1793 La Capellanía de los Bañares en la Ermita de la Virgen de la Plaza

Bañares Vitoriano familiak “Enparantzako Birjina” ermitan Kapilautza sortu zuen 1793.ean, beraien eta gurasoen arimen meza ospatzeko.

En el siglo XVII y XVIII varias personas pertenecientes a familias propietarias de la Villa o clérigos que alcanzaron un estatus particular, crearon Capellanías en la Iglesia y en la Ermita de la Virgen de la Plaza. Las Capellanías son fundaciones, normalmente con carácter perpetuo, en las que el fundador deja unos bienes materiales para que con sus rendimientos se oficien misas y otras expresiones religiosas por su alma  y la de sus parientes. En el caso de nuestra Villa lo usual es dejar unas tierras para usufructuar los rendimientos o un dinero concreto destinado a que el que sea el poseedor o poseedora de la Capellanía, obtenga unos rendimientos para el cumplimiento de la voluntad del fundador.

Dentro de la mentalidad religiosa de esta época, la donación de unos bienes para fundar una Capellanía constituía un acto de piedad religiosa con la finalidad siempre de conseguir la salvación eterna y purgar cuanto antes, a base de misas y oraciones, las penas del Purgatorio. La creación de una Capellanía también constituía un reconocimiento social importante puesto que el recuerdo del fundador pervivía entre sus sucesores y en la actividad de la Iglesia. La mayoría de la población dejaba en sus testamentos un mandato expreso de celebración de misas, cera para la sepultura y otros ritos religiosos, para lo que apartaba de sus bienes una cantidad de dinero  o una finca que sus herederos y albaceas tenían la obligación de cumplir. La Capellanía tenía otro estatus muy superior, ya que se constituían con un documento notarial con sus condiciones y contaban con la aprobación y supervisión del propio Obispado.

 

Los Bañares eran originarios de la Anteiglesia de Amorebieta, de las caserías de los barrios de Bernagoitia y Bernabeitia, trasladándose uno de sus miembros a tierras riojanas en el siglo XVI.  Los vástagos se establecieron en varias poblaciones: Alesanco, Hormilla, Zarratón, Briones, San Asensio….. En 1727 Francisco Bañares Arce contrae matrimonio con Daría Vitoriano Ruiz en Elciego y aquí establecen su residencia originando la presencia del apellido en la Villa.

 

El 23 de setiembre de 1793 los tres hermanos Bañares Vitoriano fundan la Capellanía ante el escribano local Miguel Fernández Munilla.  Gregorio y Manuel Bañares se mantuvieron siempre en estado célibe, por lo que no tenían sucesión. Juan Bautista Bañares estaba casado con Francisca Arrúbal, pero también carecía de descendencia por habérseles muerto sus hijos en primera infancia.  Los tres hermanos sin descendencia directa y estando ya Gregorio, el mayor de los hermanos en delicado estado de salud, fundan una capellanía colativa de misas en la Basílica de la Virgen de la Plaza sobre las heredades que tienen en la villa de Hormilla, herencia de su padre. Son un pajar  y 65 fanegas de tierra y 10 celemines por las que reciben anualmente una renta de 36 fanegas de pan, mitad de trigo y mitad de cebada. Consideran que la Divinidad “les ha dado abundantes bienes para su decente manutención sin que necesiten de las dichas heredades de Hormilla”, por lo que decidieron fundar la Capellanía para “el mayor aumento del culto divino sufragio de sus almas y las de dichos sus padres abuelos paternos y maternos y las demás que están en el purgatorio reciban también sufragios para que por este medio gocen de la gloria eterna”.

