EL RETABLO DE LA IGLESIA DE ELCIEGO V.- Décadas de 1680 a 1710

Erretaulak egin zituzten egilei ordainketak betetzeko, gehiegi luzatu ziren. Horrek eliz auzitegietara maiz jotzea ekarri zuen eta epaileak emandako bereizmenak gorapilatzuak izan ziren35.- Visitación a su prima Santa Isabel(Misterio de la Visitación de la Virgen María a su prima Santa Isabel .- Fotografía Pablo Cañas López)

 Con esta quinta aportación a nuestro trabajo del Retablo Mayor y Colaterales de la Parroquia de Elciego nos centramos fundamentalmente en las décadas de 1680 hasta 1710. Una época donde los pagos a los maestros retablistas se fueron dilatando y acabaron en los tribunales eclesiásticos.

En la primera década de 1700 todos los artistas implicados en la elaboración de los retablos han fallecido: Diego Jiménez, Sebastián de Oyarzábal, Diego de Ichaso y Bernardo Elcaraeta. En los tribunales pleitean sus sucesores y el retablo no está aún concluido: falta la pieza central: el plafón de la Visitación. El que hace referncia a la patrona de la Villa: Santa Isabel. Bernardo de Elcaraeta no la entregó porque no había recibido todos sus honorarios y estaba inmerso en el retablo de Viana.

Ya iniciando la segunda década del siglo XVIII (1710) se entrega un plafón que, aunque sigue las características formales de los ejecutados por Elcaraeta, tiene la huella de otro escultor de su taller, familiarizado con la técnica del escultor de Asteasu, pero alejado de sus resultados.

http://www.calameo.com/read/000047119833f92b8e0ff

 

http://image.slidesharecdn.com/5-160104194613/95/el-retablo-de-la-iglesia-de-elciego-v-dcadas-de-1680-1690-y-1700-1-638.jpg?cb=1451936875

 

 

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EL RETABLO DE LA IGLESIA DE ELCIEGO – III

Gaurko sarrerarekin betetzen ari gara Erretauloaren lana; 1660 hamarkadakoan Ichaso eta Elcaraeta ari dira Erreaulo Nagusian eraikitzen.IMG_9413

Con la aportación de la Década de los años 1660 el Retablo del Altar Mayor se va consolidando de la mano de Diego de Ichaso y Bernardo de Elcaraeta. Sebastián de Oyarzábal va trabajando los dos colaterales que le faltaban tras la disconformidad que tuvo con el Cabildo en la década anterior.IMG_9417

Ichaso aporta una arquitectura barroca más evolucionada que la de su compañero de taller y amigo Oyarzábal. En esta década se construye, ensambla y arma la estructura del Altar Mayor. Elcaraeta va trabajando sus efigies redondas de los doce apóstoles, más el San Andrés y el Calvario. No todas sus efigies las terminaría en esta década; pero sí realizaría la mayoría del trabajo. Los plafones historiados es la otra gran aportación de Elcaraeta en estos años, dejando pendiente el que ocupará un lugar central en el Retablo: el de la Visitación, que representa la fiesta patronal de esa época en Elciego.

El retablo de la Iglesia de Elciego III

http://www.calameo.com/read/000047119c3f2b7b79c1a

 

EL RETABLO DE LA IGLESIA DE ELCIEGO- II

Gaurko sarrarekin bultzakada ematen diogu Erretabloaren lanari. 1650 hamarkadan izanda egon behar zen erretaula; bainan bakarrik Oyarzabalek bete zuen bere lana. 1654 urtean beste kontratazio berria egin zuten Erretaula Nagusia egiteko.

5.-Prendimiento   Con esta década de 1650 aportamos la segunda parte del trabajo del Retablo. Posiblemente sea la más complicada, confusa y la que más luces nos aporta sobre la construcción del Retablo Mayor y los Colaterales.

En 1646 se remató en Calahorra la obra y debía estar construída para 1654. Sebastián de Oyarzábal y Don Pedro Jiménez se comprometieron a tenerla finiquitada para el año indicado; pero Oyarzábal había hecho su parte de los colaterales, Diego Jiménez (sobrino de Don Pedro) había hecho una parte de la escultura que se había comprometido y Don Pedro Jiménez no había cumplido su compromiso. La intervención directa y férrea del obispado hizo que se recondujera la construcción de la obra en 1654 con la incorporación del maestro arquitecto Diego de Ichaso

2.- San Agustín

El trabajo sigue la misma estructura que la década anterior:

– Visión económica de los ingresos de la Iglesia

– Redacción cronológica de lo sucedido en estos años

– Aportación documental

– Fotografía actual de lo realizado en esta década. En este apartado queremos agradecer a Pablo Cañas López por su aportación a este trabajo del retablo.

Lectura completa de esta segunda parte en:

http://www.calameo.com/read/0000471199cf219f6fa87

El Retablo de la Iglesia de Elciego.- I

Eltziegoko San Andres elizaren erretabloari buruz hasiko gara blogean jartzen prestatutako lanak. Oso lan luze egiteko, datuak biltzeko eta sakontasunez aztertzeko. Apurka apurka jarriko ditugu zatikitan orain arte egindako lana.ELCIEGO IGLESIAFotografía del Retablo Mayor en la década de 1920.- Fotografía cedida por la familia Bañares

   Comenzamos con esta aportación una serie de trabajos de investigación y divulgación sobre el Retablo Mayor y Colaterales de la Parroquia de San Andrés. Trabajo extenso e intenso que debido a su amplia aportación lo hemos tenido que dividir en nueve apartados, siguiendo un planteamiento cronológico:

1.- Introducción y Década de 1640
2.- Década de 1650
3.- Década de 1660
4.- Década de 1670
5.- Décadas de 1680 y 1690
6.- Pleitos con los artistas
7.- Dorado del San Andrés y su caja por la Cofradía del Señor San Andrés
8.- Contrato de escultura con Domingo Antonio de Elcaraeta
9.- Dorado del Retablo Mayor y los Colaterales

A su vez, cada apartado tiene tres bloques diferenciados:

 –  Redacción cronológica y argumentaria

–  Aportación documental transcrita en forma de anexos

–  Aportación fotográfica de la iconografía descrita

Esperamos que este trabajo sirva para enriquecer el conocimiento y la divulgación de esta obra tan importante en la ornamentación de la parroquia y por consiguiente, aumentar el patrimonio cultural de nuestro pueblo

Introducción y Década de 1640

 

EL RETABLO MAYOR Y COLATERALES DE LA PARROQUIA DE SAN ANDRES APOSTOL DE ELCIEGO (1644-1724)

2015ko Jaiak Programarako artikulu hau prestatu genuen. Sarrera modukoa erabiliko dugu gure blogean eta hurrengo asteetan zehar handitu eta zabalagoa azalduko ditugu errabloaren zehatz guztiak.

