Fiestas de San Roque en la década de 1950

Argazki hau nahiko zabaldua dago Eltziegoko jende artean. Ekarri duguna Pili Blanco Sierrak utzitakoa da

En fiestas de San Roque subían los músicos de la banda, de los restos de la banda, o simplemente una cuadrilla sacaba sus instrumentos para amenizar la romería.  En la década de los cincuenta no eran momentos robustos de la banda, o de las bandas.

Esta foto la hemos visto en más de una familia del pueblo. El ejemplar que hoy aportamos nos lo ha cedido una vez más Pilar Blanco Sierra, a la que agradecemos sus aportaciones.

Ahí aparecen Gregorio Navarro, quien ha dejado su instrumento a Patxi Blanco. Félix “El cojo”, “El Castellano”. Rafa Larrea con el trombón y un expléndido Gerardo Ruiz de Vergara…

 

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150 Aniversario de la venida de Jean Pineau a Rioja Alavesa- Actuación de la Banda de Música de Elciego en el cementerio

 

                                                                                               (Gaiteros interpretando la obra. Foto de Koldo Palacios)

Dentro de los actos del 150 aniversario de la venida de Jean Pineau a Rioja Alavesa, la Banda Santa Cecilia de Elciego interpretó en el cementerio, ante la tumba de la familia Pineau, una obra compuesta para la ocasión por Juanma Sáez. Fue el detalle, la aportación de los músicos con lo que saben hacer: interpretar música. Fue un acto emotivo, donde por primera vez la Banda interpretaba dentro del camposanto una pieza; en esta ocasión para una de las sepulturas más olvidadas hasta entonces; pero a partir de ahora una de las siempre recordadas.

Al acabar el acto, el Ayuntamiento, por medio de su alcalde Luis Aldazábal, regaló a los descendientes de Pineau un libro donde se recogen las partituras y partichelas interpretadas en este acto. Otro ejemplar se le regaló al autor de la composición, Juanma Sáez, quien regaló al homenaje su trabajo, su visión del enólogo y una melodía que queda en los atriles de la Banda de Música de Elciego bajo el título de “Jean Pineau”. El acto lo grabó Fede Rica, a quien también hay que agradecerle públicamente su aportación.

http://youtu.be/9BdioBAkK80

 

 

 

1934.- EL GRUPO ESCOLAR DE ELCIEGO

1934.- EL GRUPO ESCOLAR DE ELCIEGO

 

 

 

(fotografía cedida por Alberto Rivacoba a la Asociación Cultural Deportiva “Virgen de la Plaza)

La década de los años veinte

 

Hacia 1920 Elciego contaba con una población que superaba los 1.400 habitantes. Las leyes generales de la enseñanza y las deficientes condiciones para la escolarización de un numeroso alumnado infantil y adulto, llevaron al Ayuntamiento, presidido por el ilustrado Eustaquio Sáenz de Navarrete, a transformar el edificio adquirido en la calle del Norte en una escuela Graduada. La prepararon para tres niveles: 6-8, 8-10 y 10-12 años, bajo la dirección del arquitecto Julián Apraiz. Elaboró un diseño con tres salas de 72 m2, un pequeño portal para acceso, un cuarto cubierto para los días de lluvia y un amplio patio para el recreo;  dando así respuesta pedagógica a una matrícula en torno a 200 alumnos y alumnas de infantil y a casi un centenar de jóvenes y adultos. La reforma del local se realizó por necesidad imperiosa al tener que dar solución a la población; pero la Dirección General de Enseñanza Primaria de Madrid no dio el visto bueno a estas Escuelas Graduadas por se la altura de los locales 20cm menor de lo reglamentado, tener superficie algo escasa, faltar dependencias varias, servicios insuficientes para el número de alumnos, etc…

