1852.- Capítulos “para conservar el buen orden, salud y tranquilidad de sus habitantes”

1852ko udal ordenantzek mende hasierako gizarte zibilarekin alderatuz, aurrerakuntza ekarri du. Adibide gisa, erlijioaren presentziaren galtzea gai zibilen alde.

Las Ordenanzas Municipales de 1852 suponen un avance importante para regular la vida cotidiana del pueblo. Las de 1808, 1810 y 1829, son copias unas de otras exceptuando matices interesantes como los distintos juegos de los chicos o referencias a normativas superiores.  La religión está presente en casi la cuarta parte de ellos así como temas de comportamiento y moralidad en otra cuarta parte.

Canuto Balanzategui Lejarraga nació en Gallinero en Cameros en 1820, de una familia proveniente de Oñate. Contrajo matrimonio en Elciego con Juliana Bañares Oquendo en 1850, hija de Fausto Bañares Arrúbal, quien fue Alcalde en 1821, 1830 y 1840. Persona culta en su formación, con ideas liberales y modernas de entender la sociedad, muy relacionado con políticos de Logroño y Vitoria, fue Alcalde en el trienio de 1852, 1853 y 1854. En estos años promulgó unas Ordenanzas Municipales a las que denominó Capítulos “para conservar el buen orden, salud y tranquilidad de sus habitantes”

El espíritu de estas ordenanzas es menos religioso que las anteriores, aunque, como no podía ser de otra manera, muchas de ellas se repiten.  Regula la vida de las personas en aspectos de juego, limpieza de las calles, horarios, fiestas…De los animales: caballerías y carruajes, perros, cerdos, gallinas, animales cuando mueren, …. De aspectos comunes como son el lavadero, calles, tiendas, fondas, romerías, diversiones públicas….

 

Don Canuto BAlanzategui, Alcalde Constitucional de la Villa de Elciego hace saber que para conservar el buen orden, salud y tranquilidad de todos sus habitantes, manda observar los capítulos siguientes:

1.- Que todos los vecinos barran y limpien las calles en sus fronteras, recojan la basura y quiten los cantos, y eso harán todos los sábados para las cuatro de la tarde, bajo la multa de cuatro reales.

2.-Que toda persona de cualquiera clase, edad y condición que sea, se abstenga de jugar interin los divinos oficios, y a todas horas de dar voces y escándalos en las puertas de los templos, bajo la misma multa tanto a los jugadores como a los que lo presencien.

3.-Que los que tuvieren estiércol fuera de sus posesiones, los pongan cuando menos cuarenta varas fuera del último edificio del pueblo, no en caminos reales sino en sitios ocultos y retirados, bajo la misma multa.

4.- Que ninguno admita huéspedes en su casa sin dar parte al Señor Alcalde y presentarle el pasaporte, bajo dicha multa

5.- Que ningún chico juegue al caraban en las calles públicas sino en las eras, bajo dicha multa, siendo responsables los padres de los hijos o interesados, bajo cuyo cuidado estuvieren

6.- Que así mismo y bajo la misma multa se prohíbe jugar a los bolos en la plaza, sino en las calles menos pasajeras y concurridas que no estén expuestas a causar daño.

7.- Que ninguna tienda ni sitio de abastos públicos esté abierta desde las nueve de la noche en adelante en los meses de Octubre hasta Abril inclusive y desde las diez en los restantes, siendo de cuenta de los dueños dar parte al Señor Alcalde de cualquiera disputa de cordel o quimera que se suscitare, bajo la responsabilidad de los mismos dueños con arreglo al código penal.

8.- Que bajo la multa de cuatro reales y demás que haya lugar, ninguna persona acuda por la calle pasada la hora de las diez sin justo motivo, y en este caso con farol, ni haga esquinas ni estar parada en las calles, dejando el tránsito libre.

9.- Que bajo la misma multa ninguna persona vierta en las calles y sitios públicos aguas, escombros y demás inmundicias.

10.- Que bajo dicha multa se prohíbe lavar, obstruir y ensuciar las aguas que dirigen al bebedero, desde el sitio que llaman La Canal hasta pasado la Iglesia, como también ensuciarla a las inmediaciones de la fuente y pilón.

11.- Que bajo la misma multa resulta se manda que toda persona guarde la mayor compostura y orden en los templos y sus inmediaciones, y acate y respete a sus ministros y persona respetables por sus edades y posiciones sociales.

12.- Que bajo dicha multa se prohíbe en los días de romerías y diversiones públicas cantar canciones escandalosas que de cualquier modo puedan atacar a la moral pública.

13.- Que toda persona respete y acate las propiedades rústicas y urbanas, bajo las penas generales y municipales y la responsabilidad de los daños que se causaren.

14.- Que bajo la multa de cuatro reales y pagar los daños, se prohíba correr por las calles las caballerías y carruajes

15.-Así que también andar por las calles cerdos y gallinas sin que los custodien.

16.-Que también se prohíbe bajo dicha multa echar dentro de la población ni sus inmediaciones caballerías muertas, como tampoco perros ni otra clase de animales que puedan perjudicar a la salud pública, sino que deberán enterrarse a una distancia proporcionada.

17.- Que ninguna persona esté de asiento sin justo motivo en la carnicería, posadas, ni demás sitios de abastos públicos, bajo la multa de cuatro reales

18.- Que toda persona que entrara en el Pueblo género de comestible que está sujeto al pago de sisa, de parte sin detención alguna al rematante del ramo Ambrosio Carlos bajo la multa de veinte reales

19.- Que para ejecutar y llevar a efecto todos los capítulos que contiene este bando, quedan encargados todos los individuos del Ayuntamiento y sus dependientes, pudiendo también denunciar su contravención cualquiera vecino del Pueblo. Lo que se manda publicar

Elciego 6 de Enero de 1852

Diligencia de publicación de bando

En este día seis de enero de mil ochocientos cincuenta y dos, por Pedro Antonio Bacigalupe oficial de voz y caja de esta villa, se publicó en altas e inteligibles voces y en el sitio público de costumbre el bando anterior

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LA APARICION DE LA ENFERMEDAD DEL MILDIU Y LOS COMIENZOS DE LA UTILIZACION DEL SULFATO DE COBRE EN LOS VIÑEDOS DE LA RIOJA ALAVESA (1885-1886)

1886.urtean datatzen da Arabar Errioxako mahastietan kobre sulfatoaren erabileraren hasiera. Aurreko urtean (Mildew edo Mildiu) izeneko gaitz ezezagunak eraginda,  ia uzta guztiaren galera sortu zuen eta honen ondorioz, arabar uztatzaileek, behin eta berriro eskatu zioten laguntza  beraien Aldundiari eskualdeko nekazaritza aberatsean miseria ez eragiteko. Batzorde bat sortu zen, uztetan gertatzen ari zen gaitza aztertzeko eta era berean honi aurre egiteko bide eraginkorra adosteko.

 

(1920 Sulfatado de las viñas.-

Archivo Marqués de Riscal)

1.- Introducción

Las nuevas roturaciones y plantaciones de viñedo, que desde finales del XVIII y principios del XIX se fueron realizando en la zona, originaron un aumento de la producción de vino que ocasionó problemas de su venta en las zonas habituales. Aumentándose esta dificultad por la entrada de otros vinos, como los navarros y aragoneses, más alcohólicos y por consiguientes más resistentes al tiempo y al transporte.

A lo largo del XIX fueron varias las epidemias que sacudieron nuestros viñedos, aparte de las clásicas heladas y pedriscos que tenían su gran repercusión en la producción. Por nombrar alguna de ellas, el “sapo de concha” entre los años 20 al 30,  la desastrosa del oídium (“ceniza”) hacia mitad del siglo, o la de la gardama en 1856. Estas epidemias llegaron a reducir la producción a la mitad o a la tercera parte de lo cosechado en un año normal.

