La primera etiqueta del vino riojano.- 1866

1866 urtean Arabako Diputazioaren mempe eta Jean Pineauren zuzendaritzapean sortu zen lehenengo etiketa. Oso irudi historikoa eta garrantzi handikoa izan zen eta gaur egunean kontutan izateko ere bai.Etiqueta

Esta es la primera etiqueta “oficial” que se utilizó para un vino riojano. La creó la propia Diputación Foral de Alava para garantizar los vinos elaborados en la experiencia de la modernización de los vinos de Rioja Alavesa, bajo la dirección de Jean Pineau.
La experiencia se inició en las vendimias de 1862 y terminó en 1868. Participaron varios cosecheros “ del País de los Viñedos de Alava llamado Rioja Alavesa”, como se le denominó en el propio contrato que el Diputado General Ramón Ortiz de Zárate hizo con Pineau en Julio de 1862. La etiqueta en sí está llena de detalles que explican el éxito de esa experiencia de 6 años que supuso el inicio de la modernización del vino riojano. 1862 Gortázar
Se utilizó por primera vez en 1866 para ofrecer a un selecto número de personas unas otellas de muestra para darles a conocer las bondades del nuevo vino, más fino y elaborado según el método del Medoc. Las primeras botellas fueron de una selección de vinos de 1862, los primeros elaborados en el proyecto, y que tenían unas etiquetas en el cuello indicando la inicial del cosechero. Si eran de Olano, de Samaniego, o de Gortázar, de Laguardia.

1862 Olano

El Diputado General Egaña escribió una carta con fecha del 19 de abril de 1866 a los participantes en proyecto indicándoles las normas para el uso de la etiqueta.

 

“A los Sres:
– Don Manuel de Gortázar…………..Bilbao
– Don Pedro de Olano………………….Samaniego
– Don Francisco Paternina………..…Labastida
– Don Galo Poves……………………….Labastida
– D. Francisco de Paula Rivas………Villabuena
– D. Canuto Balanzategui……….…..Elciego
– Sr. Marqués de Riscal………..….….Elciego
– D. Bernardo Domingo……………..Laguardia
Vitoria 19 de Abril de 1866
Vivamente interesada esta Diputación general en que los vinos de fabricación Medoc de la Rioja Alavesan consigan en el mercado nacional y extranjero la justa estimación que por sus buenas cualidades merecen, considera de la mayor sin importancia, que los productos bien elaborados y cuidados con el debido esmero, se expendan con la etiqueta oficial que la Provincia ha adoptado al efecto a fin de que no puedan confundirse con productos de medianas condiciones, que se entregan a la especulación antes del tiempo conveniente.
No se ocultará al claro talento de Vd que un sentimiento patriótico de desinterés en obsequio del crédito de la nueva producción, recomienda gran prudencia en los primeros pasos destinados a fijar la base del porvenir de la Rioja; y que por lo tanto sería de desear que sólo los vinos completamente satisfactorios se vendieran con el nombre de “Medoc Alavés”
Imposibilitada como se encuentra esta Diputación de imponer a nadie obligaciones de pura conveniencia general, ha tenido que valerse del medio indirecto de adoptar una etiqueta que garantice la buena calidad de los productos que la lleven, dictando para su uso con fecha 11 del actual la providencia siguiente:

carta
Vitoria 11 de Abril de 1866
Con el objeto de impedir que se haga un uso indebido de la etiqueta que ha adoptado la Provincia para sus vinos de fabricación Medoc examinados y aprobados por la Comisión delegada al efecto; y a fin de poder perseguir en Justicia a los que no llenen las formalidades prescritas, como falsificadores de una marca que nadie tiene derecho a emplear sin la competente autorización, esta Diputación General viene en resolver lo siguiente:
1º.- La Comisión de examen guardará dos botellas de cada uno de los vinos que obtengan la facultad de poder expenderse con la etiqueta oficial
2º.- Si el examen se refiriese a vinos de diferentes años o distintos de uno mismo se guardarán dos botellas de cada clase.
3º.- Estas botellas se lacrarán y sellarán en presencia de los interesados poniéndose en la etiqueta y consignándose en Acta la cantidad de vino de su clase que el cosechero queda facultado para vender, con la fecha del día en que se hace el exámen.
4º.- Todas las botellas de vino recogidas con las formalidades indicadas quedarán almacenadas, bajo la vigilancia y responsabilidad del maestro de cueva Mr. Pineau.
Comuníquese esta providencia para su ejecución cumplimiento y responsabilidad en la parte que respectivamente les corresponde al Director de la Graja Modelo Don Eugenio de Garagarza y al citado maestro de cueva Mr. Pineau
Y siendo Vd uno de los cosecheros Riojanos que con más recomendable celo coadyuva en estos trabajos los esfuerzos de la Provincia, la Diputación espera que y hasta que sean bien convencidos en el comercio los nuevos vinos, ha de prestarse a la adopción de la etiqueta oficial de que remite a Vd adjunto una muestra, en la venta de aquellos que por sus buenas cualidades lo merezcan, reclamando al efecto la autorización de la misma Diputación en los términos que queda dispuesto por la circular del 6 del actual que oportunamente se comunicó a Vd.”