Retablo_PP copia(Retablo Mayor en la actualidad.- Foto Pablo Cañas)

Hasta la mitad del siglo XVII los dineros ingresados por la parroquia se habían dedicado, fundamentalmente, a la construcción de un nuevo templo. Un soberbio edificio para una aldea pujante en el que tres generaciones de canteros de la familia Emasabel, dedicaron cuerpo y alma a esta obra arquitectónica. La construcción de esta nueva parroquia, se acomete en la década de 1540 prolongándose a lo largo de noventa años hasta finalizar, su fábrica externa, con el remate de las cubiertas. Con los tejados completados entramos en la década de 1630 donde, los responsables de la parroquia, deciden dirigir todos los esfuerzos y dineros al adecentamiento interno del edificio (remates de cantería, nivelación de suelos compaginados con la inclusión de tumbas en el propio tempo, enlosado, acondicionamiento del altar mayor…) Junto a esta actividad, los reclamos de pagos y dineros por parte de los herederos de los Emasabel, fueron sangrando las arcas parroquiales.
Los ingresos de la Parroquia venían fundamentalmente de las Primicias y de éstas , la uva y su venta en vino junto con los cereales, fueron los principales proveedores de reales y maravedíes para los gastos que se ocasionaran. Así que el ritmo de construcción, finalización de las labores de cantería y la fábrica de la parroquia caminaba a la par que los ingresos que proporcionaba la Primicia. Podríamos metaforizar con que el templo parroquial, se fue construyendo con sillares extraídos de las entrañas de la tierra y que su ritmo constructivo lo fue marcando el mismo terreno, a través de la generosidad, mayor o menor, de cereales y vino.Iglesia3

Las visitas de los prelados de la diócesis y, en ocasiones, del propio obispo intensificaron el ritmo del final de la construcción del templo y su ornamentación. Esta fue la dinámica de la década de 1630, y todo este movimiento estuvo coordinado y representado por la figura del propio cura, el Bachiller Don Pedro Ibáñez.

          (Retablo Mayor en la Década de 1950.- Foto Andrés Díez Del Río)

Con esta situación se llegó hasta la década de 1640, donde la ornamentación y acondicionamiento del interior del templo no se completaría hasta la construcción de un retablo, acorde con la elegancia y calidad del templo construido. Los Visitadores del Obispado impulsaron la confección de retablos para ornar, acondicionar y adecuar a los nuevos programas iconográficos el interior de los templos. Estos retablos, también constituyeron una manifestación de religiosidad de la población con la divinidad y un instrumento pedagógico y propagandístico del espíritu Contrarreformista promulgado por la Iglesia Católica en este momento. El Obispo impulsaba, autorizaba, daba licencias y hasta dirimía en situaciones de pleito; pero era la propia Parroquia la que contrataba y satisfacía todos los pagos que ocasionaba esta segunda gran obra.
Seguramente también influiría en los responsables locales la construcción de retablos en otras poblaciones que no tenían la impronta y el empuje de Elciego, primera aldea que se independiza de Laguardia en 1583. La sana envidia local podría estar en Elvillar, aldea reseñable donde hacía ya varias décadas había dejado un soberbio retablo con la firma de un gran artista: Guiot de Beaugrant. Antes de finalizar el siglo Lanciego tenía su templo ornamentado. Villabuena y Yécora plasmaron en retablos esa manifestación religiosa en torno a 1600, con artistas reconocidos en la zona como Pedro González de San Pedro. Laguardia en 1618 ornamentó la Parroquia de Santa María de los Reyes con las firmas de reputados retablistas como Mendieta, Juan Bazcardo o Diego Jiménez. Oyón, a su vez, ornó su iglesia en 1624 con la impronta de Pedro Jiménez y Juan Bazcardo. Incluso la aldea de Lapuebla tenía en 1638 una manifestación artística realizada por Mendieta, Mateo Fabricio, Juan Bazcardo y Diego Jiménez. Es muy probable que los responsables de la Parroquia de Elciego fueran sintiendo en su piel este retraso en relación con otras poblaciones de la zona; pero los dilatados gastos ocasionados con el remate del templo y las familias de los canteros, no dejaron otra opción que retrasar el comienzo de esta gran obra del interior.                                                                             

IMG_9376Así entramos en la década de 1640, donde se van reservando remanentes de las cosechas para acometer la siguiente gran obra. Se inicia con el encargo de un relicario o sagrario para el Altar Mayor a Mateo Fabricio, que se encontraba trabajando en el monasterio de San Millán de la Cogolla. Se firma un remate con el artista el 22 de diciembre de 1642 para entregarlo para San Juan de 1644. Todo por un pago general de 4.500 reales, aparte de los gastos ocasionados por el traslado, licencias, viajes, cerrajas, cordeles y festejos de inauguración. En numerosas aldeas o parroquias pequeñas el sagrario o relicario era la única ornamentación del altar.

( 1643 Puerta del Sagrario, obra de Mateo Fabrizio.- Foto Pablo Cañas)

En la Visita del Obispado de 1646 se plantea en serio la construcción del retablo del Altar Mayor y de unos colaterales. Se inicia el proceso con trazas, licencias y con un remate oficial que se realiza en Calahorra el 16 de diciembre de 1646. La obra consistiría en un retablo para el Altar Mayor y cuatro retablos colaterales, todo por una cantidad global de 5.000 ducados (55.000 reales de vellón). El remate recae en dos artistas conocidos en la zona: Sebastián de Oyarzábal del taller de Santo Domingo de la Calzada que se encontraba realizando el retablo  de su Briones natal, y en Don Pedro Jiménez, clérigo de Logroño de reconocido prestigio artístico en la diócesis y muy vinculado al taller de Viana-Cabredo. En las poblaciones pequeñas era difícil superar los mil ducados en un retablo mayor. Lo predispuesto para la parroquia de Elciego era una gran obra en consonancia con el templo construido.
A los tres meses los artistas se obligan, documentalmente, a la acometida del proyecto distribuyéndose los trabajos de la siguiente manera: Sebastián de Oyarzábal realizaría los cuatro colaterales y Don Pedro Jiménez haría el altar mayor, pasando a su sobrino Diego Jiménez ciertos derechos y también obligaciones en la escultura de la obra. Una nueva obligación documental en 1648 entre Oyarzábal y Diego Jiménez, va definiendo trabajos y dineros a percibir. Los trabajos se van realizando en los propios talleres de Santo Domingo y Viana-Cabredo, sin omitir visitas a Elciego para trabajar in situ mediciones, visiones artísticas y cobros de anticipos, que todo era necesario. En una de estas visitas el Ayuntamiento de Elciego (1649) le propone a Oyarzábal la construcción de un retablo baldaquino para ornamentar la imagen de la Virgen de la Plaza en su ermita. El maestro arquitecto de Briones acepta el encargo y lo entrega antes de septiembre de 1650, cobrando por ello 1.950 reales. Diego Jiménez va trabajando plafones y pequeñas esculturas para los retablos en su taller de Viana-Cabredo Pero el gran ausente de toda esta labor es Don Pedro Jiménez, quien atendiendo a las necesidades del alto clero de la diócesis y otro tipo de encomiendas, está muy ausente de la zona y también de su compromiso con el retablo del Altar Mayor de Elciego.
Así llegamos a 1654 que podría haber sido el gran año de la colocación e inauguración de los retablos. Para ello se fueron acondicionando “ baxas “ (basas) de piedra encargadas a los artistas cántabros que estaban rematando cantería en el templo y en el pueblo, como Juan de Setién Venero y Agustín de Rubacaro. Pero la realidad estaba clara: Oyarzábal había realizado sus cuatro colaterales, Diego Jiménez tenía parte de la escultura y Don Pedro Jiménez era el gran ausente a la par que los trabajos que tenía que realizar; pero tenía el apoyo y protección del obispado, por lo que era necesario dar una solución urgente y documentada al problema.                                                             

