LA CONSTRUCCIÓN DE LA ACTUAL ERMITA DE LA VIRGEN DE LA PLAZA (1763-1765)

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Octógono central del suelo al levantar el entarimado,  remarcado con líneasFila de losas desde el octógono central a la pilastra

 

 

 

 

 

 

Con motivo de tener que retirar el entarimado del suelo de la Ermita de la Virgen de la Plaza, hemos podido comprobar cómo era su enlosado original. Como era lo habitual en épocas anteriores, el suelo del edificio era de piedra. En el caso de nuestra ermita, un pequeño octógono en el punto central con ocho hiladas (una hasta cada pilastra), embellecía y remarcaba el nuevo diseño del edificio.  Este regreso visual en el tiempo, lleno de curiosidad y de respeto, es buen motivo para retomar todo el esfuerzo que la Villa hizo en la construcción del actual edificio.

La devoción religiosa de nuestro pueblo a la Virgen María en el lugar donde está ubicada su actual ermita, viene reflejada en los primeros documentos escritos  del Archivo Parroquial.  El dato más antiguo que conocemos es el de la Visita Diocesana de 1553 donde se prohíbe a la población que juegue en el cementerio de la Ermita de Santa María. Elciego está asentado en una colina donde hasta el siglo XVI contaba con dos ermitas: una en la parte más baja y cercana al río bajo la advocación de San Andrés ( sobre la que se va a ir construyendo en esta época la actual Iglesia Parroquial ) y otra en la parte alta del montículo dedicada a la Virgen María. No sabemos si este edificio, ya presente en el siglo XVI  y que acogía la actual imagen de nuestra Patrona, es el originario; pero bien podría serlo.

Traza de la obra de 1666Traza del techo de la obra de 1666

 

 

 

 

Los documentos nos indican que en la década de 1660 se hizo una importante reforma en la primitiva ermita, tanto en obra de cantería como en la del tejado, con su correspondiente artesonado. Es la época en la que también se trabaja lo que luego sería la Casa Consistorial; concretamente en 1663 Bernardo Elcaraeta esculpe el actual escudo de armas del Ayuntamiento, antes de iniciar su trabajo en el retablo de la Iglesia Parroquial. Es también la época en la se comienza a perfilar  el trazado urbanístico del pueblo teniendo como centro la que comienza a ser la Plaza Mayor, de la que radiarán sus cuatro calles centrales (N: calle del Norte; S: calle del Barco; E: calle de San Andrés y O: calle de Santa Cruz). Creemos también que en esta mitad del siglo XVII es cuando la imagen y su ermita toman su actual denominación de “Virgen de la Plaza”, al estar ubicada en ese lugar.Pila de agua bendita de 1728

También tenemos constancia de que un siglo más tarde, a comenzar el año de 1762 el edificio estaba en estado ruinoso y tenía peligro de derrumbe; por lo que se consideró que la imagen de la Patrona se trasladara a la Iglesia Parroquial y que se planteara la construcción de un nuevo edificio. Así lo refleja el acta del Visitador Diocesano de 1763 en el que manda al Concejo, Justicia, Regimiento y vecinos que repongan el edificio porque está obligado a ello “como tal Patrona”.

El Alcalde en 1763 Joseph Ibáñez de Medrano, junto con sus regidores Juan Joseph Ramírez de la Peciña, Andrés Baldelana y Francisco Arrúbal, convocan al pueblo a una reunión para tratar la manera de cómo acometer tan importante obra.  Más de cien vecinos varones acudieron ese 13 de noviembre de 1763 a la convocatoria de sus autoridades locales adoptando las siguientes decisiones:

  • Es necesaria la demolición del edificio y construir otra ermita de nueva planta. La Villa no tiene caudales y la cosecha de uva de 1762 ha sido la mitad que la de los años anteriores; pero el Pueblo por “la grande devoción que tiene a dicha Santa Imagen en quien tiene asegurado su Patrocinio en todas sus necesidades como lo tiene de experiencia y esperanzados todos sus vecinos que por su mediación e intercesión han de hallar el Socorro en sus urgencias y necesidades espirituales y temporales han deliberado el que reedifique dicha ermita y haga de nueva planta tomando el dinero necesario al empréstito o a censo y para ello hipotecan los propios y rentas de esta villa y los suyos para su ejecución.”
  • Crear una Comisión integrada por tres personas que lleven toda la representación del pueblo para la toma de las decisiones hasta que finalice la obra. Los Alcaldes y regidores cambiaban anualmente y la experiencia última del dorado del Retablo de la Iglesia, donde se creó una comisión para su gestión, estaba aún en el recuerdo de las personas mayores.  Los comisionados fueron Juan Prudencio Sáenz de Navarrete, Juan Joseph Ramírez de la Peciña Y Francisco Xavier de Zárate y Vicuña. Tres personas con buena formación y pertenecientes a las familias más pudientes de la Villa.
  • El Ayuntamiento pone sus bienes a disposición de la obra, tanto para recaudar dineros de los remates como para poner avales para la hipoteca o censo que se tome. Los remates del Ayuntamiento eran la Correduría de Vinos, la Taberna, el Barco, los Hornos, el Molino y el Mesón. Como bienes a hipotecar,  pone la mayor viña de la jurisdicción: 200 obradas en el Encinal. Otros bienes colectivos fueron una viña en Edesilla de 27 obradas, otra de 17 obradas en el Prado, una pieza de 12 fanegas junto al pueblo (la denominada posteriormente Pieza de la Villa) y otra pieza en Edesilla de 11 fanegas. Aparte pone a disposición los dos montes propios de la Villa: el monte de Edesilla y el de Andamuro.
  • La voluntad popular de participar en esta obra y la necesidad real de obtener dineros por medio del préstamo o censo para costearla, animó a que 92 vecinos adquirieran el compromiso de hipotecar 717 obradas de viña para la obtención del empréstito.  La concentración de la propiedad de la tierra en unas pocas familias  queda reflejada  en el documento original, donde se nombran todos los vecinos y cuántas obradas dispuso cada uno.  En este listado 8 vecinos tenían la propiedad del 37% de lo dispuesto ( viñas de 60, 40, 30 y 20 obradas). Los 74 vecinos restantes pusieron sus modestas viñas y majuelos de 1’5, 2, 3,… obradas.
  • 59 vecinos se comprometieron a aportar reales en efectivo de sus escasos ingresos. 14 adquirieron el compromiso de dar de una vez un total de 315 reales. Otros 45 vecinos se comprometieron a pagar distintas cantidades ( 2, 4, 6, 8, …reales) cada año que durase la obra.
  • El compromiso de la población fue aún mayor, ya que autorizaron a los señores Comisarios “ a la cobranza de medio real por cada carga de uva de todas las que cogieren los otorgantes en sus viñas y han cogido en este presente año”. Lo mismo hicieron con las heces de los vinos, que se cedieron las de ese año y las de los siguientes  para costear la nueva edificación mientras continuase la obra.Ermita a principios del siglo XX (Foto cedida por la familia Bañares) (2)

Intensa y bien organizada debió de ser esa multitudinaria reunión de los vecinos para llegar a semejantes acuerdos. No debemos olvidar que en ese siglo XVIII la ostentación de cargos y representaciones legales corría a cargo de los varones; detalle éste que nos sirve para enlazar con el interesante dato de que a los tres días, el 16 de noviembre, 15 viudas de la villa y propietarias de viñedos, se presentaron ante el escribano y redactaron un documento en el que ellas también autorizaban a los Comisionados al cobro de medio real por cada carga de uva que recogieran en sus viñedos y a la disposición de las heces o suelos de sus vinos.

Los comisionados trabajan en su cometido  y preveen unos gastos totales de la nueva ermita de tres mil ducados ( 33.000 reales de vellón).  Su labor es concienzuda y rápida, ya que en tres meses (febrero de 1764) tienen resueltos los dos grandes bloques necesarios para el inicio de la construcción de la nueva ermita: la adjudicación de la obra (con su correspondiente trazado y plan de ejecución) y la consecución de los dineros necesario para financiar el proyecto.