En esta época dos maestros dejaron huella importante en la población. D. Edmundo Rodríguez Andrés, asturiano de nacimiento que vino a ejercer en Elciego en mayo de 1910 y fiel defensor del viejo teorema. “la letra con sangre entra”. Sus correas utilizadas en el golpeo de cabezas y manos de los alumnos más reticentes siguen presentes en la memoria de nuestros mayores, así como la exhibición de las mismas ante la mirada temerosa del alumnado bajo la imborrable frase “estas correas valen más que las haciendas de vuestros padres¡¡”. La versión femenina se centró en Doña Baldomero Vidaurreta Díaz, una auténtica institución entre la población y presente en las memorias de nuestras madres y abuelas. El 30 de noviembre de 1919, un escrito acompañado de 200 firmas del vecindario solicitan al Alcalde se le conceda a Doña Baldomero “ las Gracias de real Orden en vista de los excelentes resultados obtenidos en la enseñanza y educación de las muchas niñas que bao su dirección tiene desde que está regentando la Escuela de su cargo, tan a inmensa satisfacción de este vecindario en general”. En la Memoria escolar de 1923, Doña Baldomero tenía 90 alumnas matriculadas, con una asistencia regular del 80%. Don Edmundo, por su parte, atendió este mismo año a 101 alumnos, aparte de otro ciento de la escuela de adultos. En el apoyo a este gran trabajo escolar estaba la Mutualidad “Virgen de la Plaza”.

En todas las memorias y escritos a las autoridades educativas y municipales, siempre aparece la falta de espacio y condiciones para atender al gran número de alumnado de primaria, así como al de la juventud o adultos. Así que un nuevo edificio que pudiera acoger a toda esta población escolar, era una idea que rondaba tanto por las cabezas de los gobernantes, como en la voluntad de la población en general.

 

Construcción de las nuevas escuelas

 

 (Fotografía aérea de 1933 donde se ve la Pieza de la Villa con las obras de las escuelas

La República, con su gran apuesta por la Instrucción Pública, posibilitó la materialización de este viejo deseo. En la sesión del 20-09-1931 el Ayuntamiento, bajo la presidencia de D. Sinforiano Jiménez de Ventrosa, decide enviar un escrito al Directo General de Primera Enseñanza informándole de la poca idoneidad de las Escuelas Públicas al no reunir capacidad ni condiciones higiénicas ni pedagógicas necesarias para una buena instrucción pública, “base primordial de la educación e ilustración de los niños y de ahí depende el bienestar de los pueblos”. Acuerdan solicitar al Estado “ la construcción de un edificio Grupo Escolar, donde puedan instalarse las cuatro escuelas existentes más dos de párvulos que se tienen solicitadas”. Para ello el Ayuntamiento se compromete a ceder gratuitamente los terrenos necesarios, aportando un 25% de los gastos de la construcción.

El lugar estaba claro: la Pieza de la Villa, situada en la parte NO de la población, podía albergar con su gran extensión este anhelado proyecto.

La solicitud con sus correspondientes tramitaciones siguieron su curso y contaron con el viento favorable de políticos republicanos que empujaron dicho proyecto. Uno de ellos el diputado provincial D. Moisés Laorden Besga (Elciego 1887) miembro de la Gestora de Diputación y muy interesado hacer realidad los proyectos de su pueblo. Junto a él D. Luis Dorao Merino, maestro, periodista y político que participó en la misma Gestora y posteriormente fue presidente de ella en 1934. Impulsaron la construcción de escuelas como las de Elciego o Navaridas , el Hospital de Leza ,  ¿???

