1881.- “El Cerro del Espinal” cuento moral de Don Juan María Sáenz de Navarrete Murga

1881.ean argitaratutako liburu honetan, bertso bitartez errezitatzeko gertakariak asmatzen ditu eta baita bere inguruneko errealitateak azaltzeko.

En este tercer y último librito de poesía que conocemos de Don Juan María Sáenz de Navarrete Murga, vemos a un poeta más pleno, más maduro, con más riqueza estilística e imaginativa. Aunque el título y la finalidad sigue siendo un cuento moral, el argumento es todo un montaje para recitar, como si de un auténtico poema dramatúrgico se tratara.

La finalidad es remarcar en los personajes la importancia de los buenos valores y cómo el mal vence al bien en todas las facetas de la vida. Aquí la muerte, el Juicio Final, el pecado y otras obsesiones que empapan las páginas de los otros dos libros, dejan paso a una visión moral de la vida con más detalles cotidianos y hasta una sonrisa jocosa que aparece en varias cuartetas.

“El Cerro del Espinal” es un montículo de la jurisdicción de Elciego, encima del Ebro en la zona de Tronconegro, lugar donde el autor enclava todos los acontecimientos.

Los personajes que aparecen en el relato son los siguientes:

  • Don Rodrigo Mezana, “Señor del Espinal”
  • Clara, sobrina de Rodrigo
  • Angela de Llana, mujer de Rodrigo
  • Fray Andrés, ermitaño y limosnero en la zona
  • Sargento Alduengo
  • Espuro, marido de Juncosa que trabaja para Rodrigo
  • Mujeres en tertulia: Curra, Paca, Chula, Peluda
  • Felicia, ama de casa de Rodrigo
  • Aurora, doncella bella de la casa
  • Juncosa, mujer que recoge a Clara.
  • Don Pedro de Llana, pretendiente de Aurora
  • Don Pedro de Barranco, escribano
  • Ramiro, capitán

Es notable que los nombres de muchos de ellos están tomados de topónimos de Elciego:

  • Señor del Espinal ( Cerro del Espinal)
  • Don Rodrigo Mezana ( La Mezana)
  • Fray Andrés ( Iglesia y Parroquia de San Andrés)
  • Sargento Alduengo ( Valduengo)
  • Espuro ( El Espuro)
  • Don Pedro de Llana y Angela de Llana ( Las Llanas)
  • Don Pedro de Barranco ( Los Barrancos)
  • Juncosa, mujer de Espuro ( La Pajuncosa)

 

Argumento:

Los sucesos están enclavados a inicios del siglo XVIII tras el final de la Guerra de Sucesión, donde cuatro compañeros ( Ramiro como capitán, Rodrigo Mezana como teniente y otros dos soldados) abandonan la milicia y se retiran a la vida civil, prometiéndose volver a encontrarse y mantener la amistad. Posteriormente los dos soldados fallecen.

Rodrigo Mezana se retira a sus posesiones en el Espinal, donde se le conoce como “El Señor del Espinal”. Un hermano suyo fallece dejando una niña a su cargo, de nombre Clara. Al cabo de unos años Rodrigo se casa con Angela de Llana, pero anteriormente había sucedido un episodio que es la trama de la obra. Rodrigo quiso desprenderse de su sobrina y para ello encarga a su cuñado Pedro de Llana deshacerse de ella a cambio de una suma de dinero. Llana le encarga a Espuro que ejecute lo que le ha encomendado Mezana y guarde silencio. Espuro, hombre bueno, tiene remordimientos sobre el devenir de la chiquilla  y la recoge en una casa con el nombre de Aurora.

En la boda de Rodrigo con Ángela de Llana, un trovador canta unas coplas augurando un final triste al acontecimiento que están celebrando. Rodrigo manda a sus servidores revisar lugares y comensales, temeroso e intranquilo por lo que el músico está recitando.

Un ermitaño de nombre Andrés, que recorre la zona pidiendo limosna y brindando ayuda a quien se lo pide, aparece en escena. Un grupo de mujeres cuchichean en la cocina sobre si la niña murió en el Ebro o está viva, que si el señor Juncosa la protegió y que aún anda por la zona,…todo son rumores que circulan por el pueblo.