El primer bloque queda reflejado en un documento denominado Reflexiones y método que se ha de observar para la ejecución de la ermita” indicando las condiciones para su ejecución. Participa en su elaboración el maestro arquitecto y cantero Bernardino Ruiz de Azcárraga, residente en Cenicero y autor de numerosos trabajos importantes en Elciego. En ese documento se ponen las siguientes condiciones:

  1. Se ha de desmontar la fábrica antigua, pudiéndose aprovechar la piedra labrada. Es curiosa la condición de que la piedra reutilizada que hubiera estado en la parte sur y oriente del anterior edificio, se ha de emplear en la parte norte y poniente del nuevo.
  2. En la nueva planta se reducirán ocho pies en su trazado longitudinal, dándoselos a la calleja y a la Calle del Norte.
  3. Los cimientos se han de profundizar seis pies de la superficie o hasta encontrar cimientos sólidos como roca. Tendrán cinco pies de ancho hasta la superficie.Ermita a principios del siglo XX (Foto cedida por la familia Bañares)

Toda la fábrica se ha de ejecutar de piedra de sillería trabajada a picón y se cambia el diseño rectangular y alargado del edificio por otro octogonal, más elegante y señorial. También más acorde con nuevos estilos artísticos, capacidad  y dando mejor respuesta a intereses particulares, como es el plantear que su nueva planta “será escodada en la parte de Oriente” ( mejorando el arranque de la calle del Norte desde la propia Plaza Mayor). De este nuevo diseño sale el popular “ochavao”; clásico rincón de cobijo y resguardo de nuestros mayores, única manifestación exterior de la planta octogonal de la ermita y que entre otras cosas da también respuesta arquitectónica a la mejora de las vistas a la Plaza Mayor de la casa palacio de uno de los comisionados, construida medio siglo antes.  Contará  la nueva ermita con una sacristía, como no podía ser de otra manera.

  1. La Villa pondrá toda la cal, arena y madera para andamiaje al pie de la obra. Así como también  “dará pastos, canteras  y aguas libres al maestro” que ejecute la obra.
  2. La espadaña también ha de ser de piedra de sillería
  3. El remate del alzado tendrá cinco óvalos, siendo el importante el que acoja la imagen de la Patrona.
  4. Los alzados de los colaterales tendrán la misma elevación que hasta el piso del coro
  5. Las pilastras de los ángulos seguirán “la orden Dórica, con todo su ornato del friso” y el grosor de las paredes, cornisa y frisos se ajustarán a los planos
  6. La obra se concluirá para San Juan de Junio del año 1765

El propio escribano local Fernández Munilla hizo carteles que se colocaron en Logroño, Nájera, Los Arcos, Oyón, Cenicero  y otros pueblos. También los pregoneros “ expresaron en voces altas e inteligibles diciendo cualquier persona que quiera hacer postura a la nueva fábrica de la ermita”. La adjudicación de la obra se hizo en acto público el 5 de febrero de 1764 bajo la dirección de los Comisionados. Allí pujaron maestos de obras que trabajaban en la zona como Martín de Albiz, Francisco Alejo de Aranguren,  Francisco Arguinzóniz, Joaquín de Yloro, Tomás de Mendarte, Joseph de Barinaga y Joseph de Arisita (vecino de Cenicero) quien finalmente asumió la obra de cantería por 24.600 reales. Arisita trabajaba directamente con otro importante cantero que residía en Cenicero, Bernardino Ruiz de Azcárraga, quien había participado en el diseño de la nueva ermita y quien gozaba de muy buena reputación en la zona y en la Villa por sus buenas construcciones de cantería (la casa Palacio de uno de los Comisionados, Francisco Xavier Zárate)

El otro bloque resuelto para febrero de 1764 era el de conseguir el dinero suficiente para pagar la obra. El 3 de febrero de 1764 los Comisionados firman un censo de 2.000 ducados (22.000 reales) con el Convento de Santa Clara de Vitoria. Como aval están las casi mil obradas de viña que el municipio y los vecinos se comprometieron a hipotecar y que con este préstamo debían afrontar la renta anual de 385 reales. Este pago no estaba exento si las viñas no trajeran “fruto por causa de niebla, agua, aire, fuerza de enemigos o por otros cualesquiera casos inopinados y de raro acontecimiento”. En el contrato hipotecario queda bien claro que esos “ bienes aquí hipotecados estarán siempre bien labrados, cultivados y reparados de lo necesario de tal forma que aprobarán en aumento y no en disminución” Plaza con quiosco  (Foto cedida por la familia Bañares)

La cal era uno de los compromisos de la villa con el maestro de obras. Así, a los pocos días (19 de febrero) los Comisarios se obligan con Matías Ruiz de Escudero a que éste fabrique 2.000 fanegas de cal viva de buena calidad a precio de dos reales y cuartillo por cada una de ellas. Deberán estar disponibles para el mes de mayo y los Comisionados se encargarán de transportarla desde las caleras.