 Esto origina una actividad extra en el Cabildo, donde el cura y máximo responsable el Bachiller Don Pedro Ibáñez González toma las riendas del problema siguiendo las indicaciones de sus superiores
IMG_2261Oyarzábal entrega sus cuatro colaterales, dos mayores y dos menores; pero éstos últimos no obtienen la conformidad del Cabildo; quien acepta quedarse con los dos mayores, obligando a Oyarzábal a retirar los menores, sustituyéndolos por otros que deberá realizar. Se inician negociaciones por ubicarlos en Sorzano, donde en la actualidad siguen ornamentando su templo.
Se trabaja con celeridad para dar una solución al tema, sin tener que recurrir a pleitear contra Don Pedro Jiménez, algo no permitido ni consentido por el propio Obispado.

(Colateral del Evangelio.- 1648-1754 Sebastián de Oyarzábal)

En medio está Diego Jiménez, sobrino de Don Pedro y con el que había contraído compromiso, con una partida de trabajo ya ejecutado. Jiménez y Martín de Arenalde, ambos del taller de Cabredo, se convienen con Diego de Ichaso, integrante del taller de Santo Domingo de la Calzada, de reconocido prestigio en el obispado y buen amigo de Sebastián de Oyarzábal, y se comprometen a trabajar el Retablo Mayor, concretamente en dos años tendrían colocada la “baxa” y el primer cuerpo del Retablo. El 17 de mayo de 1654 documentan ante escribano público las condiciones técnicas del Retablo Mayor. Entre ellas, destaca, que la madera utilizada sería la de nogal, la más empleada en los retablos de la zona. El nogal da calidades de talla y conservación, no siendo difícil adquirirlo en las cercanías de las sierras. Para los andamiajes se recurría a la buena cantidad y calidad de la vegetación de Lagrán y Pipaón; poblaciones cercanas al puerto de Toro, vía natural de paso desde la zona riojana a la montaña; ruta de vino y pescado para los arrieros.
Van pasando los años y los artistas trabajando en sus cometidos, cobrando anualmente de los dineros de la fábrica de la Iglesia. Reales y Maravedíes que provienen de la Primicia, y que en función de la generosidad de las cosechas y de otros gastos que se van acometiendo, hay mayor o menor caudal para pagar a los artistas. Esta situación, dilatada en tiempo por una parte y de alta dificultad de economía adecuada a la tasación y valoración de los trabajos por otra, hace levantar la disconformidad de las autoridades eclesiásticas que ven cómo los artistas reciben sus pagos, pero que los trabajos no se materializan con la misma velocidad.

IMG_9382En 1660 fallece Diego Jiménez, originando la presencia de un nuevo maestro escultor en la obra del Retablo Mayor. Dos años más tarde fallece el timonel de la parroquia: el cura Bachiller Don Pedro Ibáñez.
Bernardo de Elcaraeta, natural de Asteasu, pertenecía al foco artístico de Santo Domingo de la Calzada y cuenta con la amistad y confianza de Sebastián de Oyarzábal y de Diego de Ichaso. En 1663 Elcaraeta asume un encargo del Ayuntamiento de Elciego para esculpir en piedra el escudo de armas de la Villa para la nueva obra de la Casa Consistorial; cobra por este trabajo 3.300 rs. Al siguiente año, marzo de 1664, firma un contrato con la viuda de Diego Jiménez (Micaela Bazcardo) para concluir la base del Retablo Mayor y acometer el resto del mismo: las esculturas de los Doce Apóstoles, San Andrés y los cinco plafones historiados.
                                      (San Ambrosio, obra de Diego Jiménez.-Foto Pablo Cañas)

Para 1669 está montada la arquitectura y ensamblaje del Retablo del Altar Mayor, puesto que aparecen los pagos a los tasadores. Una vez más no existe acuerdo entre los tasadores de ambas partes (ejecutores y patronos) por lo que el asunto acaba en la audiencia episcopal en forma de pleito. A lo largo de toda la década de 1670 no hay resolución definitiva del pleito, pero sí se siguen realizando pagos a los tres maestros que han intervenido en esta fase: Oyarzábal, Ichaso y Elcaraeta. Esta situación de incertidumbre en la que el retablo estaba prácticamente terminado pero no había acuerdo en la tasación de los pagos, tanto realizados como para finiquitar, se alargó casi veinte años. Fue el 27 de noviembre de 1686 cuando se dió el fallo definitivo del Tribunal Eclesiástico que dictaminaba el pago de los dineros pendiente, aunque la ejecución tardó varios años aún. No fueron los propios artistas los que cobraron las retribuciones aplazadas, sino que en el caso de Oyarzábal fueron su hija y su yerno Miguel de Samaniego, y en el de Ichaso, su hijo Antonio.IMG_9414

Con Bernardo Elcaraeta hubo otra particularidad distinta. El maestro escultor no había entregado el plafón historiado de la Visitación, el central del retablo y el que representaba la festividad religiosa más importante del pueblo. Lo retuvo como presión para cobrar los dineros pendientes. En estos años Elcaraeta estuvo trabajando en el retablo de Santa María de Viana, donde una vez más dejó constancia de su valor artístico. La parroquia de Viana había pagado de más al artista calceatense por lo que el asunto terminó en los tribunales eclesiásticos. En 1695 el Provisor del Obispado ordenó que la Parroquia de Elciego (deudora con Elcaraeta) entregara a la Parroquia de Viana (demandante de dineros al artista) 8.920 rs como compensación de esa diferencia. Los acuerdos no fueron fáciles y el asunto se prolongó en los tribunales por un espacio de más de diez años.

