1634.- El Vínculo que fundó Gracia Iñiguez

Gracia Iñiguezek 1634,urtean, “Vínculo edo Mayorazgo” izena zeramana sortu zuen. Oinordetza honen berezitasuna, apaiz bat errejidore izatea zen, honen helburu espirituala arimaren eta beraien familien alde otoitz egitea izanik.

Los Iñiguez fueron una de las familias que vivieron el tránsito de Elciego de aldea a villa. Tenían ese apellido emparentado con otros de relevancia en la población y también clérigos que tenían su protagonismo en la Iglesia que se estaba construyendo.

Gracia Iñiguez de Tejada contrajo matrimonio con el entonces Escribano de la aldea Diego de la Cuadra. Éste vino desde muy joven a ejercer su trabajo en la escribanía hacia 1571 y estuvo en ella hasta su fallecimiento en 1601. Fue uno de los mejores conocedores de los entresijos y documentaciones que hubo que hacer en la corte madrileña en el proceso de transición de aldea a villa. El matrimonio La Cuadra Iñiguez tuvo dos hijas, Gracia y Ana. La primera falleció en corta edad.

Gracia Iñiguez en la década de 1630 estaba viuda y había perdido recientemente a su única hija Ana y pensaba en cómo dejar los bienes al no tener sucesión directa en la familia. Tenía sobrinos, hijos de su hermana y de su sobrina, en los que aparte de su afecto, puso la voluntad de que gozasen de los bienes que su matrimonio había generado. Juan Navarrete Iñiguez, hijo de su hermana y de su cuñado Francisco Navarrete, apoderado “el mozo”, estaba realizando estudios eclesiásticos y  era su preferido.

Los Mayorazgos, Vínculos, Memoriales….eran fórmulas en las que se agrupaban los bienes de una persona para que continuasen  sin reparto a lo largo del tiempo. De esta manera no se desmembraba la hacienda y el nombre del fundador permanecía a lo largo del tiempo. Se establecían varias condiciones a voluntad del fundador, siendo una de las más importantes la de la transmisión del goce del mayorazgo o del vínculo. Solía ser de mayor a menor edad y de preferencia de varón a hembra. Éstas y otras cláusulas originaron múltiples causas judiciales y reclamaciones de herederos o herederas que consideraban tener derechos superiores por voluntad de las normas establecidas en la fundación.

El Vínculo de Gracia Iñiguez es uno de los más antiguos que conocemos en Elciego y también uno de los más importantes por sus poseedores y por la repercusión en préstamos hipotecarios que tuvo en la Villa a lo largo de varias décadas, hasta mitad del XIX cuando por normativa estatal desaparecieron éstos y otros muchos bienes vinculados.

Una casa con su corral y cueva con dos cubos, una cueva en Barrigüelo con sus cubas de capacidad hasta 600 cántaras, una huerta de media fanega con su barranco y alameda, 70 obradas de viña y 30 fanegas de tierra de sembradura. El gozador de estos bienes debía encargar cada año por su alma y la de sus antepasados 76 misas rezadas, a real y medio cada una; o lo que se acostumbrara en cada momento. Cada año se debía decir también dos misas cantadas con diácono y subdiácono, sin faltar el acompañamiento de órgano, el día de San José y el de Santa Ana, con un responso en su sepultura al acabar cada una de estas dos misas. A los Beneficiados del Cabildo que acudan a esas misas recibirá cada uno de limosna 12 reales, una cantidad importante. Para que todas misas se dijeran a favor de la fundadora y sus parientes dejó una cláusula donde el Visitador de la Diócesis cobrara 12 reales por cada vez en su visita oficial comprobara el cumplimiento de la manda.

En el mismo testamento donde constituyó el Vínculo escribió las voluntades sobre su entierro. Aparte de los frailes franciscanos de Labastida y otros monasterios de la zona, pidió que acudieran a su entierro 24 pobres, a los que se les dará como limosna  una vestimenta; “un balón y ropilla” si es varón y una “saya” si es hembra. Al igual que dio seis sábanas “recias y buenas” para el Hospital de la Villa. Otras voluntades de misas en la ermita de la Virgen de la Plaza y encargos de acha y cera llevaban consigo propiedades de viñas en varios términos de Elciego, como en La Pajuncosa, Balduengo o Reoios. No se olvidó de las ermitas de La Virgen de la Plaza, San Roque y San Vicente, a las que les dejó aceite de sus olivos para la alumbraría, al igual que a la Iglesia Parroquial. Ala Cofradía de la Santa Vera Cruz le dio una limosna de 8 ducados