Otro tanto ocurre con la fabricación de ladrillo, donde los Comisionados se obligan con Joseph Gonichea, vecino de Cenicero y maestro tejero en la Villa. Hará una hornada de ladrillo “del grueso y anchura del nuevo marco que se le entregare”, más 2.500 ladrillos del marco ordinario; teniéndolos disponibles para el 16 de agosto. Por cada millar del nuevo marco cobrará 87 reales y por el millar del ordinario 65 reales. El ladrillo deberá estar “bien trabajado y quemado a vista de maestros que se nombrarán por unas y otras partes, y para ejecutar la referida obra se le ha de dar tierra, agua y leña necesaria”. El maestro tejero también tendrá que aportar a la ermita sin interés alguno 300 ladrillos que elegirían los Comisarios.

La construcción lleva un ritmo acelerado y todo va según lo previsto. Así el 4 de junio de 1765 se entrega la obra de Cantería ante la presencia del Alcalde José Antonio Ramírez, los Comisionados y numerosos vecinos que acuden al acto. Presentes están también Joseph de Arisita y Bernardino Ruiz de Azcárraga, maestros en quienes se adjudicó la obra, y los maestros inspectores nombrados por una y otra parte para su reconocimiento y entrega: Juan Cruz de Irízar, vecino de la villa de Durango y Manuel de Gorbea, del valle de Ayala. Dijeron “que dicha obra se halla concluida y finalizada según la obligación de los dicho Maestros planta, alzado y condiciones de la escritura con toda perfección y arte, arreglo y seguridad y con aumentos y mejoras que han parecido necesarias para su mayor hermosura mejor aspecto y más lucimiento”. Estas mejoras fueron la portada, la espadaña para la campana, la coronación de los paños de la fábrica y la ampliación en la sacristía, que supusieron 5.400 reales de incremento a juicio de los inspectores; pero que finalmente acordaron entre ambas partes fuera de 3.500 reales.Imagen de la Virgen con vestido antes de la restauración

Tras la entrega de la obra de cantería de la nueva ermita en Junio de 1765, se van acometiendo los diversos remates de la obra, como pueden ser temas de carpintería, herrería, campanas, ventanales,….. Para ello se vuelve a firmar un nuevo censo hipotecario con el Convento de Santa Clara de Vitoria por mil ducados ( 11.000 reales) el 13 de agosto.

No sabemos cuándo regreso la efigie de la Virgen de la Plaza a su nueva basílica. Es posible que fuera al terminar todo lo que es la obra civil. También es posible que reutilizaran el anterior retablo baldaquino de la ermita vieja para colocar en su pedestal la imagen de la Virgen.  Este peculiar retablo baldaquino lo construyó Sebastián de Oyarzábal en 1650 cuando estaba trabajando en los colaterales de la Parroquia de San Andrés y por el que cobró 1.950 reales. Posteriormente lo doró Juan González de Salcedo en 1651 y cobró por su trabajo 1.500 reales. Un retablo de tan buen maestro, con el dinero gastado y con un siglo de duración creemos que intentarían mantenerlo, ya que su estructura no era nada complicada y estaba diseñado para la imagen de la Patrona. También de la ermita anterior se conserva la pila bautismal con la inscripción del año de 1728.

Rematada la construcción de la nueva ermita o basílica, los Comisarios ponen su atención en la ornamentación y decoro del nuevo templo , principalmente en los altares y en el órgano.

El Tabernáculo o retablo baldaquino para cobijar la imagen se lo encargan a Francisco Gurrea, afincado en Nájera, en 1768. Es muy posible que se le encargara a este maestro un diseño muy parecido al realizado por Sebastián de Oyarzábal un siglo antes. También es posible que Gurrea tomara toda la hornacina anterior, de buena calidad y muy presente en la memoria de los vecinos, y la acomodara al hueco del nuevo edificio con su base, arcos y ángeles propios de los nuevos gustos artísticos. Lo que sí percibimos es que el diseño actual coincide mucho en los detalles marcados con el contrato realizado con Sebastián de Oyarzábal.   No sabríamos precisar con exactitud si el retablo baldaquino es obra de nueva construcción de Gurrea o si éste utilizó buena parte del anterior. El que el contrato sea muy sencillo, también invita a pensar en esta reutilización o adecuación. Entre las condiciones aparecen  “…madera de pino…”, “…arreglar en un todo con sus medidas según la orden corintia de Biñola…”, “…debajo de dicho pedestral se hará otro pedestralillo…”, “…una caja para poner una reliquia con sus dos colgantes…”, etc…. Cobró por el retablo 4.700 reales de vellón en tres plazos. Ese mismo año realizó dos altares colaterales, de mucha menos dificultad y envergadura por el precio de 150 reales cada uno.

