabemos con seguridad si al final se trasladaron o no.

Don Francisco Mateo Aguiriano y Gómez había tomado las riendas de la Diócesis de Calahorra y La Calzada en 1790. Este prelado nacido en Alesanco, era conocido por su pensamiento contrario a las ideas revolucionarias francesas y por su quehacer en pro de la provincia que le vio nacer.

En la visita que hizo a Elciego en 1796, conocedor de primera mano de las alhajas que se habían ido acumulando en el templo de San Andrés, mandó realizar un inventario, que es el documento que aportamos al blog.

No sólo se inventariaron los objetos, sino también todas las posesiones de la Parroquia.

 

  1796 INVENTARIO DE LAS ALHAJAS DE ESTA IGLESIA DE ELCIEGO

En la Sacristía de la Iglesia Parroquial de Elciego a tres días del mes de Octubre , año de mil setecientos noventa y seis, el Señor Don Francisco Antonio Sáenz de Olano, Presbítero Beneficiado y cura en la misma Iglesia y por testimonio de mí el escribano dijo que por el Ilmo Señor Don Francisco Matheo Aguiriano y Gómez Obispo de este obispado, en su auto de Visita con fecha veinte de Junio de este año, mandó se hiciese inventario de las Alhajas y muebles de esta enunciada Iglesia con expresión de todas y cada una de ellas y en cumplimiento de dicho mando y con asistencia e intervención de Don Fermín de Meyro Prebístero Capellán Sacristán en ella procede a la formación del referido Inventario y es en la forma siguiente:

  • Seis Candeleros de Bronce dorados a fuego con adornos de plata
  • Una Cruz correspondiente a los candeleros
  • Tres sacras de plata que hacen juego con los referidos candelabros
  • Ocho candeleros de plata, seis medianos y dos pequeños con su cruz de lo mismo
  • Una cruz grande de plata para las procesiones de los días festivos
  • Otra cruz pequeña de plata para las procesiones
  • Dos cetros de plata
  • Dos ciriales de plata con varas de lo mismo
  • Dos custodias, la una de plata sobredorada y la otra más pequeña también de plata
  • Una lámpara grande de plata para luminaria del Santísimo
  • Tres copones de Plata dos para la Comunión en la Iglesia y el otro pequeño para llevar a los enfermos
  • Ocho cálices, con sus patenas y cucharas de plata, tres de ellos dorados y los demás sin dorar
  • Un acetre de plata con aspersorio también de plata
  • Tres bandejas de plata
  • Una Jarra de plata para el lavabo
  • Dos incensarios de plata, con sus navetas y cucharas de lo mismo
  • Tres Paces de plata
  • Una Palmatoria de plata con su cadena y espabiladeras de lo mismo
  • Siete pares de vinajeras de plata con seis platillos de lo mismo y un par de ellas, no se usan
  • Otro par de vinajeras con su platillo y campanilla de plata, todo sobredorado
  • Dos vasos de plata, uno para la Purificación cuando se comulga y el otro más pequeño para los enfermos.
  • Un Hostiario de plata con tapa de lo mismo
  • Ocho varas de plata para el palio bueno
  • Tres chismeras de plata
  • Un Jarrito de plata con platillo de lo mismo para bautizar
  • Una llave de plata sobredorada para el Sagrario
  • Un corazón dorado, con siete espadas de plata para N.S. de los Dolores
  • Dos Coronas de Plata que tienen N.S. de Nieva y su Niño
  • Veinte y dos Candeleros de bronce, los seis mayores para el Altar mayor y los restantes pequeños para los demás altares.
  • Un Acetre de bronce y aspersorio de lo mismo
  • Ocho campanillas de bronce
  • Nueve Misales, los dos nuevos , cuatro recién compuestos y tres viejos, otodos ordinarios
  • Dos Pandectas para los días de labor
  • Cuatro Manuales
  • Un Breviario de a folio viejo
  • Un Diurno bueno para el coro
  • Cuatro Misales con dos pandectas forrados todos en terciopelo encarnado, con cantoneras de plata y dos de ellos con manillas de plata y los demás de bronce

 

VESTUARIOS

 

  • Un terno blanco de tela de oro y plata que consta de casulla, dos dalmáticas, tres capas, dos paños de púlpito con sus almerizales, banda , paño y bolsa de corporales para el cáliz
  • Una cortina de la misma tela para el dosel donde se coloca el Santísimo Sacramento
  • Otra casulla de la misma tela
  • Otro terno de tapicería blanco, que consta de casulla, dos dalmáticas, tres capa, dos paños de púlpito con su almerizales, banda, paño y bolsa de corporales para el cáliz
  • Un terno encarnado de lama que se compone de casulla , dos dalmáticas, paño de cáliz y bolsa de corporales
  • Un terno de Damasco blanco, que consta de casulla dos dalmáticas, tres capas y un Almerizal
  • Otro terno encarnado de damasco que se compone de casulla, dos dalmáticas, tres capas y un Almerizal
  • Otro terno de damasco verde, que consta de casulla, dos dalmáticas, una capa y un Almerizal
  • Otro terno de damasco morado que consta de casulla, dos dalmáticas, una capa y tres almerizales, con dos paños de púlpito, además dos planetas y un estolón
  • Otro terno de terciopelo negro, que se compone de casulla, dos dalmáticas, tres capas y un frontal estolón, paño de cáliz y bolsa de corporales
  • Otro terno negro de nobleza que consta de casulla, dos dalmáticas, capa, Almerizal y frontal de Damasco
  • Tres Almohadas de terciopelo encarnado y morado
  • Dos almohadas de terciopelo negro para el sepulcro
  • Una Casulla blanca de tela de oro
  • Tres casullas blancas de media tapicería
  • Diez casullas de damasco blanco
  • Una casulla de tela de oro encarnada
  • Diez casullas de Damasco encarnada
  • Siete casullas moradas, dos de ellas de media tapicería y las demás de damasco
  • Cinco casullas verdes de media tapicería
  • Una casulla de terciopelo verde
  • Ocho casullas de damasco negro
  • Nueve paños blancos de tafetán doble para cáliz
  • Otros nueve paños de cáliz encarnados también de tafetán
  • Seis paños de cáliz verdes
  • Nueve paños de cáliz morados
  • Once paños de cáliz negros
  • Diez bolsas de corporales de todos colores
  • Cuatro bandas de tafetán , una encarnada, la otra blanca, otra verde y otra morada
  • Un frontal de Damasco morado
  • Seis estolas sueltas moradas para conjurar
  • Otras dos estolas, una negra y otra morada y blanca para los bautismos
  • Veinte y tres juegos de Corporales
  • Seis Corporales pequeños, para los Sagrarios y dar el Viático
  • Seis albas para los días de primera clase
  • Quince Albas de Soles, para los Domingos
  • Veinte y una Albas comunes
  • Dos toallas y una de ellas con encaje fino
  • Un Roquete blanco, con su Muceta de Damasco encarnado para dar el Viático en público
  • Dos Palios, el uno de tela de oro blanco y el otro de Damasco encarnado
  • Treinta y tres Amitos, los seis finos para los días de primera clase con ligaduras encarnadas
  • Cuarenta Purificadores
  • Veinte limpiezas para los Altares
  • Veinte y nueve Paños, para los Altares
  • Once Paños de manos para el Aguamanil
  • Un Manto de paño fino negro con adornos encarnados para la tumba de las Animas
  • Un manto, con delantal de terciopelo negro de N.S. de los Dolores
  • Un Pendón de Damasco negro
  • Tres vestidos enteros de Nuestra Señora de Nieva, uno de Mue encarnado, otro de tapicería blanco y el otro morado
  • Dos estandartes el uno de N.S. del Rosario y el otro de las Reliquias de los Mártires de Cardeña, que hay en esta Iglesia
  • Diez faroles de Cristal y Vidrio
  • Cuatro cortinas, una blanca de tapicería en el Altar Mayor para la Virgen de Nieva, otra en el Altar del Cristo, otra en el del Rosario y otra en el del Ecce Homo
  • Otra cortina morada para N.S. de Nieva
  • Dos lámparas de bronce en las Capillas
  • Diez Paños de lienzo ordinario para cubrir las aras
  • Cuatro llaves, dos de las puertas principales de esta Iglesia, otra de la Puerta de hierro y otra de la Puerta de la torre
  • Otras dos llaves que tienen las dos puertas de las Sacristías
  • Dos braseros con sus cajas el uno de hierro y el otro de cobre bueno
  • Unos hierros para hacer hostias