  (Santiago Apóstol.- .Obra de Bernardo Elcaraeta.- Foto Pablo Cañas)

Hasta que definitivamente Elcaraeta entregó el plafón de la Visitación y la parroquia de Viana cobró de la de Elciego los honorarios de más que había entregado al escultor. Esto no impidió que a Antonio Elcaraeta, hijo de Bernardo, se le encargaran unas efigies de San Sebastián y San Juan para los colaterales en 1.710

La mayoría de los retablos se doraban y policromaban al poco tiempo de su terminación. En el caso de nuestro pueblo, con pleitos y pagos pendientes, no se acometió el dorado, estofado y policromado hasta 1724. En 1705 la Cofradía de San Andrés tenía un dinero importante en sus remanentes: 100 ducados y deciden que se gasten en dorar el Santo que preside el Retablo Mayor junto con la caja que lo contiene. Ajustan en esa misma cantidad con el maestro Francisco Ventura de Olabarrieta, quien anteriormente había dorado el retablo mayor de Santa María la Real de Nájera. Para junio de ese año tenía finalizado el trabajo.
Resolviendo los asuntos de los pagos y los pleitos, se llevan caminados 70 años desde que se inició la obra de los retablos. Demasiados años y muchos disgustos para acometer con ánimos y serenidad la segunda parte de los retablos: el dorado y policromado. Don Manuel Navarrete Ladrón de Guevara, el arzobispo de Burgos que siempre tuvo presente en su pensamiento y en sus caudales a su pueblo querido, prometió en 1716 el pago de 3.000 ducados para culminar la decoración iniciada con el retablo y los colaterales y también comenzar el dorado de los mismos. Su voluntad era colocar unas telas decorativas y unas colgaduras que engalanaran majestuosamente las paredes que estaban al lado de los retablos, dejando un resto importante para el inicio del dorado. Pero el arzobispo falleció en 1723 y la suma prometida, no había llegado a las arcas parroquiales. Los responsables de los caudales de la Parroquia tenían muy presente todo lo acontecido en años anteriores, tanto con los canteros como con los maestros de arquitectura y escultura. Debían controlar herméticamente los gastos y los pagos, los tiempos y las entregas. Así que se organizó una comisión férrea para dirigir la obra del dorado y estofado del retablo hasta que terminase su ejecución completa, y controlar también durante este tiempo los caudales de la Parroquia a través de las mayordomías. La integraban el cura Don Juan Antonio Mendiluce Echandia, el alcalde Don Juan Bautista Sáenz de Navarrete y Murúa, Don Pedro Jacinto Ibáñez de Medrano, Regidor Perpetuo ,y el escribano local Joseph Ramírez.

IMG_9413Lo primero que hicieron fue una reunión general con todos los parroquianos el 7 de noviembre de 1723 donde acordaron adelantar y aportar dineros para acometer la obra del dorado y estofado de los retablos. Más de noventa personas y familias se comprometieron a ayudar con un total de 13.341’5 reales, un 30’7% del presupuesto final de la obra, hipotecando sus bienes.

(Plafón historiado del Nacimiento.- Obra de Bernardo Elcaraeta.-Foto Pablo Cañas)
Este mismo año de 1724 se sacan unas condiciones técnicas para el dorado de los retablos a cargo de uno de los más prestigiados maestros de la zona, Mathías Martínez de Ollora, quien asumió la acometida por un valor de 49.000 reales de vellón. Mientras se están preparando licencias y documentación para escriturar el contrato, apareció la postura de otros dos maestros en el arte de la policromía, dorado y estofado: Joseph de la Fuente Santa María, natural de Calahorra y Joseph de San Juan, nacido en Torrecilla en Cameros. Estos ajustan con los responsables locales en 42.000 reales el dorado del retablo mayor y los cuatro colaterales, aparte de dorar la reja del coro y los púlpitos. La diferencia era notable en precio y en ampliación del trabajo, en beneficio de las arcas parroquiales; argumento que tuvieron que utilizar en muchas ocasiones, porque el asunto acabó también en los tribunales eclesiásticos. El trabajo en las Audiencias de Logroño y Burgos fue muy activo y corto en el tiempo, declarándose definitivamente que se saque a remate público por si hubiera algún otro maestro dorador que asumiera el trabajo por otra cantidad de dinero. Finalmente en 1726 De La Fuente y San Juan iniciaron los trabajos de dorado, estofado y policromado de los retablos de la Parroquia de Elciego por la cantidad estipulada de 42.000 reales.
El trabajo de dorado, estofado y policromado del retablo es de alta calidad, con esmeradas labores de pincel a través de las tajas en los vestidos de las efigies, representando escenas de su vida . Las vestimentas están ornamentadas con detalles imitando flores, pájaros, rameados, naturaleza, piedras preciosas, pedrería, brocados, damascos , arabescos…. dejándonos un tesoro artístico impagable.
En la actualidad tenemos en la Parroquia
– Un Retablo Mayor realizado por el Maestro Arquitecto Diego de Ichaso con una escultura en su base de Diego Jiménez y doce apóstoles ( más San Andrés en el centro) y cinco plafones historiados de Bernardo de Elcaraeta. El Dorado y Policromado fue realizado por Joseph de la Fuente y Joseph de San Juan
– Dos retablos Colaterales obra de Sebastián de Oyarzábal, con plafones representativos en las bases de Diego Jiménez y con esculturas de Antonio de Elcaraeta y del propio Diego Jiménez. Dorado y policromado de De la Fuente y San Juan
– Un altar posterior también del XVII, con la impronta de Oyarzábal y del taller de Santo Domingo de la Calzada, donde en la actualidad cobija una buena imagen de Santa Ana, un San Lorenzo policromado por los mismos artistas que el Retablo Mayor y un San Roque de la misma época.

1705.- La Cofradía de San Andrés decide dorar la efigie del patrono que preside el Retablo Mayor

San Andres Kofradiak  1705ean dirutza izan zuen eta pratroiaren irudia margoztea erabaki zuen.

29.- San Andrés

(Imagen actual de San Andrés presidiendo el Retablo Mayor.-Fotografía de Pablo Cañas.)

Para el año de 1705 la construcción y el montaje del Retablo Mayor está ya finalizado; excepto el plafón historiado de la Visitación que el autor Bernardo Elcaraeta lo tiene retenido porque la Iglesia de Elciego no le había saldado los dineros pendientes. Elcaraeta, tras su trabajo en los Apóstoles y los plafones historiados del Retablo Mayor de Elciego, pasó a trabajar en el de la Iglesia de Santa María de Viana, donde nos dejó un legado de gran valor artístico. La parroquia de Viana pagó al artista más de lo estipulado y el asunto acabó en los tribunales de la diócesis. Aquí se dictaminó este mismo año de 1705 que la Parroquia de Elciego pagase a la de Viana 6.311 reales en compensación con la demasía ésta había satisfecho al artista. Con estas deudas pendientes y con los requerimientos de los herederos en los tribunales, donde continuó aún un quinquenio más, el retablo estaba sin dorar ni policromar.
La Cofradía de San Andrés, que utilizaba la propia Iglesia para sus reuniones y donde veneraban al Señor San Andrés en la efigie que preside el Retablo Mayor, dispone al comienzo de este año de 1705 de un dinero remanente muy importante: 100 ducados. El 25 de enero se reúnen los hermanos cofrades y deciden que se gasten en dorar el Santo que preside el Retablo y la caja que lo contiene.
A las pocas semanas solicitan licencia al Vicario General para realizar el trabajo y lo ajustan con Francisco Ventura de Olabarrieta, maestro dorador y estofador que en la década anterior había estado dorando y policromando el retablo Mayor de Santa María la Real de Nájera, por la cantidad estipulada de 100 ducados.
Así el 17 de marzo de 1705 escrituran el contrato entre el artista y la Cofradía con el notario local Andrés Ramírez bajo las siguientes condiciones:
“…es condición que el maestro en quien se remató dicha obra ha de correr por su cuenta el limpiar el polvo que tuviere dicho santo y demás ….
…que el dicho Maestro para dorar y estofar todo lo referido después de limpio dicho polvo ha de lavar con agua cola y picar los nudos que tuviere …
… que antes de dorar todo lo dicho el dicho Maestro a he dar cinco manos de yeso muy útil de suerte que no se le tapen sus harpaduras y talla de dicha obra otras cinco de mate y otras cinco de valdellanes (¿) con buenas templas y frescas y sobre ellas se ha de dorar y estofar correferido…
….que los florones de dicha caja se hayan de dorar y estofar con algunas hojas verdes de esmeraldas cobre plata…
…que todo lo restante hasta concluir con la caja y demás que cae sobre el dicho arco es recto los dos florones los demás que se hallan en la cornisa han de ser dorados y estofados y entre uno y otro ha de verde esmeralda….
…que para la paga de dicha obra ha de dar cien ducados de vellón en que ha sido tasada en esta forma los cien reales luego de contar y hasta el cumplimiento de esos seiscientos reales se le han dado conforme fuera trabajando y los cuatrocientos restantes se le han de dar a acabada que sea dicha…
…que el dicho maestro ha de dorar el pendón de la cofradía del señor San Andrés…”

