El Conde de Elciego

Gure herriak duen berezitasunetariko bat, Konde izaerarekin erlazio zuzena duela da, izan ere, Carlos V.a Errege Karlistak, José Uranga ejerzitoko Kapitain Orokorrari titulu hau xedatu zion, hain zuzen ere “Eltziegoko Kondea” izenekoa. Honela, herri hau, ezaugarri berdina duten beste herri batzuekin lotu genezake; hauen artean, Mutriku, Agurain edo Tolosa aurkitzen direlarik.

 

 

¿Quién era José Uranga?

José Ignacio Uranga Azcune nació en Azpeitia el 7 de octubre de 1788. Al igual que muchos coetáneos suyos, vivió los avatares de la invasión francesa y concibió el ejército como un futuro prometedor a su carrera profesional. Así se alistó en Oviedo en octubre de 1809 en la guardia del general Nicolás May. Al año siguiente pasó al regimiento de Ibernia, donde tuvo que retirarse a tierras gallegas con motivo de la entrada del ejército francés en Asturias, a las órdenes del general Renovales.

En noviembre de 1811 estuvo a las órdenes del general Mendizábal por sus tierras guipuzcoanas.  Alistado en el primer batallón de voluntarios de Guipúzcoa, alcanzó en 1813 el grado de subteniente.  Su participación en la guerra con los franceses fue muy activa, siendo condecorado con la cruz de la batalla de San Marcial en 1815. Al poco tiempo se retira transitoriamente de la actividad militar con el mismo grado de subteniente de Milicias urbanas.

En estos años contrajo matrimonio con Josefa Antonia de Aguirre, natural de Elgueta. Matrimonio que se celebró en Salvatierra el 26 de junio de 1818. Es precisamente en esta villa alavesa donde el 19 de abril de 1821 Uranga se pronuncia contra el Gobierno constitucional surgido en Cádiz contra el monarca Fernando VII; creando una división de dos batallones y un escuadrón con los que sostuvo el enfrentamiento en la provincia alavesa. Su actividad fue tan reseñable que su ascenso en la carrera militar fue meteórico. Le nombran teniente, capitán y teniente coronel en 1822, tomando el empleo de coronel el 3 de febrero de 1823. Son los años del llamado “Trienio Liberal”.  Sus servicios fueron reconocidos con la cruz de fidelidad de primera clase, teniendo la comandancia de la provincia alavesa como destino y responsabilidad hasta el comienzo de la década de 1830; años en los que se comienzan a manifestar los choques militares de las distintas tendencias ideológicas. La Diputación alavesa le confió el mando de sus tropas nombrándole brigadier en 1831 y condecorándole con la cruz de primera clase de San Fernando.

Pero el gran cambio en la vida militar de Uranga viene a raíz del conflicto bélico suscitado entre dos conceptos de sociedad, dos estilos de vida, dos ideologías enfrentadas tras la muerte de Fernando VII en 1833. Su opción por aupar al trono a Carlos María Isidro ( Carlos V), hermano del monarca oficial fallecido, le lleva a proclamarlo el 7 de octubre de 1833, poniéndose al mando de cinco batallones de voluntarios alaveses. Organiza las fuerzas absolutistas en Álava y es nombrado presidente y encargado de la comandancia general de la Provincia.  Con orgullo admite que “el soldado alavés era el mejor disciplinado y entretenido”.

A finales de ese mismo año es la persona de confianza de pretendiente Don Carlos V,  quien le nombra Mariscal de campo.  Don Carlos siempre tuvo en Uranga a ese militar fiel y a esa persona en la que confiaba sus planes y proyectos. En los escritos se le destaca  “por su respetuosa obediencia y fidelidad, unidas a una fe religiosa sin límites, que era la más apreciable cualidad que podía tener para ser considerado por Don Carlos”.

Son los años de su relación muy directa con el general Zumalacárregui, que estaba al frente del ejército carlista en Navarra y de él dependía el alavés. Se ha escrito en muchas crónicas sobre las diferencias entre ambos mandos; algo que Uranga siempre negó y prueba de ello era la mutua ayuda de tropas, envío de material de guerra, organización de acciones, etc… que hubo entre ambos militares. En uno de los escritos llega a decir que “Zumalacárregui era el hombre que nuestra causa necesitaba”

