1800 El aguamanil de la sacristía; obra de Nicolás de Aramburu.

Sakristia berrian eskuak garbitzeko aulkiteri bitxia egin zuten.

aguamanil

Tras la construcción de la espléndida sacristía adosada al templo parroquial por el Arquitecto Justo Antonio de Olaguíbel entre 1789-1794, las arcas parroquiales siguieron siendo generosas para la ornamentación de este nuevo habitáculo. Así se encargó una estupenda cajonería y retablos interiores a Manuel de Agreda; aparte de otros objetos de uso y decoro como aldabones, espejos, puertas, cuadros, imágenes….Fueron años donde las primicias, diezmos y tazmías propiciaron este esplendor en el templo parroquial.

Uno de los elementos de decoro y ornamentación reseñables, fue el Aguamanil de piedra de jaspe. Se le encargó a uno de los canteros-decoradores más prestigiados de la provincia, a Nicolás de Aramburu; autor entre otras obras de la hornacina exterior que se realizó para la Virgen en la Catedral de Vitoria. El aguamanil, como su nombre indica, servía para el aseo de las manos para los clérigos que iban a oficial los actos litúrgicos. En todas las casas y habitáculos existían jarras, palanganas, jofainas….. con vasijas para contener y recoger el agua vertida colocadas en distintos muebles especiales para su comodidad y disposición para el uso. El aguamanil de la sacristía, colocado en un paño de la pared y realizado en cantería artística, no pasó por alto a los visitantes ; y fue un signo inequívoco de poderío económico del clero local.escritura

El contrato se firma el 12 de agosto de 1800 . De la parte eclesíastica los  Presbíteros, beneficiados y curas de la parroquia Francisco Antonio Sáenz de Olano y Julián de Amestoy y los mayordomos Joaquín Ibáñez Ubago y José María de Aréjola. Por la otra parte Nicolás de Aramburu, vecino de la ciudad de Vitoria y su fiador Francisco Antonio Echevarría.

Se ajustan en 10.000 reales vellón; una cantidad muy importante. En las condiciones se especifica que será realizada en piedra de jaspe, respetando las calidades y especie de las muestras que se dejaron al cura para contrarrestar posteriormente con la obra ejecutada.

La obra estuvo finalizada en medio año, concretamente para febrero de 1801. Los pagos, como era costumbre en estas ocasiones, se fraccionaban en tres: uno a la firma del contrato, otro a mitad y de la obra y otro a la entrega. En esta ocasión, debido a lo reducido de la obra y a lo especificada que estaba en el dibujo, se pone la condición que el “maestro no pueda pedir nada por via de mejoras ni por otro título, pues desde luego no se admite”

firmas(Archivo de Protocolos de Alava .-AHPA 1800 Manuel Ramírez Prot 7773)