Contrato con el artista
(AHPA 1705 Andrés Ramírez Prot. 8391)

A primeros de junio el trabajo estaba concluido y tal y como era costumbre, y así se estipulaba en los contratos, veedores o tasadores por ambas partes, o uno concertado por las mismas, examinaba los trabajos realizados y emitía su informe. El 4 de junio de 1705 Juan Bautista de Orbe, maestro dorador de Logroño, emitió el siguiente informe:

“Primeramente que la efigie caja y demás correspondiente según las condiciones de la escritura que le ha sido mostrada, ha visto y reconocido dicha obra y dijo según lo visto y reconocido estar ejecutada con arte excepto que los dos florones que están debajo de la peana de dicho santo no corresponde con la verde esmeralda que los otros dos que se halla encima de la caja por no tener igualdad de correspondencia y para que la tenga necesita dicho maestro darle al lado de la Epístola el color que le corresponde al del Evangelio.
Asimismo declaró que por cuanto están convenidas dos pilastras que son las de los lados de afuera de la caja las debe retocar y perfeccionar las hojas que le sirven de capitel
Y cumplido con lo referido dicho Francisco Ventura de Olabarrieta desde luego declara dar por bien y fabricada dicha obra así lo declaro y firmo junto con dicho señor Abad y dicho Ventura de Olabarrieta fe de ello yo el escribano”
Así lo firmaron Juan Bautista de Orbe, Francisco Ventura de Olabarrieta, Pedro Cirueña como Abad y Andrés Ramírez como escribano público.

Firma artistas(AHPA 1705 Andrés Ramírez Prot. 8391)

Veinte años debió estar la imagen del Señor San Andrés dorada y policromada presidiendo un retablo con el colorido natural del nogal, puesto que hasta 1725 no se acometió el dorado y estofado de todo el Retablo Mayor y los colaterales .

EL DORADO DEL RETABLO MAYOR DE LA IGLESIA DE SAN ANDRES DE ELCIEGO (1726-1729)

Erretabloaren edergailua egitea oso lan handia eta garestia izan zen. Hortarako oso arreta egon ziren elizako arduradunek. Herriko biztanleek parte hartu zuten dirua jartzen.

Retablo_PP copia

Las labores de policromía del retablo mayor, junto con los colaterales, por medio del dorado de su traza y el estofado de sus imágenes, fue la cuarta gran obra que acometió la Parroquia de la Iglesia de San Andrés de Elciego.
La primera fue la construcción del propio edificio, iniciada poco antes de la mitad del s. XVI y terminados y rematados sus tejados al cabo de ochenta años. No así los pagos y pleitos con los herederos de los Emasabel, que demandaron dineros pasados ya el siglo desde el inicio de la construcción.
La segunda gran iniciativa fue la construcción del retablo mayor y colaterales para el templo recién construido. Se debía ornamentar el interior y, tal y como dictaban los cánones del momento, se debía hacer por medio de un retablo de madera con hechura e imágenes realizados en los fértiles y reputados talleres de los focos artísticos de Cabredo-Viana y Santo Domingo de la Calzada. La obra se inicia en 1642 con la construcción del relicario de Mateo Fabrizio y continúa con la construcción del retablo a partir 1646, iniciado por Sebastián de Oyarzábal y Pedro Jiménez. Muchos fueron los maestros arquitectos y escultores que fueron pasando por la ejecución de esta obra: Oyarzábal, Pedro Jiménez, Diego Jiménez, Diego de Ichaso, Bernardo de Elcaraeta, … Al ser concebida como una obra ambiciosa, su ejecución no estuvo exenta de numerosos pleitos y demandas por retrasos y aplazamientos en los pagos, que prolongarían su finalización hasta entrado el siglo XVIII.
La tercera estuvo centrada en el Hórreo para poder acoger los frutos de la Primicia. Obra de cantería que se inicia en 1660 y que supuso una buena inversión económica para poder contener el crecimiento de los frutos primiciados y así poder sufragar los cuantiosos gastos parroquia.
Es en este contexto de esplendor económico del XVIII cuando se decide ejecutar las labores de dorado del retablo mayor y de estofado en sus esculturas.
La acometida de este importante proyecto se inicia exactamente un siglo más tarde que la de su construcción: en 1724. Este aplazamiento se debió en gran parte a que , la iluminación de la obra por medio de la policromía, resultaba un proceso con un coste muy elevado que suponía un desembolso importante de dinero para las arcas eclesiales.
Un buen retablo, con una buena traza y una exquisita talla, debía policromarse en consonancia con el mismo. Es en este periodo cuando la ornamentación por medio de técnicas pictóricas, queda relegada (y casi extinta) dando un completo protagonismo a las técnicas de dorado y estofado; que utilizaban el oro para recubrir toda su superficie. Estas técnicas, por su parte, se realizan con materiales muy costosos (como el propio oro y varios de los pigmentos, colas y esmaltes utilizados para fijarlo) y que, dependiendo de la pureza de este material principal y de la calidad de ejecución del trabajo, testimoniaban el poderío económico de la propia iglesia y del municipio.

Suscriptores retablo

A consecuencia de esto debemos señalar como uno de los acontecimientos más significativos en este momento, la aportación de dinero, para la ejecución de esta obra, por parte de los parroquianos y vecinos de la villa. Reunidos el 17 de noviembre de 1723, parroquianos y Administradores de las cuentas parroquiales, decidieron realizar una aportación de dinero a lo largo de tres años. De los documentos oficiales hemos realizado este cuadro con las aportaciones que cada feligrés se comprometió a abonar. También nombraron unos Comisionados poderistas para impulsar la realización de la obra. Fueron el cura y beneficiado Antonio Mendiluce Echeandia , Don Juan Bautista Sáenz de Navarrete y Murúa, Don Pedro Jacinto Ibáñez de Medrano y el propio escribano público del municipio Don Joseph Ramírez.