Al igual que todas las Capellanías que se fundaban en un documento notarial, establecieron sus propias y personalizadas condiciones. En esta de los Bañares propusieron:

  • Los bienes sobre los que va fundada se han de labrar y reparar en todo lo necesario a cargo de los capellanes. Siempre el bien debe ir en aumento y nunca en disminución. En caso de que esto último ocurriera, el Visitador del Obispado lo hará labrar y reparar, multando y castigando al Capellán. Nunca debe repercutir este caso, ni otros análogos, en el aminoramiento del número de misas con el que se ha dotado a la Capellanía.
  • Los bienes estarán siempre permanentes a la Capellanía, por eso es colativa.
  • El capellán, aparte sufragar los pagos y derechos de la Capellanía, deberá decir cada año los primeros domingos de cada mes en la capilla de la Virgen de la Plaza o en cualquiera de sus tres altares, una misa rezada. En caso que no pudiera, lo hará el domingo siguiente. Lo mismo hará en todas las festividades de la Virgen. Todo ello en sufragio de las almas de los fundadores, padres y abuelos.
  • Los tres hermanos se constituyen en Patronos iniciales, pasando de uno a otro y después de ellos a los parientes más cercanos de una y otra línea. Sabiendo que no hay descendencia directa, recaería en los hermanos Aniceto y Fausto Bañares Arrúbal. Establecen más ramos de los parientes más cercanos a los Bañares Vitoriano, y si en algún momento no hubiera descendencia que asumiera el Patronato, sería el cura más antiguo de la Iglesia y al Alcalde que fuere los que se constituirían en Patronos.
  • Nombran por Capellán al joven Romualdo Bañares Arrúbal, que en ese momento cuenta con 19 años y ya es clérigo tonsurado.

 

 

 

 

Romualdo Bañares abrió un libro donde fue registrando año tras año el cumplimiento de su cargo y la celebración de las misas estipuladas en la fundación de la Capellanía. Comenzó ese mismo año de 1797 y así lo continuó haciendo hasta su fallecimiento en 1834.

 En 1828 el Visitador Don Millán López Dábalos y Larrea, revisa el seguimiento de la Capellanía y le indica al Capellán que debe anotar los días y el altar en que ejecuten las misas, “pena de 2 ducados por cada una que se omitiere”. Siguiendo con la meticulosidad del Visitador hace constar que continúa la Capellanía con las 40 heredades de tierra blanca que tienen de cabida 65 fanegas y 10 celemines y un pajar en Hormilla. Todo tasado en 23.421 rs y que su renta anual es de 38 fanegas de pan mixto. Pero que en seis meses le debe enviar un registro de todos los bienes raíces, indicando el término, cabida y linderos. La propiedad de los terrenos, al ser Capellanía colativa, no eran de los particulares, sino de la propia Capellanía y por consiguiente de la Iglesia.

En 1835 se hizo cargo de las misas de la Capellanía Juan Ramón de Ocio, quien cumplió fielmente con su cometido hasta 1872.

En 1854 es el propio Obispo Don Cipriano Juárez Berzosa quien revisa el libro de la Capellanía. En su registro anota el dato interesante de que a consecuencia de la Ley de 19 de Agosto de 1841, se desamortizó esta Capellanía pasando sus bienes en propiedad y usufructo a Fausto Bañares Arrúbal, quien tras fallecer  en 1849, la pasó a sus hijos.

En 1873 se hace cargo de las misas Juan Ruiz de Escudero Navarrete, quien ejerció de Capellán hasta 1887. En esta década de los 1880 ejercía como Patrono Canuto Balanzategui quien satisfacía al Capellán 126 rs por las 18 misas que se celebraban por el sufragio de las almas de los Fundadores y familiares.

  En 1889 se hace cargo de los oficios religiosos el párroco Dionisio Fernández Valderrama, al que ya el Obispado en 1895 le reclamará una parte de los estipendios de la Capellanía, que ascendía a 94 pesetas y 50 céntimos. El resultado de un cálculo de 54 misas a 1 peseta y 75 céntimos cada una, que debía satisfacer a las arcas de la Diócesis.