Egaña

(Archivo Provincial del Territorio Histórico de Alava, Caja 120 nº 19)

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DANIEL GOMEZ MEDRANO – Tonelero

Arabako Errioxara etorri zenean Jean Pineauk beste esku langintza berri bat ekarri zuen. Geroago Eltziegon garatu zen ofizio berri hau.

1920 Riscal

 

(Taller de tonelería de la Bodega del Marqués de Riscal. aprox 1920)

Elciego tiene una vinculación muy estrecha con el nacimiento y desarrollo de la tonelería en el vino riojano. El oficio de tonelero llegó  a la par que Jean Pineau a nuestras tierras para complementar el trabajo de vinificación al estilo francés. En Laguardia se instaló la primera escuela taller de tonelería bajo la dirección del propio Pineau; proyecto que acabó al igual que el denominado “Medoc Alavés” en 1868.

Cuando Jean Pineau toma las riendas de la recién construida bodega del Marqués de Riscal en 1868, crea un taller de tonelería para poder crear y retocar todas las barricas y toneles que se van demandando en la bodega. Allí se forma y trabaja su hijo Carlos  Pineau junto con un grupo de jóvenes locales, entre los que destacará Justo Murúa, quien posteriormente creará la primer empresa mecanizada de tonelería en el vino riojano. Desde entonces hasta finales del siglo XX la tonelería en Elciego ha tenido presencia muy activa como oficio artesanal.

Fotografía cedida por Daniel Ruiz de Vergara Gómez

En la década de los cincuenta, sesenta, setenta y parte de los ochenta, aparte del taller propio de la Bodega del Riscal, había tres talleres artesanos de reparación y construcción de tonelería en el pueblo. Dos situados en el barrio de Barrihuelo: Hermanos Sáenz y el de Daniel Gómez. Y el tercero situado en los bajos de su casa de la calle Eras: Víctor Pardo con su hijo Baldomero. Tres familias : Sáenz, Gómez y Pardo que continuaron con el oficio de la tonelería transmitiéndolo de padres a hijos.

                                                       (Fotografía cedida por Daniel Ruiz de Vergara Gómez)

 

 

Daniel Gómez Medrano vino a la vida con el propio siglo XX (11-12-1900). Era hijo de Juan María Gómez Marañón, quien trabajaba de bodeguero en la del Marqués de Riscal. Nieto por línea materna de Polonia Ruiz de Escudero Negueruela, hermana de Margarita, la mujer que contrajo matrimonio con el tonelero Carlos Pineau.

Daniel Gómez tonelero dibujo Paco

 

 

 

En la foto de los años 20 de la tonelería de la Bodega del Marqués de Riscal aparece Daniel Gómez en primera línea; instantánea que un nieto suyo (Paco Gómez Pérez) aficionado al dibujo, reprodujo en este trazado.

 

 

 

 

 

 

 

1984 Taller de Daniel Gómez

 

Esta foto de 1984 facilitada por Joserra Elorriaga del taller de Daniel Gómez en el barrio de Barrihuelo, donde trabajaba con su hijo Paco Gómez, ha servido de muy buena excusa para sacar a relucir el valor de la tonelería en Elciego y a uno de esos artesanos, que durante muchos años mantuvieron viva la tonelería artesanal.

Jean Pineau, el “maestro de cueva” bordelés que la Diputación de Alava trajo para innovar el vino riojano

Araba Errioxako blogean agertutako artikulua. Gure “Jean Pineau” ezin zuen falta blog honetan.

Artículo sobre Jean Pineau publicado en el blog de Rioja Alavesa

http://riojaalavesa.blog.euskadi.net/jean-pineau-el-mago-frances

firma Pineau

JEAN PINEAU

El “Maestro de Cueva” bordelés que Diputación de Alava trajo para innovar el vino riojano

               

La vitivinicultura tradicional riojana, tanto en su vertiente de cultivo de la vid como en la de la elaboración de los vinos, se venía transmitiendo de generación en generación a lo largo de varios siglos. Los terrenos más dificultosos o las terrazas de los montículos muy propios de nuestra orografía estaban destinados al cultivo de la vid, destinándose los más llanos y productivos a los cereales.