Don Juan Antonio y Don Domingo Mendiluce y por Don Pedro Mendiluce nuestro hermano 1.500.-
Don Juan Bautista Sáenz Navarrete y Murúa 1.000.-
Don Andrés Martínez de Villarreal 1.500.-
Don Juan Matías San Juan Bonilla 240.-
Don Joseph de la Portilla mí seiscientos reales y otros seiscientos por mi sobrino Joaquín de la Portilla 1.200.-
Don Joseph de Cataran 120.-
Don Manuel Fernández Marmanillo 300.-
Don Pedro Jacinto Ibáñez de Medrano además de dorar por su cuenta el altar de las ánimas 600.-
Don Gaspar Francisco Navarrete Ladrón de Guebara pagados en nueve años 2.200.-
Don Pedro Medrano 240.-
Francisco García de Cripán 60.-
Martín de Aréjola 60.-
Joseph de Arrúbal menor 60.-
Francisco de Leza 60.-
Fernando Cabezón 45.-
Juan Ruiz de Vergara 30.-
Manuel Ramírez 60.-
Sebastián de Medrano 30.-
Don Juan de Navarrete 60.-
Bentosa Sáenz Navarrete 100.-
Don juan de Aguinaga 180.-
Manuel del Valle 15.-
Matías del Valle 15.-
Manuel de Artacho 15.-
Blas de Pombo 15.-
Juan González 15.-
Gabriel de Palacios 30.-
Manuel Sáenz de Santa María 15.-
Don Juan de Vergara Umatigui 30.-
Joseph de Villaverde 15.-
Andrés de Valdelana 30.-
Francisco Fuertes 15.-
Santiago de Posse 30.-
Vicente 60.-
Santiago López 15.-
Joseph de Arrúbal mayor 100.-
Bentura Longrande 7’5.-
Don Ignacio García Olano 200.-
Eduardo de Armentia 15.-
Juan Sáenz de Payueta 7’5.-
Francisco Valdelana 22’5.-
Manuel de Arenzana 15.-
Sebastián de Armentia 120.-
Don Juan Lorenzo San Juan Bonilla 240.-
Vicente López Zorrilla 90.-
Juan de Meyro 15.-
Manuel Ramírez 60.-
Pedro de Isla 2’18.-
Pedro Navarrete 15.-
Diego Pedroso 15.-
Juan de Inés 20.-
Joseph Ramírez 300.-
Joseph Martínez 20.-
TOTAL 11.306’5.-

Estos Comisionados convocan una nueva reunión con los vecinos y personas que no pudieron acudir a la primera Junta el 3 de febrero de 1724; ahí se amplía la aportación del vecindario para la obra
Don Vicente Ruiz de Ubago 1.000.-
Manuel Ibáñez 30.-
Joseph de los Campos 100.-
Diego de Blas 30.-
Joseph García 15.-
Manuela Fernández de Quincoces 7’5.-
Brígida Martínez de Nestares 15.-
Ana Medrano 15.-
María Longrande 15.-
Ana de Platas 30.-
María Martínez Samaniego 4.-
Lázaro González 12.-
Agustín de Arana 6.-
Francisca Payueta 15.-
Manuel de Sierra 10.-
Doña Teresa Mendiluce 30.-
Catalina Montoya 4.-
Lázaro Navarro 3.-
Lucas Sojo 2.-
Tomás Sáenz de Santa María 12.-
Lorenzo Medrano hijo de Martín Medrano, 15.-
Joseph de Zubiaur 12.-
Isabel de Zabaleta 7’5.-
Sebastiana Sotila 15.-
Josepha Martínez 7’5.-
Mateo Sáenz 30.-
Manuel Sáenz 30.-
Lorenzo Medrano hijo de Fernando Medrano 22’5.-
Santiago Vitoriano.- 300.-
Mateo Jiménez 60.-
Agustín López de Leyba.- 30.-
Francisco Villambiste 15.-
Domingo de Ayala 22’5.-
Juan Pérez 22’5.-
Gaspar de Buruaga 15.-
Vicente García 15.-
Bartolomé López de Bérriz 60.-
Total 2.035.-

Un total de 13.341’5 reales que se comprometen en escritura pública en los meses de mayo de 1724, 1725 y 1726, bajo pena de excomunión y costas de la cobranza.
En los cuadros se aprecia la diferencia social de las familias, algo propio en esta época. También llama la atención la ausencia de mujeres en la primera reunión y cómo tomaron parte en este proyecto a través de la segunda convocatoria. Dentro de la generosa lista de personas muy humildes que quisieron aportar sus reales al dorado de los retablos, hay un nutrido grupo de gallegos, o hijos de emigrantes gallegos, que se fueron incorporando al pueblo y que también quisieron tomar parte de esta iniciativa colectiva.

Panel historiado de la Visitación(La Visitación, panel historiado. Fotografía de Pablo Cañas)