Tras la muerte de Zumalacárregui, Don Carlos quiso organizar el ejército de la zona vasco navarra en un único mando, designando a Uranga en 1837 Teniente General al mando de la capitanía general de Navarra y Provincias Vascongadas. Es una época de gran actividad militar puesto que el conflicto entre los ejércitos carlistas e isabelinos estaba en pleno auge. Son reseñables sus acciones militares de la toma de Lerín, Peñacerrada, Zambrana, batalla de Andoáin, toma del Perdón,….y sus incursiones por  toda la margen izquierda del Ebro. Este río era una frontera natural importante para la contención de tropas y el cruzarlo suponía un ingrediente anímico a los ejércitos como prueba de su pericia y estrategia. Así a finales de agosto de este año de 1837 cruzan el Ebro “sobre el vado del olivo de Guicio”, batiendo el 1 de septiembre en Cenicero al batallón del Regimiento de Extremadura “causándole 47 prisioneros, entre ellos varios urbanos, muchos heridos y muertos, regresando la misma tarde trayendo consigo 200 carneros y sobre 40 vacas y varios fusiles”. Así lo refleja en su Diario de Guerra entre 1834 y 1838. En este legado documental no hace ninguna referencia concreta a Elciego, teniendo varias páginas dedicadas a los movimientos de las tropas por la zona. No hay que olvidar que las plazas de Laguardia y San Vicente de la Sosierra de Navarra eran dos fortificaciones añoradas por los ejércitos y que en Peñacerrada y tras la Sierra de Cantabria y Codés estaban los cuarteles generales de los ejércitos Carlistas.

La llamada Primera Guerra Carlista toma en nuestra zona un rumbo distinto tras el Convenio de Oñate y el Abrazo de Vergara en agosto de 1839 entre Espartero y el general Maroto. Fruto de estas negociaciones el pretendiente Don Carlos, junto con su hombre de confianza Uranga, cruzan la frontera en 1839 al no estar conforme con lo firmado en lo que ellos llamaron “La Traición de Vergara”.

En tierras francesas permaneció casi diez años hasta que acogiéndose al Decreto de abril de 1848 de Isabel II, regresa a Vitoria; manteniéndole el mismo empleo de Teniente General .  En la capital alavesa disfrutó aún de más de dos décadas de vida retirada y dedicada a su gente, donde falleció el 17 de diciembre de 1870 a los 82 años.

 

Título de “Conde de Elciego”

Ya hemos comentado la estrecha relación y la confianza que el pretendiente Don Carlos tenía en Uranga. Como agradecimiento a su fidelidad y a sus servicios, el 26 de agosto de 1840, en su exilio de Bourges, le honró con el título hereditario de “Conde de Elciego”.

La pregunta que nos hacemos no es la concesión de un título de conde a uno de sus hombres de máxima confianza y que tantos servicios le había prestado, sino por qué precisamente ese título de conde llevaba añadido el de Elciego. Es de suponer que al pretendiente al trono, Carlos V, ese pequeño pueblo riojano alavés, le podría llegar a sonar y ubicar; pero poco más. Alguien de su entorno, o el propio Uranga, le sugeriría utilizar el nombre de Elciego para ese nuevo título de Conde.

Elciego era uno de los pueblos “comprendidos dentro de la línea donde están sitas las Aduanas para Castilla” por lo que en esos años de conflicto bélico se extremaron precauciones y responsabilidades en las autoridades civiles y militares que tenían a su cargo la custodia de ls tropas y la vigilancia de las plazas conquistadas.

Es posible que Uranga transitara por nuestro pueblo  durante su actividad en la Rioja Alavesa; e incluso que se hospedara en nuestra villa durante esta actividad en la zona como un  lugar estratégico y no en primera línea de fuego (lugar seguro). Ya hemos comentado que en su Diario de Guerra no hay ninguna referencia concreta a Elciego en sus movimientos de tropas por la zona; por lo que la duda del nombre del título que le otorgó el pretendiente Carlos V se nos hace aún mayor.

En 1832-1834 era alcalde de Elciego Juan Ruiz de Ubago, último tenedor del Mayorazgo de los Ruiz de Ubago y persona con alto nivel económico, social y cultural. Podría ser un buen embajador local ante los mandos de las tropas que se movían por la zona. En los años 1837 y 1838 la alternancia en la Alcaldía entre Joaquín María Martínez de Villarreal y Vicente Medrano se da en más de una ocasión; dependiendo de qué bando dominara en la zona. Pero estos datos tampoco nos dan luz sobre esta cuestión. Hasta se podría pensar que en estos años residían desde hace tiempo en Elciego las hermanas Hurtado de Amézaga, hermanas del Marqués de Riscal. Seguramente las familias Uranga y Hurtado de Amézaga  podrían tener lazos de amistad en una población tan pequeña como era en aquellos años Vitoria. Pero esta argumentación tampoco nos proporciona claridad en la respuesta.

No sabríamos responder el por qué a la pregunta. Pero sí llama la atención que un título de “Conde de Elciego”  se le diera a un personaje tan importante.  Algún tipo de relación tuvo con nuestro pueblo, directa o a través de alguna otra persona, que hoy en día no le sabemos dar explicación.

Solicitud del título entre sus descendientes.