Tal y como rezan en los escritos antiguos  los trabajos realizados de “podar, cavar, espergurar, hedrar y morgonear cada año” los majuelos de una manera totalmente manual, donde la “obrada”, como superficie que acoge unas 200 cepas, era la referencia del trabajo de una persona en una jornada. A la hora de recoger el fruto, las comportas en los lomos de los animales mulares que accedían por las estrechas sendas, llevaban la “carga” de uva ( unos 184 kg entre las dos) hasta los lagares de piedra y los cubos de las cuevas o bodegas. Tras la fermentación del mosto, el pisado y el trujalado eran las siguientes labores hasta la primera trasmuda; separándose los suelos y heces del vino, que se depositaba en las cubas de los calados para ser posteriormente “aforados” por la autoridad municipal. Meses más tarde los “arrieros” llevaban en sus pellejos los vinos a las poblaciones que reclamaban bebida para sus tabernas. Un ciclo de trabajos anual que en muchas ocasiones se remataba forzadamente para la venta y posibilitar las cubas para la nueva cosecha.

Este esquema vitivinícola se venía cumplimentando a lo largo de varios siglos, siendo a finales del XVIII cuando la superproducción y la poca perdurabilidad del vino encendieron las alarmas de las personas más eruditas. Entre ellas el fabulista Samaniego, la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País, el Diputado Valentín Verástegui…junto con las experiencias del clérigo Manuel Esteban Quintano en el XVIII y del Marqués de Murrieta en mitad del XIX, reflejan una necesidad de innovación en el vino riojano. A ello contribuyen las fuertes heladas y el ataque de oídium en 1855 o el inicio al siguiente año del proyecto de ferrocarril Tudela-Bilbao, que abre un nuevo panorama de mercados a los que hay que adecuar la perfecta conservación de los vinos para su venta y transporte.

La Diputación de Alava pone su maquinaria en marcha con ensayos y coordinación. Así el equipo formado por el Diputado General Ramón Ortiz de Zárate, el Marqués de Riscal residente en Burdeos y el Director de la Escuela Práctica de Agricultura, Eugenio Garagarza, deciden traer un “maestro de cueva” bordelés que instruya a los cosecheros alaveses en las mejores técnicas vitivinícolas. Así contratan a Jean Pineau en julio de 1862 quien residirá “en el País de los viñedos de la Provincia de Alava, llamado rioja Alavesa” y bajo las órdenes de Diputación, enseñará todos los trabajos relacionados con viñas, vinos y tonelería a los cosecheros alaveses.

Ese mismo verano de 1862 comienzan los preparativos para vinificar al estilo bordelés, utilizando cada cosechero que participe en el proyecto tres barricas con duelas de Estados Unidos, otras tres con duelas del País y una cuba de 50 cántaras. El entusiasmo y la ilusión por el proyecto se contagia entre los cosecheros, quien consideran a Pineau un auténtico mago que puede aportar solución a las continuas penurias del vino riojano. La participación en exposiciones da más solidez al proyecto, obteniendo reconocimiento y premios en Bayona y Burdeos. Para ello hay que vestir al vino con botella, corcho y etiqueta, algo totalmente desconocido en la zona; utilizando para ello la marca “Medoc Alavés”

9.-Etiqueta

El proyecto apenas dura seis años y Diputación tiene que rescindir los servicios del mago francés, porque los cosecheros deben invertir en infraestructuras (bodegas) y equipamientos (maquinaria y barricas), algo que sólo algunos ricos propietarios pueden acometer. Entre ellos el propio Marqués de Riscal, quien construye en Elciego la primera bodega de corte moderno para alargar la vida del vino en las barricas. Para ello manda al ingeniero Ricardo Bellsolá a tomar modelo en la propia bodega donde trabajaba Pineau, en Lanessan, en Cussac fort Medoc. Para su propio proyecto en Elciego, Don Guillermo Hurtado de Amézaga, contrata los servicios de Jean Pineau quien permanecerá en Elciego hasta su fallecimiento en 1889.

Con el Marqués de Riscal y Jean Pineau comienza en Elciego la primera bodega del nuevo vino riojano: nuevo sistema de elaboración, cuidado en barricas de 14 cántaras (225 litros), clarificado y preparado en botellas de vino para el mercado, con una etiqueta que le da nombre al producto. Por este motivo Marqués de Riscal es la única bodega de vino riojano que guarda en sus calados vinos desde 1862 hasta nuestros días. 152 cosechas ininterrumpidas de vino riojano, toda su historia.

