Las Ordenanzas Municipales de 1808

Oso egoera berezia izan zen XIXgarren lehenengo hamarkadakoa. Alkateak eguneroko bizia erregulatzeko aginduak iragarki zituen

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La situación política especial de principios del XIX hizo que los Alcaldes publicaran normas para la regulación de la vida social del pueblo, con sus correspondientes sanciones en caso de incumplimiento.

En 1808, 1809 y 1810, los alcaldes respectivos Pedro Martínez de Villarreal, Joaquín María Martínez de Villarreal y Fausto Antonio Sáenz de Navarrete publicaron unas ordenanzas municipales para el ordenamiento de la población. En ellas se habla de los horarios de los locales públicos, del respeto a la propiedad de los campos, de los juegos durante los Oficios Religiosos, de la población femenina, de la necesidad de llevar los niños a la instrucción con el maestro, del recogimiento de los ganados, de los vagabundos, el callejeo, el juego de la pelota o del “ble”….detalles de la vida local que hoy en día. aparte de básicos en una convivencia, no dejan de ser curiosos.

“En la Villa del Ciego a cinco de Enero de mil ochocientos y ocho años el Señor Don Pedro Martínez de Villarreal,  Alcalde y juez ordinario en ella y su jurisdicción por su Majestad y estado Noble y por testimonio de mí el escribano dijo que para el buen gobierno de esta República, su tranquilidad y servicio de ambas Magestades debía de mandar y mandó su Mrd se observen, cumplan y guarden los capítulos siguientes que se publicarán por voz de Pregonero en el sitio público acostumbrado par que llegue a noticia de todos y ninguno pueda alegar ignorancia:

1.- Lo primero que ninguna persona blasfeme ni jure por e nombre de Dios y de su Santísima Madre y de los demás Santos, ni cometa escándalos, ni pecados públicos, pena de ser castigado con todo rigor de derecho y según las Leyes Reales

2.- Lo segundo que ninguna persona de cualquiera estado y condición que sea lleve armas prohibidas de día ni de noche, pena de cinco años de presidio, y demás que prescriben las Leyes Reales, con perdimiento de ellas

3.- Lo tercero, que ninguna persona atendiendo a los perjuicios y considerables daños que se han experimentado en esta República,  con lo perturbación del reposo y quietud de sus vecinos, ande por las noches en cuadrillas, patrullas, ni rondas, con instrumentos músicos ni sin ellos,  palos garrotes, armas ofensivas y defensivas, haciendo esquinas y causando alborotos bullicios y motines, pena de ocho años al Real Servicio de las Armas. Y los padres de familias serán responsables por los delitos de sus hijos no teniéndolos recogidos, en las multas que se les impusieren con las costas , daños y perjuicios que se siguieren y causaren por su contravención y excesos

4.- Lo cuarto que ninguna persona ande de noche por las calles, ni fuera del Pueblo desde las diez en adelante en los meses de Mayo, Junio, Julio, Agosto y Septiembre y en los restantes del año desde las nueve arriba, pena de cuatro ducados

5.- Lo quinto que ninguna persona concurra al Mesón y su Portal, taberna, carnicería y demás casas de Abasto, estando en ellas de asiento, ni los permitan el Mesonero y demás obligados, pena a unos y a otros de dos ducados y que en dichas casas no permitan juegos algunos y que el tabernero no dé vino interin los Divinos Oficios, si no es a los pasajeros, bajo la misma pena

6.- Lo sexto que en ningún tiempo del año se pueda jugar a juegos prohibidos ni al que dicen del Ble, mano a mano, pena de dos ducados y sólo se permite de compañeros

7.- Lo séptimo que ninguna  persona juegue a la pelota, ni otros juegos en el Losado de la Iglesia, ni en el de la Hermita de Nuestra Señora de la Plaza, en este interin se celebra Misa, ni fume, baile, toque panderos ni otros instrumentos, bajo la pena de veinte reales, a cuyo pago serán responsables los padres de familia por la contravención de sus hijos.

8.-Lo octavo que las personas que tuvieren noticia de gente ociosa, mal entretenida y vagamunda, y de sus ocultadores den cuenta a su mrd para para aplicar a los primeros al Real Servicio de las Armas y a los segundos despojarlos del Pueblo, para limpiarlo de semejante gente pena de cuatro ducados y se proceda lo demás que haya lugar

9.- Lo noveno, que ninguna persona admita en su casa con pretesto alguno a los hijos de familias, criados ni cridadas de servicio, ni compre cosa alguna de ellos, pena de veinte reales y de que se procederá a lo demás que en derecho haya lugar

10.- Lo décimo que ninguna persona deje sueltas las caballerías mayores, ni menores, ni permitan entren en las viñas y sembrados ajenos bajo la pena de ocho reales, además de pagar los daños que causen a tasación de peritos

11.- Lo undécimo que todos los vecinos y moradores limpien la porción de calle que corresponde a las fronteras de sus casas, pena de cuatro reales y no lo haciendo se limpiará a su costa.