En la casa de Rodrigo hay dos sirvientas: Felicia, que es ama de casa de Espinal y Aurora, una joven bella a la que le ronda Pedro de Llana, cuñado de Rodrigo.

Rodrigo tiene una conversación con Fray Andrés en el que éste le quiere dar paz interior; pero tendrá que confesarle qué es aquello que tanto le martiriza. Le comenta el Fraile, conocedor en parte de lo sucedido, que el tema de la chiquilla está en la Audiencia y que Juncosa, esposa de Espuro, prestó ya declaración.

Rodrigo le propone a Aurora que sea su pareja de baile en Nochebuena, para lo cual le regalará un hermoso vestido.

Entre las conversaciones se van confesando que Fray Andrés es el capitán Ramiro y que quiere ayudarle a Rodrigo. A Aurora le confiesa Felicia la verdadera identidad de la bella joven: es Clara, la niña que la mujer de Espuro, Juncosa, protegió en el anonimato.

Mientras, en el despacho del notario Barranco, Rodrigo y Pedro Llana tienen discusiones y acaban en un duelo con heridas.

Rodrigo tiene un atentado con unos cazadores y logra huir gracias a su veloz caballo.

El matrimonio pensado entre Pedro Llana y Aurora (Clara) queda postergado tras descubrirse toda la trama de la obra.

https://es.calameo.com/read/0000471197b9fb08f5317

 

 

 

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1880.- POESIAS Y CUENTOS MORALES de Juan María Sáenz de Navarrete

Bigarren liburu honetan, 1880.ean argitaratutako “Poesías y Cuentos Morales”-en Juan María Saenz de NAvarretek egunerokotasuneko gai desberdinak ukitzen ditu, beti ere, ikuspuntu moralista batekin.

Tras la publicación en 1868 de sus “Poesías Morales”, vuelve en 1880 a publicar otro librito de versos titulado “Poesías y Cuentos Morales”. En esta ocasión es la imprenta logroñesa de Federico Sanz quien  saca a la luz este pequeño librito.

En este trabajo vemos a un Sáenz de Navarrete, que sin abandonar los temas religiosos y moralizantes, se introduce en otros más costumbristas y cotidianos, dándoles incluso un formato de cuentos para recitarlos o declamarlos en una tertulia. Encontramos en este librito  un trabajo más elaborado y más rico en detalles literarios y costumbristas de la época.

Comienza con dos poesías, a modo de introducción, una dedicada a “María” y otra a “Jesús Sacramentado”.

¡Oh Madre de mi Dios, Virgen María,

Madre también del pecador que llora

Bajo tu amparo y protección, Señora,

Sale a la luz mi humilde poesía¡

 

En “El Consuelo de la Fe” y “El Porvenir”  deja de utilizar su clásica cuarteta para utilizar versos dodecasílabos. Extiende su pensamiento y su temor hacia el pecado y la muerte a través de un relato extenso, donde añora ese encuentro final con Dios tras el juicio final temeroso.

Retoma la cuarteta en verso menor bajo el título de “La Oración”, donde en ocho apartados traza otros ocho aspectos importantes de la vida del cristiano, como puede ser la meditación:

“La meditación al alma

Es manjar que la sustenta

y en la cual nuestro espíritu

La luz que le guíe encuentra;

Los grandes santos labraron

Sus grandes hechos con ella,

Y sin ella en vano el hombre

Una perfección intenta;

Medita pues cada día

Un rato en la vida eterna

Son las obras que en el mundo

Guían o desvían de ella”

 

Con otras dos poesías sobre “La Prudencia” y “La Verdad” , finaliza este apartado de poesía con temática religiosa.

Bajo el título “ La Rioja Alavesa”, emula un paseo acaballo hasta  la Sierra para desde allí contemplar y ensalzar las virtudes de nuestra zona.  Le acompaña Julián, en su caballo de nombre Obero, al que durante el trayecto le da consejos como éste:

 

Tú, Julián, has de mirar

Lo que en este mundo pasa,

Cada uno oculta en su casa

Lo que conviene callar,

Al llegar a la cima de Herrera contemplan con orgullo su querida tierra, emulando historia y belleza natural “en un Edén convertida”, desde donde se divisa la fuerte villa de Laguardia, los puentes de Lapuebla y Elciego, el tren lindante, la sierra de San Lorenzo al fondo nevada en mayo,…sin olvidar a dos personajes importantes: al buen poeta Samaniego y al diputado Olano.