Así el 20 de mayo de 1933 colocaron la primera piedra para la construcción de este nuevo Grupo Escolar. Para tan gran acontecimiento y como testimonio de la apuesta republicana, vinieron las máximas autoridades de la Enseñanza: el propio ministro D. Fernando de los Ríos y su gran colaborador D. Rodolfo Llopis. La Banda de Música participó solemnemente en dicho acontecimiento haciéndose esta foto cuando posteriormente acudió toda la comitiva a visitar las Bodegas del Marqués de Riscal

(Foto Archivo Banda de Música Santa Cecilia de Elciego)

 

La construcción tiene buen diseño del Arquitecto Provincial D. Julián Apraiz Arias, quien realizó numerosos edificios civiles en la Provincia y que tenía en su currículum la Catedral Nueva de Vitoria. Contó para su construcción con un buen nutrido de profesionales bajo el contratista Gabriel de la Cotera. De la carpintería se encargó Gómez Gorriarán y Cía. Los trabajos se hicieron bien y con prontitud, y todo en un tiempo récord de un año, con un presupuesto total de 239.932’51 pesetas. Todo un ejemplo de ejecución de obra pública.

(El Arquitecto Provincial D. Julián Apraiz Arias)

La inauguración del Grupo Escolar

 

Así se llega al gran día de la inauguración, el 20 de mayo de 1934; acontecimiento solemne y lleno de liturgia, como no podría ser de otra manera en nuestra villa.

La comitiva se organizó en la Plaza, con las autoridades locales y su Alcalde D. Javier Diez Caballero, niños y niñas de las escuelas, Banda Municipal y acompañamiento del vecindario en general. Allí recibieron a las autoridades llegadas de Vitoria: el Gobernador Civil de Alava, Sr. Novoa, el Presidente de la Comisión Gestora de Diputación, Sr. Dorao, con varios de sus Diputados, el Alcalde de Vitoria, Sr. González de Zárate, el Director de Instrucción Pública, Sr. Tabar, y varias autoridades de Inspección de Educación. A la salida de la Plaza un sencillo arco con la inscripción: “El pueblo de Elciego a las Autoridades” destacaba entre las calles engalanadas con banderines y guirnaldas.

La comitiva se dirigió al nuevo edificio, donde se congregó el público y un centenar de vecinos de Salvatierra, venidos en dos autobuses puestos para el acontecimiento por Diputación, para que pudieran contemplar el soberbio edificio levantado en Elciego y que ellos se lo habían dejado pasar, con el mismo diseño, por temas triviales de políticas con escaso horizonte

Los discursos se realizaron desde el ventanal de un aula de la primera planta. El primero en hablar fue el Alcalde local D. Javier Diez Caballero, quien dio la bienvenida a todos los presentes en el acto y de una manera especial a D. Luis Dorao, por su acertada política de construcciones escolares en la provincia, para el que pidió una ovación. Otro recuerdo especial lo tuvo con el vecino D. Moisés Laorden Besga, por su activa participación en el proyecto. El alcalde rindió en su discurso un valor especial a la cultura y a la educación señalando “ que a los pueblos lo que les sobran son héroes, no sabios

A continuación una niña de las escuelas, Amelia Uribe, dio un saludo de bienvenida a las autoridades.

Discurso emotivo fue el que dio el veterano maestro D. Edmundo Rodríguez, en representación de los enseñantes locales. Ese mismo día hacía 24 años que había sido nombrado maestro en Elciego, y precisamente por el Sr. Tabar, allí presente. Dijo que había educado varias generaciones del pueblo y que muchos niños de ayer, ostentaban hoy cargos públicos. Veía con placer cómo el pueblo progresaba y que el día mayor para un pueblo es cuando se abre una escuela; “ por cada escuela que se abre, se cierra una cárcel” exclamó con rotundidad, respondiendo el público con una gran ovación.

Posteriormente el niño, Fidel Uribe recitó una poesía titulada “La Escuela”.

Continuó el acto protocolario con la intervención de la Inspectora Dª Isabel Romero, quien elogió a la escuela moderna y a la educación, como transformadoras de las costumbres de los pueblos.

Seguidamente tomó la palabra el Inspector Provincial de Primera Enseñanza, Sr. Azpeurrutia, quien excusó la ausencia del Director General de Enseñanza, del Subsecretario y del propio Ministro de Instrucción Pública Sr. Villalobos, que tenían intención de haber acudido a este acto, pero que otro de última hora en Salamanca les había impedido acudir a esta inauguración.