Con Jean Pineau comienzan en el vino riojano las grandes innovaciones que aún hoy en día conservamos:

  • En la viticultura se comienza a plantar las vides alineadas en hilera o renque, para utilizar la tracción animal en los trabajos, se utilizan estacas en las plantas para elevarlas más del suelo, se mejoran y perfeccionan la poda, se emplean sulfatos, azufres y abonos para la mejora…..
  • En la vinificación se emplea el despalillado, las fermentaciones regulares y controladas, la utilización de barricas para la perdurabilidad, las trasiegas continuas, la clarificación con claras de huevo, ….
  • Con Pineau comienza la tonelería en la zona, comenzando con la primera escuela taller en Laguardia en 1864 y continuando con el taller de tonelería en la bodega del Riscal a partir de 1868
  • Con el proyecto “Medoc Alavés” y el posterior de la bodega Marqués de Riscal, el vino pasa de ser un producto genérico a ser presentado con una garantía sellada y etiquetada para hacerlo llegar así al consumidor.

 

 

LAS YEMAS DE ELCIEGO Y LOS CANNELÉS BORDELAIS

Cussacen egon ginenean Brun familiakoek gozarian gozoki berezi batzuk eskeini zizkiguten, cannelés bordelaise izenekoa eta gainera haiek egindakoa. Azaldu ziguten nola egiten diren eta nola gozoki horiek bat datoz ardoaren kulturarekin. Laister pentsatu genuen gauza berbera sortu zela gure herrian, Pérez gozotegian.

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En la reciente visita que hicimos a Cussac, tras la agradable acogida que nos hizo la familia Brun en su Chateau de Lauga, sin olvidar el agradable e inolvidable trago de cognac que nos obsequiaron de víspera a José Luis Gallego, José Angel Gómez y al que esto sucribe, nos ofrecieron un suculento desayuno. Entre todas las bondades de la mesa, había una que la mujer de Christian Brun nos había preparado con todo el cariño: los canelés . Nos explicó la tradición en la zona de este dulce y su ligazón con la cultura vinícola.  Enseguida tomamos el paralelo en Elciego y en nuestra zona: las yemas.

Tras la venida de Jean Pineau a nuestra zona y cuando se estableció definitivamente en las bodegas del Marqués de Riscal, el empleo de la clara de los huevos para el filtrado de los vinos. El pastelero local, Adrián Pérez, vio en el aprovechamiento de esas yemas de los huevos utilizados en las bodegas una buena salida para su negocio de la pastelería. Así fueron tomando fama en la zona las yemas de Adrián Pérez.

 

 

Adrian Pérez membrete

 

 

Julián Pérez Mena, yemas

 

 

 

Los canelés bordeleses son bastante distintos a las yemas riojanas; pero la base sigue siendo la yema y el azúcar, aparte de un molde muy característico. Pedimos a Madame Brun la receta y nos dejó fotografiarla.

Tenemos en estos pasteles una contribución más a este hermanamiento que estamos trabajando entre Elciego y Cussac fort Medoc.

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1903 el profesor californiano Alwod visita Elciego – Marqués de Riscal

 

 

 

 

Marqués de Riscal eta Pineauk Eltziegon egindako hobekuntzak ezagunak eta aztergarriak ziren mundu osoan.

Alwod en Elciego

 

Las innovaciones vitivinícolas en el vino riojano que el Marqués de Riscal con su maestro de cueva Jean Pineau realizaron a finales del XIX fueron adquiriendo fama tanto en el estado como a nivel mundial. El profesor californiano Alwod visitó personalmente Elciego y en esta foto de 1903 le vemos en el término de “Las Llecas” visitando una nueva plantación con estacas para tutorizar las vides. Aún hoy en día son reconocibles los olivos al final de la finca, aunque ésta dividida en varias propiedades.

 

1888.- El Marqués de Riscal fomentador de la viticultura española. Las bodegas de Torrea

Ricardo Becerro de Bengoak “El Imparcial” egunkarian artikulu hau argitaratu zuen 1888an. Oso idatzi interesagarria da jakiteko nola zegoen ardoaren gaia lantzen garai hartan.

Ricardo Becerro de Bengoa,escribió este artículo en “El Imparcial”, el 29 de marzo de 1888. Explica los avances propiciados por el marqués de Riscal en la vitivinicultura riojana y la importancia económica que supuso para este sector las innovaciones traídas desde tierras francesas por Jean PIneau.

