La plaga del “sapo de concha” en los viñedos en los años 1824,1827 y 1830

1820-30.hamarkadan izan ziren sekulako lehorte eta txingor-ekaitzek, mahastien garapen arrunta aldatu zuten, hala nola, “sapo concha” izurriteak mahatsondo-kimuak erasotu zituen, uzta eskastuz

 

   Durante la década de 1820 a 1830 nuestros viñedos continúan con ese “estado de decadencia” y de “sobreproducción”, que tanto preocupaba a los terratenientes de la zona, a las personas ilustradas que buscaban futuro para la Rioja Alavesa y al propio Diputado General Valentín Verástegui, tal como lo hizo saber en su circular que llegó al pueblo a principios del mes de septiembre de 1829.

 

Las inclemencias de la naturaleza de esta década son dignas de resaltar, como la de 1822, que hubo tal sequía “que se secaron los río y hubo que ir al Hebro a lavar trigo y de colada” y que para el día de San Roque “se cortaban las uvas por igual maduras en todo el término, cosa jamás vista ni oída a los antiguos que en el día existían, ancianos de ochenta y cinco años”. Este adelanto en la recogida del fruto también tuvo sus dificultades porque se “debía haber dado principio el día primero del dicho septiembre y por el término de las Llanas”; pero que “por conciliar la vendimia de la Guardia y los Pueblos inmediatos se suspendió hasta el día 13”. Eran los años donde  llegó hasta la Real Chancillería de Valladolid el pleito entre Elciego contra Laguardia y Navaridas solicitando la libertad de vendimiar; puesto que los Ayuntamientos eran quienes por medio de bando autorizaban el inicio de la recogida del fruto en su jurisdicción y había muchos propietarios que tenían viñedos en las jurisdicciones de los pueblos colindantes. Esta diferencia de días en la recogida de los frutos traía pérdidas considerables, como la de este año donde el retraso de la vendimia ocasionó que “estaban en todos los términos las uvas supuradas”. Adelanto climatológico importante también fue que el día 26 de setiembre “nevó en esa sierra de la Guardia”.

 

Reseñable también fueron las tormentas con pedrisco de 1826, donde “cayeron en esta Rioja piedras de a dos libras y de a libra; de modo que en algunos pueblos echó al suelo ramas de olivo, mató varias caballerías y algunas personas”. Como consecuencia de ello la cosecha  fue más corta y “el vino de esta cosecha se principió a vender a 4 y 5 reales y subió hasta 14 rs cántara

 

Un acontecimiento singular de esta década fue la invasión de lo que llamaron “sapo de concha”. El primer conocimiento data de 1824 donde se notó por primera vez que una multitud de insectos anidaban en las viñas en el momento de brotar los pámpanos en algunos términos de la jurisdicción. “Como el daño entonces se reducía a poco término no se hizo el mayor aprecio ni llamó en general la atención del vecindario” explicaba años más tarde el Alcalde al Diputado General; pero según los datos que tenemos de las cargas que alguna familia recogió en esa década, la producción se redujo en 1/3.

Mayor preocupación causó la invasión de este “sapo de concha” en 1827, donde fue tal la plaga en los viñedos, que los propietarios reclamaron la consideración de la autoridad local ya que la presencia del sapo era generalizada en todos los viñedos de la jurisdicción y estaba haciendo daños muy grandes y generales. El Alcalde Blas Ruiz de Escudero emitió un bando exigiendo un remedio urgente y enérgico a la población por la que todos los habitantes, a partir de siete años, tendrían que salir por vereda a coger los insectos y traerlos muertos a la propia Casa Consistorial; para posteriormente quemarlos. Se recogieron diez fanegas de insectos. Eran conscientes los mandatarios locales de que ese remedio paliaba parte de la cosecha, pero que no suponía la extinción del mal. La consecuencia fue que la cosecha se resintió tanto, que se recogió la mitad que en un año normal.

 

La alarma volvió a saltar en 1830,  y el Alcalde Fausto Bañares, siguiendo la costumbre de años anteriores, dictó bando para que todos los habitantes mayores de siete años salieran a los campos y se presentasen con al menos cien sapos por primera vez, duplicando la cantidad en la siguiente vereda. El no acudir originaba una multa de 20 reales por persona. En el caso de los niños los padres eran los responsables y en el de los criados y ajustados temporeros de cava, los propios amos.

 

Aparte de esta medid,a en la que la autoridad municipal no tiene mucha confianza pero necesita hacerla, decide poner el caso en manos de la Diputación, presidida por Diego de Arriola, en un escrito que le envía con fecha del 23 de Abril. Le expone la situación vivida con este “sapo concha” en los años anteriores y que las medidas que se tomaron eran insuficientes. Suponían mucha pérdida de tiempo y abandono de las labores de cava en esta época tan necesaria de brazos en el campo. También considera que “para cuando todos los hacendados reclaman remedio, el mal está ya hecho”. Considera el Ayuntamiento que es casi imposible evitar el nacimiento y propagación de estos insectos, por lo que hay que reducir la plaga a donde se alimenten y sostengan, sin tener que acudir al fruto naciente de la uva.

 

El escrito del Ayuntamiento está lleno de coherencias y reflexiones importantes como la de que  “La riqueza a la fortuna de todo este Pueblo consiste únicamente en los productos de las viñas, los cuales desde la aparición de la plaga expresada se han minorado considerablemente siendo esta la causa principal de tal disminución, por cuyo motivo el vecindario va reduciéndose visiblemente a una lastimosa pobreza pues sosteniendo a fuerza de todo sacrificio la loable costumbre del mejor cultivo, encuentra el propietario al tiempo de la Cosecha devorado en su nacimiento lo mejor del fruto por los maléficos insectos. De aquí se origina la imposibilidad de satisfacer los impuestos públicos y aún de atender a las necesidades particulares de los mismos hacendados”.

 

El Diputado General Arriola contesta con prontitud al Ayuntamiento y es consciente de que hay que buscar un remedio adecuado para su exterminación en su origen. Aprueba las acciones realizadas, pero considera que es necesario consultar con sociedades agrónomas del Reino o extranjeras para conseguir una descripción exacta del insecto en su origen hasta su desaparición. Forma una Comisión para estudiar el caso y pide al Alcalde de Elciego que le envíe algunos ejemplares de los sapos vivos para poder ayudar en su estudio y análisis.