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1881.- “El Cerro del Espinal” cuento moral de Don Juan María Sáenz de Navarrete Murga

1881.ean argitaratutako liburu honetan, bertso bitartez errezitatzeko gertakariak asmatzen ditu eta baita bere inguruneko errealitateak azaltzeko.

En este tercer y último librito de poesía que conocemos de Don Juan María Sáenz de Navarrete Murga, vemos a un poeta más pleno, más maduro, con más riqueza estilística e imaginativa. Aunque el título y la finalidad sigue siendo un cuento moral, el argumento es todo un montaje para recitar, como si de un auténtico poema dramatúrgico se tratara.

La finalidad es remarcar en los personajes la importancia de los buenos valores y cómo el mal vence al bien en todas las facetas de la vida. Aquí la muerte, el Juicio Final, el pecado y otras obsesiones que empapan las páginas de los otros dos libros, dejan paso a una visión moral de la vida con más detalles cotidianos y hasta una sonrisa jocosa que aparece en varias cuartetas.

“El Cerro del Espinal” es un montículo de la jurisdicción de Elciego, encima del Ebro en la zona de Tronconegro, lugar donde el autor enclava todos los acontecimientos.

Los personajes que aparecen en el relato son los siguientes:

  • Don Rodrigo Mezana, “Señor del Espinal”
  • Clara, sobrina de Rodrigo
  • Angela de Llana, mujer de Rodrigo
  • Fray Andrés, ermitaño y limosnero en la zona
  • Sargento Alduengo
  • Espuro, marido de Juncosa que trabaja para Rodrigo
  • Mujeres en tertulia: Curra, Paca, Chula, Peluda
  • Felicia, ama de casa de Rodrigo
  • Aurora, doncella bella de la casa
  • Juncosa, mujer que recoge a Clara.
  • Don Pedro de Llana, pretendiente de Aurora
  • Don Pedro de Barranco, escribano
  • Ramiro, capitán

Es notable que los nombres de muchos de ellos están tomados de topónimos de Elciego:

  • Señor del Espinal ( Cerro del Espinal)
  • Don Rodrigo Mezana ( La Mezana)
  • Fray Andrés ( Iglesia y Parroquia de San Andrés)
  • Sargento Alduengo ( Valduengo)
  • Espuro ( El Espuro)
  • Don Pedro de Llana y Angela de Llana ( Las Llanas)
  • Don Pedro de Barranco ( Los Barrancos)
  • Juncosa, mujer de Espuro ( La Pajuncosa)

 

Argumento:

Los sucesos están enclavados a inicios del siglo XVIII tras el final de la Guerra de Sucesión, donde cuatro compañeros ( Ramiro como capitán, Rodrigo Mezana como teniente y otros dos soldados) abandonan la milicia y se retiran a la vida civil, prometiéndose volver a encontrarse y mantener la amistad. Posteriormente los dos soldados fallecen.

Rodrigo Mezana se retira a sus posesiones en el Espinal, donde se le conoce como “El Señor del Espinal”. Un hermano suyo fallece dejando una niña a su cargo, de nombre Clara. Al cabo de unos años Rodrigo se casa con Angela de Llana, pero anteriormente había sucedido un episodio que es la trama de la obra. Rodrigo quiso desprenderse de su sobrina y para ello encarga a su cuñado Pedro de Llana deshacerse de ella a cambio de una suma de dinero. Llana le encarga a Espuro que ejecute lo que le ha encomendado Mezana y guarde silencio. Espuro, hombre bueno, tiene remordimientos sobre el devenir de la chiquilla  y la recoge en una casa con el nombre de Aurora.

En la boda de Rodrigo con Ángela de Llana, un trovador canta unas coplas augurando un final triste al acontecimiento que están celebrando. Rodrigo manda a sus servidores revisar lugares y comensales, temeroso e intranquilo por lo que el músico está recitando.

Un ermitaño de nombre Andrés, que recorre la zona pidiendo limosna y brindando ayuda a quien se lo pide, aparece en escena. Un grupo de mujeres cuchichean en la cocina sobre si la niña murió en el Ebro o está viva, que si el señor Juncosa la protegió y que aún anda por la zona,…todo son rumores que circulan por el pueblo.

En la casa de Rodrigo hay dos sirvientas: Felicia, que es ama de casa de Espinal y Aurora, una joven bella a la que le ronda Pedro de Llana, cuñado de Rodrigo.

Rodrigo tiene una conversación con Fray Andrés en el que éste le quiere dar paz interior; pero tendrá que confesarle qué es aquello que tanto le martiriza. Le comenta el Fraile, conocedor en parte de lo sucedido, que el tema de la chiquilla está en la Audiencia y que Juncosa, esposa de Espuro, prestó ya declaración.

Rodrigo le propone a Aurora que sea su pareja de baile en Nochebuena, para lo cual le regalará un hermoso vestido.

Entre las conversaciones se van confesando que Fray Andrés es el capitán Ramiro y que quiere ayudarle a Rodrigo. A Aurora le confiesa Felicia la verdadera identidad de la bella joven: es Clara, la niña que la mujer de Espuro, Juncosa, protegió en el anonimato.