Nieto del “Conde de Elciego” fue Pablo Uranga Díaz de Arcaya, nacido en Vitoria en 1861 y que convivió durante su infancia y adolescencia con su abuelo; quien le contaría sus andanzas y aventuras a lo largo de su dilatada vida.

Este famoso pintor  estudió en su ciudad natal y en la Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid. Se trasladó a París donde tuvo una intensa actividad artística regresando posteriormente al País Vasco. Alumno de Durrío compartió amistad y actividad Zuloaga, Rusiñol y otros artistas coetáneos.

Los hijos de este artista y biznietos del Conde de Elciego, Pablo y María Uranga Lejarreta, tramitaron y protocolizaron en 1950 la autorización para la utilización del título dado a su antepasado “ para él y sus descendientes” en la Notaría vitoriana de Manuel Lejarreta Salterain. Documentación detallada que en la actualidad se conserva en el Archivo Provincial.

 

1874 La última reconstrucción del Puente del Ebro de Elciego

Asko kostatu zait lan hau amaitzea; bainan merezi izan du. Hor geratzen da dokumentazio zehatza eta oso gutxi ezaguna.

  Dos puentes se hicieron sobre el río Ebro, uno en la década de 1860 y otro en siguiente década tras llevarselo la riada el 12 de enero de 1871. Dos puentes pagados a medias entre Diputación y el Ayuntamiento de Elciego que dejaron las arcas locales vaciadas; pero que proporcionaron al pueblo y a la zona un nuevo mercado a los vinos a través del ferrocarril.

Una guerra civil entre llamados carlistas y liberales truncó con la voladura de un arco del puente a cargo del Ejército del Norte, todas las esperanzas e ilusiones de la población de Elciego un 1 de diciembre de 1873.

La reconstrucción del puente, la gran obra civil de la segunda mitad del XIX, fue un nuevo esfuerzo titánico de nuestros antepasados, nuestras autoridades y de una persona siempre querida y a veces olvidada: Ricardo Bellsolá Bayo.

Dejamos aquí una crónica de los acontecimientos y un trabajo minucioso para enriquecer el patrimonio histórico de nuestro pueblo.

http://www.calameo.com/read/00004711944b95589c079

//v.calameo.com/?bkcode=00004711944b95589c079

 

https://www.slideshare.net/elciegohistorico/slideshelf

LA ULTIMA RECONSTRUCCION DEL PUENTE SOBRE EL RIO EBRO EN

ELCIEGO  (1874-1875)

Jesús Fernández Ibáñez

1.- Introducción

Al comienzo de la década de 1860 la construcción de un puente  que comunicara con la reciente construida red ferroviaria,  estuvo muy presente en nuestras autoridades locales. Tener comunicación con esa vía, suponía un gran paso para la comercialización de los vinos. Por eso el interés de que la propia vía Castejón-Bilbao pudiera tener su trazado por el sur de Alava, estuvo presente en las autoridades provinciales .Cuando se conoció definitivamente el trazado y supieron con certeza de que en Cenicero se iba a construir una estación, la idea de construir un puente sobre el río Ebro se convirtió ya en una necesidad. El Ayuntamiento de Elciego se puso en contacto con Diputación y el Arquitecto Provincial Pantaleón Iradier, y se diseñó un puente que salió a remate en enero de 1863 por 762.900 reales.  La construcción fue financiada a partes iguales por el Ayuntamiento de Elciego y la Diputación alavesa, teniendo un coste total de 223.793 reales y 24 céntimos – Tras varios meses de retrasos en pagos y otras dificultades, se inauguró el 8 de julio de 1867. Lee el resto de esta entrada »

1874.- Puente de Elciego

Imagen

Bigarren Karlista Gudatan Ebroko zubiako  bigarren arkua soldaduek lehertu zuten. Horren ondorioz zubiko zati bat jausi zen.

En la Segunda Guerra Carlista las tropas que estaban en la parte castellana del Ebro volaron un arco para inutilizar el puente. Ocurrió en 1873;  al año siguiente, con el arco debilitado, se produjo un derrumbe mayor. Con la inutilización del puente, las tropas tendieron un puente de pontones para poder cruzar el río Ebro

Este grabado de la Ilustración Española y Americana que nos han regalado, es una estupenda aportación a nuestro patrimonio histórico y cultural .El pie de página no deja de ser curioso: ” Puente de pontones tendido sobre el Ebro por los ingenieros, junto al puente cortado de Cenicero, para el regreso del ejército a Logroño (ancho del río 80 m)”

Llama la atención en este comentario el atribuir la titularidad del puente a Cenicero, cuando fue el Ayuntamiento de Elciego, junto con la Diputación de Alava los que sufragaron los gastos; aparte del adelanto del dinero de la expropiación de los terrenos hasta la estación del ferrocarril de Cenicero.

https://elciegohistorico.wordpress.com/category/puente-del-ebro/

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