Parece ser que uno de los factores que más está influyendo en esta plaga es la sequía que padecían los campos esa primavera; por lo que los pámpanos que brotaban en las cepas, era un alimento codiciado para los sapos al faltar vegetación abundante en los campos.

 

Para implorar lluvia, como de costumbre ancestral, se recurría a la Virgen de la Plaza con sus rogativas, salves y preces de rigor. Lo refleja el acta del Ayuntamiento del 27 de abril : “La ansiedad y extrema necesidad en que se hallan los campos y sembrados de esta villa por falta de agua y la mucha confianza que esta corporación y Pueblo tiene en María Santísima con el título de la Plaza en que conseguirá como siempre su remedio con aguas saludables a este fin..”. Las funciones se anuncian por bando, subiendo en procesión desde la Iglesia a la ermita, donde se celebró una solemne misa y se trasladó en procesión la Imagen a la Iglesia. La curiosidad de esta procesión está en que la Virgen fue “conducida en andas por cuatro individuos de los de clase alta de esta villa nombrados por dichos señores del Ayuntamiento y con palio de primera clase, que también llevaban  este, sujetos de aquella clase y de igual nombramiento de dichos señores”. La imagen de la Virgen en la Parroquia fue velada en turnos de dos horas en parejas, teniendo fijado turno los regidores, los diputados, el Procurador Síndico y el Escribano. Los turnos se irían completando sucesivamente en los demás días de la novena por la población.  Se hicieron, como era costumbre, unas rogativas con parafernalia y liturgia establecida armónicamente entre el Cabildo y el Ayuntamiento durante los nueve días con sus misas, procesiones, salves y Te Deum.

El 5 de Mayo Arriola vuelve a comunicar al Ayuntamiento de Elciego, diciéndole que mientas están estudiando la manera de extinguir la plaga, medite seriamente “ un plan que proporcione el aumento progresivo de plantíos de frutales y arbusto en los linderos de las heredades y viñas a fin de que abunde el pasto necesario para el sustento del sapo mientras exista y librar al viñedo de esta plaga destructor”

El 6 de mayo vuelve a escribir el Ayuntamiento al Diputado General reconociendo que “el sapo titulado de Concha es de existencia antigua en el término de esta villa”; pero que hasta los últimos años no ha causado daños conocidos. Se alimentaba de otras especies que había en el territorio,” pero nuestra imprudencia, nuestra inflexión, nuestro abandono lo ha destruido todo. No solamente en Elciego sino en casi todos los pueblos de la Hermandad, no han quedado arbusto, malezas, ni plantas de que se puedan alimentar, y de consiguiente las viñas serán su único recurso”. En su reflexión el Ayuntamiento propone “repoblar el Campo” ya que “no harían mal los dueños de las heredades el poner en las orillas la planta que se llama Madre selva, Pomares, Melocotones y otras que antes eran tan comunes.”.

El tema llegó hasta el Jardín Botánico de Madrid, a quien se le consulta sobre el modo de hacer desaparecer estos insectos. El Director le contesta en escrito fechado el 27 de mayo de 1820 y le define el sapo como “Cetonia Stictica”, común en Europa, “alimentándose de plantas y vegetales cuyas flores, hojas y brotes tiernos destruyen con prontitud, cuando los temporales y otras causas favorecen su asombrosa multiplicación

Está claro que esos años coincidieron una serie de factores que favorecieron la multiplicación de estos sapos, en una época en la que los productos químicos utilizados a finales del siglo era algo impensando y totalmente desconocido.

No acabó ahí la página trágica de este 1830; pues el 5 de octubre se le sacó muerta de un lago de uva a María Jesús Gamarra Cerezo , natural de Cenicero y de 60 años de edad.

 

 Un agradecimiento a los herederos de Don Julián Sáenz de Navarrete por facilitarnos la documentación que aparece en este artículo.

 

 

 

 

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El inicio de la vendimia en Elciego en el siglo XIX

Datuen arabera oso herri gutxik dute ardo kultura hain errotuta. Esperientzia horrek urtez urte gai honekin erlazionatuta, ezagutza aberastea ondorioztatu du. Hauen artean, fruitua noiz jaso behar den adierazten digutenak, naturaren eragileak direla eta. Honela, mahats-bilketa hasiera batzuk oso muturrekoak izaten dira eta beste batzuk aldiz, maiztasun askorekin errepikatzen direnak.

 

A través del siglo XIX e inicios del siguiente,  quien tenía la potestad para dictaminar cuándo se comenzaba  a recoger la uva de los campos en la jurisdicción de un municipio, era el propio  Ayuntamiento.  Tras inspeccionar el grado de maduración de los frutos pendientes por un grupo de veedores nombrados por el propio consistorio, se declaraba por medio de un bando de alcaldía el día en que se podía iniciar la vendimia. Hasta entonces hasta estaba prohibida la entrada a las propiedades particulares y eran unos guardas temporeros los que custodiaban los frutos pendientes de los viñedos.

Es necesario recordar que la diferencia del inicio de la vendimia de las propiedades situadas en la ribera del Ebro con las situadas en la falda de la Sierra puede tener más de quince días. Por lo tanto la vendimia tiene sus propios ritmos dependiendo del año, de los términos y la cercanía o lejanía del río Ebro y la Sierra.

A través de un pleito con los pueblos colindantes, actas del Ayuntamiento y cuadernos de campo de la familia Sáenz de Olano, hemos podido realizar esta pequeña aportación. Traemos aquí 75 días de inicio de la vendimia desde 1815 hasta 1899. El vacío existente entre 1835 y 1842 pertenece a la primera Guerra Carlista, donde se abandonaron los cultivos debido a las incursiones de las tropas por las heredades y a la falta de brazos para el trabajo; ya que la mayoría de los mozos se alistaron en los ejércitos, donde recibían mayor salario y disfrutaban de mejor mantenimiento que en las labores del campo.  De estos 84 días, aportamos el comienzo de la vendimia en 75 de ellos; es decir el 90 %, con lo que la base de datos es muy considerable para poder sacar algunas conclusiones.