Discurso emotivo y ovacionado fue el que realizó D. Luis Dorao Merino, Presidente de la Gestora (Diputado General) y uno de los grandes impulsores de la construcción de este edificio. Recordó a D. Fernando de los Ríos y a D. Rodolfo Llopis, quienes vinieron a colocar la primera piedra del edificio y a los que recuerda fueron los grandes impulsores de esta obra. Fijación tuvo con el centenar de asistentes de Salvatierra, a los que él mismo proporcionó dos autobuses para que contemplaran las escuelas de Elciego y que se habían quedado sin una obra tan importante, ya que iba a ser réplica de la construida en nuestra villa. “Por treinta mil pesetas a pagar en diez años y cómo por jugar a la política, se han quedado sin ellas”, sentenció con rotundidad..

(D. Luis Dorao Merino con la Banda de Musica de Elciego en el acto de la inauguración, Archivo Banda de Música Santa Cecilia de Elciego)

 

Por el Ayuntamiento de Vitoria habó el Alcalde González de Zárate, quien recordó que cuando el Sr. Olarte, allí presente, fue el Presidente de la Gestora, teniendo como compañeros entre otros a Dorao y a Laorden, se impulsó la construcción de este edificio.

El Gobernador Civil Sr. Novoa, como autoridad de la República, exculpó nuevamente la ausencia del Ministro que había tenido que acudir a Salamanca; pero que el próximo verano tenía previsto pasar quince días en Alava, y en esa ocasión se pasaría por Elciego. “No miréis esta obra como la de un partido, sino como obra de la República” recalcó con esa visión futurista y renovadora que tuvieron muchos gobernantes republicanos.

Tras terminar los discursos y el acto inaugural, el Ayuntamiento sorprendió al Presidente de la Gestora, Sr. Dorao, con un regalo sorpresa. Agradeciendo los esfuerzos realizados para la construcción del Grupo Escolar, el Ayuntamiento en sesión del 6 de mayo de 1934 había decidido denominar a la nueva calle que se había originado en la Pieza de la Villa, como “Avenida de D. Luis Dorao Merino”, descubriendo para ello una placa que se había colocado en el frontis de acceso a las escuelas. Al descubrir el rótulo, la Banda Municipal bajo la batuta de Juan Cruz García interpetó el Himno Nacional.

El Ayuntamiento obsequió a todas las autoridades con una comida en el mismo edificio escolar que comenzó a la una y media y la preparó el Hotel Jáuregui de Vitoria. Estuvo amenizada por la Banda Municipal  interpretándose las obras “Gloria al Trabajo” de Texidor, “Katiuska” de Sorozábal y “El Sitio de Zaragoza”. D. Luis Dorao se entusiasmó con la música de la Banda y le comentó al Alcalde de Vitoria que la contratara para las fiestas de La Blanca.

A la tarde, una visita a las Bodegas del Marqués de Riscal y otra al Círculo Republicano de Elciego, pusieron fin a un intenso día, emocionante y siempre recordado entre la población de nuestra villa

Jesús Fernández Ibáñez

elciegohistorico.wordpress.com

 

 

(Fotografía cedida por Aurelio Seiigido a la Asociación Cultural Deportiva “Virgen de la Plaza)

1928 Reglamento por el que se ha de regir la Banda Municipal de Música

La vinculación entre el Ayuntamiento y la Banda ha estado regida por contratos renovables, con duración anual, bianual o más extensa. Internamente el grupo se regía por unos Reglamentos básicos donde se regulaba la actividad de la Academia, de los músicos y de los educandos. Este Reglamento de 1928 es uno de los más completos y más antiguos que nos han quedado.

