1934.- La Construcción de las Escuelas

 

1934.urteak, hamarkada honetako eskolen eraikuntzak sekulako obra ekarri zuen, batetik tamainagatik eta bestetik helburuagatik. Berak, ordurarte “Pieza de la Villa” izan zenaren urbanizazioa ekarri zuen.

 

La construcción de las Escuelas de Elciego y su inauguración el domingo 20 de mayo de 1934 fueron un auténtico acontecimiento en la vida local. En varias ocasiones hemos comentado la acertada política de D. Luis Dorao Merino en dotar a los pueblos alaveses de escuelas dignas con nuevas construcciones.

En el caso de Elciego la construcción de este grupo escolar supuso la expansión arquitectónica del municipio. La Pieza de la Villa como así se le denominaba a esta parcela limítrofe con el casco urbano por su vertiente NW, era trabajada por medio de veredas entre los vecinos. Bordearla para pasar de un lugar a otro supuso un inconveniente grande para las caballerías y para las personas, por lo que ya se le había establecido un camino que la atravesaba por su mitad (aproximadamente por lo que luego fue el denominado Paseo el Peine).

La primera construcción que se hizo en esa Pieza fue el grupo escolar. Posteriormente se construyó el Cuartel de la Guardia Civil y finalmente todo el grupo de casas, frontón y piscinas en el plan de 1945.

 

 

 

 

 

 

La familia Bañares, nos ha aportado estas fotografías de la propia construcción y del día de la inauguración, del archivo que conservan de su antepasado Luis Bañares Pérez.

1728 La pila bautismal de Lorenzo de Otamendi para la ermita de la Virgen de la Plaza

Lorenzo de Otamendi hargin bat zen, non bere aztarnak Uriko oinetxe desberdinetan utzi zituen. “Virgen de la Plaza” ermitan bataiarri bat dago, bere izen eta nahiarekin grabatuta, eta hau 1728.ean landu zuen.

 

A principios del XVIII la actividad en la construcción de casas palaciegas en la Villa fue intensa. Esto acarreó la presencia de buenos y afamados canteros que nos han dejado huella de su buen quehacer y de su paso por estas tierras. Algunos se asentaron y matrimoniaron en el pueblo como Juan de Uncilla, natural de Abadiano y que trabajó en la casa de los Ramírez de la Peciña. De otros sólo conocemos lo referente a las obras en las que tomaron parte; como el caso de Juan de Arregui, Antonio de Alzola, Juan de Irabia, Antonio de Algiaga, Martín de Larrínaga…..y dentro de este grupo ocupa un lugar especial Lorenzo de Otamendi.

Otamendi tomó el encargo de edificar las casas que los hermanos Martínez de Villarreal Sáenz de Tejada (Martín  y Andrés) junto con su madre Ana Sáenz de Tejada Gavira levantaron en la calle que iba al Calvario; posteriormente calle del Norte y que corresponde a la actual Biblioteca y Oficina de Turismo. En muchos documentos también se le denominaba a esta calle la de la “salida para Villaescuerna, Navaridas y Laguardia”. Trabajó en ella durante varios años y el día de Todos los Santos de 1727 entregó la obra a la familia tras recibir la liquidación de los últimos reales de un total de 11.730 que cobró por todo su trabajo.

La buena fama del cantero y su demostración en el anterior edificio hizo que Bartolomé López de Bérriz lo contratara ese mismo año para levantar un edificio solariego en la propia plaza con sus balcones y escudo; indicando así la categoría social de sus moradores. En este caso tuvo que acomodar el diseño al espacio concreto, haciendo un diseño donde predomina la verticalidad; algo bastante novedoso en relación con las construcciones acostumbradas en la Villa.

Tras realizar esta obra, Vicente López Zorrilla, perteneciente a una familia de herreros asentados en Elciego, le encarga en 1730 la construcción de una casa en la calle que sale para Baños y que entonces le llamaban de la Santa Cruz.

Durante esta larga estancia del cantero en la Villa y con buenos encargos de obras, Otamendi se familiarizó con sus habitantes y de una manera especial con la devoción que la Villa tenía a la Virgen de la Plaza. La ermita de entonces fue demolida en 1764 para elevar la actual, mayor y de planta octogonal. De aquella antigua ermita nos queda la pila bautismal que el buen cantero esculpió en 1728. Posiblemente fuera una donación que hizo para ella por haber grabado su nombre en ella y por el sentido que tiene la frase

 “AÑO 1728 YO LORENZO DE OLAMENDI DE GRACIA Y POR DEVOCION”

 

1634.- El Vínculo que fundó Gracia Iñiguez

Gracia Iñiguezek 1634,urtean, “Vínculo edo Mayorazgo” izena zeramana sortu zuen. Oinordetza honen berezitasuna, apaiz bat errejidore izatea zen, honen helburu espirituala arimaren eta beraien familien alde otoitz egitea izanik.