A su hijo Gerardo el dedica una poesía titulada “El Mar” cuya inmensidad recuerda al lector el lugar donde se han entablado batallas, conquistas y heroicidades.  Continúa con una “Plegaria al Padre” donde juega con las mismas ideas marinas de la poesía anterior y ruega a la Virgen María que le reciba entre sus brazos.

Un nuevo apartado titulado “El Trabajo”  da pie a explayar ideas y consejos sobre éste y otros temas a través de diversos apartados.

Al trabajo; es menester

A todo hombre trabajar,

Pues se le impuso sudar

                                                   El pan que debe comer,

En uno de ellos hace referncia a la Rioja Alavesa, alabando la belleza del país y de su gente tenaz, a la que debe armonizar para el buen futuro el trabajo y el talento.

Trabaja, mortal, trabaja

Para regar ese suelo,

Suplica a la Providencia

Pero pon tu mano al hierro,

 

Continúa haciendo un repaso a los avances de la ciencia y el progreso, pero sin olvidar que todo se consigue con perseverancia y trabajo.

 

Más humilde es mi misión

Pues mi lema es trabajar

Y labrarse un bienestar

Bajo la recta razón.

 

El último apartado va dedicado a su hijo Alvaro, al cumplir sus 25 años, con lo que la ley le concede derechos y le impone leyes.

Un nuevo capítulo titulado “Inés” dedica a narrar las andanzas de Don Lope Cenzano, alférez mayor navarro y su hija Inés, heredera de la casa de los Cenzanos; pero que vive triste por sus amores con don Enrique de Laso, no bien vistos por su padre. Al final éste accede y cambia el ambiente de la casa de los Cenzanos y de la propia Inés. El amado está en el campo de batalla y la amada en el palacio. Así continúan en la distancia hasta la muerte de ambos, cada uno en su lugar, en su distancia.

En el capítulo dedicado a “La Caza”, el autor da muestras de ser un perfecto conocedor de esta afición, encarnado en la figura de Don Juan. Aporta múltiples detalles de la naturaleza y vocabulario muy específico de la cacería, que curiosamente comienza con una oración. Los perros son protagonistas con nombre propio: Perrote, Prieto, Lambegui, Mona, Mameluca, Saladina, Solitaria, Cazalombrices, Tomillo, …en la caza de las liebres. Comida campestre, con comentarios de la caza y de la historia del lugar donde se asentaron….Don Juan, Sánchez y Suárez…relatan los hechos y los sucesos en ese lugar. Un bonito cuento en verso, para recitarlo en momentos de tertulia donde intenta explicar el origen de la actual denominada “Casilla de Cerio”

Ya no existe ermita alguna

Donde llamaban el Cerro

Pero que la hubo contestes

                                                   Lo afirman todos los viejos”….

“Y a lo que antes se decía

Que era la ermita del Cerro

Le designa hoy el país

Con la casilla de Cerio”

 

El capítulo “El Duelo”, con buena estructura y hechura para la declamación, habla de la zona y de su historia, detallándola en el Conde de Valrodrigo y en Don Carlos de Guevara, rivales encarnecidos que acaban en un duelo. Laguardia y Elciego son los dos lugares históricos en donde se relatan estos hechos, terminando la narración de esta manera tan entrañable:

“El San Andrés ya no existe

Sobre sus campos amenos

Célebre por los claretes

De su aromático suelo

Descuella sobre una vega

Con majestad otro pueblo,

Patriarcal en sus costumbres,

En su proceder discreto

Jovial en sus diversiones

En las desgracias sereno,

Incansable en el trabajo

Y apacible por su genio,

Y es el pueblo que describo

La linda villa de Elciego.”