12.- Lo duodécimo que ninguna persona baje a la fuente cuando van las mujeres a por agua, o a lavar al río, ni concurran a los hornos y tiendas de abastos estando en ellos de asiento, a no ser con justo motivo, y que las mujeres no bajen a la fuente después de las Oraciones, bajo la pena a unos y otras de dos ducados

Medio

13.- Lo décimo tercio que ninguna persona pueda lavar ni echar inmundicias en la Fuente y su Pilón, ni en el Bebedero, que está destinado para las Caballerías, pena de ocho reales.

14.- Lo décimo cuarto que interin los Divinos Oficios ninguna persona juegue, ni asista a juegos algunos, pena de doce reales a unos y otros.

15.- Lo decimo quinto, que ninguna persona traiga sarmientos ni cepas de viñas ajenas en cargas, haces, ni alforjas, pena de veinte reales a los que trajesen sarmientos o cepas en cargas y de llevárselos a su dueño, y a los que trajesen cepas en haces o alforjas la de ocho reales y en caso de arrancarse alguna cepa la de treinta reales.

16.- Lo décimo sexto que ninguna persona en cumplimiento de lo mandado por el Rey Nuestro Señor Dios le guarde pueda entrar, rozar ni labrar en las tierras comunes y concejales, ni en otras que no tengan título de pertenencia, pena de diez ducados aplicados según derecho, además de dejarlo para pasto y beneficio común

17.- Lo décimo séptimo que ninguna persona baje a las Cuevas ni esté en ellas de asiento al tiempo de embasar los vinos ni cuando se dan a probar, pena de ocho reales

18.- Que los padres que tengan hijos de edad de cinco años los envíen a la escuela para que se instruyan en los primeros rudimentos y Doctrina Cristiana pena de ocho reales y además pagarán el salario al Maestro.

19.- Que ninguna Persona cante cantares deshonestos, injuriosos ni provocativos, ni tenga bailes en las casas de sospecha en tiempo alguno pena de veinte reales y bajo de esta pena que los padres de familia tengan recogidas a sus hijas, sin permitirles anden por las calles en patrullas causando escándalos y ruidos ni tampoco que salgan de casa en anocheciendo, sin motivo justo. Y a las mozas se les permite el bailar en las calles, con tal que sea honestamente y que no se mezclen hombres.

20.- Que ninguna persona corte ni traiga leña de los montes de Andamuro, Dehesilla, Cuesta de San Vicente, los Barrancos y otros prohibidos, ni hagan marchas dentro ni fuera del pueblo, pena de veinte reales

21.- Que los que no sean vecinos no puedan tener ganado lanío, ni cabrío , pena de cuatro ducados.

22.- Que el tabernero y demás abastecedores cierren las puertas de sus casas en invierno a las nueve y en verano a las diez, pena de veinte reales

23.- Que ningún ganado lanío, ni cabrío pueda entrar en las viñas y olivares de esta Jurisdicción bajo la pena de tres mil maravedíes por la primera vez, y por la segunda doblada, además de pagar los daños que causaren a tasación de peritos. Y sólo podrán entrar los ganados laníos en las viñas de sus dueños y en las demás que les franqueen y permitan los vecinos, precedida licencia y noticia de su Mvd en cumplimiento de lo que está mandado por los señores del Real y Supremo Consejo de Castilla

24.- Que en los rebaños laníos no pueda haber más que tres cabras y un guión, bajo le pena de veinte reales.

25.- Que los rebaños laníos y cabríos los cierren en los corrales al tiempo de anochecer, estén dentro del pueblo o fuera de él y en tiempo de frutos pendientes los cierren en los corrales que hay en esta Villa, bajo la pena de veinte reales la primera vez y por la segunda doblada

26.- Que ninguna persona pueda entrar en la heredad ajena ni en las huertas ni echar grijos en los caminos bajo la pena de ocho reales y de que se quietaran a su costa

27.- Que ninguna Persona pueda barrer en las Heras de esta villa ni arrimado a los corrales de ganados laníos sin expresa licencia de sus dueños pena de ocho reales

Y por este auto así lo mandó y firmó su Mrd se que yo el escribano doy fe

Don Pedro Martínez de Villarreal

Ante mí Manuel Ramírez”

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(Archivo Histórico Provincial de Alava DH 1113-14)