Los Iñiguez fueron una de las familias que vivieron el tránsito de Elciego de aldea a villa. Tenían ese apellido emparentado con otros de relevancia en la población y también clérigos que tenían su protagonismo en la Iglesia que se estaba construyendo.

Gracia Iñiguez de Tejada contrajo matrimonio con el entonces Escribano de la aldea Diego de la Cuadra. Éste vino desde muy joven a ejercer su trabajo en la escribanía hacia 1571 y estuvo en ella hasta su fallecimiento en 1601. Fue uno de los mejores conocedores de los entresijos y documentaciones que hubo que hacer en la corte madrileña en el proceso de transición de aldea a villa. El matrimonio La Cuadra Iñiguez tuvo dos hijas, Gracia y Ana. La primera falleció en corta edad.

Gracia Iñiguez en la década de 1630 estaba viuda y había perdido recientemente a su única hija Ana y pensaba en cómo dejar los bienes al no tener sucesión directa en la familia. Tenía sobrinos, hijos de su hermana y de su sobrina, en los que aparte de su afecto, puso la voluntad de que gozasen de los bienes que su matrimonio había generado. Juan Navarrete Iñiguez, hijo de su hermana y de su cuñado Francisco Navarrete, apoderado “el mozo”, estaba realizando estudios eclesiásticos y  era su preferido.

Los Mayorazgos, Vínculos, Memoriales….eran fórmulas en las que se agrupaban los bienes de una persona para que continuasen  sin reparto a lo largo del tiempo. De esta manera no se desmembraba la hacienda y el nombre del fundador permanecía a lo largo del tiempo. Se establecían varias condiciones a voluntad del fundador, siendo una de las más importantes la de la transmisión del goce del mayorazgo o del vínculo. Solía ser de mayor a menor edad y de preferencia de varón a hembra. Éstas y otras cláusulas originaron múltiples causas judiciales y reclamaciones de herederos o herederas que consideraban tener derechos superiores por voluntad de las normas establecidas en la fundación.

El Vínculo de Gracia Iñiguez es uno de los más antiguos que conocemos en Elciego y también uno de los más importantes por sus poseedores y por la repercusión en préstamos hipotecarios que tuvo en la Villa a lo largo de varias décadas, hasta mitad del XIX cuando por normativa estatal desaparecieron éstos y otros muchos bienes vinculados.

Una casa con su corral y cueva con dos cubos, una cueva en Barrigüelo con sus cubas de capacidad hasta 600 cántaras, una huerta de media fanega con su barranco y alameda, 70 obradas de viña y 30 fanegas de tierra de sembradura. El gozador de estos bienes debía encargar cada año por su alma y la de sus antepasados 76 misas rezadas, a real y medio cada una; o lo que se acostumbrara en cada momento. Cada año se debía decir también dos misas cantadas con diácono y subdiácono, sin faltar el acompañamiento de órgano, el día de San José y el de Santa Ana, con un responso en su sepultura al acabar cada una de estas dos misas. A los Beneficiados del Cabildo que acudan a esas misas recibirá cada uno de limosna 12 reales, una cantidad importante. Para que todas misas se dijeran a favor de la fundadora y sus parientes dejó una cláusula donde el Visitador de la Diócesis cobrara 12 reales por cada vez en su visita oficial comprobara el cumplimiento de la manda.

En el mismo testamento donde constituyó el Vínculo escribió las voluntades sobre su entierro. Aparte de los frailes franciscanos de Labastida y otros monasterios de la zona, pidió que acudieran a su entierro 24 pobres, a los que se les dará como limosna  una vestimenta; “un balón y ropilla” si es varón y una “saya” si es hembra. Al igual que dio seis sábanas “recias y buenas” para el Hospital de la Villa. Otras voluntades de misas en la ermita de la Virgen de la Plaza y encargos de acha y cera llevaban consigo propiedades de viñas en varios términos de Elciego, como en La Pajuncosa, Balduengo o Reoios. No se olvidó de las ermitas de La Virgen de la Plaza, San Roque y San Vicente, a las que les dejó aceite de sus olivos para la alumbraría, al igual que a la Iglesia Parroquial. Ala Cofradía de la Santa Vera Cruz le dio una limosna de 8 ducados

Inicialmente el Poseedor del Vínculo fue el clérigo Juan Navarrete Iñiguez, pasando posteriormente a otros clérigos de la rama Navarrete. Al finales del XVII el Vínculo pasó a manos de Don Manuel Navarrete Ladrón de Guevara, que a la sazón estaba ya de obispo en Mondoñedo. Su inmediato sucesor Don José Catarán, clérigo Beneficiado de la Iglesia, parece ser que desatendió bastante la hacienda de tal manera que los edificios amenazaban ruina por la mala calidad de la construcción y por la poca atención que se les había prestado para su mantenimiento. Las viñas y piezas fueron en disminución en vez de ir en aumento y por ser muy antiguas. La rentabilidad no llegaba a cubrir los gastos que ocasionaba el buen mantenimiento del Vínculo.