Mientras, en el despacho del notario Barranco, Rodrigo y Pedro Llana tienen discusiones y acaban en un duelo con heridas.

Rodrigo tiene un atentado con unos cazadores y logra huir gracias a su veloz caballo.

El matrimonio pensado entre Pedro Llana y Aurora (Clara) queda postergado tras descubrirse toda la trama de la obra.

https://es.calameo.com/read/0000471197b9fb08f5317

 

 

 

1880.- POESIAS Y CUENTOS MORALES de Juan María Sáenz de Navarrete

Bigarren liburu honetan, 1880.ean argitaratutako “Poesías y Cuentos Morales”-en Juan María Saenz de NAvarretek egunerokotasuneko gai desberdinak ukitzen ditu, beti ere, ikuspuntu moralista batekin.

Tras la publicación en 1868 de sus “Poesías Morales”, vuelve en 1880 a publicar otro librito de versos titulado “Poesías y Cuentos Morales”. En esta ocasión es la imprenta logroñesa de Federico Sanz quien  saca a la luz este pequeño librito.

En este trabajo vemos a un Sáenz de Navarrete, que sin abandonar los temas religiosos y moralizantes, se introduce en otros más costumbristas y cotidianos, dándoles incluso un formato de cuentos para recitarlos o declamarlos en una tertulia. Encontramos en este librito  un trabajo más elaborado y más rico en detalles literarios y costumbristas de la época.

Comienza con dos poesías, a modo de introducción, una dedicada a “María” y otra a “Jesús Sacramentado”.

¡Oh Madre de mi Dios, Virgen María,

Madre también del pecador que llora

Bajo tu amparo y protección, Señora,

Sale a la luz mi humilde poesía¡

 

En “El Consuelo de la Fe” y “El Porvenir”  deja de utilizar su clásica cuarteta para utilizar versos dodecasílabos. Extiende su pensamiento y su temor hacia el pecado y la muerte a través de un relato extenso, donde añora ese encuentro final con Dios tras el juicio final temeroso.

Retoma la cuarteta en verso menor bajo el título de “La Oración”, donde en ocho apartados traza otros ocho aspectos importantes de la vida del cristiano, como puede ser la meditación:

“La meditación al alma

Es manjar que la sustenta

y en la cual nuestro espíritu

La luz que le guíe encuentra;

Los grandes santos labraron

Sus grandes hechos con ella,

Y sin ella en vano el hombre

Una perfección intenta;

Medita pues cada día

Un rato en la vida eterna

Son las obras que en el mundo

Guían o desvían de ella”

 

Con otras dos poesías sobre “La Prudencia” y “La Verdad” , finaliza este apartado de poesía con temática religiosa.

Bajo el título “ La Rioja Alavesa”, emula un paseo acaballo hasta  la Sierra para desde allí contemplar y ensalzar las virtudes de nuestra zona.  Le acompaña Julián, en su caballo de nombre Obero, al que durante el trayecto le da consejos como éste:

 

Tú, Julián, has de mirar

Lo que en este mundo pasa,

Cada uno oculta en su casa

Lo que conviene callar,

Al llegar a la cima de Herrera contemplan con orgullo su querida tierra, emulando historia y belleza natural “en un Edén convertida”, desde donde se divisa la fuerte villa de Laguardia, los puentes de Lapuebla y Elciego, el tren lindante, la sierra de San Lorenzo al fondo nevada en mayo,…sin olvidar a dos personajes importantes: al buen poeta Samaniego y al diputado Olano.

A su hijo Gerardo el dedica una poesía titulada “El Mar” cuya inmensidad recuerda al lector el lugar donde se han entablado batallas, conquistas y heroicidades.  Continúa con una “Plegaria al Padre” donde juega con las mismas ideas marinas de la poesía anterior y ruega a la Virgen María que le reciba entre sus brazos.

Un nuevo apartado titulado “El Trabajo”  da pie a explayar ideas y consejos sobre éste y otros temas a través de diversos apartados.

Al trabajo; es menester

A todo hombre trabajar,

Pues se le impuso sudar

                                                   El pan que debe comer,

En uno de ellos hace referncia a la Rioja Alavesa, alabando la belleza del país y de su gente tenaz, a la que debe armonizar para el buen futuro el trabajo y el talento.

Trabaja, mortal, trabaja

Para regar ese suelo,

Suplica a la Providencia

Pero pon tu mano al hierro,

 

Continúa haciendo un repaso a los avances de la ciencia y el progreso, pero sin olvidar que todo se consigue con perseverancia y trabajo.

 

Más humilde es mi misión

Pues mi lema es trabajar

Y labrarse un bienestar

Bajo la recta razón.

 

El último apartado va dedicado a su hijo Alvaro, al cumplir sus 25 años, con lo que la ley le concede derechos y le impone leyes.

Un nuevo capítulo titulado “Inés” dedica a narrar las andanzas de Don Lope Cenzano, alférez mayor navarro y su hija Inés, heredera de la casa de los Cenzanos; pero que vive triste por sus amores con don Enrique de Laso, no bien vistos por su padre. Al final éste accede y cambia el ambiente de la casa de los Cenzanos y de la propia Inés. El amado está en el campo de batalla y la amada en el palacio. Así continúan en la distancia hasta la muerte de ambos, cada uno en su lugar, en su distancia.

En el capítulo dedicado a “La Caza”, el autor da muestras de ser un perfecto conocedor de esta afición, encarnado en la figura de Don Juan. Aporta múltiples detalles de la naturaleza y vocabulario muy específico de la cacería, que curiosamente comienza con una oración. Los perros son protagonistas con nombre propio: Perrote, Prieto, Lambegui, Mona, Mameluca, Saladina, Solitaria, Cazalombrices, Tomillo, …en la caza de las liebres. Comida campestre, con comentarios de la caza y de la historia del lugar donde se asentaron….Don Juan, Sánchez y Suárez…relatan los hechos y los sucesos en ese lugar. Un bonito cuento en verso, para recitarlo en momentos de tertulia donde intenta explicar el origen de la actual denominada “Casilla de Cerio”

Ya no existe ermita alguna

Donde llamaban el Cerro

Pero que la hubo contestes

                                                   Lo afirman todos los viejos”….

“Y a lo que antes se decía

Que era la ermita del Cerro

Le designa hoy el país

Con la casilla de Cerio”

 

El capítulo “El Duelo”, con buena estructura y hechura para la declamación, habla de la zona y de su historia, detallándola en el Conde de Valrodrigo y en Don Carlos de Guevara, rivales encarnecidos que acaban en un duelo. Laguardia y Elciego son los dos lugares históricos en donde se relatan estos hechos, terminando la narración de esta manera tan entrañable:

“El San Andrés ya no existe

Sobre sus campos amenos

Célebre por los claretes

De su aromático suelo

Descuella sobre una vega

Con majestad otro pueblo,

Patriarcal en sus costumbres,

En su proceder discreto

Jovial en sus diversiones

En las desgracias sereno,

Incansable en el trabajo

Y apacible por su genio,

Y es el pueblo que describo

La linda villa de Elciego.”