Inicialmente el Poseedor del Vínculo fue el clérigo Juan Navarrete Iñiguez, pasando posteriormente a otros clérigos de la rama Navarrete. Al finales del XVII el Vínculo pasó a manos de Don Manuel Navarrete Ladrón de Guevara, que a la sazón estaba ya de obispo en Mondoñedo. Su inmediato sucesor Don José Catarán, clérigo Beneficiado de la Iglesia, parece ser que desatendió bastante la hacienda de tal manera que los edificios amenazaban ruina por la mala calidad de la construcción y por la poca atención que se les había prestado para su mantenimiento. Las viñas y piezas fueron en disminución en vez de ir en aumento y por ser muy antiguas. La rentabilidad no llegaba a cubrir los gastos que ocasionaba el buen mantenimiento del Vínculo.

El Obispo dejó poder completo a su hermano Gaspar para que se encargara de encauzar todo lo concerniente al Vínculo de Gracia Iñiguez. Gaspar, más acostumbrado a la rentabilidad y a la modernidad que todos los antecesores en el Vínculo, planteó vender las heredades por medio de censos que con su rentabilidad pudieran seguir sufragando los gastos de las misas y también disponer de un pequeño capital para dejarlo a censo. Todo dentro del Vínculo.

En 1700, tras más de 50 pregones públicos y en un proceso muy largo se vendieron las heredades por un capital de más de 2.000 Ducados puestos a censos en las mismas propiedades.

A lo largo de todo el siglo XVIII y mitad del XIX el Vínculo de Gracia Iñiguez era conocido en la Villa por sus censos que pasaban de familia a familia o que aparecía en la compra de heredades que estaban vinculadas a él.

 

(Documentación extraída del Archivo Histórico Provincial de Alava)

1699 contrato de la balconada de hierro del palacio de los Navarrete Ladrón de Guevara

Harrigarria da jauregi honetako burdinazko balkoia. Askotan Eltziegoko ikur bat agertzen da argazkietan

TIA PILAR CASA MARITA( 1920 aprox. Fotografía cedida por la familia Bañares. Aparecen Pilar y Paco Bañares Pérez)

 

 

La balconada de hierro del palacio de los Navarrete Ladrón de Guevara ( posteriormente de los Sáenz de Navarrete) es uno de los lugares más fotografiados de nuestra villa. En muchas ocasiones popularmente se le denomina también “Casa de los hierros” e incluso “Casa del Arzobispo”.
Este palacio lo construyó a finales del siglo XVII Don Gaspar Navarrete Ladrón de Guevara, hermano de Don Manuel Francisco, quien el mismo año que se contrató esta balconada ascendió al obispado de Mondoñedo.
El contrato de la balconada de hierro lo hace el dueño de la casa, Don Gaspar Navarrete Ladrón de Guevara con tres personas:
José de Mendibelzúa, maestro herrero natural de Abadiano (Bizkaia). Posteriormente trabajó la forja de la balconada del coro de la Iglesia de San Andrés (1720) y la de la Iglesia de San Juan de Laguardia (1727), dejando también huella artística en Miranda de Ebro, Vitoria y otras localidades.
Antonio de Astainza, también de la Anteiglesia de Abadiano y residente ocasional en Elciego. Posiblemente era arriero y compaginaba el traslado de vino al Norte con traída de hierro u otros materiales hacia nuestra zona. Así lo refleja en la hipoteca de “cinco machos con sus aparejos y colambre para portear vino, los dos pelícanos, dos pardos y uno negro que llaman el yuguero”
Juan de Olea, vecino de Logroño y miembro de una familia de maestros canteros conocidos en la zona.

El precio del yerro lo fijan en siete cuartos y media cada libra, siendo los balcones de bara y cuarta.
Como es costumbre en la época, se realizan tres pagos de igual cantidad, siendo el primero de 998 reales en San Juan de Junio, el segundo cuando realice “todo el antepecho a la media naranja con el tramo de la escalera y el balcón grande que hace esquina y el medianil “ y el tercer plazo en San Miguel de Septiembre.
La firma del contrato se realiza el 20 de marzo de 1699 ante el notario local Andrés Ramírez.