Tampoco hay que olvidar otro látigo que castigó los viñedos, como fueron las guerras. Los datos más conocidos los tenemos de la última confrontación carlista donde las cosechas de 1874 y 1875 están ausentes de los datos de aforos y en numerosas documentos aparecen actos vandálicos en los viñedos. Con las guerras faltaron brazos para trabajar el campo, muchas parcelas estuvieron medio abandonadas e incluso algunas arrasados por venganzas personales o necesidad de utilizar cepas para calentarse en el invierno o para resguardarse, que de todo hubo.

Sobre la plaga que más datos tenemos es la del Mildew, o mildiu, aparecida en nuestra zona en el año de 1885. Una enfermedad desconocida hasta entonces y que se manifiesta ese año en la viticultura de la Rioja Alavesa, quedándose desde entonces como una enfermedad endémica. Ella trajo consigo la utilización del sulfato de  cobre para su curación quedándose como una práctica anual en las labores vitícolas.

Un antecedente interesante a tener en cuenta es la helada generalizada del 25 de Abril de 1883 en toda la jurisdicción de Elciego y parte de la comarca, que afectó muy negativamente a todos los viñedos. Una vez más se cumplió el refrán de “Marcos marquete, vendimiador sin corquete”. Las heladas de alta intensidad en los viñedos originan una gran pérdida de la cosecha de ese año, pero también la debilitación y desorganización de la planta para brotar en el siguiente. A este acontecimiento hay que añadir que el año de 1884 fue de una pertinaz sequía hasta el punto de que tuvieron que hacerse rogativas completas para implorar al cielo el agua que se le negaba en la tierra.

1883 y 1884 fueron dos cosechas muy escasas de producción en Elciego, debido a la conjunción de estos dos fenómenos, hielo y escasez de agua. Muy distinto comenzó 1885 con abundante humedad de invierno, plantas descansadas de producción y con ganas de ofrecer un fruto generoso, como así estaba demostrado en los meses de mayo y junio, donde la población manifestaba su ilusión porque se avecinaba una recuperación de los viñedos y una buena cosecha.

 

2.-Presencia de una nueva enfermedad.-

La primavera y el verano de 1885 fue generoso en lluvias, con lo que levantó ánimos y esperanzas entre los cosecheros; pero también temido por las abundantes tormentas que hubo en la época estival, cargadas de electricidad y pedrisco en toda la zona de la Rioja Alavesa. Concretamente el 23 y 24 de Julio hubo tormentas inolvidables entre los habitantes de la zona. Esta combinación de humedad y calor hizo que una nueva enfermedad originada por la “peronóspora” hiciera su aparición en algunos viñedos de la comarca. Una plaga escuchada desde tierras francesas y también en la zona catalana del Valle del Ebro; pero totalmente desconocida entre nuestros cosecheros.

   El 11 de agosto de 1885, el Alcalde de Elciego Fructuoso Urive, escribe al Diputado General de Alava pidiendole ayuda ante una enfermedad que se “ha notado en el viñedo de esta jurisdicción“, desapareciendo la hoja por completo y “que la uva también principia a padecer y suponiéndose que llegue a perderse la cosecha en su totalidad”. Le propone que se cree una Comisión Científica “que pueda determinar sus causas y ponga remedio para evitar en lo sucesivo su propagación

  La Diputación alavesa era conocedora también  de una enfermedad nueva aparecida el año anterior en el viñedo de la zona catalana y que estaba estudiándose; por lo que las alarmas se encendieron en los responsables provinciales. Así en la Comisión del 14 de agosto de 1885 se acuerda mandar a los Diputados provinciales Plácido Almarza y Román Angel de Viana que se personen en Elciego y en cualquier otro punto donde se hayan observado análogos efectos en las plantas. Les envía un folleto publicado por la Diputación de Barcelona que trata de la “Peronóspora” de la vid, para que tomen nota e inspeccionen los viñedos afectados “por si acaso fuera dicha enfermedad la que se ha presentado en la citada villa”. Dicho folleto había sido publicado en mayo de este mismo año. El escrito de la Comisión Provincial lo firma el secretario Eliodoro Ramírez Olano, quien anteriormente había sido alcalde de su pueblo natal, Elciego, y conocía perfectamente la situación de los cosecheros de su pueblo, ya que su familia era una de las propietarias más importantes de la villa.

Con prontitud y responsabilidad hicieron su trabajo de inspección de los viñedos los dos diputados provinciales, quienes se personaron en Elciego el 17 de agosto con el folleto de la Diputación de Barcelona en la mano y, acompañados de autoridades locales y cosecheros preocupados por la aparición de estos síntomas, fueron a analizar algunos viñedos. Curiosa imagen la de unos agricultores en un viñedo, observando la parte leñosa de los sarmientos, las hojas con sus manchas y las uvas lacias fruto de la enfermedad, con el folleto en la mano, leyéndolo en voz alta y viendo si las peculiaridades de la enfermedad descrita en esos papeles era la misma que la que tenían ante sus ojos.

  La discusión entre los asistentes era clara: “si el daño es debido a la acción atmosférica bien por alguna escarcha bien por las continuas humedades y tormentas o si es causada por la nueva plaga conocida con el nombre de peronóspora”. No llegan a acuerdos en las causas del mal, pero sí lo consiguen cuando proponen que “este asunto de carácter tan general y de tal importancia en la Provincia  lo haga reconocer y estudiar por personas peritas y científicas así como los medios de combatir si fuere la plaga indicada esta calamidad que pudiera reducir a la miseria una gran parte del territorio alavés y además ser en su caso de obtener del Gobierno los socorros necesarios ante la desgracia inminente

Para el 18 de agosto, los dos diputados tienen redactado su informe y lo ponen en manos del Diputado General. Comienzan argumentando los tres años de pertinaz sequía y el hielo general que han sufrido causando “cosechas miserables que han empobrecido considerablemente toda la Rioja Alavesa”. El invierno y la primavera trajeron abundantes humedades que hizo brotar nuevos sarmientos vigorosos y generosos en fruto, hasta que a finales de julio ”una serie de frecuentes tormentas y aguaceros terribles con muchísima electricidad en toda la Rioja Alavesa y con fuertes pedriscos en algunas zonas como gran parte de las jurisdicciones de Laguardia y Elciego” . A esas tormentas siguieron mañanas de rocío y escarchas que favorecieron el desarrollo de la nueva enfermedad. La aparición de los primeros síntomas en las hojas de alguna zona de Laguardia ”hizo correr la voz de que en algunas viñas había debido caer rayos secando la hoja y algunas cepas.” A los dos días de la última tormenta comenzó a observarse que en el término de Carralogroño comenzaban a secarse la hoja de las viñas y que este mal se iba extendiendo por la jurisdicción de Laguardia. El mismo síntoma se observó en términos de Elciego, no teniendo conocimiento de ello en Labastida ni en la parte este de la Rioja Alavesa. Los pueblos más afectados fueron Laguardia, Elciego y Lapuebla.

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La plaga del “sapo de concha” en los viñedos en los años 1824,1827 y 1830

1820-30.hamarkadan izan ziren sekulako lehorte eta txingor-ekaitzek, mahastien garapen arrunta aldatu zuten, hala nola, “sapo concha” izurriteak mahatsondo-kimuak erasotu zituen, uzta eskastuz

 

   Durante la década de 1820 a 1830 nuestros viñedos continúan con ese “estado de decadencia” y de “sobreproducción”, que tanto preocupaba a los terratenientes de la zona, a las personas ilustradas que buscaban futuro para la Rioja Alavesa y al propio Diputado General Valentín Verástegui, tal como lo hizo saber en su circular que llegó al pueblo a principios del mes de septiembre de 1829.