Ya en el siglo XX no tenemos constancia de esta Capellanía, al no disponer de documentación que nos haga seguir la pista. Suponemos, que al igual que otras muchas, entre las leyes del XIX de desamortización de los bienes de la Iglesia y entre otros cambios de marcos legislativos y canónicos, las Capellanías son sólo un recuerdo nostálgico y curioso de cómo transcurrieron la vida de nuestros mayores; entre su sentimiento religioso, su concepción del más allá y el papel mercantil de la Iglesia en estipendios terrenales por la salvación de las almas.

 

 

Una de las fotografías más antiguas del interior de la Iglesia

Argazki hau, Eleizan ezagutzen dugun argazkirik zaharrenetarikoa da. Banku gabe eta oraindik belaunalkiak tenplu barruan zeuden hilobien arabera kokaturik.

Una vez aportamos un buen documento gráfico cedido por la familia Bañares, del fondo fotográfico de Luis Bañares Pérez.

Esta foto del interior de la Iglesia está datada de finales del XIX o principio del XX. No se puede apreciar al detalle si el suelo del templo es aún de piedra ( losas) o si ya está entarimada; que sí puede serlo por  la regularidad que presenta el suelo. El entarimado se hizo en el año 1891 y el Sagrado Corazón de Jesús y de María que están en los extremos del retablo, no tenemos fecha fija de su compra pero es también en el tránsito de un siglo a otro. La colocación de los reclinatorios atiende más a las sepulturas que aún se tenían presente en el interior del templo que a otra razón. Por ese motivo, creemos que esta fotografía es de finales de un siglo o primero de otro. Sin duda una reliquia patrimonial que se aporta al pueblo.

José Rodríguez Paterna Gilberte y Blandina Balanzategui Bañares

José Rodriguez Paterna, Blandina de Balanzateguiren senarra, Logroñoko alkateetatik maitatuenetarikoa izan zen, eta horrela oroitzen dute gaur, bere izena duen kale batekin.

 

José Rodríguez Paterna Gilberte, uno de los ediles más recordados a finales del XIX y que aún conserva la ciudad una calle en su nombre, fue Alcalde de Logroño entre 1885 y 1891 durante tres mandatos consecutivos. Era hijo de un militar albaceteño afincado en la capital riojana durante la primera contienda carlista y que posteriormente mantuvo responsabilidades políticas. Al finalizar la última guerra carlista, contrajo matrimonio con Blandina Balanzategui Bañares, heredera de una de las haciendas más importantes de Elciego. Fruto de sus trabajos en la alcaldía fue la condecoración con la Gran Cruz de Isabel la Católica y la de Carlos III. Participó activamente en la vida social logroñesa siendo miembro fundador y Presidente del “Círculo Logroñés”. En 1894 fue presidente de la “Cámara Agrícola Riojana”.

El matrimonio vivió en Logroño, pero compartió tiempo y estancia en Elciego, ya que el padre de ésta vivió hasta 1893. Tuvieron un primer hijo nacido en Logroño en 1880 al que le pusieron por nombre José Fausto Canuto Julián, nombres  que hacen referencia a los antepasados de ambas familias. Este muchacho falleció en Elciego el 23 de diciembre de 1889 como consecuencia de una angina diftérica, a los nueve años. El 6 de enero de1883 nace una chica en nuestra villa a la que le pusieron por nombre María Manuela Juliana Adoración, quien fallecería de infante en Logroño en la epidemia de cólera de 1885. El 4 de enero de 1886 nace en Elciego otra chica, a la que no llegan a ponerle nombre, puesto que fallece a las dos horas de haber nacido. Posteriormente tuvieron otro hijo nacido en Logroño y que ha sido el que fusionó en su persona las dos haciendas de sus padres , Vicente Rodríguez Paterna Balanzategui, quien falleció en Logroño en 1952.

Blandina, ya viuda, se retiró sus últimos días en Elciego, donde falleció el 10 de noviembre de1916. En el Cementerio de nuestra villa, en una sepultura preparada por Canuto Balanzategui, descansan ente otros los restos de Canuto, su segunda mujer Paula, su hija Blandina y su nieto José Fausto.