 

 

“Poesías y Cuentos Morales” es un librito de calidad muy superior al anterior, tanto por su elaboración más detallada como por la variedad de ideas y de descripciones. No se centra exclusivamente en el tema religioso, sobre todo de la muerte, el pecado y el juicio final, como lo hizo en su primer trabajo; sino que se introduce en imaginaciones de episodio épicos ocurridos en la zona, en situaciones de recreo como es la danza, en consejos sobre el trabajo, o en canto a la zona riojanoalavesa.

 

Poesías completas en:

https://es.calameo.com/read/000047119a6f1ceb021cb

 

 

 

 

1868 “Poesías Morales” de Juan María Sáenz de Navarrete

Bere emaztearen heriotzaren ondoren, Juan María Saenz de Navarretek bere mina, olerkiaren bidez kanalizatu zuen. Bere lehen liburuan, 1868.ean, “Poesías Morales” tituluarekin argitaratua, heriotza izan zuen gai nagusi.

 

   Juan María Sáenz de Navarrete Murga ( Los Arcos de Navarra 1816- Elciego 1890 ) es el tronco común de todos los Sáenz de Navarrete de nuestra Villa en estos dos últimos siglos.

Era uno de los tres hijos del matrimonio de Juan Bautista Sáenz de Navarrete Izco  (Elciego 1786-1834) y de María del Carmen Murga Zaldúa (Bilbao 1798- Elciego 1855), quienes contrajeron matrimonio en nuestra Villa en 1815.  Fue nieto por vía materna de José María Murga Labarreta, Diputado General de Bizkaia

Tras pasar su infancia en tierras navarras, pronto trasladó su residencia a la casa palacio familiar que en su día construyera Don Gaspar Navarrete Ladrón de Guevara, hermano del arzobispo. Con su matrimonio con María Dolores Ramírez de la Piscina Martínez de Villarreal en 1842 asienta su estancia de casi medio siglo en Elciego, participando activamente en la vida pública, fue Alcalde de nuestra villa en 1846 y 1847; posteriormente llevó una vida sosegada rigiendo su hacienda y centrándose más en sus escritos. Dirigió una de las haciendas más importantes del pueblo, tanto lo heredado por vía de los Sáenz de Navarrete como de los Ramírez de la Piscina Martínez de Villarreal.

Tuvo seis hijos: Leonor, Sofía, Francisco Javier, Gerardo, Alvaro y León, quedando viudo en 1854 tras la muerte de su esposa a la edad de 38 años.Este acontecimiento influyó sobremanera en su vida  personal y social, canalizando parte de sus pensamientos, temores, sentimientos y religión a través de sus poesías y escritos.

“Poesías Morales” es el primer librito que publica a través del Semanario Católico Vasco-Navarro en 1868; periódico fundado dos años antes por el canónigo Vicente Manterola y que defendió la religión católica ante las corrientes laicistas reinantes en la sociedad.

Comienza el librito con una salutación al Sagrado Corazón de Jesús para advertirle al lector que lo que a continuación está escrito es para que piense y medite,

            “pues aunque en rudos cantares,

             son verdades de un cristiano

 

A través de un triduo sobre el pecador arrepentido explaya los temores, miedos y castigos que puede haber tras la muerte en pecado. Angustia que le remueve las entrañas y solicita el amparo del Dios Padre omnipotente a través de tres apartados: meditación, arrepentimiento y buena muerte.

Un Vía Crucis, con sus catorce estaciones, despliega a través de cuartetas, terminando cada una de ellas con una oración y con una letanía que se repite al finalizar cada una de las estaciones:

Dios mío, yo te ofendí,

Me pesa de mi maldad,

Por tu infinita bondad

Misericordia de mi

 

Continúa con unas pequeñas coplillas sobre diversos aspectos de la vida como son la timidez, las flores, el consuelo, la dicha, el consejo, la advertencia, la penitencia, el escrúpulo, la locura y la conformidad. Todas con un pensamiento religioso y moral, como si de un pequeño catecismo se tratara.

En la misma línea divide otro capítulo que titula “Pensamientos varios”. A través de cuartetas sencillas, su herramienta poética,  y con pensamiento básico, moraliza sobre diversos comportamientos religiosos de la vida.

Desarrolla en octavas ( dos cuartetas) un “Septenario” sobre las siete festividades de la Virgen María ( la Concepción, la Natividad, la Presentación, la Anunciación, la Visitación, la Purificación y la Asunción). En la primera cuarteta hace referencia al acontecimiento mariano y en la segunda prima la oración y petición. Los siete trazos tienen un final en forma de oración con la siguiente copla:

“Virgen santa, desde hoy día

Me amparo bajo tu amor,

No deseches, Madre mía.,

A un contrito pecador.”

 

En una poesía a la Virgen de la Plaza, con anotación al margen del 8 de septiembre, explaya sus sentimientos más profundos de poeta postrado a los pies de su patrona.

 

“Oyendo tu hermoso nombre

Nacen los hijos de Elciego,

Mamando lo oyen de niños

Y conforme van creciendo.”

 

El tono de estas cuartetas es más festivo, más propio de un día tan señalado, resaltando continuamente el fervor mariano del pueblo a su Patrona y la protección que ésta ejerce a todos los hijos del pueblo.

Sé pues, Virgen de la Plaza,

Favorable a los de Elciego

Cuando contritos te pidan

En sus inocentes ruegos;

Y vosotros, que tenéis

Tal tesoro en vuestro pueblo,

Festejad siempre a esta imagen

Con fervoroso respeto,

Que la Virgen de la Plaza

Dará, sí, a los de Elciego

Cuanto contritos le pidan

En sus inocentes ruegos.”

 

Continúa el folleto con un “Trisagio” al estilo de oración comunitaria como el Vía Crucis o el Septenario. Después de cada coplilla repite la oración siguiente:

 

“Tú eres el Dios sacrosanto

      Que Arcángeles, Querubines,

      Ángeles y Serafines,

      Dicen Santo, Santo, Santo”

   En la poesía “En la tumba de Dolores” explaya todo el dolor que le causó el arrebato de la vida de su esposa. Desde entonces todo cambió, desde la propia naturaleza hasta la propia vida del poeta; realidad que el autor acata con religiosa resignación.

Continúa con dos poesías a sus dos hijas: Leonor y Sofía, donde les alaba la belleza de la juventud; pero que algún día se marchitará, por lo que hay que tener siempre presente los verdaderos valores de la vida.