 

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EL IMPARCIAL

Diario Liberal     Jueves 29de marzo de 1888

ELMARQUES DE RISCAL

Fomentador de la viticultura española

Las Bodegas de Torrea

En medio de la Rioja Alavesa, a corta distancia de la margen izquierda del Ebro y en una de las laderas de los numerosos barrancos que, formados por las derivaciones de la sierra de Toloño, cortan aquel pródigo y accidentado suelo, se eleva la importante villa de Elciego. Fuera de ella, entre el riachuelo que fertiliza las huertas de su término y el camino que sube a Lapuebla de Labarca, frente a su notable iglesia de San Andrés, que es su fábrica y ornamentación conserva la memoria del insigne hijo de la villa el Arzobispo de Burgos Don Manuel Navarrete, autor de las historias de esta sede y de la de Mondoñedo, frente a la obra del prelado erigida a principios del XVIII, se dilata la extensa línea de las Bodegas de Torrea,  que con sus plantíos cercanos constituyen una magistral escuela práctica de viticultura y de elaboración de vinos, ya afamada dentro y fuera de España, y que consagra para siempre el nombre del prócer ilustre del Marqués de Riscal, que las fundara para honra y provecho de la agricultura patria.

El progreso sostenido en Alava en pro de este ramo de la riqueza pública se inició en la Granja Modelo Provincial por su inolvidable director el Sr. Garagarz en 1860. Poco después, siendo Diputado General el Sr. Ortiz de Zárate, entusiasta por los intereses de la Rioja, se hizo la campaña de propaganda y de ensayos, en la que tomaron decidida parte el marqués de Riscal y los Sres Balanzategui y Gil de Elciego, Gortázar de Laguardia, Poves y Paternina de Labastida y Olano de Samaniego. El maestro de bodega Mr. Juan Pineau, que la Diputación trajo de Burdeos para la enseñanza práctica, pasó a servir al marqués de Riscal, en clase de director, y administrador cuando éste se decidió a establecer en grande escala la explotación vitícola por el sistema Medoc  en 1868, después de seis años de constantes trabajos de laboreo y fabricación.

Dadas  la clara inteligencia, la actividad asombrosa y la facilidad que para las más difíciles soluciones ostentaba el marqués en sus empresas, creó bien pronto, como por encanto y con la base de su sano capital, un centro vitícola que fue primero la admiración de toda la comarca riojana y después el predilecto punto de visita y de estudios de los hombres entendidos dedicados a la agricultura. Un ingeniero distinguido por muchos conceptos, D. Ricardo Bellsolá, jefe entonces  de la provincia de Logroño,  hizo por su encargo una expedición a Burdeos para tomar allí el modelo de los edificios que en el término de Torrea,habían de servir para la elaboración de los vinos.

Compró el marqués abundantes terrenos ( bien caros por cierto los que rodearon a las bodegas) y emprendió el plantío y las labores bajo la hábil dirección de Mr. Pineau.

Hiciéronse éstas con azada, a la profundidad de 40 centímetros en suelo limpio, y a 80 en el pedregoso, despojándolos de cuantos estorbos se oponían a la vegetación. En los términos fértiles de colocaron las cepas traídas del Medoc a 1’71 de distancia, correspondiendo 3.119 a cada hectárea y en los pobres a 1’40 que daban 5.102 en suma. Se alimentaron con una arroba de abono por cepa, preparado convenientemente en el primer año, y sujetado cada una a una estaca para que se criaran derechas. Plantación esmerada, cara, pero muy productiva, que en su geométrico regular y pintoresco conjunto, se distingue y destaca perfectamente en aquellas laderas, pregonando dónde puso su mano el marqués y sirviendo de enseñanza a todos.

Las bodegas se componen de un conjunto de dependencias de servicio completo para la elaboración. Por la fachada que mira al Norte, después de pasar por el despacho y habitaciones, se llega a los dos calados o galerías, donde están los cubos o tinos, de 85 hectolitros cada uno, montados sobre sillería,  y destinados a la fermentación. Se hallan todos provistos del aparato Mimsard, que dé salida al ácido carbónico y recoge y condensa los productos alcohólicos y aromáticos. Una línea de carriles de hierro conduce desde el exterior a los tinos la uva, limpia ya de todo grano podrido y sucio, y que va a parar a una trituradora  y zaranda, donde queda el raspón.

La presión se hace en cada cubo por un procedimiento superior al de Mabille, y para el cual no se necesita más que el esfuerzo de dos hombres.

Toda la techumbre del edifico es de armadura de hierro de chapa doble.