BANDA DE MUSICA DE ELCIEGO – 125 años musicales

         BANDA MUNICIPAL  DE ELCIEGO,

125    años poniendo música en la vida social de Elciego

 

 

Al entrar en la  década de los ochenta del s. XIX, un pequeño grupo de músicos locales amenizaba ciertos actos oficiales y lúdicos con sus instrumentos. Ya en 1878, con motivo del casamiento de Alfonxo XII, el Ayuntamiento acuerda que “la música municipal tocará diana los tres días, tocando durante el día piezas escogidas al público”.

 

El 7 de noviembre de 1880tres individuos solicitan ingresar en dicha música para tocar tres instrumentos de ruido” . Piden al Ayuntamiento aporte la cantidad de 600 rs para la compra de un bombo, platillos y redoblante; pasando estos instrumentos a ser propiedad del Ayuntamiento.

 

En los festejos de Acción de Gracias de 1881 toman parte la “música del pueblo y el gaitero Prudencio Calbar”.

 

En 1883 este grupo de integrantes de la música, bajo la dirección del organista parroquial D. Cipriano Rosáenz, van madurando la idea de constituirse como Banda de Música Municipal. El 14 de diciembre del siguiente año, con un acuerdo municipal que avala la iniciativa, se crea la Banda Municipal de Música. Solicitan la compra de catorce instrumentos y el propio organista se compromete a la instrucción musical  de los integrantes. Se crea una sociedad en la que cada componente aportaría 20 reales anuales, siendo presidente el  Sr. Alcalde Román Ramírez Villarreal. Por los datos que se van deduciendo a lo largo de toda esta década de los ochenta, estaríamos hablando de una Banda integrada por catorce músicos.

 

En 1885 el Ayuntamiento compra a los ejecutantes “una boina encarnada con su chapa de metal con una lira” como gratificación a la participación en las fiestas locales.

 

D. Cipriano Rosáenz deja la plaza de organista en 1887, saliendo la vacante a concurso público y especificando en la convocatoria que el organista tiene “grandes probabilidades de ser director de la música municipal”. Isidoro Escurra gana por oposición la plaza de organista y por consiguiente la de director de la banda. La agrupación musical se vincula anualmente con el Ayuntamiento con el compromiso de tocar en las festividades de Santa Isabel, Nuestra Señora y Gracias.

 

En 1890 se cambia de organista y consigue la plaza Jerónimo Crespo Ruiz de Ubago, músico local e hijo de un anterior organista: Juan Crespo Esnarriaga, natural de Casalarreina. Por los datos que venimos manejando, tanto Escurra como Crespo no dedicaron mucha atención a la Banda, dejando ésta a las órdenes de Matías Del Val; designado por Rosáenz para dirigir el grupo en sus ausencias.

 

En 1892 se reorganiza el grupo musical, poniendo unas bases de lo que hoy llamaríamos escuela de música municipal. La dirección y la instrucción recae en Matías Del Val, de profesión cortante, quien se obliga a “cuantos chicos quieran aprender la música” recibiendo en la Academia “dos lecciones de solfeo y dos de instrumento”. Pueden entrar en la academia “todos los jóvenes entre doce y diez y siete años que sepan leer y escribir, cuatro reglas de aritmética y la doctrina cristiana y ser de buena conducta social y moral”. La seriedad de la banda y su estructura organizativa del aprendizaje se refleja en las sanciones: “ una peseta por falta de academia y respeto al profesor y cinco pesetas por la falta de tocar en público y actos que la junta determine sin falta justificada”. La actitud y responsabilidad del instructor también está supeditada al acuerdo de la Junta, quien podría sancionarle y llegar a expulsarle.

 

En 1896 la Banda sigue estando integrada por catorce músicos y participa en las fiestas locales y en la Semana Santa.