De los primeros quince años del XIX no tenemos datos; pero sí se conserva en el Archivo Municipal un interesante documento sobre el pleito que los ayuntamientos de Navaridas y Laguardia tuvieron con el de Elciego por saber quién tenía el poder de dictaminar el inicio de la vendimia en ciertos términos; independientemente del lugar de residencia de los propietarios de los viñedos. El conflicto venía ya desde finales del siglo anterior, llegando hasta la Chancillería de Valladolid. En 1818 se falla con una curiosa sentencia: se tiene presente la fecha del 8 de octubre como la más habitual para el comienzo de la vendimia en la comarca; de tal manera, que a partir de ese día, los cosecheros de Elciego podrían vendimiar en sus propiedades situadas en otras jurisdicciones, sin tener presente el bando municipal correspondiente.

A partir de 1815 la vendimia más temprana se realizó el 8 de setiembre de 1843, continuando con otra del 16 del mismo mes en 1820. Los siguientes datos nos llevan ya hasta el 23 de setiembre.

La vendimia más tardía se realizó el 21 de octubre de 1816, seguida del 20 del mismo mes en 1885 (famoso año por la plaga catastrófica del mildiu).

Toda la franja del inicio de la vendimia está entre el 23 de setiembre y el 14 de octubre.  En el primer mes se comenzó en 23 ocasiones y en octubre en 52 ocasiones.

Los días más repetidos en el inicio de la vendimia fueron el  3 de octubre ( 9 ocasiones), 4 y 6 de octubre (5 ocasiones) y el 25 de setiembre, 1, 5, 8 y 10 de octubre (4 ocasiones).

Son datos referidos al inicio de la vendimia en un pueblo concreto, Elciego, donde su amplia jurisdicción hace que la maduración del fruto de unos términos a otros lleve varios días de diferencia.  Pero también los datos tienen su gran fiabilidad porque hablamos del inicio de la vendimia en el 90 % de los años del siglo XIX, con documentaciones escritas.

Ponemos en valor el famoso dicho escuchado a nuestros mayores de que “la uva necesita días de octubre” . También nos hace reflexionar y encajar esos años ocasionales en los que por diversos factores puede haber una vendimia muy temprana o muy tardía. Todo depende del comportamiento climatológico, o ciclo de cada año, que nadie ha podido controlar. Hoy en día, con la utilización de riego artificial y de productos fitosatinarios que controlan enfermedades, alargan la vida de la masa vegetal, retienen procesos de pudrimiento del fruto,….la lectura histórica del siglo XIX con la interpretación que hacemos en el siglo XXI puede tener sus pequeñas variantes. 

Pocas poblaciones tienen una cultura del vino tan arraigada como para poder mostrar unos datos como los que aquí aportamos.La historia siempre nos enseña. Tenemos obligación de reflejarla y releerla, porque Rioja Alavesa tiene un plus en todo el tema vitivinícola: tiene historia. Y como muchas veces hemos reflejado, es el puntal de la historia del vino riojano..

Año

Septiembre Octubre
1815 1
1816 21
1817 2
1818 29
1819 25
1820 16
1821 30
1822 13
1823 6
1824 1
1825 27
1826 6
1827 29
1828 1
1829 8
1830 28
1831 5
1832 4
1833 7
1834 24
1835
1836
1837
1838
1839
1840
1841
1842
1843 8
1844 6
1845 14
1846 24
1847 4
1848 3
1849 3
1850 4
1851 6
1852 5
1853 14
1854 12
1855 16
1856 6
1857 3
1858 26
1859 3
1860 10
1861 3
1862 30
1863 29
1864 1
1865 27
1866 4
1867 26
1868 25
1869 5
1870 27
1871 28
1872 4
1873 7
1874 10
1875
1876 8
1877 3
1878 3
1879 15
1880 12
1881 28
1882 8
1883 7
1884 9
1885 20
1886 3
1887 3
1888 10
1889 11
1890 10
1891 13
1892 5
1893 23
1894 11
1895 8
1896 18
1897 25
1898
1899 25

http://blogriojaalavesa.eus/vendimia-en-elciego

1886 La definición de Elciego en el Diccionario de Juan Mariana

Marianak egindako liburuan, behin eta berriro Eltziego agertzen da ardoa duela garrantzi handikoa.

Portada

Ha llegado a nuestras manos un curioso libro fechado en 1886 y titulado “Diccionario geográfico, estadístico, municipal de España” realizado por Juan Mariana y Sanz, en el que se catalogan los distintos municipios. Libro

En lo referente a Elciego se aporta que 399 vecinos y 1.283 habitantes, distando a 44 kilómetros de la capital,  En su infraestructura cuenta con dos escuelas públicas, carretera provincial y un párroco perteneciente a la diócesis de Vitoria.

En cuanto a la producción, trigo, centeno, cebada, aceite ” y sobre todo vino”. Recalcando también en esta ocasión el predominio de la vid sobre otro producto agrícola. En lo referente a industria “fábricas de aguardiente”.

Definición

Década de 1950.- Venta de planta para las viñas en la Plaza de la Verdura

Landare mahastiak salmenta “Plaza de la Verdura”n

venta-de-planta-en-la-plaza-de-la-verduraLa venta de barbados para luego injertar en las viñas era algo habitual de ver en la Plaza de la Verdura.Esta foto pertenece a la década de los años 1950, posiblemente ya muy avanzada por el rostro conocido que aparece en los hombres que están al lado hablando. Agustín Del Campo, vecino de Cenicero, era uno de los más habituales vendedores de planta, o barbado para luego injertar. En esta ocsaión le vemos con su carro, con ruedas de madera y llantas de hierro. Posteriormente, en la década de 1960 y también de los 70 seguía ofreciendo planta a los cosecheros. Su carro se fue modernizando en ruedas y en toldo; pero su nombre siempre estará asociado a toda esta venta ambulante.

Un agradecimiento especial a los herederos de Julián Sáenz de Navarrete, farmacéutico, que nos han proporcionado éste y otros muchos documentos.

El Caldo Cúprico Azucarado

Mahastietara sulfatoa botatzea  jarduera oso ohikoa izan da gure artean. Gaur egun ez da aurretik bezala.