Finaliza este cuaderno de coplas con una extensa dedicada a su amigo de infancia en Los Arcos de Navarra: Manuel Marcelino Arcaya, recordando momentos vividos y rincones recorridos juntos en aquellos años.

  Las coplas moralizantes de Sáenz de Navarrete son sencillas en su construcción y con pensamiento profundo en su lectura; notándose una diferenciación entre las temáticas religiosas y las cotidianas de la vida. Las primeras son tremendistas, con un peso dramático de la culpa y el pecado,…solicitando siempre el arrepentimiento y el perdón divino para poder obtener así la vida eterna. Las que no son de temática religiosa, aunque siempre pone pinceladas de ella, son más juguetonas en el pensamiento, en la expresión y aporta detalles costumbristas.

Para los vecinos de la Villa las poesías de Juan María Sáenz de Navarrete son una reliquia interesante de la vida religiosa y social de nuestra gente en la segunda mitad del siglo XIX.

 

http://www.liburuklik.euskadi.eus/handle/10771/26305

https://www.calameo.com/read/00004711993b36411e706

 

 

 

1791 La Nueva Sacristía de la Iglesia de Elciego, obra de Justo Antonio de Olaguíbel.

III.mendearen azkenean, parrokia tenpluko Altara Nagusiaren erremateen apainketaren bukaerarekin, urre eta alboko altareen, Areto Kapitularraren eta beharrezkoak ziren osagaiekin, handiago, ederrago eta egokiagoa izango zen eta eraikinarekin bat egingo zuen sakristia berri bat eraikitzea planteatu zuten.

 

 

La Parroquia de San Andrés Apóstol de Elciego, construida a mitad entre el siglo XVI y XVII, tiene dos sacristía. Una, la original en su construcción y hoy denominada “Sacristía vieja” que en la actualidad se utiliza para almacenamiento de utillaje  y otra denominada en su tiempo “Nueva Sacristía” y que desde su construcción, a finales del XVIII hasta la actualidad, ejerce como tal a todos los efectos.

 

0.- Introducción

A lo largo del siglo XVIII Elciego fue definiendo todo su trazado arquitectónico con un orden y concepción moderna, teniendo la Plaza Mayor como centro geográfico y social de la Villa. Las distintas casas, varias de ellas de hechura palaciega y con marcada fachada en piedra de sillería, fueron uniéndose con otras de nueva de construcción en solares, corrales o derribando otras de factura endeble y estado ruinoso. Se establece de esta manera una organización arquitectónica racional cuyo epicentro es la Plaza Mayor y con cuatro calles radiales, como si de los cuatro puntos cardinales se tratara: Calle del Norte, Calle del Barco, Calle de Santa Cruz y Calle de San Andrés. De esta manera, aparte de unir casas para perfilar el trazado de una calle, la villa fue ensanchándose en su periferia como son los casos reseñables del Palacio de los Zárate Nabarrete a mediados del XVIII en la salida del camino para Baños, o las tres casas de los Martínez de Villarreal construidas en la primera mitad de dicho siglo en la salida del camino a Navaridas y Laguardia. Los Bañares construyen sus casas en la parte Este de la colina, en una pendiente más pronunciada. El Mesón moderno construido a mitad de este siglo en la otra parte del río Mayor, en el propio barrio de las bodegas de Barrihuelo, es una demostración del crecimiento económico y arquitectónico de la villa.

En el apartado de arquitectura religiosa, tres son las nuevas edificaciones realizadas en este siglo: la de la Ermita de la Virgen de la Plaza, construida y financiada por el Ayuntamiento y el pueblo, en la propia Plaza Mayor, a cargo de los canteros Arisita y Ruiz de Azcárraga; la Sala Capitular de la Parroquia en la década de los sesenta levantada por el cantero Bernardino Ruiz de Azcárraga y la Nueva Sacristía en la década de los noventa, obra diseñada por el maestro Justo Antonio de Olaguíbel. No podemos olvidar los importantes trabajos de retablos laterales con sus dorados y mejoras realizadas en este siglo en el templo parroquial, así como las pinturas  de José  Bejés en las paredes y bóveda del Crucero central.

Son años fructíferos para las economías de las familias propietarias de la tierra y de los bienes materiales. Esta misma línea de bonanza se refleja en la economía de la Iglesia, la mayor productora de vino de la Villa, debido a la recaudación del Diezmo y Primicia de los productos agrícolas de sus habitantes.

 

1.- La Parroquia en la Década de 1780

La Iglesia de San Andrés, construida  su fábrica y torres fundamentalmente en la segunda mitad del siglo XVI utiliza la primera mitad de la siguiente centuria para remates del edificio y tejados; aparte de los pagos pendientes con los canteros que llevaron décadas de reclamaciones y pleitos. Es en la segunda mitad del siglo XVII cuando acomete su gran obra de ornato y decoración con el retablo del Altar Mayor y Colaterales.

En el XVIII continúa con esta labor de decoro y ornato del interior del templo a través de varios retablos laterales, vestimentas  para los clérigos, órgano, exterior del templo, enseres para la liturgia,…. Aspectos que aparte de ir completando la gran obra, deben  dar respuesta y cumplimiento a las necesidades del culto y a los mandatos de los Visitadores del Obispado.

El crecimiento económico, y también el demográfico,  llevó consigo el aumento de curas y beneficiados con derecho a estipendio parroquial. En el último tercio del siglo XVIII eran ya diez los clérigos que servían en la Parroquia, lo que ocasionó problemas agobiantes de espacio para el desenvolvimiento de los propios curas en los preparativos para los oficios litúrgicos y en conservación de vestimentas y enseres de la liturgia.

1.1.- Economía

Los ingresos de la Fábrica y Parroquia de San Andrés provenían fundamentalmente de los diezmos y primicias, registrados en los libros de tazmías: vino, cereales y corderos. Otros ingresos resultaban de los censos, la renta de la casa, venta de heces, alquiler de cubas, limosnas. La Fábrica estaba regida anualmente por un Mayordomo eclesiástico y otro secular, llevando y gestionando los ingresos, las ventas y los pagos cotidianos. Aparte estaban los ingresos que iban directamente al clero y beneficiados provenientes de misas dejadas en testamentos, capellanías, aniversarios,…pero éstos no incidían en las arcas parroquiales, sino más bien en las del mantenimiento personal de los clérigos y beneficiados.

Como los ingresos provenían de las cosechas de la tierra, los caudales eran muy irregulares, dependiendo de la bondad de las cosechas y de las ventas de los frutos, fundamentalmente del vino. Épocas de sequía, hielos o malas cosechas, incidían muy negativamente en los ingresos de las arcas parroquiales.