 

Las inclemencias de la naturaleza de esta década son dignas de resaltar, como la de 1822, que hubo tal sequía “que se secaron los río y hubo que ir al Hebro a lavar trigo y de colada” y que para el día de San Roque “se cortaban las uvas por igual maduras en todo el término, cosa jamás vista ni oída a los antiguos que en el día existían, ancianos de ochenta y cinco años”. Este adelanto en la recogida del fruto también tuvo sus dificultades porque se “debía haber dado principio el día primero del dicho septiembre y por el término de las Llanas”; pero que “por conciliar la vendimia de la Guardia y los Pueblos inmediatos se suspendió hasta el día 13”. Eran los años donde  llegó hasta la Real Chancillería de Valladolid el pleito entre Elciego contra Laguardia y Navaridas solicitando la libertad de vendimiar; puesto que los Ayuntamientos eran quienes por medio de bando autorizaban el inicio de la recogida del fruto en su jurisdicción y había muchos propietarios que tenían viñedos en las jurisdicciones de los pueblos colindantes. Esta diferencia de días en la recogida de los frutos traía pérdidas considerables, como la de este año donde el retraso de la vendimia ocasionó que “estaban en todos los términos las uvas supuradas”. Adelanto climatológico importante también fue que el día 26 de setiembre “nevó en esa sierra de la Guardia”.

 

Reseñable también fueron las tormentas con pedrisco de 1826, donde “cayeron en esta Rioja piedras de a dos libras y de a libra; de modo que en algunos pueblos echó al suelo ramas de olivo, mató varias caballerías y algunas personas”. Como consecuencia de ello la cosecha  fue más corta y “el vino de esta cosecha se principió a vender a 4 y 5 reales y subió hasta 14 rs cántara

 

Un acontecimiento singular de esta década fue la invasión de lo que llamaron “sapo de concha”. El primer conocimiento data de 1824 donde se notó por primera vez que una multitud de insectos anidaban en las viñas en el momento de brotar los pámpanos en algunos términos de la jurisdicción. “Como el daño entonces se reducía a poco término no se hizo el mayor aprecio ni llamó en general la atención del vecindario” explicaba años más tarde el Alcalde al Diputado General; pero según los datos que tenemos de las cargas que alguna familia recogió en esa década, la producción se redujo en 1/3.

Mayor preocupación causó la invasión de este “sapo de concha” en 1827, donde fue tal la plaga en los viñedos, que los propietarios reclamaron la consideración de la autoridad local ya que la presencia del sapo era generalizada en todos los viñedos de la jurisdicción y estaba haciendo daños muy grandes y generales. El Alcalde Blas Ruiz de Escudero emitió un bando exigiendo un remedio urgente y enérgico a la población por la que todos los habitantes, a partir de siete años, tendrían que salir por vereda a coger los insectos y traerlos muertos a la propia Casa Consistorial; para posteriormente quemarlos. Se recogieron diez fanegas de insectos. Eran conscientes los mandatarios locales de que ese remedio paliaba parte de la cosecha, pero que no suponía la extinción del mal. La consecuencia fue que la cosecha se resintió tanto, que se recogió la mitad que en un año normal.

 

La alarma volvió a saltar en 1830,  y el Alcalde Fausto Bañares, siguiendo la costumbre de años anteriores, dictó bando para que todos los habitantes mayores de siete años salieran a los campos y se presentasen con al menos cien sapos por primera vez, duplicando la cantidad en la siguiente vereda. El no acudir originaba una multa de 20 reales por persona. En el caso de los niños los padres eran los responsables y en el de los criados y ajustados temporeros de cava, los propios amos.

 

Aparte de esta medid,a en la que la autoridad municipal no tiene mucha confianza pero necesita hacerla, decide poner el caso en manos de la Diputación, presidida por Diego de Arriola, en un escrito que le envía con fecha del 23 de Abril. Le expone la situación vivida con este “sapo concha” en los años anteriores y que las medidas que se tomaron eran insuficientes. Suponían mucha pérdida de tiempo y abandono de las labores de cava en esta época tan necesaria de brazos en el campo. También considera que “para cuando todos los hacendados reclaman remedio, el mal está ya hecho”. Considera el Ayuntamiento que es casi imposible evitar el nacimiento y propagación de estos insectos, por lo que hay que reducir la plaga a donde se alimenten y sostengan, sin tener que acudir al fruto naciente de la uva.

 

El escrito del Ayuntamiento está lleno de coherencias y reflexiones importantes como la de que  “La riqueza a la fortuna de todo este Pueblo consiste únicamente en los productos de las viñas, los cuales desde la aparición de la plaga expresada se han minorado considerablemente siendo esta la causa principal de tal disminución, por cuyo motivo el vecindario va reduciéndose visiblemente a una lastimosa pobreza pues sosteniendo a fuerza de todo sacrificio la loable costumbre del mejor cultivo, encuentra el propietario al tiempo de la Cosecha devorado en su nacimiento lo mejor del fruto por los maléficos insectos. De aquí se origina la imposibilidad de satisfacer los impuestos públicos y aún de atender a las necesidades particulares de los mismos hacendados”.

 

El Diputado General Arriola contesta con prontitud al Ayuntamiento y es consciente de que hay que buscar un remedio adecuado para su exterminación en su origen. Aprueba las acciones realizadas, pero considera que es necesario consultar con sociedades agrónomas del Reino o extranjeras para conseguir una descripción exacta del insecto en su origen hasta su desaparición. Forma una Comisión para estudiar el caso y pide al Alcalde de Elciego que le envíe algunos ejemplares de los sapos vivos para poder ayudar en su estudio y análisis.

Parece ser que uno de los factores que más está influyendo en esta plaga es la sequía que padecían los campos esa primavera; por lo que los pámpanos que brotaban en las cepas, era un alimento codiciado para los sapos al faltar vegetación abundante en los campos.

 

Para implorar lluvia, como de costumbre ancestral, se recurría a la Virgen de la Plaza con sus rogativas, salves y preces de rigor. Lo refleja el acta del Ayuntamiento del 27 de abril : “La ansiedad y extrema necesidad en que se hallan los campos y sembrados de esta villa por falta de agua y la mucha confianza que esta corporación y Pueblo tiene en María Santísima con el título de la Plaza en que conseguirá como siempre su remedio con aguas saludables a este fin..”. Las funciones se anuncian por bando, subiendo en procesión desde la Iglesia a la ermita, donde se celebró una solemne misa y se trasladó en procesión la Imagen a la Iglesia. La curiosidad de esta procesión está en que la Virgen fue “conducida en andas por cuatro individuos de los de clase alta de esta villa nombrados por dichos señores del Ayuntamiento y con palio de primera clase, que también llevaban  este, sujetos de aquella clase y de igual nombramiento de dichos señores”. La imagen de la Virgen en la Parroquia fue velada en turnos de dos horas en parejas, teniendo fijado turno los regidores, los diputados, el Procurador Síndico y el Escribano. Los turnos se irían completando sucesivamente en los demás días de la novena por la población.  Se hicieron, como era costumbre, unas rogativas con parafernalia y liturgia establecida armónicamente entre el Cabildo y el Ayuntamiento durante los nueve días con sus misas, procesiones, salves y Te Deum.