León Luzeret
El sulfatar las viñas ha sido y es una de las labores necesarias en la viticultura. Esta terrible enfermedad que dejó mermadas las cosechas de nuestro pueblo en la mitad de la década de 1880, trajo como consecuencia el tratamiento de los viñedos con sulfato de cobre. Algo parecido ocurrió en la zona bordelesa, de donde se importó el remedio allí encontrado para combatir el hongo: el tratamiento de los viñedos con sulfato de cobre, popularmente denominado “caldo bordelés”.
A partir de esos años el tratamiento de los viñedos con sulfato ha sido una actividad indispensable en la viticultura. La mezcla de cal, piedra de sulfato de cobre machacada y agua, era una labor delicada y con un proceso laborioso; pero necesario para mantener los viñedos alejados de la enfermedad del mildew, “mildiu” o “mildeo” como popularmente se le conoce.
Uno de los sulfatos más novedoso, desde ya finales del XIX y muy popularizado en la primera mitad del siglo XX, era el caldo cúprico azucarado de Michel Perret. El tener un componente de melaza en la mezcla, hacía que el producto se adhiriera aún más a la hoja y permaneciera por más tiempo en la misma; siendo resistente incluso a la  lluvia.
La revista “Farmacia Moderna” editada en Madrid, en un número correspondiente a 1892 hace referencia a esta novedad: ”Hablaremos, por último, del caldo de sucrato de cobre de M. Michel Perret, recomendado por MM. Aimé Girard, Prilleux y Vilmorin; composición completamente nueva, que debiera ensayarse en todas partes, comparándola con el Caldo bordalés a pequeñas dosis
León Luzeret era un francés asentado en San Sebastián en la primera mitad del siglo XX que se dedicaba al comercio de harinas, alimentación general del ganado,….y entre esa diversa actividad, era el distribuidor del famoso Caldo Cúprico Azucarado para nuestros cosecheros. No eran muchos los que lo compraban, puesto que el precio era superior al tradicional de piedra; pero en boca de todos nuestros cosecheros estaba el famoso “caldo cúprico azucarado de Michel Perret”, que aún hoy en día lo siguen recordando nuestros mayores.
La fotografía que aportamos al blog está recogida en Elciego y pertenece al envase en caja de madera del famoso producto.

Aportamos también una fotografía conservada en los archivos de la Biblioteca Koldo Mitxelena Kulturunea de Donosti que hace referencia al famoso producto y constituye en reclamo publicitario de primer orden:

Michel PerretMichel Perret v

LA PRIMERA PROPAGANDA DE LOS VINOS RIOJANOS – 1866

Madrilen sartzeko Errioxako ardo berriak, sustapen berezia antolatu zuen Arabako Diputazioak

Propaganda Torrecilla

La promoción de los vinos riojanos en Madrid era uno de los objetivos del Proyecto de la Diputación de Alava al introducir el sistema Medoc en 1862 para la elaboración de nuestros vinos, bajo la dirección de Jean Pineau . Nuevos mercados, utilización del ferrocarril para el transporte, nuevo sistema de elaboración para dar perdurabilidad al vino, embotellado del vino en pequeños recipientes de vidrio, etiquetado de esas botellas,…Todo un nuevo sistema de elaboración, transporte y comercialización de los nuevos vinos riojanos.Para eso se necesitaba darlos a conocer. Y nada mejor que regalar botellas a personas y personalidades que posteriormente quisieran adquirir esos vinos finos.

Torrecilla
Gregorio Torrecilla, afincado en Madrid, fue consciente del nuevo mercado que se abría y colaboró en la promoción de los nuevos vinos riojanos a través de su nuevo negocio en la Carrera de San Jerónimo, número 11. Sus anhelos de ser el distribuidor, dándolos y dándose él mismo a conocer, suscitó los problemas que se describen en la carta del Diputado General Pedro Egaña. Fruto de este entusiasmo propagandístico es este primer cartel-tarjetón que anuncia al público “Vinos de Rioja elaborados con todo esmero por el sistema Médoc”

Firma Torrecilla
Reproducimos a continuación la reprimenda epistolar que le envía el Diputado General a Torrecilla. Tiene detalles importantes y quiere dejar bien claro la calidad del trabajo realizado, sin que intereses personales polaricen el éxito del nuevo sistema de elaboración.
1866-04-28
Sr. Don Gregorio Torrecilla
Mi estimado amigo:
Anoche dirigí a Vd un telegrama para encargarle por tercera vez que excusara entregar con nuestras botellas de regalo ninguna tarjeta, prospecto, ni aviso de los puntos en que se venda el vino “Medoc Alavés”. Esperaba que en es parte se atendría Vd. Exacta y rigurosamente a las instrucciones que repetidamente le tenía comunicadas, y me ha causado gran sorpresa saber que ha continuado Vd. Dando un paso poco conveniente a la dignidad de esta Diputación y aun al desarrollo de un comercio que interesa a la producción de la Rioja por cuya prosperidad está haciendo tantos sacrificios esta Provincia.
Sabe Vd que le estimo; pero aunque fuese Vd mi propio hermano le diría que no admito discusión acerca de una inconveniencia que lastima la proverbial delicadeza que preside siempre a los actos de esta autoridad paternal. Ha debido Vd. Limitarse a la entrega de los vinos con las comunicaciones a ellos relativas ya que aceptó este encargo. En esas comunicaciones sólo se indica el deseo de abrir el comercio de Madrid a los nuevos vinos reclamando la ilustrada e imparcial opinión de las personas a quienes se hacen los regalos sobre las cualidades de un producto elaborado con un esmero y método hasta ahora nunca vistos en la Rioja. Estas importantes gestiones, que con un fin patriótico, ha dispuesto la Provincia se han confundido lamentablemente con la especial relación de un particular, y debo manifestar a Vd., con la franqueza que me caracteriza, que con mucho sentimiento he visto la precipitación de Vd en mezclar su puff mercantil con nuestros trabajos, ahogando y desnaturalizando completamente la verdadera expresión e índole de los pasos de la Provincia.
Tengo a la vista una tarjeta de las que Vd ha repartido con nuestras botellas, y que me ha sido remitida por persona a quien ha extrañado tanto como a mí su proceder de Vd. En ese tarjetón-anuncio desaparece por completo la provincia de Alava, confundiéndose ambas Riojas; y formando nuestro ” Medoc”, ridículo contraste con el vino “ojo de gallo” al que atribuye Vd. en sus explicaciones, cualidades idénticas al que con grandes sacrificios, noble desinterés y rara constancia ha conseguido la Provincia elaborar al cabo de algunos años de costosos ensayos.
No es el ánimo de esta Provincia crear a sus nuevos vinos una reputación injustificada y por lo tanto transitoria. Queremos que sean apreciados por las circunstancias que reúnan, sin exageraciones pueriles que en ningún caso pueden darles otra cosa que una escasísima y pasajera importancia que para nada necesitamos.
Por todo lo cual debo recomendar a Vd. Ya que lo hecho hasta ahora no tiene desgraciadamente remedio, que deseche su febril impaciencia, y proceda en nuestro asunto, y aún en su propio comercio, con toda la lealtad que a Vd. y a la Provincia interesa no confundiendo con nuestros regalos sus anuncios, valiéndose para lo que particularmente le toque de otras formas más convenientes, dejando para un poco más adelante y no simultaneando con nuestros actos el dar a conocer su establecimiento, cuya reputación quiere Vd. improvisar y fundando esta muy especialmente en la buena calidad de los productos que espenda, sobre todo en los que procedan de esta Diputación, que desea sean acertadamente escogidos, sin que a nuestra sombra y bajo nuestra protección y crédito lleve Vd. vinos malos, que los hay también, aunque se hayan elaborado por el mismo método medoc, descuidando mil y mil operaciones delicadas que requieren para el completo desenvolvimiento de sus cualidades.
Disimule Vd. la severa franqueza de este lenguaje, impuesto por los deberes del cargo que ejerzo y crea que ha causado un gran disgusto y pena al obligar a emplearlo a su siempre afectísimo amigo.
Pedro Egaña