La otra gran obra para el interior de la ermita que realizan este año de 1768 es el encargo de un órgano a uno de los organeros más prestigiados de la zona, Andrés Gasparini, que había rematado en esos años el colosal órgano de la Parroquia de Briones. El instrumento es totalmente de nueva construcción y se convenían los Comisarios y el maestro organero para tenerlo listo en mayo de 1769 por el precio de 4.500 reales de vellón. El instrumento llevará caja conforme a traza, un secreto con no menos de 45 canales, nuevo teclado con 45 teclas de blog, dispondrá de octava, docena, quincena, novena, interdona,  cada uno con sus 45 tubos. Una joya musical que no ha llegado a nosotros, pero que sí queda constancia documental de la calidad del mismo.

 

En la Visita Pastoral del propio obispo de Calahorra en 1796 habla de la ermita, del órgano y de los altares. Apunta que el rostro de Ntra Sra y el Niño “son tan antiguos que necesitan se retoque en su pintura y encarnación…”

 Litografía

Esta es la crónica de la construcción de esta ermita o basílica, como se le denomina indistintamente en la documentación, que nos han dejado nuestros mayores. Un edificio fruto de la movilización popular iniciada por las autoridades civiles locales y dirigida magistralmente por tres Comisarios en los que el pueblo puso su confianza, sus dineros y el aval de sus viñas. Obra rápida en su ejecución, artística en su construcción y majestuosa en su ubicación en el centro de la Villa. Un ejemplo más de la buena formación que tuvieron muchos dirigentes locales, de la fuerza que en la población ha ejercido y ejerce su Patrona la Virgen de la Plaza y de la vinculación de Elciego con la cantería y los viñedos. Nuestros antepasados nos enseñan una vez más que ellos, a pesar de las penurias económicas, tuvieron fuerza anímica y física para realizar unos proyectos que hoy en día nosotros gozamos y enseñamos como prestigio de una población identificada con su pueblo, sus valores, su historia y su cultura.

 

 

 

EL RETABLO DE LA ERMITA DE LA VIRGEN DE LA PLAZA DE ELCIEGO (1649)

Oso gutxi entzun eta irakurri egin dugu erratablo honi buruz. Aurkitutako dokumentazioan oso argi agertzen da nor izan zen egilea, ze urtean eta nor margoztu zuen. Oso aportazio ederra da hemen zabaltzen duguna.

Retablo

Poco hemos oído hablar y mucho menos leído acerca del retablo de la ermita de la Virgen de la Plaza de Elciego. Es notable que el retablo central, el que cobija la imagen de la Virgen, poco tiene que ver, en cuanto a su factura y su calidad, con los dos laterales que existen en la ermita. Su aspecto actual, del último siglo al menos, con sus ángeles y sus pequeños añadidos para acomodarlo al nuevo edificio, lleva a confusiones en cuanto a ver cuál es su origen; pero está claro que su hechura, diseño y ejecución obedece al ingenio y a las manos de un buen artista.

La actual ermita, con su forma octogonal, está construida a mediados del siglo XVIII y siempre hemos creído que la ornamentación interior iba en consonancia con este nuevo edificio. Según los papeles que rezan en los archivos, la realidad es bien distinta y el retablo, en su forma original, corresponde al siglo anterior y es obra del maestro retablista Sebastián de Oyarzábal.