Las bodegas son sorprendentes. Hay cuatro antiguas y cuatro nuevas de 50 metros de longitud, y están edificadas sobre el nivel del suelo, con respiraderos al Norte y con dos metros de tierra sobre la bóveda. En ellas se ven escalonadas cuatro filas de barricas o pipas de 14 cántaras (228  litros) cada una. En cada galería hay unas 1.000 barricas. Estas se fabrican en Torrea. Costaban antes los envases de 25 a 30 pesetas y  comprendiendo el marqués que su fabricación extraña, sin favorecer a ninguna industria nacional, gravitaba sobre la de los vinos, planteó allí el taller de pipería, dando ocupación y pan a numerosos muchachos del pueblos, que fabrican de 600 a 1.000 por año.

Trasegados y clarificados los vinos, se embotellan por medio de magníficos aparatos, después de elegir y tamizar los corchos, y sin dejar nunca entre el tapón y el líquido ningún vacío, Consérvanse las botellas, puestas horizontalmente, en casillas de ladrillo con listones de madera, y en armarios de alambre, dentro de oscuras galerías a muy baja temperatura, al parecer. Allí hay una riqueza de productos excogidos, de vinos, desde 1862 hasta la fecha. Su fuerza alcohólica es (según los análisis de los Sres. E. Garagarza, Dr. Lande y E. Pedroni) de 11’9 a 12’8 y 13’4 por 100. Un vino de 1862, analizado en 1878 (Exposición Universal de París) por Mr. J. Boussingault, dio respecto a la cantidad de un litro, los siguientes resultados: densidad 0’996, alcohol en volumen, 118’0, acidez total 3,588, crema de tártaro 0’263, tanino 0,125, extracto seco, 26,2; glicerina, 8’2 , ácido sucínico, 1’61; cenizas, 2’8; alcalí en las cenizas 1’275

Bien pronto recogió el marqués el positivo resultado de su magna empresa. Los vinos de su nombre, premiados en primer lugar en los grandes concursos internacionales, adquieren gran fama en Madrid, en el Norte de Europa, en Inglaterra y en América. Hoy la elección de su marca para la mesa, es la mejor marca del gusto exquisito del consumidor.

Probó en sus cálculos agronómicos que los cosecheros en la Riojaapenas llegan a obtener un interés de un 3’6 por 100 del capital y que él obtenía un 7’7. Todo, por supuesto, en término medio. Mientras los productos ordinarios del país se venden a tres pesetas la cántara, o se a 18’73 el hectolitro, que dan un producto líquido medio de 31 reales por obrada (cada hectárea comprende 18’1 obradas), él podía vender a 12 pesetas la cántara, o sea a 75 el hectolitro, que aun reducido a 45, por las mermas de tenerlo cuatro o cinco años conservado, siempre resultaban a un precio muy superior al común. A los quince años de establecidas sus bodegas, vendía cada barrica de 225 litros a 170 pesetas, cuyo precio subió con la edad de los vinos considerablemente. El producto por obrada se duplicó ( en la misma relación que el interés indicado) pues aun descontando el 8 por 100 del capital invertido en más, en esta elaboración, resultaba ser de 63 rs, doble del ¿ ya dicho.

Consiguió el marqués en esta escuela ejemplar de elaboración no sólo esos grandes resultados económicos, sino el hacer comprender a los cosecheros que aquellos excelentes vinos riojanos, que no lograban conservar más de un año, por el atrasado sistema de fermentación que seguían, por las fatales consecuencias de guardarlos en pipas de gran capacidad y por el empeño en producir diversas clases de caldos de tres calidades, podían obtener larga duración y otras preciosas cualidades que multiplicarían su valor.

Tal fue la obra inteligente y patriótica del señor Hurtado de Amézaga. Si hoy, al lamentar la crisis por que atravesamos se queja, el país de que muchos hombres poseedores de talento y de capital viven apartados de la vida del campo, y de que para nada se cuidan de ella, empleando, egoístas, su fortuna y su actividad en otras más cómodas, brillantes y útiles especulaciones, conste que el marqués de Riscal, a semejanza de otros hombres ilustres por su alcurnia y sus medios, cuyos nombres sabe toda España de memoria, cumplió como bueno y como noble al contribuir generosamente a la regeneración y progreso de nuestra abatida agricultura

                               R. Becerro de Bengoa

El Marqués de Riscal en la Exposición de Madrid de 1877. Vinos Torrea

La participación de Elciego en la Exposición Vinícola de Madrid de 1877 fue triunfal, como hemos publicado en algunos artículos.

https://elciegohistorico.wordpress.com/2012/11/06/1877-exposicion-vinicola-de-madrid-exposicion-del-marques-de-riscal/.