El 5 de Mayo Arriola vuelve a comunicar al Ayuntamiento de Elciego, diciéndole que mientas están estudiando la manera de extinguir la plaga, medite seriamente “ un plan que proporcione el aumento progresivo de plantíos de frutales y arbusto en los linderos de las heredades y viñas a fin de que abunde el pasto necesario para el sustento del sapo mientras exista y librar al viñedo de esta plaga destructor”

El 6 de mayo vuelve a escribir el Ayuntamiento al Diputado General reconociendo que “el sapo titulado de Concha es de existencia antigua en el término de esta villa”; pero que hasta los últimos años no ha causado daños conocidos. Se alimentaba de otras especies que había en el territorio,” pero nuestra imprudencia, nuestra inflexión, nuestro abandono lo ha destruido todo. No solamente en Elciego sino en casi todos los pueblos de la Hermandad, no han quedado arbusto, malezas, ni plantas de que se puedan alimentar, y de consiguiente las viñas serán su único recurso”. En su reflexión el Ayuntamiento propone “repoblar el Campo” ya que “no harían mal los dueños de las heredades el poner en las orillas la planta que se llama Madre selva, Pomares, Melocotones y otras que antes eran tan comunes.”.

El tema llegó hasta el Jardín Botánico de Madrid, a quien se le consulta sobre el modo de hacer desaparecer estos insectos. El Director le contesta en escrito fechado el 27 de mayo de 1820 y le define el sapo como “Cetonia Stictica”, común en Europa, “alimentándose de plantas y vegetales cuyas flores, hojas y brotes tiernos destruyen con prontitud, cuando los temporales y otras causas favorecen su asombrosa multiplicación

Está claro que esos años coincidieron una serie de factores que favorecieron la multiplicación de estos sapos, en una época en la que los productos químicos utilizados a finales del siglo era algo impensando y totalmente desconocido.

No acabó ahí la página trágica de este 1830; pues el 5 de octubre se le sacó muerta de un lago de uva a María Jesús Gamarra Cerezo , natural de Cenicero y de 60 años de edad.

 

 Un agradecimiento a los herederos de Don Julián Sáenz de Navarrete por facilitarnos la documentación que aparece en este artículo.

 

 

 

 

Cesárea Martínez de Villarreal 1803-1893

Martínez de Villarreal familia XVIII.mendearen azken urteetan ageri da udalerriko bizitzan, sendi honen estatus mailaren lekuko gisa, XIX.mendearen ia guztian zehar bizi izan zen, María Cesárea izanik.

   En esta ocasión hemos querido traer a estas líneas una figura femenina relevante en la dinastías históricas de nuestra villa

   María Cesárea Angela Martínez de Villarreal y Fernández de Arbina, nació en Elciego el 25 de febrero de 1803.  Hija de Joaquín María Martínez de Villarreal Berrueco y de Manuela Fernández de Arbina López de Cepeda, pertenecía a una de las familias que a finales del XVIII surgieron con fuerza en nuestra villa y a lo largo del XIX tuvieron una relevancia importante en todos los campos: políticos, eclesiásticos, terratenientes, ganaderos, …hasta construyeron su casa solariega en la Calle del Norte ( Actual casa de los Maestros-Biblioteca)

               (Retrato de María Jesús Martínez de Villarreal, sobrina de Cesárea)

 

Su padre Joaquín María fue alcalde en los años 1806, 1809, 1816 y en parte del tumultuoso 1837. Su tío Pedro ejerció la Alcaldía en 1803, 1808, 1814, 1820 y 1831.                                                              

Su matrimonio con José Antonio Ramírez Amestoy el 3 de diciembre de 1821 en la parroquia de la villa unió dos familias que han tenido mucho protagonismo en la vida municipal. Protagonismo que lo continuaron sus hijos Pantaléon y Román. Pantaleón fue alcalde entre 1855 y 1858 tocándole los duros años de la epidemia del Cólera, y el fallecimiento de su joven esposa a causa de esta enfermedad.  Román fue alcalde en pleno conflicto de 1874 y posteriormente en 1876, 1877, 1881, 1882, 1883, 1884 y 1885. Hijo del primero y nieto de Cesárea Villarreal fue Eliodoro Ramírez Olano, alcalde en 1879 y 1880;  y a partir de 1883, Secretario de la Diputación de Alava.

Falleció el 04-08-1893 a los 90 años, siendo una de las personas que más trayectoria han tenido a lo largo del siglo XIX.

 

Agradecemos una vez más a la familia Ramírez de Olano la cesión de esta documentación gráfica que nos ayuda a enriquecer nuestro patrimonio y la divulgación de nuestra cultura e historia.

 

La esquina de la Concepción

Sorkunde kantoia herriko toki ohikoena da, bertan, XVII.mendetik Ama Birjinaren irudia ikusi dezakegularik.

 

La esquina de la Concepción es uno de los lugares más típicos y emblemáticos de nuestra villa. En la actualidad hay en Elciego dos hornacinas religiosas en la vía pública. Una es la que vamos a comentar y la otra es la del Sagrado Corazón en la calle del Norte, muy datada por sus donadores a finales del siglo XIX, dentro de un movimiento general en la Iglesia por la propagación de la devoción al Sagrado Corazón.

La de la imagen de la Virgen encinta, la de la Concepción, tiene su presencia en Elciego hace aproximadamente 400 años, siguiendo otro movimiento religioso de la época. La iconografía de la Inmaculada Concepción tuvo una divulgación en el siglo XVII y XVIII muy unida a los discursos religiosos de la doctrina concepcionista.

Esta imagen de la Virgen,  con su hornacina, ha tenido tanta importancia que la principal calle de acceso a la Parroquia de San Andrés, no lleva el nombre de Calle de la Iglesia, como en la mayoría de las poblaciones, sino que tomó el nombre de “Calle de la Concepción”. Posteriormente, a principios del XIX en una expansión del casco urbano hacia el Oeste, genera una nueva calle, corta a la que se le denomina “Cantón de la Concepción”.

En varias ocasiones hemos comentado la importancia de la familia Ruiz de Ubago desde que Elciego se constituyó como villa a finales del XVI. La familia Ruiz de Ubago estaba asentada en la parte baja de la aldea y posiblemente fueron los originadores a que el templo de San Andrés se asentara ahí, en una ladera muy pronunciada y tuviera esas dimensiones descomunales para la población. Eran poseedores de varias casas, bodega, terrenos y huertas en toda esa parte baja de la colina. Y también fueron los protagonistas de que en una esquina de una de sus casas se colocara esta hornacina con esta misma imagen de la Virgen encinta.

El dato más antiguo que conocemos es el del testamento de Francisco Ruiz de Ubago en 1662. Deja en su testamento “la casa que llaman de la Concepciónjunto a las Calles Reales.”

A principios del XVIII también aparece reflejada con este nombre esta vivienda y esta esquina, de manera directa o indirecta en varios documentos testamentarios.

   Más precisa es la aportación extraída del testamento cerrado que en 1717 hizo Clara Ramírez de la Peciña, mujer de Juan Antonio Ruiz de Ubago Navarrete. En él se especifica la propiedad de la casa y la donación de aceite y dinero para su alumbraría y festejos. “ Se dé en cada un año y perpetuamente para siempre jamás media cántara de aceite para la hermita y lámpara de Ntra Sra de la Plaza y una cántara de aceite y treinta reales de vellón para la lámpara y festejo de coetes de Nra Señora de la Concepción que está en la esquina de casa propia de dicho mi marido quien en su vida como en la mía hemos tenido la devoción de alumbrar a esta Divina Señora y hacer este festejo y quiero en adelante y para siempre se continúe…”

Parece ser que esta voluntad testamentaria no fue cumplida por alguno de sus descendientes y así se le reclama a su nieto José Antonio Baquedano, Marqués de Fuertegollano, en 1769.

Tras el desmembramiento del Mayorazgo, la casa ha ido teniendo diversos propietarios como José María Santos Pradera al que se la adquirió en 1862  Pedro Fernández Bobadilla especificando en la escritura “ calle de la Concepción, en cuyo exterior del edificio se halla la Santa Imagen de este título, número segundo…”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El apellido “Diez Caballero”

Abizen batzuk Ziekon eratu dira eta hauek daramatzatenek aurrekariak dituzte bertan. Besteak beste, Diez Caballero da esanguratsuenetariko bat.