 

 

“Poesías y Cuentos Morales” es un librito de calidad muy superior al anterior, tanto por su elaboración más detallada como por la variedad de ideas y de descripciones. No se centra exclusivamente en el tema religioso, sobre todo de la muerte, el pecado y el juicio final, como lo hizo en su primer trabajo; sino que se introduce en imaginaciones de episodio épicos ocurridos en la zona, en situaciones de recreo como es la danza, en consejos sobre el trabajo, o en canto a la zona riojanoalavesa.

 

Poesías completas en:

https://es.calameo.com/read/000047119a6f1ceb021cb

 

 

 

 

1868 “Poesías Morales” de Juan María Sáenz de Navarrete

Bere emaztearen heriotzaren ondoren, Juan María Saenz de Navarretek bere mina, olerkiaren bidez kanalizatu zuen. Bere lehen liburuan, 1868.ean, “Poesías Morales” tituluarekin argitaratua, heriotza izan zuen gai nagusi.

 

   Juan María Sáenz de Navarrete Murga ( Los Arcos de Navarra 1816- Elciego 1890 ) es el tronco común de todos los Sáenz de Navarrete de nuestra Villa en estos dos últimos siglos.

Era uno de los tres hijos del matrimonio de Juan Bautista Sáenz de Navarrete Izco  (Elciego 1786-1834) y de María del Carmen Murga Zaldúa (Bilbao 1798- Elciego 1855), quienes contrajeron matrimonio en nuestra Villa en 1815.  Fue nieto por vía materna de José María Murga Labarreta, Diputado General de Bizkaia

Tras pasar su infancia en tierras navarras, pronto trasladó su residencia a la casa palacio familiar que en su día construyera Don Gaspar Navarrete Ladrón de Guevara, hermano del arzobispo. Con su matrimonio con María Dolores Ramírez de la Piscina Martínez de Villarreal en 1842 asienta su estancia de casi medio siglo en Elciego, participando activamente en la vida pública, fue Alcalde de nuestra villa en 1846 y 1847; posteriormente llevó una vida sosegada rigiendo su hacienda y centrándose más en sus escritos. Dirigió una de las haciendas más importantes del pueblo, tanto lo heredado por vía de los Sáenz de Navarrete como de los Ramírez de la Piscina Martínez de Villarreal.

Tuvo seis hijos: Leonor, Sofía, Francisco Javier, Gerardo, Alvaro y León, quedando viudo en 1854 tras la muerte de su esposa a la edad de 38 años.Este acontecimiento influyó sobremanera en su vida  personal y social, canalizando parte de sus pensamientos, temores, sentimientos y religión a través de sus poesías y escritos.

“Poesías Morales” es el primer librito que publica a través del Semanario Católico Vasco-Navarro en 1868; periódico fundado dos años antes por el canónigo Vicente Manterola y que defendió la religión católica ante las corrientes laicistas reinantes en la sociedad.

Comienza el librito con una salutación al Sagrado Corazón de Jesús para advertirle al lector que lo que a continuación está escrito es para que piense y medite,

            “pues aunque en rudos cantares,

             son verdades de un cristiano

 

A través de un triduo sobre el pecador arrepentido explaya los temores, miedos y castigos que puede haber tras la muerte en pecado. Angustia que le remueve las entrañas y solicita el amparo del Dios Padre omnipotente a través de tres apartados: meditación, arrepentimiento y buena muerte.

Un Vía Crucis, con sus catorce estaciones, despliega a través de cuartetas, terminando cada una de ellas con una oración y con una letanía que se repite al finalizar cada una de las estaciones:

Dios mío, yo te ofendí,

Me pesa de mi maldad,

Por tu infinita bondad

Misericordia de mi

 

Continúa con unas pequeñas coplillas sobre diversos aspectos de la vida como son la timidez, las flores, el consuelo, la dicha, el consejo, la advertencia, la penitencia, el escrúpulo, la locura y la conformidad. Todas con un pensamiento religioso y moral, como si de un pequeño catecismo se tratara.

En la misma línea divide otro capítulo que titula “Pensamientos varios”. A través de cuartetas sencillas, su herramienta poética,  y con pensamiento básico, moraliza sobre diversos comportamientos religiosos de la vida.