Agradecemos una vez más a la familia Bañares quien nos ha facilitado la documentación gráfica para este artículo.

 

 

Década de 1870.- Blandina Balanzategui Bañares, Sabina Pérez del Val y Emiliana Bañares Guinea

Ezagutzen dugun Blandina Balanzateguiren argazki zaharrena, 1870ko hamarkadan. José Rodriguez Paternaren emaztea, Logroñoko Alkate gogoangarria eta Vicente Rodriguez Paterna Balanzateguiren ama, hainbeste oroituriko herriko ongilea

Muy pocas fotos hemos visto de Blandina Balanzategui, ésta que nos ofrece la familia Bañares pertenece a la década de 1870 y aparece retratada (a la parte izquierda) con sus parientes Sabina Pérez Del Val (sentada)  y Emiliana Bañares Guinea (a la parte derecha).

Blandina Balanzategui Bañares era hija de Canuto Balanzategui y de Manuela Juliana Bañares Oquendo; nieta por tanto de Fausto Bañares Arrúbal. Nació en Elciego en 1851 y contrajo matrimonio con José Rodríguez Paterna Gilberte, quien fue Alcalde de Logroño en tres periodos 1885-1887, 1887-1889 y 1890-1891. El buen quehacer de este mandatario liberal quedó reflejado en crónicas y escritos, aparte de una calle con su nombre.  Hijo de este matrimonio fue Vicente Rodríguez Paterna Balanzategui, el famoso “Paterna” que gestionó una sustanciosa herencia y fue benefactor de la Iglesia Parroquial.

Sabina Pérez Del Val, era natural de Pedroso y junto con su hermana Martina aparecen en los registros matrimoniales de Elciego. Ésta se casa en la Parroquia de San Andrés en 1869 con el najerense Eugenio Ortiz Ortiz. Sabina contrae matrimonio en 1872 con Gerónimo Bañares Guinea, hijo de José Ramón Bañares Barraicoa y por tanto nieto de Aniceto Bañares Arrúbal.

Emiliana Bañares Guinea nació en Elciego en 1858 y contrajo matrimonio en 1881 con Eliodoro Ramírez Sáenz de Olano. Por tanto Sabina Pérez Del Val y Emiliana Bañares eran cuñadas.

Los apuntes a pie de foto son de Luis Bañares Pérez, hijo de Gerónimo y de Sabina.

Un agradecimiento especial a la familia Bañares que conserva y nos ofrece esta documentación que enriquece el patrimonio histórico y cultural de Elciego.

Vicente Rodríguez Paterna Córdoba

Vicente Rodríguez Paterna y Córdobaren erretratua, militarra lanbidez eta Canuto Balanzateguiren aitaginarrebakidea, Bañares familiak kontserbatzen duena.

Vicente Rodríguez Paterna y Córdoba, natural de Almansa (Albacete), pertenecía a una familia con responsabilidades políticas y militares en la zona albaceteña, por lo que inició los estudios de armas.

Tras su participación en la Primera Guerra Carlista en la zona Norte, conoció a la logroñesa Micalea Gilberte del Castillo con la que contrajo matrimonio y estableció en Logroño su residencia habitual. Aquí participó activamente en la vida social y política logroñesa, tan efervescente y de tanta trascendencia que tuvo en la segunda mitad del siglo XIX. Fue Diputado provincial por Logroño en 1866. Fruto de todas estas relaciones con familias notables de la ciudad y de la zona, son los matrimonios de sus dos hijos: su hija Juana con Juan Manuel de Miguel Guarro y su hijo José con Blandina Balanzategui Bañares. De este último matrimonio viene la vinculación de los Rodríguez Paterna con Elciego.