El Obispo dejó poder completo a su hermano Gaspar para que se encargara de encauzar todo lo concerniente al Vínculo de Gracia Iñiguez. Gaspar, más acostumbrado a la rentabilidad y a la modernidad que todos los antecesores en el Vínculo, planteó vender las heredades por medio de censos que con su rentabilidad pudieran seguir sufragando los gastos de las misas y también disponer de un pequeño capital para dejarlo a censo. Todo dentro del Vínculo.

En 1700, tras más de 50 pregones públicos y en un proceso muy largo se vendieron las heredades por un capital de más de 2.000 Ducados puestos a censos en las mismas propiedades.

A lo largo de todo el siglo XVIII y mitad del XIX el Vínculo de Gracia Iñiguez era conocido en la Villa por sus censos que pasaban de familia a familia o que aparecía en la compra de heredades que estaban vinculadas a él.

 

(Documentación extraída del Archivo Histórico Provincial de Alava)

1772 El encargo que Teresa de la Portilla hizo para la Virgen de los Dolores

Teresa de la Portillak, 1772.ean bere testamentuan, Dolores Birjinarentzako bihotza eta zilarrezko zazpi ezpata egitea agindu zuen.

Es muy posible que este año de 2020 sea la primera vez que un Viernes Santo no se procesiona ni al Santo Cristo en el Sepulcro (“El Tumbao”), ni a su madre la Virgen de la Soledad o de los Dolores (“La Dolorosa”) desde que se inició esta costumbre a mitad del siglo XVIII. Salvando, está claro, las ocasiones que la lluvia lo ha impedido. Ni en las épocas de  dificultades ni de guerras se conoce la ausencia de esta procesión, que siempre ha tenido fama de ser la más concurrida de todas que se celebraban a lo largo del año. Una pandemia mundial originada por un llamado Coronavirus, donde ha habido un Decreto de confinamiento de las personas en sus casas, ha originado también que la Procesión, la procesión del Viernes Santo con sus estatuas, su ritual y sus “lobos”, quede confinada hasta el próximo año.

 

En pleno apogeo barroco del XVIII eran habituales los actos teatralizados en el propio templo, como fue el del “Descendimiento” en la Parroquia de San Andrés de Elciego. Para este acto se acondicionaba en el interior del templo un monumento, una infraestructura de madera para realizar toda la teatralización. Entre otras cosas se mandaron hacer dos efigies que son las que hoy en día se sacan en procesión el Viernes Santo: Un Cristo articulado y una imagen de la Virgen de la Soledad, o de los Dolores, cuyo esqueleto interno es una estructura de madera y solamente se le visiona el rostro y las manos.

Es muy probable que imagen se hiciera o rehiciera por el maestro pintor y dorador asentado en Elciego Matías Garrido en 1764 y 1765. En los Libros de Fábrica de la Iglesia Parroquial aparecen pagos de “2442 rs y 9 mvs que gastó en los vestuarios de Nª Sª de la Soledad, Sepulcro, echura de dos casullas y composición de otras casullas” (1764) y otro de “150 rs pagó a Matías Garrido, maestro dorador y pintor por la obra de pintura que hizo en Nuestra Señora de la Soledad y su Altar” (1765).

Uno de los rasgos característicos, y que contrasta sobradamente sobre el vestido de terciopelo negro de la imagen, es el de un corazón con sus siete espadas clavadas, todo de plata. Fue un encargo que Teresa de la Portilla mandó hacer en su testamento, en 1772, muy influenciada por el fervor que tenía a la Virgen, a la representación del Descendimiento y a las procesiones de la Semana Santa.

( Procesiones 1930 y 1931.-Fotografías archivo Luis Bañares Pérez / Familia Bañares)

 

Teresa de La Portilla López Gómez Samaniego (Elciego 1716-1773) tuvo un protagonismo notable en el diezyocho de nuestra Villa. Pertenecía a una familia donde varios fueron clérigos y beneficiados en la Parroquia. El Doctor Don Bernardo de la Portilla, tío abuelo de ella, aparte de ser Beneficiado de la Iglesia de Elciego fue  un reclamado censor de libros por las autoridades eclesiásticas y Canónigo de la Catedral Metropolitana de Toledo, donde pasó la mayoría de sus años. Al final de sus días, en 1711, desde su canonjía toledana, fundó una Capellanía de Misas en la ermita de la Virgen de la Plaza. Teresa de la Portilla, casada con un militar de Logroño, regentó el mesón que estaba en la salida para la carretera de Navaridas y Villabuena (actual Crucero) y se dedicó en cuerpo y alma al cumplimiento de las voluntades de la Capellanía que su tío abuelo. Fue una mujer muy activa en todo lo referente a su familia y a la gestión del  patrimonio familiar, generoso en labranza tanto como en administración censos e hipotecas. Murió sin descendencia directa dejando muchísimos objetos personales y ajuar a sus criados y personas cercanas en su vida.