(1782 testamento Manuel Díaz Caballero)

Hay cuatro apellidos que surgen en Elciego de distinta manera y que las personas que lo porten, tienen algún antecesor en nuestra villa: Diez-Caballero, Cundín, Gómez-Barredo y Ramírez de Olano.

El apellido Diez-Caballero, escrito de esta manera, con guión o sin él, uniendo los dos apellidos en uno, se origina en Elciego a finales del XVIII y se fija de una manera “oficial”a finales del siglo XIX ; concretamente con una petición de Julián Diez Caballero Gómez Barredo al obispado para utilizarlo de esta manera en su matrimonio en 1887, y pidiendo que sus sucesores así lo utilicen.

El apellido lo trae al pueblo Manuel Díaz Caballero, hijo de Francisco Díaz y de María Caballero, todos naturales de Torrecilla de Cameros. Viene de soltero a trabajar a nuestra zona y contrae matrimonio con Ildefonsa Ruiz de Vergara Segurola el 8 de octubre de 1782.

Del matrimonio Díaz Ruiz de Vergara nacen una chica y tres varones registrados en el libro de bautismos de la siguiente manera:

  • María Díez Caballero Ruiz, nacida el 1753-03-25 que fallece el mismo día del nacimiento
  • Manuel Díez Caballero Ruiz, nacido el 1755-02-05 .
  • Santiago Díez Ruiz, nacido el 1756-07-25
  • Silvestre Caballero Ruiz, nacido el 1758-12-29

1.-Manuel Díez Caballero Ruiz, aparece en el libro de matrimonios como Manuel Buenaventura Caballero Ruiz, quien contrae matrimonio con María Jacinta Gil Medrano el 1775-08-20, falleciendo el 1820-03-13

2.-Santiago aparece en su partida matrimonial como Santiago Diez Caballero Ruiz de Vergara, quien matrimonió con Alberta Revuelta Pérez el 1778-03-02

3.-Silvestre Caballero Ruiz aparece en su partida matrimonial como Silvestre Diez Caballero Ruiz de Vergara, al contraer nupcias con Francisca Xaviera Manzanos Martínez de la Canal el 1791-08-18. El mismo apellido Diez Caballero aparece en su partida de defunción del 1831-08-31. Fue mayordomo del clérigo Joaquín Ibáñez Ruiz de Ubago, quien le da varios poderes especiales para cobros de censos, apareciendo en varios documentos de principios del XIX como Silvestre Diez Caballero.

Estos tres hermanos prodigan el apellido de una u otra manera . Transcribimos solamente los hijos varones ya que es a través de ellos como se mantiene el apellido.

   (1800 Poder a Silvestre Diez Caballero)

 

 

 

1.- Caballero Gil.-

*  Manuel Antonio Caballero Gil nacido el 1776-06-09, contrayendo matrimonio con Apolonia Navarrete  Ramírez de Isla el 1801-10-03.

2.- Diez Caballero Revuelta.- ( los dos primeros hijos aparecen como Caballero Revuelta en los libros bautismales y los siguientes Diez Caballero Revuelta)

* Justo Marcelino Caballero Revuelta, nacido el 1781-06-28

* Fulgencio Mª Diez Caballero Revuelta nacido el 1801-01-16

3.- Diez Caballero Manzanos.-

* Ubaldo Bernardino Diez Caballero Manzanos, nacido el 1792-05-16

* Joaquín Diez Caballero Manzanos, nacido el 1794-02-27, quien falleció al poco tiempo y dando posteriormente el nombre a

* Joaquín Caballero Manzanos, nacido el 1801-02-10, quien fue presbítero en la Parroquia.

 

Vemos cómo en los tres ramos prevalece el Diez Caballero, aunque en ocasiones queda sólo como Caballero. En los posteriores registros va a ser una mezcolanza de uno u otro apellido. De tal manera que hay hermanos con apellidos distintos e incluso al nombrar los padres, también la mezcolanza es abundante.

También hemos comprobado cómo en la segunda generación el Díaz se cambia por el Díez y en la tercera generación de ese Manuel Díaz Caballero la mezcolanza entre sus nietos y biznietos de Díez Caballero con Caballero es llevada hasta por los mismos sujetos según sea el documento oficial que consultemos.

Un ejemplo significativo sería el contrato matrimonial ente Isidro Diez Caballero con su primera mujer Catalina Gómez Barredo Ramírez de Isla el 1860-02-04. En la literatura del documento aparece su padre como José Diez Caballero, el propio sujeto como Isidro Diez Caballero, firmando los dos con el apellido Caballero. En ese mismo documento aparecen Joaquín Caballero, presbítero de la Iglesia y Francisco Caballero, firmando ambos con el mismo apellido que se les cita.


Dos años más tarde en un testamento del clérigo citado, toda la documentación está redactada como Joaquín Diez Caballero, firmando de esta manera el documento.

Otro documento en la misma línea es el del contrato matrimonial entre Lorenzo Diez Caballero Pombo y Torcuata Ruiz de Ubago el 1868-01-14. En la literatura del documento aparece el apellido compuesto y en las firmas de esos sujetos aparece solamente como Caballero

(1868 contrato matrimonial Lorenzo Diez Caballero)

Este baile indiscriminado del apellido en sus formas hace que un hijo del anterior Isidro Diez Caballero Medrano, Julián Diez Caballero Gómez Barredo solicite al Obispado la utilización única del apellido como Diez Caballero. Su mismo hermano Isaías, aparecerá en las documentaciones como Caballero. De esta manera en las dos últimas décadas del siglo XIX y principios del XX el apellido se fija ya como Diez Caballero o Diez-Caballero.

 

 

 

 

 

 

 

 

A continuación detallamos las distintas generaciones del apellido Diez Caballero en Elciego, señalando la franja cronológica del nacimiento de sus portadores. No hemos señalado las que están registradas como Caballero en su nacimiento, pero coinciden en las franjas aquí expuestas.

  • Diez Caballero Cerezo 1918
  • Diez Caballero Cundín 1903-1908
  • Diez Caballero Egea 1892-1897
  • Diez Caballero García 1891-1895
  • Diez Caballero Gómez Barredo 1864
  • Diez Caballero Manzanos 1792-1804
  • Diez Caballero Medrano 1830-1850
  • Diez Caballero Navarrete 1803-1817
  • Diez Caballero Navaz 1870-1880
  • Diez Caballero Pombo 1843-1849
  • Diez Caballero Revuelta 1783-1801
  • Diez Caballero Ruiz 1863-1901
  • Diez Caballero Ruiz de Escudero 1895-1897
  • Diez Caballero Ruiz de Ubago 1882-1889
  • Diez Caballero Ruiz de Vergara 1778-1791 ( matrimonios)
  • Diez Caballero Tenorio 1885-1896
  • Diez Caballero Uribe 1888-1909

 

Como podemos comprobar el apellido varió enseguida de Díaz a Díez y se unió al segundo del primer originario en nuestra villa, quedando desde entonces una confusión entre el apellido completo o sólo Caballero. A finales del XIX queda fijado tal y como lo tenemos en nuestros días. No es un apellido abundante, pero sí está extendido en América, cuyos portadores tienen un antepasado de nuestra villa.

 

 

1875.- La biblioteca personal de Francisco Martínez de Villarreal Fernández de Arbina, Presbítero y Beneficiado de Elciego

Garai hartan, liburutegi pertsonalek agerian uzten zuten jabearen maila kulturala. Kasu honetan, elizgizon honek bere jabetzan dituen titulo gehienak erlijiozkoak direla nabarmentzen da. Honela, hurrengo dokumentuak gure tokiko historia ehuntzen lagunduko digu.