Hacia 1660 se hizo una obra muy importante en el antiguo edificio de la ermita, de forma rectangular y con un ábside, que sin llegar a tener forma redonda, tres lados acotaban el perímetro de ese ábside que cobijaba la imagen de la Virgen. La reforma más importante se hizo sobre todo en los tejados, conservando en gran parte la hechura del edificio más antiguo. Posteriormente, un siglo más tarde ( 1664) se erigió un nuevo edificio con otra planta totalmente distinta, que es el actual. Con lo cual tenemos el resto más antiguo del primitivo edificio en la propia imagen de la Virgen de la Plaza (s. XIV), un resto muy importante del edificio reformado en el XVII, que es el retablo y el edificio actual (XVIII) se hizo para acoger la efigie de la patrona conservando su propio retablo.

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En el año 1649 Sebastián de Oyarzábal estaba en plena faena con el retablo de la iglesia mayor de la Parroquia de San Andrés, quien dos años antes había pujado por el remate junto con el escultor Don Pedro Jiménez. La ermita había sufrido una importante reforma con toda la estructura del tejado nueva y se vio procedente ornamentar el altar de la Virgen.

Oyarzabal concibe un retablo baldaquino  para cobijar la imagen de la Virgen, en el que podemos distinguir dos partes: por un lado un cuerpo inferior en el que, en el centro del mismo, destaca la “caja” del tabernáculo (configurado como una especie de construcción arquitectónica con sus columnas laterales, dintel y un remate en forma de frontón curvo cuyas terminaciones forman unas volutas) adosado a la base del mismo. Esta base se configura como una entrada cóncava,  lo que otorga al conjunto un dinamismo por medio del juego mixtilíneo de líneas rectas y curvas; y de entrantes y salientes. Y por el otro lado, un cuerpo superior (que representa la totalidad del retablo) que sería el propio ciborio (baldaquino) que sirve como expositor a la figura de la Virgen. El entablamento de este retablo, descansa sobre cuatro columnas decoradas con elementos vegetales y remata con un juego de cornisas ondulantes que sostienen un amago de frontón que remarca el remate del dosel.

Sebastián de Oyarzábal es uno de los representantes de ese barroco más clasicista, que dejó en el pueblo cuatro retablos: el retablo del altar mayor y los dos colaterales en la parroquia y éste de la ermita de la Virgen de la Plaza; lo que remarca lo importante que era y el potencial económico de Elciego en el momento

El 9 de noviembre de 1649 el mayordomo de la ermita, junto con el cura y el Ayuntamiento, firman una escritura con Oyarzábal comprometiéndose éste a tenerlo realizado para la fiesta de septiembre de 1650 a cambio de 1.950 reales. En el documento explica al detalle la hechura del retablo para acoger la imagen de la Virgen, coincidiendo plenamente con el actual, sin el añadido de los ángeles ni el de los pequeños arcos con sus figuras para acomodarlo al nuevo edificio.

escritura blog

1649-11-09

ESCRITURA CONTRA SEBASTIAN DE OYARZABAL DE RETABLO DE LA VIRGEN DE LA PLAZA (Archivo de Protocolos de Alava, 1649 . Escribano Juan Martínez Heras 7865)

En la villa del Ciego a nueve días del mes de noviembre de mil seiscientos cuarenta y nueve años ante mí el escribano público y testigos para asentar presentes de ella, una parte Domingo González vecino de esta dicha villa, mayordomo de la ermita de nuestra señora de la Plaza con asistencia del cura y ayuntamiento de esta dicha villa que se hallaron presentes al concierto y trato de esta escritura y lo en ella contenido y en virtud de la licencia que para hacerla y otorgarla tienen devenir ordinario de este obispado de Calahorra y La Calzada cuyo tenor es ese como se sigue