En esta ocasión copiamos literalmente la crónica que de ese acontecimiento hizo La Ilustración Española y Americana en su número XXV con fecha en Madrid 8 de Julio de 1877

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ImagenLA ILUSTRACION ESPAÑOLA Y AMERICANA
AÑO XXI Madrid, 8 de Julio de 1877 Número XXV

INSTALACION DE LOS VINOS TINTOS DE TORREA
En la Exposición Vinícola de Madrid

Con razón se ha dicho que “el pensamiento verdaderamente útil y patriótico, origen de la actual Exposición Vinícola, consiste en que España pueda darse cuenta a sí propia de su riqueza vinícola, a fin de buscarla con conocimiento de causa una salida en el extranjero”.
Si se tiene presente el cuadro comparativo que demuestra la importación de vinos españoles y franceses a Inglaterra durante estos últimos once años, veremos que España superaba a Francia en 1866 en 75 por 100, y en 1873 en 49; pero que en 1876 Francia ha superado a España en un 2 por 100. Y nos fijamos principalmente en la importación a Inglaterra, porque sabido es que el mercado francés apenas admite nuestros vinos sino para mezclas, y que el alemán se surte principalmente de Italia y de Hungría.
Pues bien: la Rioja española, alavesa y castellana, región esencialmente vinícola, que abraza un superficie de 815.000 hectáreas en las provincias de Alava y Logroño, y gran parte de ella dedicada al cultivo de la vid, presenta un manantial inagotable de riqueza para aquellos viticultores que sepan aprovecharse prudentemente de los adelantamientos modernos en el arte de la vinificación.
Así lo comprendió desde hace largo tiempo el señor Marqués de Riscal, de Elciego (Alava), haciendo construir en 1868, y bajo la dirección del distinguido ingeniero jefe de la provincia de Logroño, D. Ricarlo Bellsolá, un edificio especial para realizar las operaciones vinícolas con arreglo a las mejores lecciones de la experiencia y el arte, y ampliando el cultivo hasta la respetable cifra de 1.000 obradas (55 hectáreas), cuya producción está representada por unas 8.000 cántaras, o sea 1.280 hectolitros.
La bodega que está situada en terreno desnivelado, tiene su fachada al norte, y en la parte baja se hallan los cubos de fermentación, de 85 hectolitros de cabida; en el interior hay cuatro bodegas oscuras, con respiraderos al norte, donde caben hasta 1.000 barricas, o sean 15.000 ; cántaras; un ferrocarril a lo largo de los cubos lleva la vendimia a la boca de cada uno de éstos, donde cae, después de pasar por la trituradora y una zaranda, y de haberse quitado las uvas podridas; cerrados aquellos herméticamente, se verifica el acto de condensar y recoger los vapores alcohólicos y aromáticos ( por medio del aparato Mimard), dando salida al ácido carbónico, y en el término de cinco o seis días, según la temperatura, se verifica por completo la fermentación. El momento de sacar el mosto es llegado cuando el areómetro de Baume señala de 0 a 1º, y se conoce por los prácticos en la desaparición del dulzor, del calor y del movimiento.
He aquí la base principal de las operaciones que se practican en la afamada bodega de Torrea para la obtener estos ricos vinos tintos.
Las demás operaciones están sometidas a iguales cuidados: las prensadoras que allí se emplean son preferibles a las tan celebradas de Mabille y Samain; la conservación del vino se hace en barricas nuevas para cada cosecha de 228 litros de cabida, porque en ellas, mejor que en cubas grandes, el líquido envejece más pronto, se clarifica fácilmente y adquiere más intenso aroma; el embotellado se verifica con los cuidados más exquisitos, y la conservación de las botellas, siempre echadas, se obtiene en casillas de piedra o ladrillo con listones de madera entre cada fila horizontal.
En la Exposición Vinícola que acaba de celebrarse en esta corte han sido presentadas muestras de 14 cosechas consecutivas ( desde 1862 hasta 1875) de los vinos de Torrea, con aroma franco y delicado y fuerza alcohólica moderada, y en un estado de conservación que no es habitual en los vinos tintos españoles. También se han expuesto más de 50 objetos y utensilios de los empleados en la elaboración, tales como zarandas de madera y de alambre, caballetes automáticos, con los cuales un hombre solo sube sin peligro barricas llenas hasta la altura de la cuarta o quinta fila; máquinas para redondear los cellos de castaño empleados en los dobles envases, aparato ingenioso para lavar botellas, embudos, catadores, sondas, coupertas, barricas , tubos-sifones, etc..