José Rodríguez Paterna Gilberte, alcalde muy recordado en Logroño, rigió la unión de las dos haciendas, la de los Rodríguez Paterna en Logroño y la de Balanzategui Bañares en Elciego. En el  Amillaramiento logroñés de 1892 aparece como el segundo mayor propietario con unas posesiones de 1.427 fanegas.  Fruto de este matrimonio es otro Vicente Rodríguez Paterna con el segundo apellido Balanzategui, quien quedará como heredero único de la hacienda familiar al fallecer muy infantes sus otros hermanos. Este Vicente Rodríguez Paterna Balanzategui, con el mismo nombre que su abuelo es el recordado “Paterna” entre nuestros mayores en Elciego.

El cuadro de Vicente Rodríguez Paterna y Córdoba que aportamos en este blog, con su uniforme de militar de Ingenieros y con su Cruz de San Fernando en el pecho, lo conserva la familia Bañares que tan generosamente nos ha prestado su imagen para esta aportación. Un agradecimiento especial por esta y otras muchas prestaciones que nos ha ido haciendo.

 

 

Gerónimo Bañares Guinea

Argazki hau XIXgarren mendekoa da. Eskerrak ematen diegu Bañares Senidei.

Gerónimo Bañares Guinea nació en Elciego el 30 de setiembre de 1850. Uno de los ocho hijos de un personaje importante en la política alavesa de esta segunda mitad del siglo XIX, José Ramón Bañares Barraicoa, quien contrajo matrimonio en Elciego con Tomasa Guinea Montoya.

Gerónimo Bañares matrimonió en Elciego el 13 de marzo de 1872 con Sabina Pérez del Val, natural de Pedroso.

Falleció joven, con 35 años, un 25 de abril de 1885.

Agradecemos una vez más a la familia Bañares el ofrecimiento de esta documentación que nos ayuda a enriquecer el patrimonio cultural e histórico de Elciego

Sabina Pérez Del Val

XIX. mendeko argazki hau Bañares familiakoek utzi digute.

BISABUELA SABINA

La familia Bañares nos vuelve a aportar más material fotográfico de su archivo familiar. En esta ocasión pertenece a la bisabuela Sabina Pérez Del Val, nacida en Logroño y que contrajo matrimonio en Elciego con Gerónimo Bañares Guinea el 13 de abril de 1872.

La foto tiene una antigüedad considerable ya que sin poder datarla, creemos que es de finales del siglo XIX, siguiendo la pista de la fecha de matrimonio y la propia textura cromática de la fotografía.

1699 contrato de la balconada de hierro del palacio de los Navarrete Ladrón de Guevara

Harrigarria da jauregi honetako burdinazko balkoia. Askotan Eltziegoko ikur bat agertzen da argazkietan

TIA PILAR CASA MARITA( 1920 aprox. Fotografía cedida por la familia Bañares. Aparecen Pilar y Paco Bañares Pérez)

 

 

La balconada de hierro del palacio de los Navarrete Ladrón de Guevara ( posteriormente de los Sáenz de Navarrete) es uno de los lugares más fotografiados de nuestra villa. En muchas ocasiones popularmente se le denomina también “Casa de los hierros” e incluso “Casa del Arzobispo”.
Este palacio lo construyó a finales del siglo XVII Don Gaspar Navarrete Ladrón de Guevara, hermano de Don Manuel Francisco, quien el mismo año que se contrató esta balconada ascendió al obispado de Mondoñedo.
El contrato de la balconada de hierro lo hace el dueño de la casa, Don Gaspar Navarrete Ladrón de Guevara con tres personas:
José de Mendibelzúa, maestro herrero natural de Abadiano (Bizkaia). Posteriormente trabajó la forja de la balconada del coro de la Iglesia de San Andrés (1720) y la de la Iglesia de San Juan de Laguardia (1727), dejando también huella artística en Miranda de Ebro, Vitoria y otras localidades.
Antonio de Astainza, también de la Anteiglesia de Abadiano y residente ocasional en Elciego. Posiblemente era arriero y compaginaba el traslado de vino al Norte con traída de hierro u otros materiales hacia nuestra zona. Así lo refleja en la hipoteca de “cinco machos con sus aparejos y colambre para portear vino, los dos pelícanos, dos pardos y uno negro que llaman el yuguero”
Juan de Olea, vecino de Logroño y miembro de una familia de maestros canteros conocidos en la zona.