Usando de la dicha licencia con la asistencia del dicho cura y ayuntamiento de la dicha villa el dicho Domingo González mayordomo dijo que se ha convenido y concertado con Sebastián de Oyarzábal maestro de arquitectura y vecino de la villa de Briones estando estante en dicha villa en que el dicho ha de hacer un retablo para la ermita de Nuestra Señora de la Plaza para el altar en donde está la santa imagen la cual ha de tener la caja principal donde ha de estar la virgen con una peana conforme la altura de la virgen y lo crea menester conforme arte y con sus labores de piedras y agallones y hojas y que las dichas columnas en la manera que está en una traza corintia que estará firmada del reverendo Pedro Ibáñez cura de esta villa; la caja y los pilares han de ser en la conformidad corintia conforme muestra la traza hacen que el friso y talla que está a la mano izquierda ha de tener todo el retablo con sus resaltos de manera que la caja ha de estar debajo y así mismo en la caja los vacíos que están en ella triangulados han de que ser que en ellos anden dos florones según arte y el frontispicio que está en la traza es con el que se ha de rematar el altar. Y ha de llevar a los lados otros florones que correspondan a los de la caja. Y encima de ellos ha de llevar dos jarrones uno encalado y en el extremo una cruz. Y para adorno de la caja ha de hacer dos candiles(¿) de modo que tengan disposición de tener cada uno una vela y la guarnición que ha de ir fuera y dentro de la caja ha de ser como está en la caja con piedras y agallones y estos y ellos han de ser embutidos de hilo y toda ella ha de llevar más de una caja adornadas a como es razón a como están en la traza con cuatro cartelas al pies cuatro columnas y en esta conformidad el dicho Sebastián le ha de dar puesto en el altar de la dicha ermita para el día de nuestra señora de septiembre del año que viene de seiscientos cincuenta con la traza y condiciones que está declarado y por el trabajo del susodicho y su coste le tengo de dar y pagar al dicho Sebastián de Oyarzábal mil novecientos cincuenta reales pagados en esta manera: los cincuenta ducados en mano suyo contado y presente día y lo demás restante a fiar de pago en tres plazos y pagas que son el primero para el día de la fecha de esta escritura en adelante en un año y lo fio plazo el año siguiente para dicho día y fin de pago de seiscientos y cincuenta y dos y en cada uno de ellos la tercera parte de la dicha deuda que son cuatrocientos sesenta y siete reales y el último cuatrocientos sesenta y siete hacen todo la última partida los dichos mil novecientos cincuenta reales. Y el dicho Sebastián de Oyarzábal que presente estaba, dijo que se obligaba y obligó con su persona y bienes de cumplir con las condiciones de esta escritura y poner el dicho Retablo en dicha ermita conforme la traza y una que pasado el plazo el dicho Domingo González o quien en su poder en su nombre o mayordomo de la dicha ermita hacen al cumplimiento de la dicha escritura con la limosna de la dicha ermita y sus rentas dadas(¿) y que cogieren y no de la suerte(¿) porque desde luego en conformidad de la licencia del dicho escribano  las unas partes y las otras se obligan de cumplir con el tenor y condiciones de esta escritura según en ella queda dicho declarado y especificado y si por caso no se cumpliere con su tenor desde luego la parte que no cumpliere la otra pueda obligarle a la ejecución y cumplimiento de todo lo referido por el remedio y manera que más haya lugar de derecho y además de que nadie le obligue a pagar las costas que le siguieren a la parte demandante para lo cumplir o haga con sus personas y bienes el dicho Sebastián de Oyarzábal y el dicho Domingo González las limosnas y renta de la dicha ermita y dan poder a las justicias y ley del Rey Nuestro Señor que de esta causa puedan y deban conocer como si lo que de ellos les fuera llevado por sentencia pasada en autoridad de estar juzgada (¿) pedida o consentida y no apelada cerca de la cual renuncio las leyes de favor con la que provee la general y reglas de ellas en forma y lo otorgamos como dicho queda ante el presente escribano público y testigos de suso escritos.

Siendo testigos Cristóbal Gómez del Castillo, Diego Sáez Pipaón y Juan Sedeño vecinos de la dicha villa y los otorgantes que por el escribano doy conozco y lo firmo el dicho Domingo González por el dicho Sebastián de Oyarzábal, valga el testigo.

Domingo González. Cristóbal Gómez del Castillo. Juan Martínez Heras”

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Al año siguiente de terminar su construcción( 1651) lo doró Juan González de Salcedo, vecino de Lanciego, ajustándose con el mayordomo de la ermita por 1.500 reales de vellón y en un plazo de ejecución de siete meses.

La policromía se realiza mediante dorado al agua (como indica el documento por medio de pan de oro de gran calidad. 24k, no rebajado con estaño o plata) y bruñido lo que le da un brillo único.

Pese a la aparente sencillez que destila este retablo, si lo confrontamos al de la Iglesia de San Andrés que presenta un ambicioso programa iconográfico y desarrollo escultórico y ornamental, éste retablo tiene un gran dinamismo y plasticidad en sus formas.

 

En la escritura que se hizo ante el escribano Juan Martínez Heras el 23 de Julio de 1651 aparecen los detalles exigidos para el dorado de dicho retablo.