En uno de sus testamentos dejó el encargo de que se hiciera de sus bienes “a Nuestra Señora de los Dolores en esta Villa siete espadas con un corazón también de plata; que cada espada debe tener onza y media a dos de plata poco más o menos con proporcionado como de dos a tres onzas poco más o menos”

 

 

 

 

1768 El órgano que Gasparini construyó en la Ermita de la Virgen de la Plaza

Ermita berriaren eraikuntzak, apainketa berri bat, erretaula berriekin, apaingarri objetuekin…eta modu berezian elizkizunetarako organu berri bat eskatu zuen. Inguruko organo-egile ospetsuenetariko bat, Andrés Gasparini zen, eta hain zuzen bera izan zen eraikitzearen arduradun.

 

(Archivo Luis Bañares Pérez)

 

 

Tras la construcción de la nueva fábrica de la ermita de la Virgen de la Plaza iniciada en 1764 y terminada según contrato para San Juan de 1765, se inician una serie de obras para el ornato del interior de la que a partir de ahora llamarán en muchas ocasiones Basílica. Más amplia que la anterior (rectangular), un estilo más moderno (octogonal) y con una fábrica en piedra de sillería con su portalada labrada, es una muestra más de ese siglo XVIII pujante arquitectónicamente en la Villa de Elciego.

La construcción del edificio se hizo con la aportación de toda la población, que aparte de las limosnas y contribuciones particulares que hicieran, había acordado cargar medio real a cada carga de uva y ceder las heces y suelos de los vinos para la construcción del nuevo edificio. Aparte de este compromiso, 59 vecinos  y 16 viudas se comprometieron a aportar una  cantidad en metálico mientras durara la obra.

Un tabernáculo como retablo, dos colaterales, accesorios diversos para los actos litúrgicos…y sobre todo un órgano fueron los gastos más importantes que acometieron en 1768.

La ermita antigua que se derribó para hacer la nueva también disponía de un pequeño órgano. Seguramente sería un realejo que colocarían tras la reforma que se había realizado un siglo antes, dotando a la ermita de un coro.

Andrés Gasparini era un afamado organero que estaba por esta época ampliando el órgano de la Iglesia de Briones. Tuvo que venir a Elciego a ajustar y componer unos arreglos del órgano de la Iglesia por un desacuerdo que hubo con otros organeros de la escuela de Viana en el órgano Parroquial. Aprovecharon su estancia en la Villa y le propusieron los Comisarios de la Ermita la realización de un nuevo órgano para la Basílica. Utilizó los servicios de dos artesanos locales como fueron Ramiro de Besga, maestro tornero que compuso el andamiaje y los arreglos de la caja del órgano y del pintor y dorador Matías Garrido que doró y estofó toda la cajonería del nuevo instrumento.

El Contrato se firmó ante el escribano local Miguel Fernández Munilla  el 26 de diciembre de 1768

OBLIGACIÓN A HACER UN ORGANO NUEVO A LA BASILICA DE NUESTRA SEÑORA DE LA PLAZA

En la Vila de Elciego a veinte y seis días del mes de Diciembre de mil setecientos sesenta y ocho años ante mí el infraescrito escribano y testigos parecieron presentes de la una parte los señores Don Juan Joseph Ramírez de la Peciña, Don Francisco Xavier de Zárate y Vicuña vecinos de esta dicha villa  dos de los tres comisarios nombrados por el Regimiento Concejo y vecinos de ella para la obra de la Basílica de Nuestra Señora de la Plaza en esta dicha Villa y de la otra Don Andrés de Gasparini residente en la villa de Briones y maestro organero y dijeron como dicha Basílica tiene su órgano para las funciones pudiendo en ella y celebrar el que se ha deshecho para los ¿?….de la nominada Basilica ¿?…han de tener bastante coste reponerlo y hallarse bastante ajado y acaso faltarán bastantes caños están convenidos dichos señores Comisarios en que el dicho Don Andrés de Gasparini haga un órgano nuevo para dicha Basílica en la cantidad de cuatro mil quinientos reales vellón tomando en cuenta el dicho órgano que tiene dicha Basílica a tasación de Maestros y para que tenga … de dicha el nominado Don Andrés de Gasparini otorga por la presente escritura que se obligará con su persona y bienes muebles y raíces para sí y futuros a hacer y fabricar para la requerida Basílica de Nuestra Señora de la Plaza de esta nominada villa el dicho órgano nuevo con su caja y todos sus materiales para el mes de mayo del año próximo venidero de setecientos y sesenta y nueve  con arreglo a las condiciones y traza hechas por el Don Andrés de Gasparini la que se la ha entregado al susodicho firmada de dicho Don Juan Joseph Ramírez de la Peciña y de mí el escribano para que se gobierne por ella y  y para devolverla al tiempo de la entrega de dicha obra en precio de los dichos cuatro mil y quinientos reales vellón a vista de maestros y con la circunstancia de que se le han de conducir los materiales a costa de los fondos de dicha Basílica, siendo la condición dentro de cuatro leguas al contorno y  que dicho órgano viejo se ha de cargar con él a tasación de maestros y su importe se rebajará de lo que ha de percibir del que ejecutare de nueva planta y para que conste se pasan a poner las condiciones siguientes:

1.-La primera condición que ha de hacer una caja con conforme la traza que va expresada la que ha de ser de pino.