(Archivo Provincial del Territorio Histórico de Alava, Caja 120 nº 19)

La primera etiqueta del vino riojano.- 1866

1866 urtean Arabako Diputazioaren mempe eta Jean Pineauren zuzendaritzapean sortu zen lehenengo etiketa. Oso irudi historikoa eta garrantzi handikoa izan zen eta gaur egunean kontutan izateko ere bai.Etiqueta

Esta es la primera etiqueta “oficial” que se utilizó para un vino riojano. La creó la propia Diputación Foral de Alava para garantizar los vinos elaborados en la experiencia de la modernización de los vinos de Rioja Alavesa, bajo la dirección de Jean Pineau.
La experiencia se inició en las vendimias de 1862 y terminó en 1868. Participaron varios cosecheros “ del País de los Viñedos de Alava llamado Rioja Alavesa”, como se le denominó en el propio contrato que el Diputado General Ramón Ortiz de Zárate hizo con Pineau en Julio de 1862. La etiqueta en sí está llena de detalles que explican el éxito de esa experiencia de 6 años que supuso el inicio de la modernización del vino riojano. 1862 Gortázar
Se utilizó por primera vez en 1866 para ofrecer a un selecto número de personas unas otellas de muestra para darles a conocer las bondades del nuevo vino, más fino y elaborado según el método del Medoc. Las primeras botellas fueron de una selección de vinos de 1862, los primeros elaborados en el proyecto, y que tenían unas etiquetas en el cuello indicando la inicial del cosechero. Si eran de Olano, de Samaniego, o de Gortázar, de Laguardia.

1862 Olano

El Diputado General Egaña escribió una carta con fecha del 19 de abril de 1866 a los participantes en proyecto indicándoles las normas para el uso de la etiqueta.

 

“A los Sres:
– Don Manuel de Gortázar…………..Bilbao
– Don Pedro de Olano………………….Samaniego
– Don Francisco Paternina………..…Labastida
– Don Galo Poves……………………….Labastida
– D. Francisco de Paula Rivas………Villabuena
– D. Canuto Balanzategui……….…..Elciego
– Sr. Marqués de Riscal………..….….Elciego
– D. Bernardo Domingo……………..Laguardia
Vitoria 19 de Abril de 1866
Vivamente interesada esta Diputación general en que los vinos de fabricación Medoc de la Rioja Alavesan consigan en el mercado nacional y extranjero la justa estimación que por sus buenas cualidades merecen, considera de la mayor sin importancia, que los productos bien elaborados y cuidados con el debido esmero, se expendan con la etiqueta oficial que la Provincia ha adoptado al efecto a fin de que no puedan confundirse con productos de medianas condiciones, que se entregan a la especulación antes del tiempo conveniente.
No se ocultará al claro talento de Vd que un sentimiento patriótico de desinterés en obsequio del crédito de la nueva producción, recomienda gran prudencia en los primeros pasos destinados a fijar la base del porvenir de la Rioja; y que por lo tanto sería de desear que sólo los vinos completamente satisfactorios se vendieran con el nombre de “Medoc Alavés”
Imposibilitada como se encuentra esta Diputación de imponer a nadie obligaciones de pura conveniencia general, ha tenido que valerse del medio indirecto de adoptar una etiqueta que garantice la buena calidad de los productos que la lleven, dictando para su uso con fecha 11 del actual la providencia siguiente:

carta
Vitoria 11 de Abril de 1866
Con el objeto de impedir que se haga un uso indebido de la etiqueta que ha adoptado la Provincia para sus vinos de fabricación Medoc examinados y aprobados por la Comisión delegada al efecto; y a fin de poder perseguir en Justicia a los que no llenen las formalidades prescritas, como falsificadores de una marca que nadie tiene derecho a emplear sin la competente autorización, esta Diputación General viene en resolver lo siguiente:
1º.- La Comisión de examen guardará dos botellas de cada uno de los vinos que obtengan la facultad de poder expenderse con la etiqueta oficial
2º.- Si el examen se refiriese a vinos de diferentes años o distintos de uno mismo se guardarán dos botellas de cada clase.
3º.- Estas botellas se lacrarán y sellarán en presencia de los interesados poniéndose en la etiqueta y consignándose en Acta la cantidad de vino de su clase que el cosechero queda facultado para vender, con la fecha del día en que se hace el exámen.
4º.- Todas las botellas de vino recogidas con las formalidades indicadas quedarán almacenadas, bajo la vigilancia y responsabilidad del maestro de cueva Mr. Pineau.
Comuníquese esta providencia para su ejecución cumplimiento y responsabilidad en la parte que respectivamente les corresponde al Director de la Graja Modelo Don Eugenio de Garagarza y al citado maestro de cueva Mr. Pineau
Y siendo Vd uno de los cosecheros Riojanos que con más recomendable celo coadyuva en estos trabajos los esfuerzos de la Provincia, la Diputación espera que y hasta que sean bien convencidos en el comercio los nuevos vinos, ha de prestarse a la adopción de la etiqueta oficial de que remite a Vd adjunto una muestra, en la venta de aquellos que por sus buenas cualidades lo merezcan, reclamando al efecto la autorización de la misma Diputación en los términos que queda dispuesto por la circular del 6 del actual que oportunamente se comunicó a Vd.”