La Iglesia local tenía gastos fijos como eran los pagos al Maestro de niños, organista, entonador….y anualmente todo el trabajo de la encubanza, para la que llegaban a ocupar en torno a cien jornaleros. El mantenimiento del culto y la liturgia acarreaban gastos de cera, incienso, vino, enseres diversos,… Tampoco hay que olvidar los gastos de mantenimiento que originaban pagos importantes a canteros, carpinteros, herreros, cuberos,….

Si analizamos al detalle la década de 1780, nos encontramos con tres fuentes de ingresos importantes: los corderos, los cereales y el vino.

El número de corderos diezmados y primiciados sufren menos oscilación de un año a otro, siendo en esta década 17 corderos y chivos por media anual lo que la Fábrica recibía. Haciendo una media del valor de los corderos por año, resulta que la media de ingreso anual por este concepto en esta década eran de 194 reales.

Los cereales tienen su base en la cebada y el trigo, cultivados los dos en cantidades muy parecidas. En esta década se diezmaron y primiciaron como media 127 fanegas de cebada por año y 116 fanegas como media por año de trigo. Sin embargo los reales que contribuían estos dos productos a la economía de la Fábrica era distinta, ya que la cebada aportó como media en esta década 225 reales al año y el trigo 393 reales. La avena y el centeno  también sumaban una pequeña cantidad, pero muy inferior a los otros dos anteriores.

El vino era la fuente de ingresos más importante. La Fábrica primiciaba el fruto (la uva), y elaboraba el vino en su hórreo y en su cueva, con el consiguiente gasto en infraestructura de locales, cubas y peones para la encubanza. Si profundizamos en la década de 1780 podemos  resaltar que la cantidad media cosechada en este período por año es de 2.500 cántaras anuales; habiendo una gran diferencia de unos años a otros. Teniendo también presente que las cubas (envases en donde se almacenaba el vino) eran todas de distinta capacidad, el número de cubas medio por año era de 10. Traduciendo todo esto a un ejercicio económico de los reales que aportaba cada cosecha a la Fábrica, nos sale un ingreso anual de 14.328 reales. Más de treinta veces superior a la aportación del trigo.

Teniendo una visión global de los ingresos que aportan los productos agrícolas  a la Fábrica en la década de 1780, los provenientes de la venta del vino llegaban al 70% de los ingresos agrícolas totales.

 

Para leer el artículo completo:

https://es.calameo.com/read/000047119c47d6f20e642

 

José Rodríguez Paterna Gilberte y Blandina Balanzategui Bañares

José Rodriguez Paterna, Blandina de Balanzateguiren senarra, Logroñoko alkateetatik maitatuenetarikoa izan zen, eta horrela oroitzen dute gaur, bere izena duen kale batekin.

 

José Rodríguez Paterna Gilberte, uno de los ediles más recordados a finales del XIX y que aún conserva la ciudad una calle en su nombre, fue Alcalde de Logroño entre 1885 y 1891 durante tres mandatos consecutivos. Era hijo de un militar albaceteño afincado en la capital riojana durante la primera contienda carlista y que posteriormente mantuvo responsabilidades políticas. Al finalizar la última guerra carlista, contrajo matrimonio con Blandina Balanzategui Bañares, heredera de una de las haciendas más importantes de Elciego. Fruto de sus trabajos en la alcaldía fue la condecoración con la Gran Cruz de Isabel la Católica y la de Carlos III. Participó activamente en la vida social logroñesa siendo miembro fundador y Presidente del “Círculo Logroñés”. En 1894 fue presidente de la “Cámara Agrícola Riojana”.

El matrimonio vivió en Logroño, pero compartió tiempo y estancia en Elciego, ya que el padre de ésta vivió hasta 1893. Tuvieron un primer hijo nacido en Logroño en 1880 al que le pusieron por nombre José Fausto Canuto Julián, nombres  que hacen referencia a los antepasados de ambas familias. Este muchacho falleció en Elciego el 23 de diciembre de 1889 como consecuencia de una angina diftérica, a los nueve años. El 6 de enero de1883 nace una chica en nuestra villa a la que le pusieron por nombre María Manuela Juliana Adoración, quien fallecería de infante en Logroño en la epidemia de cólera de 1885. El 4 de enero de 1886 nace en Elciego otra chica, a la que no llegan a ponerle nombre, puesto que fallece a las dos horas de haber nacido. Posteriormente tuvieron otro hijo nacido en Logroño y que ha sido el que fusionó en su persona las dos haciendas de sus padres , Vicente Rodríguez Paterna Balanzategui, quien falleció en Logroño en 1952.

Blandina, ya viuda, se retiró sus últimos días en Elciego, donde falleció el 10 de noviembre de1916. En el Cementerio de nuestra villa, en una sepultura preparada por Canuto Balanzategui, descansan ente otros los restos de Canuto, su segunda mujer Paula, su hija Blandina y su nieto José Fausto.

Agradecemos una vez más a la familia Bañares quien nos ha facilitado la documentación gráfica para este artículo.

 

 

1797.- Enchapado de los púlpitos de la Parroquia de San Andrés

XVIII.mendeko azken hamarkadan Sakristia berriaren eraikuntza ondoren, tenpluaren apaingarriak eta edertzapenak pulpituen estalpenarekin jarraitu zuten 1797an

En 1792 se comenzó la obra de la Nueva Sacristía bajo el diseño y la dirección de Justo Antonio de Olaguíbel. Trabajo intenso y de cuidado artístico al extremo tuvieron los ejecutores y los responsables de la obra. Ya en su fase final (1794) Antonio Uribe Ojanguren, el cantero que había venido del valle de Aramaio a establecerse en nuestra villa con su buen hacer en cantería, abrió la nueva puerta en el muro del edificio y la remató artísticamente con su cornisa incluida. Posteriormente, con la ayuda de su alumno aprendiz,  se le pidió que adecentara y reconstruyera la escalinata de piedra de los dos púlpitos adosados en los dos extremos del final del crucero del templo.

   En 1797 encargan a un buen herrero afincado en Bernedo la construcción, remodelación y embellecimiento de la baranda de hierro de estos dos púlpitos. Pablo de Valencia, que así se llamaba el maestro herrero, recortó en buena chapa los adornos y flores que se adosaron a los balostres y baranda. Un buen trabajo de herrería que costó a la Fábrica de la Iglesia 3.300 reales de vellón.

Al finalizar la obra, otro artista, de pintura y dorado, que se había establecido en la villa, Matías Garrido, doró esta obra de herrería que ha llegado a nuestros días.