Desarrolla en octavas ( dos cuartetas) un “Septenario” sobre las siete festividades de la Virgen María ( la Concepción, la Natividad, la Presentación, la Anunciación, la Visitación, la Purificación y la Asunción). En la primera cuarteta hace referencia al acontecimiento mariano y en la segunda prima la oración y petición. Los siete trazos tienen un final en forma de oración con la siguiente copla:

“Virgen santa, desde hoy día

Me amparo bajo tu amor,

No deseches, Madre mía.,

A un contrito pecador.”

 

En una poesía a la Virgen de la Plaza, con anotación al margen del 8 de septiembre, explaya sus sentimientos más profundos de poeta postrado a los pies de su patrona.

 

“Oyendo tu hermoso nombre

Nacen los hijos de Elciego,

Mamando lo oyen de niños

Y conforme van creciendo.”

 

El tono de estas cuartetas es más festivo, más propio de un día tan señalado, resaltando continuamente el fervor mariano del pueblo a su Patrona y la protección que ésta ejerce a todos los hijos del pueblo.

Sé pues, Virgen de la Plaza,

Favorable a los de Elciego

Cuando contritos te pidan

En sus inocentes ruegos;

Y vosotros, que tenéis

Tal tesoro en vuestro pueblo,

Festejad siempre a esta imagen

Con fervoroso respeto,

Que la Virgen de la Plaza

Dará, sí, a los de Elciego

Cuanto contritos le pidan

En sus inocentes ruegos.”

 

Continúa el folleto con un “Trisagio” al estilo de oración comunitaria como el Vía Crucis o el Septenario. Después de cada coplilla repite la oración siguiente:

 

“Tú eres el Dios sacrosanto

      Que Arcángeles, Querubines,

      Ángeles y Serafines,

      Dicen Santo, Santo, Santo”

   En la poesía “En la tumba de Dolores” explaya todo el dolor que le causó el arrebato de la vida de su esposa. Desde entonces todo cambió, desde la propia naturaleza hasta la propia vida del poeta; realidad que el autor acata con religiosa resignación.

Continúa con dos poesías a sus dos hijas: Leonor y Sofía, donde les alaba la belleza de la juventud; pero que algún día se marchitará, por lo que hay que tener siempre presente los verdaderos valores de la vida.

Finaliza este cuaderno de coplas con una extensa dedicada a su amigo de infancia en Los Arcos de Navarra: Manuel Marcelino Arcaya, recordando momentos vividos y rincones recorridos juntos en aquellos años.

  Las coplas moralizantes de Sáenz de Navarrete son sencillas en su construcción y con pensamiento profundo en su lectura; notándose una diferenciación entre las temáticas religiosas y las cotidianas de la vida. Las primeras son tremendistas, con un peso dramático de la culpa y el pecado,…solicitando siempre el arrepentimiento y el perdón divino para poder obtener así la vida eterna. Las que no son de temática religiosa, aunque siempre pone pinceladas de ella, son más juguetonas en el pensamiento, en la expresión y aporta detalles costumbristas.

Para los vecinos de la Villa las poesías de Juan María Sáenz de Navarrete son una reliquia interesante de la vida religiosa y social de nuestra gente en la segunda mitad del siglo XIX.

 

http://www.liburuklik.euskadi.eus/handle/10771/26305

https://www.calameo.com/read/00004711993b36411e706

 

 

 

1868 Poesía a la Virgen de la Plaza, por Juan María Sáenz de Navarrete

Juan María Saenz de Navarrete Murga, azken bi mendeetako Saenz de Navarretetarren hiribildu honetako amankomuneko enborra da. Utzitako dokumentuen artean, “Enparantzako Ama Birjinarentzako” olerkia zaharrenetariko bat da.

   Juan María Sáenz de Navarrete Murga ( Los Arcos de Navarra 1816- Elciego 1890 ) es el tronco común de todos los Sáenz de Navarrete de nuestra villa en estos dos últimos siglos. Era uno de los tres hijos del matrimonio de Juan Bautista Sáenz de Navarrete Izco  (Elciego 1786-1834) y de María del Carmen Murga Zaldúa (Bilbao 1798- Elciego 1855), quienes contrajeron matrimonio en Elciego en 1815. Fue Alcalde de nuestra villa en 1846 y 1847.