Llaman la atención las condiciones que pusieron para el dorado y el estofado de los retablos. Son muy precisas, detalladas y técnicas. Propias de un profesional experto conocedor de la materia. Fueron realizadas por Matías Martínez de Ollora, maestro que se iba a ocupar de su ejecución por 49.000 reales. Posteriormente la obra recayó, debido a la rebaja de su coste (42.000 reales) y por la introducción de mejoras ( cuatro altares secundarios, acheros, reja del coro y púlpito) en el calahorrano José de la Fuente Santa María y en el artista de Torrecilla de Cameros, Joseph de San Juan, ambos maestros doradores y estofadores. Aparte del dinero, recibirán casa para vivir y andamios para poder realizar el trabajo, que deberá estar finalizado para el día de San Andrés de 1729.
“Condiciones para dorar el retablo mayor y dos colaterales de la Iglesia Parroquial de la Villa del Ziego son las siguientes:
1.-Primeramente es condición que después de bien limpio el polvo de el retablo se haya enlenzar y enrrajar todas las rendas que tuviere y asimismo se le ha de dar su mando de aguacola.
2.-Es condición que se le ha de dar las manos y el yeso grueso necesarias, dándole la fortaleza correspondiente a la cola y se haya de desgranar, quitar gotas y rebabas.
3.-Es condición se le ha de dar las manos de mate que requiere y que los lisos queden tersos, disposición del buen dorado, y lo que mira a la escultura, y talla no se le cubra cocadura ,arpraduras, misma cosa que le embarace el yeso para que queda en sí misma perfección y a la escultura lijarla y escofinarla, para que ningún sentido quede cubierta, reparándola con formones aparentes para el caso
4.-Es condición que las manos que duren de bol, haya de ser de llanes y no de otros, porque éste es el más aparente para ello.
5.-Es condición que dichos tres retablos se hayan de dorar todos de alto a bajo sin dejar cosa alguna de lo que pueda apercibir de cualquiera sutio de la Iglesia con oro de buen color y calidad bien bruñido y resanado conforme arte y que no hayan de llevar dichos retablos más estofado que los santos, que se explicarán abajo, y los Capiteles de columnas y pilastras y alguna otra cosa si conviniesen los señores del Cabildo y Villa y fuere del caso, y lo restante de dichos retablos sea de oro limpio.
6.-Es condición que la caja principal del retablo mayor y San Andrés que está dorado se lave y ponga en forma que lo restante del retablo
7.-Es condición que el San Andrés y demás Apóstoles vayan dorados y estofados en la forma siguiente.- Que después de aparejados con el primor que se requiere se harán de dorar, bruñir y estofar, la capa que sea encarnada y en ella se eche un brocado con el primor que se requiere , abra?? De grafio, y echándole en dicho brocado los colores que más le convenga, haciéndolo con el mayor primor y en la orilla que sea sobre el oro limpio hecha de cogollos, acomodando sus tarjetas y en ellas el martirio o martirio de cada santo, y entre los cogollos sus maestros (¿) y bichas donando de esta forma dicha orilla de la capa, o capas del apostolado y en los campos picado de lustre muchas deferencias.
8-Es condición que la túnica de dicho santo se ha de echar un brutesco de cogollos, con aguada y abrir el oro muy menudo según arte y entre los cogollos de dicha aguada, se hayan de echar sus manos(¿), bichas y pájaros y en las orillas su galón de oro, según estilo y trabajo en los aforos se harán las diferencias convenientes de telas de oro graneteándolos con el mayor primor.
Y advierto que las orillas principales sobre el oro limpio y brocados hayan de ser de diferentes colores, y todos finos lo que les explicare abajo y la encarnación que se hiciere haya de ser encarnados tres veces, y la segunda a pulimento y la última a mate, dándole el color que le corresponde a cada santo, con la advertencia que a todos se les ha de poner ojos de cristal y a los demás Apóstoles se les ha de estofar de esta forma, diferenciándolo en todo y lo mismo darlos los colores que les corresponde a cada santo.
9.- Es condición que las historias principales y las que están en el pedrestal principal que son de la pasión que después de dorarlas se han de estofar en las capas, echándoles sus telas y brocados en la misma forma que señalo en San Andrés y demás Apóstoles, con la diferencia de ser menor, y que las orillas no han de ser sobre oro limpio, sino de diferentes campos y abierto el oro, muy menudo, para que no las escalabre, ni quite la perfección a al historia, y las orillas que se hicieren sean con el mismo rigor que las arriba dichas, colocando cada cosa en su lugar y lo mismo en túnicas y aforros, y los campos de dichas historias en la que le correspondiere pintar unas peripecias, países, glorias y otras cosas que requieren dichos campos y abrir el oro de grafio muy menudo de suerte que no quebrante la pintura y en las encarnaciones se hará lo mismo que arriba se dice y lo mismo con el resto de la escultura que está en dicho retablo mayor y ángeles que tiene

Tarja historiada del martirio de San Pedro en la vestimenta de su efigieTarja historiada en la vestimenta de San Juan

(Tarjas historiadas en el ropaje de los Apóstoles.- Fotografías de Pablo Cañas)
10.- Es condición que el Sagrario sea de oro limpio, y en las pilastras se haya de picar de lustre, cogollos, y otras diferencias que requiere el arte.
Lateral del Cristo
Que después de dorado con el rigor que digo arriba se haya de estofar el San Francisco Javier con el mismo rigor que expreso dándole el color que corresponda y asi mismo las historias del pedrestal, limándose a las que tengo señaladas arriba y en el respaldo del santísimo Cristo después de dorado se haya de pintar un Jerusalem, y arriba un pedazo de gloria y al lado San Miguel castigando el pecado, y después abierto de grafío muy menudo, y encarnar todo los manos que tiene dicho retablo en los vuelos y el Sagrario sea de oro limpio, digo sin estofar nada y lacado de lustre muchas diferencias
Colateral de Nuestra Señora
El retablo de Nuestra Señora ha de ser con el mismo rigor que los demás estofando el San Joseph en la misma forma que me refiero y las historias de abajo en la misma forma que las demás, encarnando los manos de los vuelos y la Nuestra Señora que está en medio se ha de estofar con todo cuidado y primor y trono y Angeles y todo según arte.
Es condición que los colores que se han de gastar en estofar han de ser finos, como son carmín de Indias y en las orillas se ha de gastar ultra marino, quita gamba, orchu(¿) y otros colores aparentes que entran en la condición de fina que por ser muchos no se explican y todo ¿?de maestros peritos y dando las fianzas a satisfacción de dicha Iglesia.
Es condición se han de dorar los dos colaterales San Juan y San Sebastián en la forma que los otros tres referidos y así mismo dar y estofar y encarnar la escultura que ellos dos colaterales tienen
Es condición si conviniere el estofar algunos frisos de las cornisas y algunos colgantes de festones en dichos retablos que no puedan por mejora ninguna y se estofan con el arte que requiere y condición que está arriba expresada.”
(AHPA, 1726 Joseph Ramírez, Protocolo 8275)

Cristo de uno de los colaterales (Cristo de uno de los colaterales.- Fotografía de Pablo Cañas)

(Documentación extraída del AHPA 1726 Joseph Ramírez, Protocolo 8275. Fotografías realizadas por Pablo Cañas)

1663 El Escudo del Ayuntamiento de Elciego, obra de Bernardo Elcaraeta

Bernardo Elcaraetak, Gipuzkoan jaioa, Santo Domingo de la Calzadako tallerrean parte hartu zuen. Eltziego erretaulean ari zenean, Udalak herriko armarria egiteko agindu zion.

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A partir de 1642 comenzaron unas décadas de intensa actividad artística en la villa en torno al Retablo de la Iglesia Parroquial. Mateo Fabrizio inicia ese año el relicario, y en 1646 consiguen el  remate de la obra del  Retablo Sebastián de Oyarzábal y Don Pedro Jiménez, quien posteriormente se lo pasa a su sobrino Diego Jiménez. Estos artistas son primeras líneas de los dos focos artísticos que desde finales del XVI y todo el XVII trabajaron en toda la zona: el de Santo Domingo de la Calzada y el de Calcedo-Viana.  Según fueron avanzando los trabajos fueron integrándose otros artistas ,como lo fueron Diego de Ichaso y Bernardo de Elcaraeta

La presencia de estos artífices en la villa promovió que se les encomendara también otros trabajos en el pueblo; como es el retablo de la ermita de la Virgen de la Plaza en 1649 a Sebastián de Oyarzábal o el escudo de armas de la villa para la fachada del nuevo ayuntamiento en 1663 a Bernardo de Elcaraeta.