Egaña

(Archivo Provincial del Territorio Histórico de Alava, Caja 120 nº 19)

LOS POZOS DE SULFATO PARA EL TRATAMIENTO DE LOS VIÑEDOS

Gure mahastietan nabarmenak dira; gaur egin erabilli ezinak, bainan aztarna hauek bere garaian oso erabiliak eta laguntza eman zioten nekazarien lanari.

Pozo (1)

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En la documentación anterior al siglo XIX no hemos encontrado referencias concretas a enfermedades de los viñedos. El conformismo religioso de “lo que la naturaleza nos regale” era algo intrínseco al carácter y cultura de los cosecheros y jornaleros autóctonos. También el desconocimiento científico de la botánica en particular, poco ayudaba a la mejora y regulación de la producción. Es en la segunda mitad del siglo XIX cuando aparecen las grandes enfermedades en los viñedos y con ellas los grandes remedios científicos para la subsistencia de los viñedos y de la propia población.
La plaga del oídium que asoló las vides europeas a mitad del XIX, precedió a otra acaecida en la década de los ochenta con el nombre científico de “mildiu” y posteriormente a otra de carácter distinto como fue la filoxera, desarrollada en nuestra zona a principios del siglo XX. El tratamiento de las plagas, ya sea por productos hasta entonces desconocidos o renovando los viñedos con la técnica del injerto, produjeron grandes cambios en el laboreo de las viñas.
Las manchas (“motas”) aparecidas en la hoja por el desarrollo del hongo, y encanecidas en el envés de la misma, denotan claramente el desarrollo de la enfermedad llamada mildiu (“mildeo”).
El recurrir a la protección divina y más concretamente a la Virgen de la Plaza era la fórmula más generalizada entre nuestros antepasados. El 22 de Julio de 1889 el Ayuntamiento encarga un triduo a Nuestra Señora “ como en circunstancias análogas lo ha hecho este religioso vecindario”, ante el fuerte ataque del midiu que asolaba los viñedos europeos. Al siguiente año, 1890, el propio consistorio proporciona a los vecinos “cal grasa para gastar en la fórmula del sulfato” por lo que adquieren 125 quintales de cal para venderla al vecindario a una peseta y 75 reales el quintal. En 1911 las enfermedades volvieron a azotar fuertemente nuestras viñas y el Ayuntamiento, el 12 de agosto de ese año, pidió a la población que “ en vista de las circunstancias excepcionales por que atravesamos con motivo de las enfermedades de la vid, después de haber aplicado los remedios prescritos por la ciencia, sin resultado alguno….” haga una rogativa a Nuestra Señora de la Plaza. La ciencia seguía avanzando en la lucha contra la enfermedad apostando fuertemente porque los tratamientos se hicieran como se indicaban y porque lo realizara toda la población, así se podría ir venciendo al temible mildiu. La delegación de Alava de la Región Agronómica de Navarra y Vascongadas de la Dirección General de Agricultura se dirige al Alcalde de Elciego en un escrito fechado el 4 de mayo de 1916, envíandole unos folletos explicativos para divulgarlos entre la población. Los graves daños ocasionados por las enfermedades fueron de tal magnitud, que llevarona los pueblos de la zona a solicitar a la Diputación una condonación de los impuestos.1916
El remedio científico para combatir el mildiu era el sulfato de cobre, descubierto en 1885 por Alexis Millardet en la zona bordelesa. De allí se expandió rápidamente por toda Europa y muy posiblemente traído a nuestra zona por Jean Pineau, quien estaba en continua comunicación con su tierra natal, a la par que atendía de los vinos y viñedos del Marqués de Riscal.
El sulfato de cobre se utilizó a lo largo de toda la primera mitad del siglo XX en forma de piedras cristalizadas que se suministraban en sacos de yute de 100 kgs. Escuela PrácticaLa propia Diputación de Alava tomó parte en el suministro del sulfato a la población. En el trágico año de 1916, a través de la Escuela Práctica de Agricultura, se suministró al Ayuntamiento de Elciego 1.233 kg de sulfato de cobre a razón de 2’43 ptas el kilo; lo que supuso un gasto en este producto de 2.996’10 ptas ( tres céntimos se cargaba a cada kilo por el transporte). Pronto empezaron los suministradores privados a anunciarse bajo diferentes fórmulas mágicas como la del sulfobono, “remedio eficaz para salvar los viñedos“; como rezaba la José Muñoz en 1918 .1918Sulfobono En décadas posteriores un suministrador conocido en la zona era La Palaciana (Marqués de Legarda) en su residencia de Abalos; o Pedro Cantón, quien tenía su almacén en Cenicero.
En muy raras ocasiones se utilizaba el sulfato de cobre sólo, puesto que podía quemar la hoja de la planta. Se sabía que si caía alguna gota en la piel de las caballerías les quemaba el pelo; e incluso, si salpicaba en la ropa, dejaba una mancha casi inlavable; excepto si se remojaba y frotaba enérgicamente con orina. Esta agresividad del sulfato de cobre se amainaba al mezclarla con cal. Esta se traía de Ezcaray y tenía muchas utilidades, puesto que era el producto utilizado para desinfectar estancias de animales, encalar paredes en general para su saneamiento o pintar fachadas; incluso mezclada con algún colorante (azul añil) era un recurso muy utilizado en la pintura y saneamiento de paredes interiores de las viviendas. La cal viva había que “matarla” con agua de víspera. Se utilizaba para ello pilas de piedra o camportas viejas, puesto que posteriormente eran inutilizables.
Las preparaciones del producto se hacían siempre en casa de víspera. Las piedras de sulfato se dejaban a remojo llevándolo al campo en comportas y mezclándolo allí con la cal. La bodega del Marqués de Riscal hacía todas las mezclas en la propia bodega, llevando el producto en un carro con su cuba expresamente para esta operación, arrastrado por dos caballos.
La elaboración de la mezcla del sulfato con la cal y la necesidad de agua para su distribución por el viñedo, trajo consigo la construcción de pozos en las propias heredades. El pozo consistía en la realización de una oquedad forjada con cemento que recogiera el agua de la lluvia a través de una plancha del mismo hormigón y al lado una pila (cuadrada o redonda) donde pulverizar las piedras y realizar la mezcla con la cal. Con los pozos cambiaron las costumbres, puesto que lo que antes se realizaba en las casas y se transportaba en comportas a las viñas, ahora se hacía todo más cómodamente en las propias heredades. Uno de los primeros constructores de pozos fue Pedro Anguiano, de Cenicero. Persona hábil y afamada en la construcción de estos pozos, aunque las prisas le jugaran varias pasadas de rezumar el líquido por alguna pared. Uno de los primeros que construyó en Elciego un pozo en la viña fue Benito Ruiz de Vergara “El Largo” en su viñedo de Camayerro, hacia la mitad de la década de 1940.