 

Las bibliotecas personales en esta época eran un signo evidente del nivel cultural de su propietario. A través de ellas observamos los temas candentes en esa época e incluso las tendencias ideológicas que podría haber tanto en el sentido civil como en el religioso, que es el caso de este clérigo local. La biblioteca del clérigo Martínez de Villarreal no es muy relevante por su magnitud,  130 volúmenes en 52 títulos; de los cuales sólo 14 no son de religión.  Don Francisco Villarreal, como se le denominaba en la mayoría de las ocasiones, era uno de los siete primeros mayores pudientes de la villa. Esta aportación es un testimonio más de la vida social y religiosa de la villa en esta segunda mitad del XIX.

 

Don Francisco Martínez de Villarreal Fernández de Arbina fue un clérigo beneficiado de la Iglesia Parroquial de San Andrés perteneciente a una de las familias más pujantes en la villa en el siglo XIX. Su padre Joaquín María y su tío Pedro Martínez de Villarreal Berrueco estuvieron varios años ostentando la Alcaldía en las dos primeras décadas del siglo XIX.

Falleció en Elciego el 25 de noviembre de 1874, a los 62 años de edad y tras llevar un tiempo importante en estado de demencia. Residía en la actual casa cural, perteneciente entonces a su familia. Tras su fallecimiento el Juzgado Municipal inventarió todos los bienes, incluidos los libros de su biblioteca, por lo que de ahí nos ha llegado a nuestros días esta documentación detallada.

La librería con su cómoda de nogal heredó de otro clérigo relevante del pueblo: Francisco Antonio Sáenz de Olano, fallecido en 1840 siendo presidente del Cabildo Eclesiástico de la Parroquia. Es probable también que parte de su biblioteca le viniera de ese clérigo.

 

 

Una librería con su cómoda de nogal existente en la sala principal que habitó el difunto y en ella lo siguiente:

  • Dos diccionarios de Domínguez, primero y segundo tomo
  • La Santa Biblia, dos tomos
  • Ilustración de la Santa Biblia, dos tomos
  • Vida de la Santa Virgen, un tomo
  • Leyenda de Oro, cuatro tomos
  • Biblia Sacra, un tomo
  • Breviario Mariano, un tomo
  • La Madre de Dios, un tomo
  • Teología Moral en cuadros, un tomo
  • Teología Moral, dos tomos
  • Los héroes y grandezas de la Tierra, cinco tomos
  • Vida de Jesucristo, tres tomos
  • Catecismo del Concilio, un tomo
  • Historia de España por Mariana, diez tomos
  • Manual de Confesores, un tomo
  • Conferencias sobre la pasión de Jesucristo, dos tomos
  • Jesucristo en presencia del siglo, dos tomos
  • Anales del Corazón de María, tres tomos
  • Augusto Nicolás, tres tomos
  • Pensamiento de un Creyente Católico, un tomo
  • Historia de la Compañía de Jesús, cinco tomos
  • Historia de San Agustín, un tomo
  • Biblioteca de los Padres de la Iglesia, diez tomos
  • La Reyna de los Cielos, tres tomos
  • Delicias de la Religión Cristiana, un tomo
  • Viaja estático al Mundo planetario, cuatro tomos
  • Armonía de la razón, dos tomos
  • Historia de la Madre de Dios, dos tomos
  • La Biblia de la Infancia, un tomo
  • Instrucción de la Juventud, dos tomos
  • Once discursos, un tomo
  • Notas de la Iglesia, dos tomos
  • Disposiciones para la Confesión, un tomo
  • Guía de pecadores, dos tomos
  • Vida devota, un tomo
  • El Sacerdote Santificado, dos tomos
  • Defensa de la Inquisición, un tomo
  • Ejercicio Cotidiano , un tomo
  • Vida de Santa Catalina, dos tomos
  • Colección de Opúsculos de Claret, tres tomos
  • Madrid en la mano, un tomo
  • Viaja a la Tierra Santa, tres tomos
  • Reforma del Protestantismo, dos tomos
  • Tesoro de protección, un tomo
  • Catecismo filosófico, dos tomos
  • Confesiones de San Agustín, un tomo
  • Viaje Estático, cuatro tomos
  • Variaciones de las Iglesias, dos tomos
  • Historia Natural, ocho tomos
  • Práctica Criminal, un tomo
  • Tratado del hombre, un tomo
  • Ocho libros en rústica”

 

 

 

 

El inicio de la vendimia en Elciego en el siglo XIX

Datuen arabera oso herri gutxik dute ardo kultura hain errotuta. Esperientzia horrek urtez urte gai honekin erlazionatuta, ezagutza aberastea ondorioztatu du. Hauen artean, fruitua noiz jaso behar den adierazten digutenak, naturaren eragileak direla eta. Honela, mahats-bilketa hasiera batzuk oso muturrekoak izaten dira eta beste batzuk aldiz, maiztasun askorekin errepikatzen direnak.

 

A través del siglo XIX e inicios del siguiente,  quien tenía la potestad para dictaminar cuándo se comenzaba  a recoger la uva de los campos en la jurisdicción de un municipio, era el propio  Ayuntamiento.  Tras inspeccionar el grado de maduración de los frutos pendientes por un grupo de veedores nombrados por el propio consistorio, se declaraba por medio de un bando de alcaldía el día en que se podía iniciar la vendimia. Hasta entonces hasta estaba prohibida la entrada a las propiedades particulares y eran unos guardas temporeros los que custodiaban los frutos pendientes de los viñedos.

Es necesario recordar que la diferencia del inicio de la vendimia de las propiedades situadas en la ribera del Ebro con las situadas en la falda de la Sierra puede tener más de quince días. Por lo tanto la vendimia tiene sus propios ritmos dependiendo del año, de los términos y la cercanía o lejanía del río Ebro y la Sierra.

A través de un pleito con los pueblos colindantes, actas del Ayuntamiento y cuadernos de campo de la familia Sáenz de Olano, hemos podido realizar esta pequeña aportación. Traemos aquí 75 días de inicio de la vendimia desde 1815 hasta 1899. El vacío existente entre 1835 y 1842 pertenece a la primera Guerra Carlista, donde se abandonaron los cultivos debido a las incursiones de las tropas por las heredades y a la falta de brazos para el trabajo; ya que la mayoría de los mozos se alistaron en los ejércitos, donde recibían mayor salario y disfrutaban de mejor mantenimiento que en las labores del campo.  De estos 84 días, aportamos el comienzo de la vendimia en 75 de ellos; es decir el 90 %, con lo que la base de datos es muy considerable para poder sacar algunas conclusiones.

De los primeros quince años del XIX no tenemos datos; pero sí se conserva en el Archivo Municipal un interesante documento sobre el pleito que los ayuntamientos de Navaridas y Laguardia tuvieron con el de Elciego por saber quién tenía el poder de dictaminar el inicio de la vendimia en ciertos términos; independientemente del lugar de residencia de los propietarios de los viñedos. El conflicto venía ya desde finales del siglo anterior, llegando hasta la Chancillería de Valladolid. En 1818 se falla con una curiosa sentencia: se tiene presente la fecha del 8 de octubre como la más habitual para el comienzo de la vendimia en la comarca; de tal manera, que a partir de ese día, los cosecheros de Elciego podrían vendimiar en sus propiedades situadas en otras jurisdicciones, sin tener presente el bando municipal correspondiente.

A partir de 1815 la vendimia más temprana se realizó el 8 de setiembre de 1843, continuando con otra del 16 del mismo mes en 1820. Los siguientes datos nos llevan ya hasta el 23 de setiembre.

La vendimia más tardía se realizó el 21 de octubre de 1816, seguida del 20 del mismo mes en 1885 (famoso año por la plaga catastrófica del mildiu).