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(Archivo Histórico Provincial de Alava. 1651 Prot. Juan Martínez Heras  7866)

ESCRITURA ENTRE DOMINGO GONZALEZ Y JUAN GONZALEZ DE SALCEDO

La villa del Ciego a veinte y tres días de mes de julio de mil seiscientos cincuenta y un año ante mí el escribano público y testigos pareció presente Domingo González mayordomo de la ermita de nuestra señora de la plaza sita en la plaza de ella y de la otra parte Juan González de Salcedo, vecino de la villa de Lanciego y el dicho Domingo González en nombre de la dicha ermita dijo que por cuanto se ha concertado el que el dicho Juan González de Salcedo dore el retablo de la dicha ermita donde está la imagen de nuestra señora de la plaza al presente parejando al dicho retablo con todos sus aparejos necesarios de yeso y material de canes(¿) puesto en perfección conforme el arte pide y más es condición que ha de dorarlo en oro de veinte cuatro quilates y el dorado fruncido y de (¿) de forma que quede en perfección y conforme a arte con sus estofados grabados y toda la tabla de colores unas láminas de Florencia y de en díasa(¿) de Sicilia y esmaltes y hacer con ..bellones..obrados con toda perfección y así mismo la talla que hubiérelas en el dicho retablo con los dichos ángeles se hayan de colorido dándose acabados a la que el arte pide y en todo y por todo se haya de obrar con los requisitos que requiere el arte y en el pedrestal si que vieren estofados y si que tienen (¿) para las decir consagración santa…Joseph el cual ha de empezar a dorar luego sin dilación cuando por el dicho Domingo González le fuere avisado sin que pueda poner excusa alguna a ella y darse acabado dentro de siete meses de cómo ponga la mano en el dicho retablo y por el trabajo de dorar al dicho retablo y …condenándoles en la conformidad que la dicha le tengo debiéndosele de la dicha ermita o del mayordomo el que es pues de un fuere (¿) de las limosnas que se hicieren para la dicha ermita mil y quinientos reales de vellón pagados en tres plazos, quinientos reales para el día del señor San Juan de Junio que viene del año de seiscientos cincuenta y dos y otros  quinientos darán cuenta (San Juan de mil quinientos cincuenta y tres )…y los dichos quinientos reales fin de pago para el dicho día de San Juan de Junio del año de seiscientos cincuenta y cuatro . Y si se pagara antes de los dichos plazos de forma que con los dichos mil…ha de dorar el dicho Juan González el dicho retablo p…………que dichos  y pasados cualquiera de los dichos tres plazos y no cumpliendo por el dicho Domingo González con el al dicho pago me puedan ejecutar en mi persona y bienes porque aquí era de ellos y además de el pagar el dicho principal le pagaré las costas y daños que en el cobranza se siguieren y recibieren en forma y por cumpliendo el dicho Juan González de Salcedo con lo que tiene y se declara en estas escritura dentro el dicho término y  dando dorado el dicho retablo el dicho Juan González o quien fuere mayordomo de la dicha ermita pueda buscar y buscará oficiales que doren el dicho retablo por cuenta del dicho Juan González de Salcedo y obligarle a que pague toda la demás cantidad que le costare el dorar  de demás y a más de los mil y quinientos reales que se le dan por dorarle y el dicho Juan González de Salcedo que presente estaba dijo que el (¿) a dorar el dicho retablo en la conformidad arriba dicha y que le doraba dentro del ………que no cobrará los mil y quinientos reales que le da para el oro y colores y trabajo hasta que caigan los dichos plazos si no es que sea el gasto de Domingo Gonzáles de dárselos y que por su cuenta no lo cumpliendo puedan buscar procuradores y …le pague las quiebras quien en ello se hubiere para lo cumplir cada uno de los susodichos por lo que así toca otorgaron sus personas y bienes habidos y de por haber y dieron su poder cumplido a las justicias y juez del Rey nuestro señor que de esta pueda que dan y deban conocer conforme al derecho y ….(latín) lo que dicho e queda fuera llevado por sentencia pasada en cosa la haga co…siendo testigos el licenciado Pedro Ruiz, cura y beneficiado de la Iglesia parroquial de la dicha villa, Juan de (¿) Juan Sáez de Navaridas menor, vecinos de la dicha villa y los otorgantes que yo el escribano doy fe”