 

Con la entrada del siglo XX, la Banda sigue creciendo afianzándose y dando los frutos de esa escuela de instrucción musical, llamada popularmente Academia de Música.  Una tuberculosis aguda ocasiona la inesperada muerte de Matías Del Val en 1898 , originando un vacío en la agrupación. En marzo de ese mismo año un escrito firmado por varias personalidades de la villa, refuerzan la idea de la necesidad de un grupo musical. 56 personas se comprometieron con cinco pesetas anuales para poder hacer realidad la Música Municipal. Eloy Villaverde Castaños aparece como nuevo Director de los catorce músicos comprometidos.

 

En 1904 toma otro impulso organizativo bajo el nombre de “La Flor” Banda Municipal de Elciego, aumentando el número de músicos hasta 22 y participando en concursos y festivales importantes. La primera gran salida se realiza al “Gran Concurso Regional de Bandas de Música” celebrado en Bilbao en septiembre de 1906. Participaron en el grupo C, junto con las de Tudela, Briones y Ortuella.  22 músicos, todos agricultores y jornaleros, con una media de 29 años, fueron acompañados hasta la estación de ferrocarril de Cenicero como una auténtica expedición. Consiguieron el tercer puesto obteniendo 200 pesetas y medalla de vermeil. El impulso tomado tras la actuación en Bilbao fue importante. Ahora la agrupación musical propone al Ayuntamiento que por poco dinero más, aparte de las tres festividades importantes, tocarían los domingos en la Plaza; apelando a la moral como argumento para poner música al aire libre, en contra de los locales cerrados, donde la moral tiene sus distracciones.

 

            En 1911 Eusebio Palacios Uribe “Pitillos”, persona vinculada a los servicios municipales, toma la batuta de la Banda.

 

En 1913 participa en el “Concurso Regional de Bandas de Música Civiles” celebrado en Irún en el que podían concurrir “las bandas de la Región Vasca, que comprende las provincias de Vizcaya, Álava, Guipúzcoa, Navarra y los departamentos Vasco-Franceses de Soule, Labourt y Basse-Navarre. “, obteniendo el tercer premio junto con la banda de Azcoitia. La medalla que trajeron de la villa de Irún  se quiso plasmar en una fotografía que es la más antigua que conservamos de la Banda. Aparecen 23 componentes músicos .

 

Durante estos años los contratos con el Ayuntamiento se van renovando casi anualmente. Los problemas son los cotidianos de cualquier banda: que si fallan o no los dos músicos que tocan el bajo, que los educandos no pueden desempeñar aún el papel de músicos, que necesitan ayuda económica para compra de instrumentos, que las inclemencias del tiempo hacen que no puedan tocar en la Plaza,….

 

En 1918 se inscriben en el Concurso de Bandas Civiles de Pamplona, a celebrar en San Fermín. Solicitan al Ayuntamiento anticipo de los dineros para poder asumir gastos; pero esta dificultad, junto con las fechas de intenso trabajo en el campo, hacen que no puedan acudir a esta nueva cita donde se concentra lo más granado de la música regional. Para estas fechas está ya de director una persona bien instruida musicalmente, conocedora de varios instrumentos y que dedicaría más de la mitad de su vida a dirigir y enseñar en la Banda de Música: Juan Cruz García Laorden “Pitín”.

 

En 1919 toma parte en el Gran Concurso de Bandas Civiles celebrado en Vitoria. Son 32 músicos bajo la batuta de Juan Cruz García y en su palmarés llevan seis premios. El nivel de la banda nos los indica la obra que llevaron de libre elección : “Marie Henriette” Obertura de L. Montagne. Un elogioso y extenso artículo del “Heraldo Alavés” alaba el nivel artístico de estos jornaleros y agricultores que tras una extensa y dura jornada de trabajo sacan horas para sus ensayos musicales. Un segundo premio compartido con las bandas de Balmaseda y Laguardia y dotado de 1.500 pesetas y medalla recompensó el trabajo de estos artistas locales.

 

En las décadas de los veinte y los treinta el grupo es compacto, formado y organizado. Las renovaciones de los contratos con el Ayuntamiento y la formación de los educandos están presentes en los papeles y escritos.