Toda la franja del inicio de la vendimia está entre el 23 de setiembre y el 14 de octubre.  En el primer mes se comenzó en 23 ocasiones y en octubre en 52 ocasiones.

Los días más repetidos en el inicio de la vendimia fueron el  3 de octubre ( 9 ocasiones), 4 y 6 de octubre (5 ocasiones) y el 25 de setiembre, 1, 5, 8 y 10 de octubre (4 ocasiones).

Son datos referidos al inicio de la vendimia en un pueblo concreto, Elciego, donde su amplia jurisdicción hace que la maduración del fruto de unos términos a otros lleve varios días de diferencia.  Pero también los datos tienen su gran fiabilidad porque hablamos del inicio de la vendimia en el 90 % de los años del siglo XIX, con documentaciones escritas.

Ponemos en valor el famoso dicho escuchado a nuestros mayores de que “la uva necesita días de octubre” . También nos hace reflexionar y encajar esos años ocasionales en los que por diversos factores puede haber una vendimia muy temprana o muy tardía. Todo depende del comportamiento climatológico, o ciclo de cada año, que nadie ha podido controlar. Hoy en día, con la utilización de riego artificial y de productos fitosatinarios que controlan enfermedades, alargan la vida de la masa vegetal, retienen procesos de pudrimiento del fruto,….la lectura histórica del siglo XIX con la interpretación que hacemos en el siglo XXI puede tener sus pequeñas variantes. 

Pocas poblaciones tienen una cultura del vino tan arraigada como para poder mostrar unos datos como los que aquí aportamos.La historia siempre nos enseña. Tenemos obligación de reflejarla y releerla, porque Rioja Alavesa tiene un plus en todo el tema vitivinícola: tiene historia. Y como muchas veces hemos reflejado, es el puntal de la historia del vino riojano..

Año

Septiembre Octubre
1815 1
1816 21
1817 2
1818 29
1819 25
1820 16
1821 30
1822 13
1823 6
1824 1
1825 27
1826 6
1827 29
1828 1
1829 8
1830 28
1831 5
1832 4
1833 7
1834 24
1835
1836
1837
1838
1839
1840
1841
1842
1843 8
1844 6
1845 14
1846 24
1847 4
1848 3
1849 3
1850 4
1851 6
1852 5
1853 14
1854 12
1855 16
1856 6
1857 3
1858 26
1859 3
1860 10
1861 3
1862 30
1863 29
1864 1
1865 27
1866 4
1867 26
1868 25
1869 5
1870 27
1871 28
1872 4
1873 7
1874 10
1875
1876 8
1877 3
1878 3
1879 15
1880 12
1881 28
1882 8
1883 7
1884 9
1885 20
1886 3
1887 3
1888 10
1889 11
1890 10
1891 13
1892 5
1893 23
1894 11
1895 8
1896 18
1897 25
1898
1899 25

http://blogriojaalavesa.eus/vendimia-en-elciego

1868 Poesía a la Virgen de la Plaza, por Juan María Sáenz de Navarrete

Juan María Saenz de Navarrete Murga, azken bi mendeetako Saenz de Navarretetarren hiribildu honetako amankomuneko enborra da. Utzitako dokumentuen artean, “Enparantzako Ama Birjinarentzako” olerkia zaharrenetariko bat da.

   Juan María Sáenz de Navarrete Murga ( Los Arcos de Navarra 1816- Elciego 1890 ) es el tronco común de todos los Sáenz de Navarrete de nuestra villa en estos dos últimos siglos. Era uno de los tres hijos del matrimonio de Juan Bautista Sáenz de Navarrete Izco  (Elciego 1786-1834) y de María del Carmen Murga Zaldúa (Bilbao 1798- Elciego 1855), quienes contrajeron matrimonio en Elciego en 1815. Fue Alcalde de nuestra villa en 1846 y 1847.

Reunió en torno a él la herencia de sus dos hermanos, ya que fue el único que tenía descendencia a través de sus hijos Leonor, Sofía, Francisco Javier, Gerardo, Alvaro y León. A la generosa herencia de su familia unió la parte que le correspondió por su matrimonio en 1842 con María de los Dolores Ramírez de la Piscina Martínez de Villarreal, teniendo una de las haciendas más importantes de la villa en la segunda mitad del XIX.

A pesar de tener numerosas tierras, rebaños, censos, posesiones en distintos lugares…no tomó parte en la modernización del vino riojano en la década de 1860. La temprana muerte de su esposa a los 38 años y dejándole al cargo de sus seis hijos, le sumió en una obsesión con el reparto de los bienes familiares, la religión y la muerte; temas que canalizó en la construcción de versos y escritos.

Conservamos de él tres libritos de dificultosa lectura y con unos temas muy obsesionados con la religión y la muerte..

  • Poesías Morales (publicado en 1868 en la imprenta vitoriana de El Semanario Católico Vasco-Navarro)
  • El Cerro del Espinal, cuento moral ( impreso en 1881 en Logroño en la imprenta de Federico Sanz)
  • Meditación Cristiana ( impreso en Logroño en 1888 en la Imprenta de Merino)

Descendiente de él fue Teodoro González Sáenz de Navarrete, quien siempre tuvo presente a su antepasado en sus poesías y en su pensamiento.

En la autoría de los libros figuraba como Juan María Navarrete. Un mandato del Provisor de la Diócesis de Vitoria con fecha 27-08-1883 indica que el apellido a utilizar es Sáenz de Navarrete

 

 

 

 

No bien la brillante aurora

Con sus albores de fuego

Los chapiteles colora

De los torreones de Elciego,

Cuando se oye la sonora

Campana que llama al ruego

En el día que festejan

Los habitantes de Elciego

A la Vírgen de la Plaza

Sus delicias y consuelo;

La alegría entra en las casa,

Todo entonces es movimiento

Pues para su vecindario

Es un día de contento;

Parece que suspendidas

Quedan sus penas un tiempo,

Parece que el regocijo

Se ha infundido en todos ellos;

¿Quién habitó estas orillas

Que a esta Vírgen en sus duelos

No la llamó? ¿quién rogara

Sin hallar su valimento?

Bella imagen de la Plaza

La protectora de Elciego

Que la gran Madre de Dios

Recuerdas en este pueblo,

Para sus vecinos tú eres

El más poderoso esfuerzo

El alma de sus empresas

El corazón de sus hechos;

De ti esperan, Vírgen santa,

Para sus males remedio

Para su aflicción amparo

Para sus penas consuelo;

Oyendo tu hermoso nombre

Nacen los hijos de Elciego,

Mamando lo oyen de niños

Y conforme van creciendo,

Bella imagen de la Plaza,

Tú te imprimes en sus pechos;

Tú tienes su corazón

Tú mandas sus pensamientos,

Tu nombre amoroso invocan

Al verse en cualquiera riesgo,

Y tu nombre necesitan

Cual si fuera un alimento;

A porfía se disputan,

El servirte todos ellos.

Parece que se delira

Al tener de ti un recuerdo,

Y sufrirán privaciones

Por presentarte un obsequio

Hasta el más pobre, Señora,

De albacas florece un tiesto:

Tu imagen es, Vírgen santa,

Sus glorias y su embeleso,

Su alegría animación,

Gozo, delicias, contento,

Sé pues, Vírgen de la Plaza,

Favorable a los de Elciego

Cuando contritos te pidan

En sus inocentes ruegos;

Y vosotros, que tenéis

Tal tesoro en vuestro pueblo,

Festejad siempre a esta imagen

Con fervoroso respeto:

Que la Virgen de la Plaza

Dará, sí, a los de Elciego

Cuanto contritos le pidan

En sus inocentes ruegos.