IMG_1893Constructores afamados en Elciego fueron Juanito Ruiz de Escudero, Félix Santos y Vicente Echeita, que en algunas ocasiones dejaban grabado en el cemento la fecha y los nombres.IMG_1885
Inicialmente el sulfato se repartía por las cepas con una rama de tomillo o de romero, en forma de aspergeo. Pero muy pronto se divulgó un mecanismo sencillo que pulverizaba el líquido con sulfato repartiéndolo uniformemente por las hojas de las vides: la mochila.
Como no podía ser de otra manera, la bodega del Marqués de Riscal fue el primero que utilizó el mecanismo de la mochila para sulfatear las viñas. Pronto la mochila fue un artículo reclamado por los cosecheros y comerciantes como Donato Murúa, que la ofrecieron entre sus productos. Famoso también fue el chatarrero de Briones que transitaba por los pueblos vendiendo la famosa mochila y cualquier otro producto que por metal se tuviera. Según cuentan, el chatarrero utilizaba como reclamo una voz de porte afeminado, por lo que la chavalería se mofada de él diciendo “¿Quién es maricón?…el hojalatero”.
Las primeras mochilas consistían en un recipiente que se cargaba a la espalda y a través de una jeringa exterior, se accionaba directamente con las manos para pulverizar la mezcla; pero pronto se cambió este sistema por el de las de bomba manual accionada por una palanca. Estaban construidas sobre hojalatón e incluso cobre. Muy extendidas en la zona eran las de la marca Bacchus, como la que vemos en esta fotografía: un ejemplar utilizado en Elciego en la primera mitad del siglo XX.IMG_4798Bacchus
El sulfatar las viñas se solía hacer en tres ocasiones o “tres manos”. La primera cuando estaban los brotes con 20 ó 30 centímetros ya que estaba generalizada la idea que era la que más desinfectaba. La segunda mano se daba poco antes que la uva estuviera en flor y la tercera cuando la uva iba a “hembrar” (entreverado) en el mes de agosto.
Con el paso de los años, a la par que la utilización del clásico sulfato de cobre en piedra, aparecieron en el mercado productos más modernos y manejables como el sulfobono o el caldo cúprico. Venían en paquetes de 1 kg y eran muy cómodos y prácticos para su utilización, puesto que sólo había que mezclarlos con agua. Pero estos productos eran caros, por lo que la mayoría de los agricultores seguían utilizando el clásico sulfato, denominado popularmente “caldo bordelés” o caldo cúprico azucarado.
Con la mecanización de los viñedos, el sulfatar las viñas trajo consigo mecanismos adaptados a los tractores, por lo que la utilización de la clásica mochila fue perdiendo protagonismo y con él la utilización de los pozos de sulfato. Hoy son restos del pasado que conviven con las modernas plantaciones, puesto que las mezclas se hacen directamente en los depósitos de las maquinarias y porque el suministro de agua ya no es necesario hacerlo a través de esos pozos que recogían la originada por la lluvia. Los pozos de sulfato fueron la solución práctica a la necesidad de disponer agua en las propias heredades para la        preparación y tratamiento de los viñedos con sulfato de cobre desde la década de los cuarenta hasta la de los años ochenta. Hoy en día estos pozos hormigonados siguen presentes en nuestro paisaje como un recuerdo más de unas generaciones que combinaron esfuerzo físico titánico con innovaciones que dieran soluciones a los problemas cotidianos.

1920 Sulfato(1920.- Sulfateando las viñas con mochilas- Foto Archivo Marqués de Riscal)

1577 Compra venta de viñas en Balduengo

Blogera ekartzen dugu antzineko dokumentu hau. Hor argi geratzen da nola Ebro ibaiaren alboan dagoen Balduengo gunean aintzinetik mahastiak egoten ziren.