El precio del yerro lo fijan en siete cuartos y media cada libra, siendo los balcones de bara y cuarta.
Como es costumbre en la época, se realizan tres pagos de igual cantidad, siendo el primero de 998 reales en San Juan de Junio, el segundo cuando realice “todo el antepecho a la media naranja con el tramo de la escalera y el balcón grande que hace esquina y el medianil “ y el tercer plazo en San Miguel de Septiembre.
La firma del contrato se realiza el 20 de marzo de 1699 ante el notario local Andrés Ramírez.

Documento

 

 

Escritura de la Balconería de la casa del Sr. D. Gaspar de Navarrete
Marzo 20 de 1699
En la Villa del Ziego a veinte días del mes de marzo de mil seiscientos noventa y nueve años ante mí el escribano y testigos pareció presente Don Gaspar de Navarrete Ladrón de Guevara vecino y Regidor Perpetuo de esta dicha Villa de la una parte y de la otra Antonio de Astainza vecino de la villa de la Anteiglesia de Abadiano y residente en esta villa como principal y Joseph de Mendibelzúa vecino de la dicha Anteiglesia y Juan de Olea vecino de la ciudad de Logroño estante en esta dicha villa como sus fiadores y llanos pagadores habiendo como como dijeron harían para lo que abajo se dira de deuda y lo ajeno suyo propio y sin que sea necesario hacer excursión en los bienes del dicho Principal motra diligencia alguna aunque de derecho se requiera y todos tres juntos principal y fiadores juntamente y de mancomun a voz de uno y cada uno de ellos de por sí y por el todo insolidum renunciando como renuncian las leyes y auténticas hoc ita de duobus reis de vendi y presente de fideduoribus la epistola de Adriano excursión de bienes y de la mancomunidad y demás declaro como o en ellas se contiene y dijeron que por cuanto se han convenido en traer el dicho Principal a dicho Don Gaspar toda la obra necesaria de balcones de hierro y antepecho de la media naranja y escalera para la casa del dicho Don Gaspar que fabrica nueva en esta villa que es notoria a siete cuarto y medio cada libra todo ello según la muestra que queda en poder del dicho Don Gaspar, con sus estribos bien formados y el alto de dichos balcones ha de ser de bara y cuarta entrando en esta medida la cornisa y que el asentar dicha obra ha de ser por cuenta y cargo del dicho Antonio de Astainza y el fin de ella para el día de San Juan de Junio que vendrá de este presente año y la importancia de la dicha obra haya de dar satisfacción de ella el dicho Don Gaspar en tres plazos; el primero que es de contado novecientos y noventa y ocho reales; el segundo habiendo traído todo el antepecho de la media naranja con lanzada de la escalera y el balcón grande que hace esquina y escuadra lo que importare más que será el tercero y último plazo para el día de San Miguel de Septiembre que vendrá de este año en cuya conformidad el dicho Principal y fiadores debajo de la dicha mancomunidad se obliga en forma con sus personas y bienes muebles y raíces habidos y por haber a que se cumplirá con lo arriba dicho por parte del dicho Antonio de Astainza para el de San Juan de Junio que vendrá de este presente venidero que el dicho Don Gaspar de Navarrete o quien su poder y derecho hubiere pueda hacer la fábrica de dichos balcones por lo que se ajustase por lo que importare quieren ser ejecutados y cada uno insolidum con ls costas y daños que en esta razón se siguieren y causaren y así bien confiesan haber recibido del dicho Don Gaspar los dichos novecientos y noventa y ocho reales el dicho Principal en dinero de contado que se da por bien contento pagado y entregado a su voluntad y porque no parece la entrega de presente aunque es cierta y verdadera renuncia las leyes de ella y demás del caso como en ellas se contiene para cuya seguridad y demás queda expresado en esta escritura además de la obligación general que va echa de las personas y bienes de los dichos Principal y fiadores y sin que derogue la especial ni por el contrario antes coadyugadas una a otra el que Antonio de Astainza hipoteca por especial obligación e hipoteca cinco machos con sus aparejos y colambre para portear vino, los dos pelícanos, dos pardos y uno negro que llaman el yuguero los cuales debajo de la cláusula de non ahienando quiere estén sujetos y obligados tácita y expresamente hasta dicha obligación; y el dicho Don Gaspar cumpliendo de su persona conforme a lo referido otorga que se obliga en forma con su persona y bienes muebles y raíces habidos y por haber a que cumplirá con los plazos arriba expresados pena que pasado cada uno contando del cumplimiento del dicho Antonio de Astainza haya de ser ejecutado por su importancia con la costas y daños que en su razón se siguieren y causaren y para su cumplimiento a todas las dichas partes, cada una por lo que le toca da poder a las justicias y jueces de personas competentes para que a ello les compelan y apremien como por sentencia pasada o autorizada de cosa juzgada renuncias las leyes fueros y derechos de su favor con la general y derechos de ella en forma y lo otorgaron así ante mí el escribano público siendo testigos Andrés Ibáñez López mayor y Francisco ¿ y Joseph Martínez de Dicastillo vecinos y estantes en esta villa y los otorgantes a quienes yo el escribano doy fe conozco los que sabían firmaron y por el que no por testigo así ruego
Gaspar Navarrete Ladrón de Guevara, Joseph de Mendibelzua,Joseph Martínez de Dicastillo. Ante mí Andrés Ramírez