Juan María Sáenz de Navarrete Murga

Enero de 1871, la carta que el Ayuntamiento de Elciego envió a Diputación tras el derrumbamiento del Puente del Ebro

1871ko Urtarrilaren 26an, eskutitz honen bitartez Eltziegoko Udala Arabako Aldundiari zuzentzen zaio eskaera argi eta konkretu batekin: Uholdeak egun haietan deuseztatu zien zubia  berreraikitzea. Arabar Errioxa Bilbo- Tutera trenbidearekin eta Gaztela Errioxarekin batzen zuen zubi hau desagertzeak, beraien ogibidea zen, nekazaritza bizi iraupenarekin eragin zuzena zuen eta bertan herri honetako kezkak eta zailtasunak nabarmenduko dira.

El hundimiento del Puente del Ebro la madrugada del 12 de enero de 1871, tras las copiosas lluvias de diciembre y principios de enero, es una de las calamidades más reseñables de nuestro pueblo en el siglo XIX. No hubo desgracias personales, pero todas las personas del pueblo reflejaban la desgracia colectiva. Un puente donde habían puesto todas las ilusiones y caudales económicos, donde veían la salida de los vinos a otros mercados, un puente hacia la modernidad del pueblo,….todo derrumbado por una crecida insólita del río Ebro. Solamente hacía 4 años que se había inaugurado.

Esta carta que el Ayuntamiento de Elciego envió al Diputado General de Alava refleja a la perfección la desgracia colectiva del pueblo y también la necesidad de acometer su reconstrucción, cueste lo que cueste.

26 Enero 1871 Carta del Ayuntamiento de Elciego al Diputado General de Alava tras el hundimiento del Puente del Ebro

 

Excmo Señor Diputado General de la provincia de Alava.

Excmo Señor:

Los que suscribimos en nombre, comisión y representación del Ayuntamiento de la villa de Elciego, a Vd respetuosamente exponemos que a consecuencia de las terribles inundaciones que acaban de sentirse así en esta Provincia como en otras varias de España, las aguas del río Ebro arrastraron en sus corrientes la mayor parte del magnífico puente de piedra, que a costa de esta villa y de la provincia de Alava se había construido hace pocos años para unir la Rioja Alavesa al ferrocarril de Bilbao a Tudela y a toda la Rioja Castellana.

Este terrible accidente tuvo lugar en la madrugada del doce del actual dejando a los habitantes de esta villa en la mayor consternación. Los vecinos de Elciego habíamos agotado todo el patrimonio público y acudido a repartimientos vecinales y sacrificios privados para obtener la construcción de aquel puente considerándolo como indispensable para dar salida a nuestros frutos agrícolas y a los demás pueblos circunvecinos que forman la parte principal de toda la Rioja Alavesa. Si el puente no se repara serán inmensos los perjuicios que se causen así a esta villa como a la Rioja toda por lo cual imploramos respetuosamente y con la mayor angustia la protección decidida y pronta de nuestra querida madre la provincia de Alava.

Cuando en las demás provincias españolas se abren suscripciones para reparar los daños causados por las inundaciones y se proteje y ampara a los pueblos y a ls personas y familias que han sufrido perjuicios, la provincia de Alava no puede menos de prestar ayuda y amparo a sus buenos hijos de la villa de Elciego.  Sería un suceso inconcebible y contradictorio con los antecedentes que ilustran la administración tutelar y benéfica de esta tierra, el no acudir a nuestro socorro en circunstancias tan estraordinarias.

Confiamos en que la Provincia siguiendo sus tradiciones dará en esta ocasión una nueva prueba de su previsión mandando que inmediatamente se habilite el puente de esta villa.

Cuanto antes se atienda a esta necesidad imprescindible, el sacrificio será menor porque pueden extraerse del río la mayor parte de los materiales del puente derruido y reducirse los gastos de reposición poco más que a la obra de mano y a los que procedan de las mezclas de cal y arena porque la piedra de sillería labrada existe al pie de dicho puente y ha de utilizarse en las nuevas obras rindiendo las economías consiguientes.

Por todo lo que

Suplicamos a Vs se sirva dictar las órdenes oportunas para que a la mayor posible brevedad se extraigan del Ebro los materiales del puente derruido y que éste sea reparado con toda solidez a fin de que la villa de Elciego y demás pueblos de la Rioja Alavesa no se arruinen faltándoles tan importante medio de comunicación para la extracción de sus productos agrícolas, única riqueza pública y privada de aquella parte importantísima de la provincia de Alava. Así lo esperamos de la paternal y previsora administración de Vd a quien Dios guarde m.a.

Elciego 26 de enero de 1871.

León Ibáñez

Angel Ramírez

Pantaleón de Medrano”

 

 

 

 

 

 

El Arquitecto de Provincia, Don Pantaleón Iradier, autor del proyecto del puente hundido, plasmó en su informe técnico la desgracia que había ocurrido en nuestra villa y la necesidad de rehacerlo para el bien económico de la zona y de la Provincia.

INFORME DEL ARQUITECTO PANTALEON IRADIER

“Exmo Sr.

Doloroso es como se manifiesta en esta solicitud que los sacrificios hechos por la Provincia y Ayuntamiento de Elciego hagan gravado en un momento infructuoso por la desgracia acaecida con motivo del hundimiento del  puente de dicha villa, arrebatado por las aguas a consecuencia de las circunstancias extraordinarias que ha tenido el río Ebro a principios del mes pasado, dejando sin comunicación esta Provincia con la estación de Cenicero del ferrocarril de Tudela a Bilba; y es tanto más sensible dicho acontecimiento cuanto no había perdonado medio para que la obra reuniese a una gran solidez, un buen aspecto y cómo las y desahogadas dimensiones, no pudiendo nunca crearse habría de sobrevenir un accidente tan funesto, pues desde su construcción y a pesar de otras avenidas no se ha notado en su fábrica el más mínimo resentimiento si bien tampoco se calculó que el nivel de las aguas subiría hasta donde han llegado últimamente que ha excedido cerca de dos metros del más alto que habían conocido los más ancianos; causando con su inmenso caudal y corriente daños grandísimos haciendo sentir su fuerza en todos los puentes construidos sobre el mencionado río, que es más o menos parte han quedado destruidos e interceptados para paso de los transeúntes.

El Ayuntamiento que se manifiesta en esta exposición y el amparo que se pide por los comisionados de Elciego es muy natural y parece muy de atenderse, fundándose para ello en las muchas consideraciones que se tuvieron presentes para llevar a cabo una obra de tanta importancia por todos conceptos; pero como por desgracia los estragos causados en el puente son grandes, el coste que sin duda excederá de más de la mitad del gasto anterior, no puede ya asimilarse con la reparación de una obra, por grande que sea de un trozo de carretera o un partida ordinaria de ella, debiendo para la satisfacción de una cantidad tan excesiva, estar preparada la Provincia, convendría previamente de acuerdo con el mismo vecindario y después de un detenido examen, resolver sobre los medios que se consideran más oportunos para conceder lo que se solventa, armonizando los intereses provinciales con los de la localidad.

Respecto a lo que se indica de extraer la piedra que del derruido puente hay en el río, dudo mucho sea oportuno plantear esta operación inmediatamente; pues como exige trabajos y medios que acilados y por sí solos son caros y el transporte de un lado a otro, también cuesta, resulta que de no hacerse la saca al mismo tiempo que la reparación general tal vez sea más costosa que el arranque den cantera,  y esto no creo prudente hacerlo aisladamente a no ser que se presentase algún contratista especulador que hiciera por sí una propuesta que se creyese razonable y equitativa.

En vista pues de lo expuesto y una vez que la Junta particular se halla reunida, su V.E. lo estime así oportuno podría darse conocimiento a esta solicitud para que dispusiera la resolución o tramitación que deba darse al asunto.

Vitoria y Febrero 2 de 1871.

Pantaleón Iradier”

(Archivo Provincial de Alava. DH 739-1)

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