Reunió en torno a él la herencia de sus dos hermanos, ya que fue el único que tenía descendencia a través de sus hijos Leonor, Sofía, Francisco Javier, Gerardo, Alvaro y León. A la generosa herencia de su familia unió la parte que le correspondió por su matrimonio en 1842 con María de los Dolores Ramírez de la Piscina Martínez de Villarreal, teniendo una de las haciendas más importantes de la villa en la segunda mitad del XIX.

A pesar de tener numerosas tierras, rebaños, censos, posesiones en distintos lugares…no tomó parte en la modernización del vino riojano en la década de 1860. La temprana muerte de su esposa a los 38 años y dejándole al cargo de sus seis hijos, le sumió en una obsesión con el reparto de los bienes familiares, la religión y la muerte; temas que canalizó en la construcción de versos y escritos.

Conservamos de él tres libritos de dificultosa lectura y con unos temas muy obsesionados con la religión y la muerte..

  • Poesías Morales (publicado en 1868 en la imprenta vitoriana de El Semanario Católico Vasco-Navarro)
  • El Cerro del Espinal, cuento moral ( impreso en 1881 en Logroño en la imprenta de Federico Sanz)
  • Meditación Cristiana ( impreso en Logroño en 1888 en la Imprenta de Merino)

Descendiente de él fue Teodoro González Sáenz de Navarrete, quien siempre tuvo presente a su antepasado en sus poesías y en su pensamiento.

En la autoría de los libros figuraba como Juan María Navarrete. Un mandato del Provisor de la Diócesis de Vitoria con fecha 27-08-1883 indica que el apellido a utilizar es Sáenz de Navarrete

 

 

 

 

No bien la brillante aurora

Con sus albores de fuego

Los chapiteles colora

De los torreones de Elciego,

Cuando se oye la sonora

Campana que llama al ruego

En el día que festejan

Los habitantes de Elciego

A la Vírgen de la Plaza

Sus delicias y consuelo;

La alegría entra en las casa,

Todo entonces es movimiento

Pues para su vecindario

Es un día de contento;

Parece que suspendidas

Quedan sus penas un tiempo,

Parece que el regocijo

Se ha infundido en todos ellos;

¿Quién habitó estas orillas

Que a esta Vírgen en sus duelos

No la llamó? ¿quién rogara

Sin hallar su valimento?

Bella imagen de la Plaza

La protectora de Elciego

Que la gran Madre de Dios

Recuerdas en este pueblo,

Para sus vecinos tú eres

El más poderoso esfuerzo

El alma de sus empresas

El corazón de sus hechos;

De ti esperan, Vírgen santa,

Para sus males remedio

Para su aflicción amparo

Para sus penas consuelo;

Oyendo tu hermoso nombre

Nacen los hijos de Elciego,

Mamando lo oyen de niños

Y conforme van creciendo,

Bella imagen de la Plaza,

Tú te imprimes en sus pechos;

Tú tienes su corazón

Tú mandas sus pensamientos,

Tu nombre amoroso invocan

Al verse en cualquiera riesgo,

Y tu nombre necesitan

Cual si fuera un alimento;

A porfía se disputan,

El servirte todos ellos.

Parece que se delira

Al tener de ti un recuerdo,

Y sufrirán privaciones

Por presentarte un obsequio

Hasta el más pobre, Señora,

De albacas florece un tiesto:

Tu imagen es, Vírgen santa,

Sus glorias y su embeleso,

Su alegría animación,

Gozo, delicias, contento,

Sé pues, Vírgen de la Plaza,

Favorable a los de Elciego

Cuando contritos te pidan

En sus inocentes ruegos;

Y vosotros, que tenéis

Tal tesoro en vuestro pueblo,

Festejad siempre a esta imagen

Con fervoroso respeto:

Que la Virgen de la Plaza

Dará, sí, a los de Elciego

Cuanto contritos le pidan

En sus inocentes ruegos.