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El grabado que damos en la pág 16 representa la instalación en que el propietario de la acreditada bodega de Elciego, Sr. Marqués de Riscal, ha exhibido los productos de ésta en la mencionada Exposición Vinícola.
Eusebio Martínez de Velasco

 

 

Antiguas tijeras de podar. Mitad siglo XX

Aintzinean mahastiak inausketa egiteko igitaia moduko bat erabiltzen zen. Poda egiteko guraiseak, Pedronik egin zuen Marqués de Riscal upeltegian Pineauren bidez. Benetako iraultza bat zen

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La introducción de las tijeras de podar en la zona riojana a través de Pedroni en la bodega del Marqués de Riscal y bajo las enseñanzas del maestro de cueva Jean Pineau, supuso una auténtica revolución en la práctica de la poda. Hasta entonces una especie de hoz o corquete alargado era la herramienta que con un golpe se cortaba el sarmiento de la cepa madre. En algunos lugares cercanos a esta antigua herramienta también se le denominaba podón. El uso de la tijera supuso un corte más limpio, menos agresivo a la cepa y una perfección en la tarea; empleando menos fuerza ya que ésta se controlaba con las dos manos a través de los brazos de la herramienta.

Para el transporte de la tijera con sus pequeños accesorios ( llave de tensar el tornillo y piedra de afilar) se hacían unas bolsas de tela fuerte o incluso de cuero, con una tira con su hebilla para poder adaptarla al cuerpo y así transportarla con más facilidad y seguridad. Incluso, aunque la bolsa de transporte fuera realizada en casa, se le dotaba de un cierre o broche, para que la herramienta no se moviera y fuera más asegurada en la bolsa.Imagen

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Los cuidados de la herramienta iban más allá de un transporte y uso correcto. Por una parte estaba la protección de las hojas de corte, que con un cuidadoso trapo y una cuerda, se les protegía para el transporte en la bolsa y para el mantenimiento del metal. Por otra parte estaba el afilado permanente, que se realizaba con una piedra de cierta dureza (que solía ser un buen canto rodado del río). Finalmente una llave especial templaba de vez en cuando el tornillo central, el eje, para que el corte fuera correcto al presionar los brazos de la herramienta.

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La introducción de las tijeras de podar en la viticultura riojana

Ahora que las nuevas máquinas con batería eléctrica para la poda de las vides nos van arrinconando las clásicas tijeras de podar, es bueno recordar un poco la evolución de las distintas herramientas para la poda que hemos tenido.

Con motivo de la visita a Cussac y de la especial atención que con nosotros ha tenido Christian Brun (tataranieto de Pineau), éste nos ha ilustrado en la viticultura tal y como lo hacían sus antepasados. En su bodega de http://www.lauga.com/ http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=6opcVfLsISw nos enseñó las herramientas que sus antepasados utilizaban para los distintos trabajos de la vitivinicultura.

De una manera particular nos ilustró sobre la poda. Nos enseñó las herramientas más antiguas que utilizaban para la poda que eran éstas:

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En los papeles antiguos de Elciego, hemos comentado en alguna ocasión, la utilización de una especie de hoz o de corquete especial para el trabajo de la poda. Es posible que estas herramientas fueran similares a las que utilizaban nuestros antepasados, por no decir las mismas.

También hemos comentado que con las aportaciones de Jean Pineau a la vitivinicultura riojana se trajeron nuevas herramientas y nuevos métodos de cultivo de la zona francesa. Una de estas aportaciones fue el utillaje para la poda. De esta misma época, y bajo los deseos de mejoras e innovaciones de la bodega del Marqués de Riscal, trajeron a un tal Pedroni para la utilización de una  nueva herramienta: las tijeras. No hemos tenido una idea exacta de cómo eran las tijeras que Pedroni trajo a Elciego, más bien hemos pensado que serían parecidas a las que posteriormente se han utilizado de brazos largos; pero tras las enseñanzas y los materiales que Christian Brun conserva en su bodega, es muy posible que estas tijeras fueran las más primitivas que se utilizaron y que tuvieran que ver algo con la aportación de Pedroni en Elciego.

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Christian Brun no sólo se conformó con enseñarnos esta herramienta antigua, sino que nos acercó a la viña y nos hizo una demostración de cómo se realiza la poda con esas tijeras . Como un buen documento aportamos la grabación que hicimos a este blog. Los comentarios, como buen testigo que fue José Luis Gallego “Caracol”, también quedan reflejados en este estupendo documento

http://www.youtube.com/watch?v=H91k3T7gL2I

Elciego – Cussac fort Medoc 2014

Hau da Cussacen egindako hitzaldia 2014ko otsailaren 14an. Jean Pineauren historioa, Araba Errioxako ardo modernoaren historioa. Bi herri harremanetan, bi herri ardo historia batekin lotuta

Ésta es la exposición que se colocó en la charla sobre la figura de Jean Pineau. La traducción al francés, aquí en las diapositivas, es de José Angel Gómez, quien también hizo de intérprete y de traductor en la propia exposición

 

 

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