Documento

 

 

Escritura de la Balconería de la casa del Sr. D. Gaspar de Navarrete
Marzo 20 de 1699
En la Villa del Ziego a veinte días del mes de marzo de mil seiscientos noventa y nueve años ante mí el escribano y testigos pareció presente Don Gaspar de Navarrete Ladrón de Guevara vecino y Regidor Perpetuo de esta dicha Villa de la una parte y de la otra Antonio de Astainza vecino de la villa de la Anteiglesia de Abadiano y residente en esta villa como principal y Joseph de Mendibelzúa vecino de la dicha Anteiglesia y Juan de Olea vecino de la ciudad de Logroño estante en esta dicha villa como sus fiadores y llanos pagadores habiendo como como dijeron harían para lo que abajo se dira de deuda y lo ajeno suyo propio y sin que sea necesario hacer excursión en los bienes del dicho Principal motra diligencia alguna aunque de derecho se requiera y todos tres juntos principal y fiadores juntamente y de mancomun a voz de uno y cada uno de ellos de por sí y por el todo insolidum renunciando como renuncian las leyes y auténticas hoc ita de duobus reis de vendi y presente de fideduoribus la epistola de Adriano excursión de bienes y de la mancomunidad y demás declaro como o en ellas se contiene y dijeron que por cuanto se han convenido en traer el dicho Principal a dicho Don Gaspar toda la obra necesaria de balcones de hierro y antepecho de la media naranja y escalera para la casa del dicho Don Gaspar que fabrica nueva en esta villa que es notoria a siete cuarto y medio cada libra todo ello según la muestra que queda en poder del dicho Don Gaspar, con sus estribos bien formados y el alto de dichos balcones ha de ser de bara y cuarta entrando en esta medida la cornisa y que el asentar dicha obra ha de ser por cuenta y cargo del dicho Antonio de Astainza y el fin de ella para el día de San Juan de Junio que vendrá de este presente año y la importancia de la dicha obra haya de dar satisfacción de ella el dicho Don Gaspar en tres plazos; el primero que es de contado novecientos y noventa y ocho reales; el segundo habiendo traído todo el antepecho de la media naranja con lanzada de la escalera y el balcón grande que hace esquina y escuadra lo que importare más que será el tercero y último plazo para el día de San Miguel de Septiembre que vendrá de este año en cuya conformidad el dicho Principal y fiadores debajo de la dicha mancomunidad se obliga en forma con sus personas y bienes muebles y raíces habidos y por haber a que se cumplirá con lo arriba dicho por parte del dicho Antonio de Astainza para el de San Juan de Junio que vendrá de este presente venidero que el dicho Don Gaspar de Navarrete o quien su poder y derecho hubiere pueda hacer la fábrica de dichos balcones por lo que se ajustase por lo que importare quieren ser ejecutados y cada uno insolidum con ls costas y daños que en esta razón se siguieren y causaren y así bien confiesan haber recibido del dicho Don Gaspar los dichos novecientos y noventa y ocho reales el dicho Principal en dinero de contado que se da por bien contento pagado y entregado a su voluntad y porque no parece la entrega de presente aunque es cierta y verdadera renuncia las leyes de ella y demás del caso como en ellas se contiene para cuya seguridad y demás queda expresado en esta escritura además de la obligación general que va echa de las personas y bienes de los dichos Principal y fiadores y sin que derogue la especial ni por el contrario antes coadyugadas una a otra el que Antonio de Astainza hipoteca por especial obligación e hipoteca cinco machos con sus aparejos y colambre para portear vino, los dos pelícanos, dos pardos y uno negro que llaman el yuguero los cuales debajo de la cláusula de non ahienando quiere estén sujetos y obligados tácita y expresamente hasta dicha obligación; y el dicho Don Gaspar cumpliendo de su persona conforme a lo referido otorga que se obliga en forma con su persona y bienes muebles y raíces habidos y por haber a que cumplirá con los plazos arriba expresados pena que pasado cada uno contando del cumplimiento del dicho Antonio de Astainza haya de ser ejecutado por su importancia con la costas y daños que en su razón se siguieren y causaren y para su cumplimiento a todas las dichas partes, cada una por lo que le toca da poder a las justicias y jueces de personas competentes para que a ello les compelan y apremien como por sentencia pasada o autorizada de cosa juzgada renuncias las leyes fueros y derechos de su favor con la general y derechos de ella en forma y lo otorgaron así ante mí el escribano público siendo testigos Andrés Ibáñez López mayor y Francisco ¿ y Joseph Martínez de Dicastillo vecinos y estantes en esta villa y los otorgantes a quienes yo el escribano doy fe conozco los que sabían firmaron y por el que no por testigo así ruego
Gaspar Navarrete Ladrón de Guevara, Joseph de Mendibelzua,Joseph Martínez de Dicastillo. Ante mí Andrés Ramírez

documentoo(Archivo Histórico Provincial de Alava 1699- Andrés Ramírez Prot. 8385)