2.-Item es condición que ha de hacer un secreto de no menos de cuarenta y cinco canales abiertos a pulso con los registros del mismo y tapas correspondientes a tenor a este, su arca de viento tetillas muelles y cuanto se necesitare para la mayor perfección.

3.- Se harán dos fuelles salientes para cuanta característica y lengüetería que se expresan en estas condiciones con cinco abaucos (¿) medias puertas y ventanillas y con cuantos conductos se necesitare para su conducción las palancas y movimientos necesarios.

4.-Se hará un nuevo teclado con cuarenta y cinco teclas de bog y sus varillas.

5.- Se hará nuevo el registro de la octava anasa (¿)dada y esta se pondrá enlatabada será de mezcla muy fina y tendrá este registro cuarenta y cinco caños contra su tablón de trasporte con sus conductos correspondientes.

6.- Se hará nuevo el registro de la docena y se pondrá encima el secreto. Tendrá cuarenta y cinco caños de mezcla  y sus penderetes

7.- Se hará el registro de quincena con cuarenta y cinco caños de mezcla con sus panderetes

8.- SE hará el registro de  cincovena y de interdocena a ambas manos y tendrá un registro de noventa caños de mesila (¿) con sus penderetes y ¿ bajo de un solo registro y prado(¿)

9.- Se hará un registro de corneta y ¿ con los registros siguientes octava, docena, quincena y diez y septena se pondrán estos a modo ¿ con su secreto aparte del principal y tendrá sus conductos penderetes y tirador y serán noventa y seis caños todos de misela.-

10.- Se hará un registro de bajencilla a mano izquierda con veinte y un caños de misela se pondrá este con el movimiento de la cola tendrá su tablón de transporte con sus conductos y barras de hierro para mantenerlos

11.- Se hará con el nuevo el registro de tercena (¿) de campa (¿) a mano derecha con veinte y cuatro caños de misela con su tablón conductos y barras de hierro para mantenerlo y seguirá el movimiento del  (¿)

Circuntancias.- Está de cargo de dichos señores comisarios la conducción de cuantos materiales se necesiten para fabricar al ¿ según va referido

Que dicho maestro pasará pron lo cual ¿? Maestros tasasen dicho órgano nuevo y viejo y éste se rebajará del nuevo por la cantidad de dichos cuatro mil y quinientos reales en que se halla convenido a hacerlo y l que quedase en líquido después de reconocido se le tendrá en cuenta…que se ha pedido ni pedirá absoluciones ni rebaja importe por dichos señores comisarios y en caso y por Basílica luego ……a satisfacción de dichos señores

Los dichos señores aceptaron y en su virtud obligan los bienes y …de la expresada Basílica de Nuestra Señora de la Plaza a estar y pasar por esta escritura a satisfacerle al referido Don Andrés de Gasparini…porque concluya dicha obra y la entregue a vista de maestros el importe que quedare en líquido….el valor del órgano viejo y unos y otros …a observancia de cuanto va expresado…dan poder a las Justicias y…….no tiene pedido ni pedirá absoluciones ni relajaciones a ningún juez ni prelado y en caso que las pida y se le concedan no usará de ellas bajo las penas establecidas por derecho. En cuyo testimonio lo otorgaron así siendo testigos Don Juan Manuel Amestoy y Pedro Navarrete vecinos de esta dicha villa a quienes ya dichos otorgantes doy fe conozco lo firmo el que supo y por el que no uno de los testigos.

(Archivo Histórico de Alava – Protocolos. 1768 Fernández Munilla Prot 7631)

 

 

 

 

1931.- Las Eras

Gari-jotzeko larrinak, beharrezko tokiak ziren nekazaritza guneetan, garauaren lorpenerako. Eltziegon, larrin desberdinak zeuden eta argazki hauek ezagutzen ditugunen artean zaharrenak dira, bertan, ordurarte, ez zirelarik gari-jotzeko tresna mekanikoak erabili.

Las eras eran unos terrenos no cultivados, con suelo endurecido por el continuo pisado de las ganaderías y el roce de los trillos, ubicados en las afueras del pueblo. Allí se extendían las mieses segadas y acarreadas de las piezas,  se extendían para pasar el trillo y, aprovechando los días de ventosidad,  separar el grano de la paja. Por tanto eran lugares con cierta llanura y abiertos, donde el aire corriera con facilidad.