documentoo(Archivo Histórico Provincial de Alava 1699- Andrés Ramírez Prot. 8385)

Nicanor Bañares Guinea

Bañares familia oso ospetsua izan zen gure herrian XVIII.mendetik gure egunetara. Hauetariko baten argazkia ekartzen dugu gure blogera.

Nicanor Bañares Guinea (2)

(Fotografía cedida por su biznieto Antonio Sáenz de Navarrete García)

Nicanor Antonio Bañares Guinea nació en Elciego el 12 de enero de 1861. Penúltimo hijo de una saga de ocho hijos que tuvo el procurador provincial Don José Ramón Bañares Barraycoa y de Tomasa Guinea Montoya . Matrimonió el 12 de septiembre de 1887 con Bárbara Concepción Ramírez Ibáñez, continuando teniendo una numerosa familia de nueve vástagos, falleciendo tres de ellos en el parto.

Los Bañares han sido una familia muy influyente en toda la vida social y económica de Elciego desde el siglo XVIII hasta nuestros días.

Excursión de personalidades de Elciego

 

 

Bonita e histórica foto cedida por María González Sáenz de Navarrete. En ella aparece muchos del clan Sáenz de Navarrete y de otras familias relevantes de Elciego.

Mujeres : de izquierda a derecha

–          María del Pilar Ramírez de la Peciña Gil( mujer de Eugenio García Acha),

–           Julia Sáenz de Navarrete Navarrete,

–           Piedad Ramírez Bañares,

–           Carmen Larrea Sáenz de Navarrete, (mujer de Francisco Bañares Pérez),

–          María Jesús Sáenz de Navarrete Navarrete ( mujer de Pablo Pedroso Sáenz de Navarrete)

–          Dolores Sáenz de Navarrete

–          María Amparo Benito Mauleón (mujer de Rodrigo Larrea Sáenz de Navarrete)

–          Gregoria Echave Sustaeta  Pedroso ( mujer de Eloy Ramírez Barraycoa)

Hombres: de izquierda a derecha

–          José Antonio Ramírez Echave-Sustaeta

–          Francisco Javier Bañares Pérez

–          Eugenio García Acha

–          Eustaquio Echave-Sustaeta Pedroso

–          Jesús Ramírez Bañares

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