 

En 1934 obtiene el segundo premio en el Concurso de Bandas Civiles celebrado en Haro.

 

En las siguientes décadas son numerosos los jóvenes formados en la Banda Municipal que cumplen el servicio militar en bandas militares: Banda Requeté, Banda de Suboficiales de Madrid, Regimiento de Infantería de Burgos, Banda Militar de Aviacion de Madrid, etc….teniendo un apartado especial la Banda Militar de Jaca, dirigida en 1947 por Germán Rivacoba Ibáñez, músico local, quien fallece a los pocos meses.

 

En la década  de los cincuenta la Banda Municipal se fracciona en dos grupos por una desavenencia con las autoridades municipales al reclamarles un salario de 3 pesetas diarias. La Municipal continuaría bajo la batuta de Vicente Rivacoba Ibáñez y la de Santa Cecilia se formaría bajo la dirección de Juan Cruz García. La primera continuaría con las actuaciones oficiales locales y el segundo grupo, más dinámico y emprendedor, buscó en las localidades próximas refuerzos y actuaciones.

 

En las fiestas de Vitoria de 1962, en el Alarde de Bandas de Música, actúan los dos grupos de Elciego: la Municipal bajo la dirección de Vicente Rivacoba y la de Santa Cecilia bajo la batuta de Pablo Gallego Alonso.

 

Esta disgregación, la dureza de la vida del campo y la emigración de los jóvenes a la ciudad, trajo consigo una ralentización y enfriamiento de la propia Academia y de la formación de jóvenes músicos; pasando a ser en la década de los setenta y ochenta un pequeño grupo de músicos que continuaban con la tradición. Las nuevas modas y tendencias musicales hacen que las bandas vayan perdiendo protagonismo cediéndolo a grupos modernos, interpretadores de una música más rítmica y con una finalidad de amenizar fiestas y bailables en locales cerrados.

 

Al inicio de la década de los noventa se retoma la Banda Municipal por parte de los músicos que iban quedando y con la ayuda del Ayuntamiento. Se fortalece la estructura de Banda Municipal y la formación de músicos, teniendo un acogida importante entre los jóvenes del municipio. Se le encomienda la dirección a Pablo Gallego Alonso, perteneciente a una larga familia de músicos locales  y afincado en Lerín (Navarra). Se registra como “Asociación Musical Santa Cecilia” el 9 de marzo de 1992. La cantera está muy nutrida y estos jóvenes interpretan por primera vez la Retreta de San Prudencio de este mismo año. El Concierto de presentación de la nueva Banda se hace el 6 de septiembre de 1992, con motivo del Pregón de fiestas. Lo componen 54 músicos ( siendo siete los veteranos).

 

A lo largo de esta década, una cuarentena de músicos, en una población que no llega la millar de vecinos, viven la música como ocio y elemento artístico de la vida municipal.

 

Un factor importante en esta época es la pareja de Gaiteros de Elciego. La armonización de gaita y banda va a ser uno de los grandes valores de la Banda Municipal. Se ejecutan obras semiolvidadas y se tiene a la Banda de Elciego como un referente de gaita y música de viento.

 

Con la llegada a la dirección de Jesús Gantxegi  en 2002 la Banda gana en musicalidad. Se trabaja la dinámica como auténticos profesionales y se ejecutan obras de autoría propia. La corta trayectoria del director de Bergara deja a los ejecutantes un camino abierto a hacer música más perfeccionada y a tener muy buenas relaciones con otros músicos vitorianos que refuerzan las actuaciones.

 

En el homenaje a Gantxegi el 18 de marzo de 2007, se presenta el nuevo director: Diego Moreno, músico innovador, formado académicamente y con una estrecha relación con la música local. El perfeccionamiento en la ejecución y la innovación en la música de Banda hacen de este grupo uno de los buenos referentes dentro de los grupos musicales de Alava.