La mayoría de ellas eran propiedades privadas, que se vendían por enteras o mitades como cualquier otro terreno o bien raíz.

En Elciego había tres lugares donde estaban ubicadas las eras de pan trillar: Uno en la parte de Abajo, otra en la parte de Arriba y unas pequeñas en la zona del Rollo, llegando incluso hasta el propio Monjío.

Las qué más han persistido en el tiempo han sido las de la parte de Abajo, que pasaron a denominarse “Las Eras” y que estaban ubicadas entre las casas y lo que posteriormente fue el Cementerio. En documentos del XVIII y XIX aparece el nombre de “las eras de la Nazaval”, como una parte de todas estas eras de pan trillar, situadas hacia la senda que va al camino de Baños, donde también había pajares y arrañales.

Las eras de Arriba estaban limitadas por la Pieza del Concejo o Pieza de la Villa y los caminos que suben de las cuevas o van hacia Leza  y Villabuena. Hasta nuestros días ha quedado el nombre de la que estaba al lado del Crucero con el nombre de “la Era de Don Pedro”, seguramente porque en su momento fue propiedad de Don Pedro Martínez de Villarreal.

El tercer grupo estaba en la zona del Rollo, junto a la pieza del Concejo y también limitadas por la senda que iba a Regoios. Más hacia el Monjío estaba la “era de la Portilla”, vinculada a la familia de La Portilla, que tenía una importante Capellanía en la ermita de la Virgen de la Plaza a principios del siglo XVIII . Una sobrina del fundador, Teresa de la Portilla, mantuvo todas las propiedades unidas durante todo ese siglo y comienzos del siguiente.

Estas fotografías cedidas por la familia Bañares pertenecen al archivo de Luis Bañares Pérez, al que tantas veces hemos acudido a él y siempre agradecemos a la familia Bañares su aportación.  Son las fotos más antiguas que conocemos de eras de pan trillar en Elciego y pertenecen a las Eras, las Eras de Abajo. Al fondo queda visible el horno de arriba, como punto final del casco histórico urbano en la salida del camino a Baños o antigua Calle de Santa Cruz.

 

 

 

1793 La Capellanía de los Bañares en la Ermita de la Virgen de la Plaza

Bañares Vitoriano familiak “Enparantzako Birjina” ermitan Kapilautza sortu zuen 1793.ean, beraien eta gurasoen arimen meza ospatzeko.

En el siglo XVII y XVIII varias personas pertenecientes a familias propietarias de la Villa o clérigos que alcanzaron un estatus particular, crearon Capellanías en la Iglesia y en la Ermita de la Virgen de la Plaza. Las Capellanías son fundaciones, normalmente con carácter perpetuo, en las que el fundador deja unos bienes materiales para que con sus rendimientos se oficien misas y otras expresiones religiosas por su alma  y la de sus parientes. En el caso de nuestra Villa lo usual es dejar unas tierras para usufructuar los rendimientos o un dinero concreto destinado a que el que sea el poseedor o poseedora de la Capellanía, obtenga unos rendimientos para el cumplimiento de la voluntad del fundador.

Dentro de la mentalidad religiosa de esta época, la donación de unos bienes para fundar una Capellanía constituía un acto de piedad religiosa con la finalidad siempre de conseguir la salvación eterna y purgar cuanto antes, a base de misas y oraciones, las penas del Purgatorio. La creación de una Capellanía también constituía un reconocimiento social importante puesto que el recuerdo del fundador pervivía entre sus sucesores y en la actividad de la Iglesia. La mayoría de la población dejaba en sus testamentos un mandato expreso de celebración de misas, cera para la sepultura y otros ritos religiosos, para lo que apartaba de sus bienes una cantidad de dinero  o una finca que sus herederos y albaceas tenían la obligación de cumplir. La Capellanía tenía otro estatus muy superior, ya que se constituían con un documento notarial con sus condiciones y contaban con la aprobación y supervisión del propio Obispado.

 

Los Bañares eran originarios de la Anteiglesia de Amorebieta, de las caserías de los barrios de Bernagoitia y Bernabeitia, trasladándose uno de sus miembros a tierras riojanas en el siglo XVI.  Los vástagos se establecieron en varias poblaciones: Alesanco, Hormilla, Zarratón, Briones, San Asensio….. En 1727 Francisco Bañares Arce contrae matrimonio con Daría Vitoriano Ruiz en Elciego y aquí establecen su residencia originando la presencia del apellido en la Villa.