Encabezamiento

Hoy traemos al blog este contrato fechado en 1577 en el que hay una operación de compra-venta de dos viñas en el término de Balduengo. Nos parece reseñable las siguientes apreciaciones:

  • Todas las fincas colindantes con las dos viñas que se relatan en la operación de compra y venta, son viñas, con lo que nos indica la presencia importante del viñedo en este meandro del Ebro llamado Balduengo.
  • La medida de superficie de los viñedos está en obradas.
  • Los vendedores de las dos viñas son los hermanos Ramírez de la Peciña, vecinos de la aldea de Abalos, perteneciente a la villa de San Vicente de la Sosierra de Nabarra.
  • Colindantes con esas viñas están una de Vicente Ruiz de Ubago, quien seis años más tarde será el primer alcalde de Elciego tras la consecución del título de Villa en 1853

1cSepan cuantos esta carta de venta llana y sin condición alguna vieren como nosotros Pedro Remírez de Peciña y Sancho Remírez de Peciña Juan Remírez de Peciña vecinos que somos del lugar de Abalos aldea e jurisdicción que es de la villa de San Bicente de la Sosierra de Nabarra otorgamos e conocemos por esta presente carta que vendemos por venta llana e sin condición alguna a vos el arcidiano Diego López de Samaniego beneficiado que sois de la Iglesia de San Andrés del lugar de Villaescuerna que estáis absente una viña que nosotros hemos e tenemos donde dicen Balduengo término del lugar del Ciego que es de cuatro obradas poco más o menos que es teniente por la una parte a viña de Vicente Ruiz de Ubago e por la otra parte a viña de herederos de Diego de Mendiola difunto vecinos del dicho lugar con más otra viña en el mismo término que es de dos obradas poco más o menos que es teniente por la una parte a viña de Juan Nabarro y por la otra parte a viña de Domingo de Molina vecinos del dicho lugar con más otra viña en el mismo término que es de cuatro obradas poco más o menos que es teniente por la una a viña de Juan Sáenz de Felipe vecino del dicho lugar las cuales dichas viñas de suso como son nombradas e declaradas es las vendemos francas e libres e quitas sin cargo de censo ni tributo alguno con todas sus entradas y salidas dichas pertenencias cuantas han y haber deben de fuero e de derecho de uso y de costumbre por precio e cuantia de treinta y siete ducados sencillos castellanos que suman e valen trece mil e ochocientos e setenta y cinco maravedíes de los de la moneda real e corriente en estos reinos y señoríos de Castilla 2cde los cuales dichos maravedíes nos llamamos e tenemos de vos por bien contentos e pagados a nuestra entera voluntad por cuanto los recibimos de vos bien e realmente e con efecto y en razón de la paga y entrega que de presente parece en presencia del escribano y testigos de yuso escritos renunciamos la ley del engaño coda y numerata pecunia y todas las demás leyes que en talentos nos pueden aprovechar la cual dicha paga y el dicho escribano doy fe y seño en mi presencia y dichos testigos de esta carta y renunciamos la ley del ordenamiento real que hablan e razón de dichas cosas que se compran e venden por más o por menos de la mitad del justo precio y por esta presente carta nos apartamos e quitamos de la real tenencia o posesión e señorío e título e razón que tenemos a las dichas viñas y las damos e cedemos y traspasamos a vos Pedro Saez de Olano para que las podáis entrar e tomar e hacer como de cosas vuestras propias e no vos serán perturbadas por ningún título e si vos fuere pedido que nosotros después de nosotros nuestros herederos nos obligamos a vos las sanear e seguir el pleito que se vos moviere a tal causa ruego precisamente sin dilación alguna a nuestra costa emisión de los dichos nuestros herederos siendo requeridos non que venga a nuestra noticia e no vos las saneando seamos obligados a vos pagar el valor e estimación de las dichas viñas con el doblo con todos los edefectos e mejoramos e labores en ellas hechos insustituidos e necesarios e vos damos las posesión de todos los susodichos real corporal cevil belcasi Para que sin licencia ni mandado de juez ni alcalde ni de otra persona alguna las podáis entrar y tomar sin pena alguna para lo cual todo ansí tener e guardar e cumplir e pagar obligamos a nuestras personas e bienes asi muebles como raíces habidos e por haber para la ejecución de ello damos todo nuestro poder cumplido a todos e cualesquier jueces e justicia seglares de la magestad real como de otro señor cualquier ante quien esta carta de venta fuere mostrada e presentada e pedido de ella cumplimiento de justicia a cuya jurisdicción e juzgado nos sometemos renunciando como renunciamos todo nuestro propio fuero e jurisdicción e dominio para que por todos los rigores e remedios del derecho nos contengan e apremien a lo ansí tener e guardar e cumplir e pagar bien e realmente e con efecto todo lo en esta carta contenido como si lo hubiésemos llevado e dado por sentencia definitiva de juez competente a la tal sentencia fuese pasada en cosa juzgada e por nosotros consentida e no apelada sobre lo cual todo renunciando como renunciamos todas e cualesquier3aleyes fueros e derechos partidos e ordenamiento avales y privilegios viejos e nuevos hechos e por hacer todos en general e cada uno en especial e la ley del derecho en que dice que general renunciación de leyes que el hombre haga que non vala en fe y testimonio de lo cual otorgamos esta carta ante el presente escribano y testigos de yuso escritos que fue echa e otorgada en el lugar de Villaescuerna a primero día del mes de febrero del año de mil quinientos e setenta y siete años que fueron presentes a todo lo que el dicho Juan López de Samaniego Francisco e Gonzalo Sáenz de Samaniego vecinos del dicho lugar y los dichos otorgantes que sabían escribir lo firmaron de sus nombres e por los que no sabían escribir a los cuales yo el dicho escribano doy fe conozco firmo un testigo en el reverso de esta carta Pedro Remírez Sancho Remírez Francisco Sáenz pasó ante mí Bartolomé Sáenz”

Vendimias – Fotos antiguas – Elciego

Mahats bilketaren garaian gaude; egokiak dira antzineko argazki hauek ekartzea.

VENDIMIAS---BLOG---VENDIMIA ANTIGUA---BLOG---

VENDIMIA ANTIGUA (2)--BLOG--VENDIMIA ANTIGUA (3)---BLOG---

Tenemos dificultades para datar  estas fotografías, ya que no hemos reconocido a ningún rostro que nos hubiera dado buena pista. La ropa de trabajo, concretamente las camisas con cuellos son más de la mitad del siglo XX que de las décadas anteriores, así que podríamos colocarlas en la década de los cuarenta o cincuenta.

Agradecemos a la familia Bañares que nos ha proporcionado una vez más estos cuatro estupendos documentos gráficos de la vendimia en Elciego.

La dos imágenes de las personas individuales tienen una buena calidad artística y expresiva, así como aportación de la vestimenta utilizada.

Las de grupo vemos cómo van cargando comportones en el carro de ruedas con llantas de hierro, o cómo reposan y bromean los vendimiadores con el botijo, entre comportas, comportones y cestos cargados de uva.

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