Así consta en la escritura de obligación que firmaron los Patronos de la Fábrica de la Iglesia y el Maestro Herrero

1797-01-08 ESCRITURA DE ENCHAPAR LOS PULPITOS

En la Villa de Elciego a ocho días del mes de Enero de mil setecientos noventa y siete años, ante mí el infrascripto escribano y testigos parecieron presentes de la una parte los Señores Don Francisco Antonio Sáenz de Olano, Presbítero Beneficiados y cura en la Iglesia Parroquial de esta dicha Villa, Don Julián Amestoy, Don juan Antonio Sáenz de Olano Mayordomos eclesiástico y secular de la referida Iglesia y su Fábrica y de la otra Pablo de Valencia, natural y vecino de la villa de Bernedo, y estante al presente en esta y dijeron que en efectivo cumplimiento de lo mandado por el Ilmo Señor Obispo de este obispado de Calahorra y La Calzada en el auto de Visita, que dejó en esta Villa, han tratado y ajustado con el citado Pablo de Valencia Maestro Herrero, el hacer y construir un enchapado para cada uno de los púlpitos de la enunciada Iglesia, con arreglo a las Condiciones que se insertarán en esta Escritura, traza y diseño que están rubricados por mí el escribano de que doy fe en la Cantidad de tres mil y trescientos Reales Vellón con la obligación de darlo todo concluido para el día primero de Abril de este presente año, que el tenor de las condiciones, con que se ha de ejecutar la citada obra es el siguiente:

1.- La primera, que el enunciado Pablo de Valencia ha de ejecutar las dichas chapas para los dos Púlpitos con arreglo a las dos trazas que se hallan sombreadas en el Diseño, con el primor de que es susceptible alternativamente, fijándolas en los Balostres con una flor en cada clavadura.

2.- La segunda, que las Chapas tendrán el grueso de las muestras que ha presentado a este fin, quedándose los Señores Patronos con una de ellas

3.- La tercera que será de obligación de dicho Maestro reformar las Rejas de los dos Púlpitos, desde el principio de la subida hasta el principio del cubo, colocando los Balostres  a la misma distancia, que tienen entre sí los del Cubo  y observando en todo lo que se halla dispuesto en la primera condición, con la diferencia, que debajo del pasamanos, ha de colocar una fenefa pequeña, y de gusto, dando a los  Balostres la altura que tienen los Cubos. Lee el resto de esta entrada »

1827 Contrato de arriendo de los molinos de Edesilla

Edesillako errotaren alokairuaren kontratuak, bere mekanismoaren berariazko hiztegia ezagutzea baimentzen digu

La necesidad de moler cereal para la alimentación de las personas, así como la de la obtención del aceite de la oliva recolectada, dio lugar en los siglos anteriores a la actividad molinera en nuestra villa.

No son abundantes los datos acerca de los molinos de nuestra jurisdicción, incluso desconocemos si la obtención de aceite se realizó en algunos de ellos.  En las diversas documentaciones  siempre se habla de molinos harineros y tres de ellos son los más reseñables: el de La Mocha ( en La Mezana) y La Canal, de titularidad municipal y los de Edesilla, en la orilla del río Ebro, cerca de la desembocadura del Río Mayor, propiedad hasta mediados del siglo XIX de los Ruiz de Ubago.

De este último es del que más documentación conservamos ya que sus propietarios reflejaron su existencia y su actividad en los diversos papeleos del Mayorazgo. Existen datos desde el siglo XVII hasta inicios del siglo XX y en 1845 lo vendieron a Marceliana Hurtado de Amézaga por 4.500 reales vellón.

Parece ser que poco antes de 1827 se hizo una reforma importante en los molinos, tanto en materiales del mecanismo como del encauzamiento y salto del agua para su movimiento. En este año se hizo un contrato de alquiler entre el último poseedor del Mayorazgo, Juan Antonio Ruiz de Ubago, con Manuel Elguea, afincado en Elciego y de profesión molinero. En él  se detalla y tasa el valor de las piezas del molino y de la obra de cantería realizada. La tasación la hizo Antonio Arocena, cantero de Cenicero. Aquí se recogen, aparte del mecanismo de funcionamiento del molino, el vocabulario específico de cada pieza: corredera, cello, costaneras, tornos, maroma, palmillas, tramoya, guindador, mayal, rodete, saetín, ….

En la villa de Elciego a veinte y siete de Abril de ochocientos veinte y siete ante mí el Escribano y testigos infascriptos compareció Don Juan Antonio Ruiz de Ubago, vecino de esta villa y dijo que en el término de Edesilla jurisdicción de esta misma villa le corresponde en propiedad y dominio dos molinos arineros que radica en dicho término y una pieza de cuatro fanegas de tierra de sembradura sita en el término que llaman el Roquial, surco por el ondón al Río Mayor y a Don Aniceto Bañares por la Cabezada a la Regadera que va a dicho molino y por mediodía a viña de Don Joaquín María Martínez de Villarreal, cuya heredad se halla dividida en dos trozos por un río que la cruza por el medio y como dueño absoluto ha determinado dar ambas propiedades en renta a Manuel Elguea de esta vecindad y para que al fin del arriendo conste para los efectos conducentes el valor de los enseres de dicho molino se han tasado por Antonio de Arocena, Maestro de Cantería vecino de la villa de Cenicero perito nombrado para el efecto por el orden siguiente:

1.- Lo primero ha tasado la corredera de siete onzas a cuarenta reales y con su cello hace doscientos y ochenta reales………………………………..…………………………………………..280 rs

La solera cuatro onzas de gruesa y dos de servicio en setenta reales…………..…….70 rs.

Los dos tablones de las costaneras de veinte pies en cuarenta reales……..40 rs.

Los dos tablones de encima de las costaneras de siete pies y medio a treinta reales cada uno son sesenta………………………………………………60 rs.

Las tres tablas del  frontis y cubierta de la piedra todo en doce reales ……12 rs.

Los dos tornos de levantar la piedra y el de las cargas con su maroma en cuarenta y cinco reales………………45 rs.

Las dos palmillas cinco reales……………..5 rs.

La tramoya con canaleta ocho reales…………………8 rs. Lee el resto de esta entrada »

1827.- Construcción de las pilastras, jarrones y barandilla para el Presbiterio del Altar Mayor

Orain hamarkada gutxirarte Elizako Aldare Nagusia gainontzeko tenplutik 1827ean fabrikatu ziren hesi batez eta marmolezko pilastra batzuen bidez banatuta zegoen. Hona hemen berau eraikitzeko kontratuaren eskritura.

En la década de 1820 los caudales de la Fábrica de la Iglesia seguían siendo generosos a pesar de haber acometido dos decenios antes la construcción de la nueva sacristía encargada al Maestro Olaguíbel.

Según los datos documentales, los ingresos medios anuales calculados en el primer quinquenio de esta década eran de 29.605 reales para afrontar un gasto anual en torno a 12.000 reales. Concretamente el año 1826 había un remanente a favor de 4.253 reales en las cuentas del Mayordomo, más tres cubas de vino en la cueva para su venta. Según dicho documento, la Iglesia se encontraba  “con caudal sobrante y surtido de todo lo necesario para su culto, alimentos ordinarios y pago de salarios acostumbrados.”