Bernardo de Elcaraeta, guipuzcoano de nacimiento, del valle de Asteasu, desde muy joven se incorporó al foco artístico de Santo Domingo de la Calzada.  Está considerado como uno de los escultores más prestigiados del siglo XVII  y sus obras están repartidas por distintos edificios religiosos de la zona: Zarratón, Agreda, Vergara, Cartuja de Miraflores, Cellórigo, Santo Domingo de la Calzada, Leza, Salinillas de Buradón,  Labastida, Viana…

Escudo de la Carta de Exención 1583

(1583.-Imagen del escudo que Felipe II concedió a la Villa de Elciego, tomado de la enseña oficial de los Austrias y que de ahí presumiblemente tomarían la traza)

Todo lo que conocemos de este autor está relacionado con esculturas religiosas, realizadas en madera y con finalidad generalmente de estar ubicadas en un retablo. No conocemos un caso parecido a este escudo de Elciego, donde el material para esculpir es la piedra y donde la finalidad ornamental es civil, no religiosa.

Firma Bernardo Elcaraeta

Su dedicación al retablo de Elciego, donde esculpió los doce Apóstoles del retablo y los cinco plafones historiados, durante la década de los sesenta , le permitió realizar este trabajo en piedra para ornamentar el nuevo edificio que se construyó en estos años. Así reza el contrato entre Marcos San Juan, Procurador General de la Villa de Elciego y Bernardo de Elcaraeta, maestro escultor, vecino de la ciudad de Santo Domingo de la Calzada.

1663 Traza

(Traza que se conserva en el AHPA, 1663 Andrés Ramírez Protc 8377)

Elcaraeta se obliga a “ hacer y fabricar conforme arte un escudo de armas Reales en piedra para la dicha villa de Elciego, de talla entera según la traza que para ello está hecha y en poder del presente escribano firmada de mi nombre y de dicho procurador general por todo el mes de noviembre primero viniente de este presente añoy se me han de dar las piedras necesarias para dicho escudo, escodadas y puestas en parte segura que pueda hacer dicha obra en dicha villa y por el dicho escudo me han de dar mil y cincuenta reales de vellón en esta manera: doscientos luego de descontado y doscientos empezando a obrar y otros doscientos en yendo obrado la mitad y fin de pago”…..en la villa de Elciego a 22 de octubre de 1663

Contrato

(Contrato entre el Ayuntamiento y Elcaraeta .-AHPA , 1663 Andrés Ramírez Protc 8377)

1664.- El relicario, obra de Mateo Fabricio

Mateo Fabrizio XVII.mendeko artistarik ospetsuenetako bat zen eta Ziekoko elizarako errelikario bat egin zuen.

(Fotografías de Pablo Cañas)

(Fotografías de Pablo Cañas)

El Retablo Mayor de la Iglesia Parroquial de San Andrés de Elciego, la mayor obra interior de ornamentación del templo, comenzó a realizarse en 1646; a través de un remate o subasta de la construcción del mismo, siguiendo los cánones de la traza presentada. Se hizo en la ciudad de Calahorra, sede del obispado.

Anteriomente a él y en el mismo altar mayor ( en aquellos tiempos se decían los oficios de espalda al público y estaban los altares adosados a los retablos) se mandó realizar un relicario, que posteriormente fue el sagrario del futuro retablo mayor. Un trabajo finalizado en 1644 por uno de los artistas más afamados de la zona: Mateo Fabricio. De ahí que siempre se ha resaltado que las dos imágenes de San Pedro y San Pablo serían posiblemente las dos mejores esculturas de todo el retablo.

9.-San PEdro11.- San Pablo

Erróneamente se ha atribuido ese relicario a un tal “Mateo Bafuero”, artista inexistente en otros trabajos de la zona y que creemos que obedece a un error de lectura.

Mateo Fabricio fue uno de los artistas más destacados de toda la zona a mitad del siglo XVII, y cuando hizo el Relicario de Elciego estaba en el auge de su carrera artística. En algunos documentos le llaman a este ensamblador “el flamenco”, posiblemente por ser descendiente de algún flamenco instalado en Burgos a finales del XVI. Nació a finales del XVI (hacia 1590) posiblemente en Burgos, donde desarrolló su mayor actividad artística.  Realizó los retablos mayores de las iglesias parroquiales de Vivar del Cid (1635) y de Santa María Rivarredonda (1637) Posteriormente pasa a tierras riojanas donde trabaja en el retablo de Lapuebla de Labarca (1638-1648). También se le relaciona con la traza del retablo mayor de San Millán de la Cogolla, donde residía cuando hizo el relicario de Elciego (1644), por el que se le abonó 4.500 reales.firma

En el Archivo de Histórico Provincial de Alava (Archivo de Protocolos) se conserva la carta de pago por este trabajo en el protocolo del notario Martínez Heras de 1644.

1644-08-01  (Protocolo Martínez Heras  nº 7577 )

CARTA DE PAGO A MATEO FABRIZIO

En la Villa del Ciego a primero día del mes de agosto de mil cuatrocientos cuarenta y cuatro años ante mí el escribano público y testigos pareció Mateo de Fabrizio residente en el Convento de San Millán de la Cogolla y estante en esta villa del Ciego (=confesó haber realizado=) de cuyo decoro el mayordomo de la fábrica de la Iglesia parroquial de San Andrés de la Ribera de esta dicha villa cuatro mil quinientos reales los cuales me ha dado y pagado en cuenta de pago por el relicario que he hecho confesó haber hecho y puesto en el altar mayor de la dicha parroquial en conformidad que de mí (¿) ha hecho con la dicha Iglesia Cabildo y justicia de la dicha villa y me obligo por los haber recibido en una cobranza dada por el Mayordomo en Cristóbal Gómez alcalde ordinario de la dicha villa por cuenta de la primicia que el dicho …..debe a la Iglesia de no los volver a pedir ….. y a mi en algún tiempo debiendos y en razón …..pena de no ser deben la hizo en fuerza de ley de pagar las costas y daños intereses y menoscabos que se les siguieren a la fábrica de la dicha iglesia por dicha razón porque se confesó estar pagado con la dicha cantidad en caso que no se ha tasado el dicho relicario en mostrar y dar que lo que me concede en acordar …..que son mil seiscientos reales que acordaron con la dicha iglesia me los ha de hacer recibidos y para que se cumpliere lo dicho doy mi poder a las………conforme a derecho……….

Firmas de Mateo Fabrizio y el escribano.”

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Retablo de la Iglesia en la década de los 50

Retablo de la Iglesia de Elciego en la década de los años 50. Se editó una postal que llevaba el número 9 y es esta reproducción. En relación con la actualidad, puede verse un cierre con verja de hierro en dos posiciones. Una que arranca de las paredes hasta las pilastras de mármol de formas rectangulares y otra verja inferior en el acceso a las escaleras. El altar está adosado al retablo, ya que se decía la misa de espaldas al pueblo. El sagrario adornado con unos visillos blancos. A los lados, sendos altares con efigies de otra época mucho más moderna del Corazón de Jesús y Corazón de María. Todo lo demás, aguantando décadas, lustros y siglos…recogiendo miradas y oraciones de todos nuestra gente y de nuestros antepasados.