 

El 23 de setiembre de 1793 los tres hermanos Bañares Vitoriano fundan la Capellanía ante el escribano local Miguel Fernández Munilla.  Gregorio y Manuel Bañares se mantuvieron siempre en estado célibe, por lo que no tenían sucesión. Juan Bautista Bañares estaba casado con Francisca Arrúbal, pero también carecía de descendencia por habérseles muerto sus hijos en primera infancia.  Los tres hermanos sin descendencia directa y estando ya Gregorio, el mayor de los hermanos en delicado estado de salud, fundan una capellanía colativa de misas en la Basílica de la Virgen de la Plaza sobre las heredades que tienen en la villa de Hormilla, herencia de su padre. Son un pajar  y 65 fanegas de tierra y 10 celemines por las que reciben anualmente una renta de 36 fanegas de pan, mitad de trigo y mitad de cebada. Consideran que la Divinidad “les ha dado abundantes bienes para su decente manutención sin que necesiten de las dichas heredades de Hormilla”, por lo que decidieron fundar la Capellanía para “el mayor aumento del culto divino sufragio de sus almas y las de dichos sus padres abuelos paternos y maternos y las demás que están en el purgatorio reciban también sufragios para que por este medio gocen de la gloria eterna”.

Al igual que todas las Capellanías que se fundaban en un documento notarial, establecieron sus propias y personalizadas condiciones. En esta de los Bañares propusieron:

  • Los bienes sobre los que va fundada se han de labrar y reparar en todo lo necesario a cargo de los capellanes. Siempre el bien debe ir en aumento y nunca en disminución. En caso de que esto último ocurriera, el Visitador del Obispado lo hará labrar y reparar, multando y castigando al Capellán. Nunca debe repercutir este caso, ni otros análogos, en el aminoramiento del número de misas con el que se ha dotado a la Capellanía.
  • Los bienes estarán siempre permanentes a la Capellanía, por eso es colativa.
  • El capellán, aparte sufragar los pagos y derechos de la Capellanía, deberá decir cada año los primeros domingos de cada mes en la capilla de la Virgen de la Plaza o en cualquiera de sus tres altares, una misa rezada. En caso que no pudiera, lo hará el domingo siguiente. Lo mismo hará en todas las festividades de la Virgen. Todo ello en sufragio de las almas de los fundadores, padres y abuelos.
  • Los tres hermanos se constituyen en Patronos iniciales, pasando de uno a otro y después de ellos a los parientes más cercanos de una y otra línea. Sabiendo que no hay descendencia directa, recaería en los hermanos Aniceto y Fausto Bañares Arrúbal. Establecen más ramos de los parientes más cercanos a los Bañares Vitoriano, y si en algún momento no hubiera descendencia que asumiera el Patronato, sería el cura más antiguo de la Iglesia y al Alcalde que fuere los que se constituirían en Patronos.
  • Nombran por Capellán al joven Romualdo Bañares Arrúbal, que en ese momento cuenta con 19 años y ya es clérigo tonsurado.

 

 

 

 

Romualdo Bañares abrió un libro donde fue registrando año tras año el cumplimiento de su cargo y la celebración de las misas estipuladas en la fundación de la Capellanía. Comenzó ese mismo año de 1797 y así lo continuó haciendo hasta su fallecimiento en 1834.

 En 1828 el Visitador Don Millán López Dábalos y Larrea, revisa el seguimiento de la Capellanía y le indica al Capellán que debe anotar los días y el altar en que ejecuten las misas, “pena de 2 ducados por cada una que se omitiere”. Siguiendo con la meticulosidad del Visitador hace constar que continúa la Capellanía con las 40 heredades de tierra blanca que tienen de cabida 65 fanegas y 10 celemines y un pajar en Hormilla. Todo tasado en 23.421 rs y que su renta anual es de 38 fanegas de pan mixto. Pero que en seis meses le debe enviar un registro de todos los bienes raíces, indicando el término, cabida y linderos. La propiedad de los terrenos, al ser Capellanía colativa, no eran de los particulares, sino de la propia Capellanía y por consiguiente de la Iglesia.

En 1835 se hizo cargo de las misas de la Capellanía Juan Ramón de Ocio, quien cumplió fielmente con su cometido hasta 1872.

En 1854 es el propio Obispo Don Cipriano Juárez Berzosa quien revisa el libro de la Capellanía. En su registro anota el dato interesante de que a consecuencia de la Ley de 19 de Agosto de 1841, se desamortizó esta Capellanía pasando sus bienes en propiedad y usufructo a Fausto Bañares Arrúbal, quien tras fallecer  en 1849, la pasó a sus hijos.

En 1873 se hace cargo de las misas Juan Ruiz de Escudero Navarrete, quien ejerció de Capellán hasta 1887. En esta década de los 1880 ejercía como Patrono Canuto Balanzategui quien satisfacía al Capellán 126 rs por las 18 misas que se celebraban por el sufragio de las almas de los Fundadores y familiares.

  En 1889 se hace cargo de los oficios religiosos el párroco Dionisio Fernández Valderrama, al que ya el Obispado en 1895 le reclamará una parte de los estipendios de la Capellanía, que ascendía a 94 pesetas y 50 céntimos. El resultado de un cálculo de 54 misas a 1 peseta y 75 céntimos cada una, que debía satisfacer a las arcas de la Diócesis.