Esta situación de bonanza en las arcas de la Iglesia contrasta con las del Ayuntamiento, que aparte de los vaivenes políticos del momento, están fatigadas en estos años por no poder afrontar los pagos rutinarios más los de de armamento y equipamiento de las dos Compañías de Voluntarios Realistas que se organizaron en el pueblo. Las arcas de la Iglesia tuvieron que realizar un préstamo de 8.000 reales al Consistorio para afrontar esta situación de penuria.

El cura Julián Amestoy, junto con su sobrino también presbítero beneficiado de la Parroquia Fernando Amestoy, y con el visto bueno del Alcalde Blas Ruiz de Escudero, decidieron acometer la fabricación de un cerramiento para el Presbiterio del Altar Mayor.

El Presbiterio, lugar preferente del templo parroquial en torno al Altar Mayor, estaba reservado al clero y separado del resto del templo por unas gradas o escalinatas. La ornamentación y exaltación del propio Presbiterio pedía una barandilla definitoria con su comulgatorio, tan del gusto de los cánones de la época. Encargaron la obra a dos maestros conocidos en Vitoria y que posteriormente trabajaron intensamente en la Casa de la Aduana de la capital Alavesa: Juan Antonio de Urrestarazu, como Maestro en Jaspe y Pedro de Arbizu, Maestro Herrero.

La definición de los materiales que aparecen en el contrato es curiosa, puesto que define al detalle que las dos pilastras de piedra de Jaspe deben ser de la Fábrica de Mañaria, los paneles de dichas pilastras de las canteras de Azáceta y los jarrones de las canteras de Azcoitia, piedra más blanca que las anteriores.

Tras las nuevas orientaciones litúrgicas del Concilio Vaticano II, el Presbiterio dejó de ser un lugar cerrado y exclusivo para los clérigos y el propio Altar Mayor se separó del Retablo para oficiar la misa cara al público. Esto trajo consigo que en torno a 1970 se retiraran las pilastras, el comulgatorio al pie de la escalinata y se acortasen las barandillas de hierro, para dejarlo tal y como lo conocemos en la actualidad.

CONDICIONES Y OBLIGACIÓN PARA FABRICAR UN PRESBITERIO EN LA IGLESIA PARROQUIAL DE ESTA VILLA

1827-10-30

En la Villa de Elciego a treinta de Octubre de mil ochocientos veinte y siete, ante mí el Escribano y testigos infrascriptos comparecieron los Señores Julián de Amestoy y Don Fernando Amestoy, Presbíteros Beneficiados y Curas Párrocos de la Iglesia de esta misma villa, Don Blas Ruiz de Escudero Alcalde y Juez ordinario de la misma y Don Sebastián Vicente de Barraycoa Mayordomo secular de Fábrica y todos como representantes dijeron que para adorno de esta Iglesia tienen determinado con licencia del Tribunal Eclesiástico en sanchar el Presbiterio por ser muy angosto y no corresponder a la Magnificencia del Templo el que para el efecto se ha formado el correspondiente modelo,  plan y Condiciones y formado las diligencias correspondientes que exige la materia habiendo sido todo de la aprobación del Señor Provisor y Vicario General de este Obispado y mandado fabricar dicha obra por su auto de veinte y ocho de Julio del presente año, que con este motivo los Señores Comparecientes han determinado poner en práctica dicha obra y al efecto han tratado con varios Maestros para su ejecución y se han convenido con Don Juan Antonio de Urrestarazu, Maestro en Jaspe y Don Pedro de Arbizu, Maestro Herrero vecinos de la Ciudad de Vitoria en que estos ejecuten dicha obra bajo las condiciones siguientes:

1.- La primera que el dicho Juan Antonio de Urrestarazu ha de fabricar dos pilastras de Piedra Jaspe con sus respectivos jarrones de lo mismo debiendo ser la piedra de las primeras de la Fábrica de Mañaria y el de los segundos de las Canteras de Azcoitia de la piedra más blanca. Que los paneles de las pilastras han de ser de las Canteras de Azaceta todo con arreglo al diseño que tienen a la vista a excepción de los adornos de los jarrones que no han de ser de su cuenta y que esta obra la ha de dar por conclusa para todo el mes de Mayo del año próximo y siendo de cuenta de dicho Maestro colocar la obra en el sitio. Que por el trabajo de todo hasta estar por conclusa la obra y entregada según modelo se le ha de satisfacer al referido Maestro cinco mil reales de vellón.

2.- Que el dicho Don Pedro Albizu ha de ejecutar la obra de él en rejado de hierro con arreglo a dicho diseño, teniendo todos sus eslabones media onza al frente y seis líneas al canto a excepción de las llantas de arriba y abajo que éstas serán proporcionadas con arreglo al diseño y seguridad de la obra. Que el coste después de colocarlo dicho enrejado en su respectivo sitio se le ha de para al referido Maestro tres reales por cada libra de fierro estando según queda demostrado.

Con cuyas condiciones los dichos Don Juan Antonio de Urrestarazu su Maestro Cantero de Jaspe y Don Pedro de Arbizu Maestro Herrero se obligan con sus personas y bienes habidos y por haber a la edificación de las enunciadas obras el primero en la cantidad de cinco mil reales vellón y el segundo a tres reales por cada libra cuyo importe se ha de satisfacer respectivamente a cada uno después de concluida y entregada según queda demostrado, pero si en el intermedio de las referidas obras los enunciados Maestros solicitasen alguna cantidad a cuenta de ellas se les entregará bajo la correspondiente fianza a lo que estando presentes accedieron y nuevamente se obligaron cada uno respectivamente a dar por conclusas las precisadas obras según los respectivos diseños y colocarlas en los sitios destinados para todo el mes de Mayo del año próximo de mil ochocientos veinte y ocho sin excusa ni dilación alguna siendo de su cuenta los perjuicios que se experimentasen en caso contrario. Y para ser competidor a lo que van obligados dieron todo su poder cumplido a las justicias y jueces de S.M. que sean competentes para que al cumplimiento de todo lo referido se les apela y apremie como si sobre ello se hubiese dado y pronunciado sentencia definitiva pasada en autoridad de cosa juzgada consentida, renuncian las leyes fueros y privilegios de us favor con la general en forma.

Y los referidos Señores Curas y Patronos aceptaron esta Escritura en nombre de quien representan y se obligaron a su cumplimiento según y en la forma que deben y pueden hacerlo. Así lo otorgan siendo testigos Pedro Arteta, vecino de la villa de la Puebla de Labarca y Don Juan Ruiz de Escudero natural de esta villa a quienes y los Señores otorgantes yo el Escribano doy fe conozco lo firmaron todos y lo firmé”

(Archivo de Protocolos de Alava 1827- Lucas Navaz Prot 8222)

 

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