Juan María Sáenz de Navarrete Murga

POESIA POPULAR de Teodoro González Sáenz de Navarrete

TEODORO GONZALEZ SÁENZ DE NAVARRETE

Nacido en Elciego el 26 de marzo de 1922, durante toda su vida tuvo a la poesía como una compañera de viaje. Biznieto de otro poeta local, Don Juan María Sáenz de Navarrete Murga, tuvo siempre presente a su predecesor;  e intentó proseguir la huella de aquél excéntrico personaje, terrateniente y disfrutador de uno de los mayores patrimonios de finales del XIX en Elciego. Una pequeña estrofa escrita de su puño y letra cuando tenía 15 años, en un pequeño libro de poesías de su bisabuelo Juan María, manifiesta claramente la intención de recoger el testigo poético de su predecesor.

Como no puedo estar quieto

voy a quitarme el velo

aquí escribió mi bisabuelo

la inspiración hereda el nieto

 

Casi todos los días

de mis abuelos me acuerdo

y aquí las poesías

sirven de grandes recuerdos”

                Teodoro González fue un hombre sencillo, campechano, ilusionador e ilusionado con la vida local. Su formación básica, mezclada con brotes de ingenio y sentimientos, proporcionan una poesía básica, muy sencilla y juguetona, reflejada generalmente en cuartetas de pareados.

Teodoro González asumió a lo largo de su vida ese papel de ser “el poeta del pueblo”. Y así fue desgranando cuartetas con esquemas e ideas muy repetidas sobre los distintos aconteceres de la vida cotidiana de Elciego. La edición anual del Programa de Fiestas de Septiembre fue un recogedor histórico de las distintas poesías de Teodoro. Vivió ilusionado el Programa de Fiestas y tuvo un compromiso personal con él, plasmando las ideas básicas de la fiesta: alegría, hermandad, vino, bodega, Virgen de la Plaza, autoridades, bares, personajes,…Para nosotros es como un pequeño cronista local, poético , que ha dejado en su obra el sentir de la vida popular en toda la segunda mitad del siglo XX en Elciego.

Hemos intentado recoger toda la obra poética de Teodoro González y cobijarla en este trabajo, al que le iremos añadiendo aquellos versos que de una u otra manera lleguen a nuestras manos. Hemos clasificado todas las poesías en dos grandes temas: uno sería todo lo referente a Elciego ( la Virgen de la Plaza, Fiestas, Alcalde, Bares, Vino, Bodegas, músicos, gaiteros…)y otro de temas más específicos: fábulas, poesías para recitar, familia, amor, acontecimientos festivos, pensamientos, cosas de la vida, las estaciones y varios.  Los dos bloques están muy marcados y diferenciados. En el primero aparece el personaje cronista, donde pone su visión del momento y del acontecimiento, pero con esquemas e ideas muy repetidas. En el segundo bloque aparece más el poeta, la persona que plasma sentimiento en los versos y refleja un visión más allá que la de sus llamativas lentes.

En 1980 un grupo de jóvenes, ilusionados y con muchas ganas de trabajar por la cultura de Elciego, formamos una asociación llamada Gure Lur. Una de las actividades que hicimos y ahí quedó para la posterioridad fue recoger, imprimir con los medios que disponíamos y divulgar parte de la obra de Teodoro. Una placa en recuerdo de aquello siempre colocóTeodoro en lugar bien visible.

La Virgen de la Plaza fue el tema más alabado y rezado con poesía por Teodoro. Una devoción que siempre reflejó en programas de fiesta y en cualquier momento .  Cuando en 1976 tuvo que ir a la clínica Barraquer de Barcelona para tratar su galopante miopía, escribió esta oración sencilla y sentida en el reverso de la postal con la imagen virginal:

“Hoy Virgen de la Plaza

Hoy te llevo a Barraquer

Y te pido con confianza

Que mis ojos puedan ver

 

Eres la madre de Elciego

Yo te tengo devoción

No permitas esté ciego

Tú eres la solución”

Con este pequeño trabajo recopilatorio quisiera dejar aquí mi grano de arena como recuerdo cariñoso a Teodoro, “el poeta”. Persona amable y sencilla que siempre se preocupó  que el del pueblo y el forastero compartieran ideas de fiesta, amistad, vino, unión,… y cronista local en verso de medio siglo duro y difícil para nuestra gente.

Jesús Fernández Ibáñez

OBRA COMPLETA DE LAS POESIAS DE TEODORO

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