Ya en el siglo XX no tenemos constancia de esta Capellanía, al no disponer de documentación que nos haga seguir la pista. Suponemos, que al igual que otras muchas, entre las leyes del XIX de desamortización de los bienes de la Iglesia y entre otros cambios de marcos legislativos y canónicos, las Capellanías son sólo un recuerdo nostálgico y curioso de cómo transcurrieron la vida de nuestros mayores; entre su sentimiento religioso, su concepción del más allá y el papel mercantil de la Iglesia en estipendios terrenales por la salvación de las almas.

 

 

Isidro Núñez y Martina Díaz

Argazkilaritza, herria aberasten duen agirietako bat da, hori dela eta, familiak eskertzea nahi ditugu, argazkiak maitasunez etxean gorde eta denon eskutan jartzen dituztelako gure ondasun historikoa aberastuz.

Isidro Núñez González, nació en Elciego el 15 de Mayo de 1894. Como costumbre de la época tomó el nombre del Santo del día; más aún cuando en este caso  se trataba de patrono de los labradores. Era el menor de los ocho hijos que tuvo el matrimonio de Pantaleón Núñez  Pérez y Tomasa González Foronda. A los cinco días fue llevado a bautizar a la Iglesia Parroquial a que le administrara el sacramento el párroco de entonces D. Dionisio Fernández Valderrama.

También en mayo, pero un 24 del año 1919, contrajo matrimonio en la misma parroquia con Martina Díaz Longrande. Ésta era la tercera de una saga de nueve hijos que había tenido el matrimonio entre Máximo Díaz González y Eduarda Longrande Fernández.

Isidro durante muchos años ocupó el empleo de Alguacil Municipal y a su mujer Martina se le conocía por el sobrenombre de “Martina la Reina

Agradecemos a su nieta Mari Plaza Núñez y a la hija de ésta, el proporcionarnos esta foto para incluirla en este blog.

Una de las fotografías más antiguas del interior de la Iglesia

Argazki hau, Eleizan ezagutzen dugun argazkirik zaharrenetarikoa da. Banku gabe eta oraindik belaunalkiak tenplu barruan zeuden hilobien arabera kokaturik.

Una vez aportamos un buen documento gráfico cedido por la familia Bañares, del fondo fotográfico de Luis Bañares Pérez.

Esta foto del interior de la Iglesia está datada de finales del XIX o principio del XX. No se puede apreciar al detalle si el suelo del templo es aún de piedra ( losas) o si ya está entarimada; que sí puede serlo por  la regularidad que presenta el suelo. El entarimado se hizo en el año 1891 y el Sagrado Corazón de Jesús y de María que están en los extremos del retablo, no tenemos fecha fija de su compra pero es también en el tránsito de un siglo a otro. La colocación de los reclinatorios atiende más a las sepulturas que aún se tenían presente en el interior del templo que a otra razón. Por ese motivo, creemos que esta fotografía es de finales de un siglo o primero de otro. Sin duda una reliquia patrimonial que se aporta al pueblo.

1944-03-20 Más fotografías del traslado fúnebre de Jorge Dubos

Jorge Duboisen hileta gertaera garrantzitsua izan zen. Batetik, bat-bateko heriotza izan zelako, eta bestetik, herriko enpresa handienaren Administratzailea zela eta inoiz ez zelako ordurarte hileta kotxerik ikusi, hilotza, beste herri batera eramaten.

     (El Doctor Capmany, Jorge Dubos y su esposa, llamada popularmente “la Dubosa“)

   En otro artículo publicado en este blog hablamos del traslado fúnebre del Administrador y enólogo de la Bodega de los Herederos del Marqués de Riscal, Jorge Dubos. Un auténtico acontecimiento en la villa por diversos motivos. Uno de ellos fue la repentina muerte, que siempre causa su impacto emocional. El segundo motivo fue su arraigo en el pueblo, puesto que llevaba rigiendo la bodega desde 1908. Importante también su papel protagonista sobre el sustento de muchas familias; puesto que a lo largo de esos 36 años muchas familias vivían de la empresa más importante de Elciego. También podríamos señalar, que su traslado fúnebre no era el clásico de llevarlo al cementerio a darle cristiana sepultura, sino que un coche fúnebre le esperaba a la salida del pueblo para llevarlo a su Ludon natal.

La familia Bañares, conservadora del archivo fotográfico de Luis Bañares Pérez, nos ha aportado esta documentación gráfica de alto valor para el patrimonio cultural de Elciego. Una vez más un agradecimiento especial.

Este legado fotográfico nos muestra varias instantáneas del recorrido: desde el cuerpo presente en el dormitorio de la bodega, la salida de la Iglesia, la subida por debajo de la Iglesia hacia “La Canal”, en el cruce de las carreteras de Navaridas y Villabuena, donde le esperaba el coche fúnebre para trasladarlo a su Ludon natal, en el Mèdoc.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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