El Caldo Cúprico Azucarado

Mahastietara sulfatoa botatzea  jarduera oso ohikoa izan da gure artean. Gaur egun ez da aurretik bezala.

León Luzeret
El sulfatar las viñas ha sido y es una de las labores necesarias en la viticultura. Esta terrible enfermedad que dejó mermadas las cosechas de nuestro pueblo en la mitad de la década de 1880, trajo como consecuencia el tratamiento de los viñedos con sulfato de cobre. Algo parecido ocurrió en la zona bordelesa, de donde se importó el remedio allí encontrado para combatir el hongo: el tratamiento de los viñedos con sulfato de cobre, popularmente denominado “caldo bordelés”.
A partir de esos años el tratamiento de los viñedos con sulfato ha sido una actividad indispensable en la viticultura. La mezcla de cal, piedra de sulfato de cobre machacada y agua, era una labor delicada y con un proceso laborioso; pero necesario para mantener los viñedos alejados de la enfermedad del mildew, “mildiu” o “mildeo” como popularmente se le conoce.
Uno de los sulfatos más novedoso, desde ya finales del XIX y muy popularizado en la primera mitad del siglo XX, era el caldo cúprico azucarado de Michel Perret. El tener un componente de melaza en la mezcla, hacía que el producto se adhiriera aún más a la hoja y permaneciera por más tiempo en la misma; siendo resistente incluso a la  lluvia.
La revista “Farmacia Moderna” editada en Madrid, en un número correspondiente a 1892 hace referencia a esta novedad: ”Hablaremos, por último, del caldo de sucrato de cobre de M. Michel Perret, recomendado por MM. Aimé Girard, Prilleux y Vilmorin; composición completamente nueva, que debiera ensayarse en todas partes, comparándola con el Caldo bordalés a pequeñas dosis
León Luzeret era un francés asentado en San Sebastián en la primera mitad del siglo XX que se dedicaba al comercio de harinas, alimentación general del ganado,….y entre esa diversa actividad, era el distribuidor del famoso Caldo Cúprico Azucarado para nuestros cosecheros. No eran muchos los que lo compraban, puesto que el precio era superior al tradicional de piedra; pero en boca de todos nuestros cosecheros estaba el famoso “caldo cúprico azucarado de Michel Perret”, que aún hoy en día lo siguen recordando nuestros mayores.
La fotografía que aportamos al blog está recogida en Elciego y pertenece al envase en caja de madera del famoso producto.

Aportamos también una fotografía conservada en los archivos de la Biblioteca Koldo Mitxelena Kulturunea de Donosti que hace referencia al famoso producto y constituye en reclamo publicitario de primer orden:

Michel PerretMichel Perret v

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LOS POZOS DE SULFATO PARA EL TRATAMIENTO DE LOS VIÑEDOS

Gure mahastietan nabarmenak dira; gaur egin erabilli ezinak, bainan aztarna hauek bere garaian oso erabiliak eta laguntza eman zioten nekazarien lanari.

Pozo (1)

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En la documentación anterior al siglo XIX no hemos encontrado referencias concretas a enfermedades de los viñedos. El conformismo religioso de “lo que la naturaleza nos regale” era algo intrínseco al carácter y cultura de los cosecheros y jornaleros autóctonos. También el desconocimiento científico de la botánica en particular, poco ayudaba a la mejora y regulación de la producción. Es en la segunda mitad del siglo XIX cuando aparecen las grandes enfermedades en los viñedos y con ellas los grandes remedios científicos para la subsistencia de los viñedos y de la propia población.
La plaga del oídium que asoló las vides europeas a mitad del XIX, precedió a otra acaecida en la década de los ochenta con el nombre científico de “mildiu” y posteriormente a otra de carácter distinto como fue la filoxera, desarrollada en nuestra zona a principios del siglo XX. El tratamiento de las plagas, ya sea por productos hasta entonces desconocidos o renovando los viñedos con la técnica del injerto, produjeron grandes cambios en el laboreo de las viñas.
Las manchas (“motas”) aparecidas en la hoja por el desarrollo del hongo, y encanecidas en el envés de la misma, denotan claramente el desarrollo de la enfermedad llamada mildiu (“mildeo”).
El recurrir a la protección divina y más concretamente a la Virgen de la Plaza era la fórmula más generalizada entre nuestros antepasados. El 22 de Julio de 1889 el Ayuntamiento encarga un triduo a Nuestra Señora “ como en circunstancias análogas lo ha hecho este religioso vecindario”, ante el fuerte ataque del midiu que asolaba los viñedos europeos. Al siguiente año, 1890, el propio consistorio proporciona a los vecinos “cal grasa para gastar en la fórmula del sulfato” por lo que adquieren 125 quintales de cal para venderla al vecindario a una peseta y 75 reales el quintal. En 1911 las enfermedades volvieron a azotar fuertemente nuestras viñas y el Ayuntamiento, el 12 de agosto de ese año, pidió a la población que “ en vista de las circunstancias excepcionales por que atravesamos con motivo de las enfermedades de la vid, después de haber aplicado los remedios prescritos por la ciencia, sin resultado alguno….” haga una rogativa a Nuestra Señora de la Plaza. La ciencia seguía avanzando en la lucha contra la enfermedad apostando fuertemente porque los tratamientos se hicieran como se indicaban y porque lo realizara toda la población, así se podría ir venciendo al temible mildiu. La delegación de Alava de la Región Agronómica de Navarra y Vascongadas de la Dirección General de Agricultura se dirige al Alcalde de Elciego en un escrito fechado el 4 de mayo de 1916, envíandole unos folletos explicativos para divulgarlos entre la población. Los graves daños ocasionados por las enfermedades fueron de tal magnitud, que llevarona los pueblos de la zona a solicitar a la Diputación una condonación de los impuestos.1916
El remedio científico para combatir el mildiu era el sulfato de cobre, descubierto en 1885 por Alexis Millardet en la zona bordelesa. De allí se expandió rápidamente por toda Europa y muy posiblemente traído a nuestra zona por Jean Pineau, quien estaba en continua comunicación con su tierra natal, a la par que atendía de los vinos y viñedos del Marqués de Riscal.
El sulfato de cobre se utilizó a lo largo de toda la primera mitad del siglo XX en forma de piedras cristalizadas que se suministraban en sacos de yute de 100 kgs. Escuela PrácticaLa propia Diputación de Alava tomó parte en el suministro del sulfato a la población. En el trágico año de 1916, a través de la Escuela Práctica de Agricultura, se suministró al Ayuntamiento de Elciego 1.233 kg de sulfato de cobre a razón de 2’43 ptas el kilo; lo que supuso un gasto en este producto de 2.996’10 ptas ( tres céntimos se cargaba a cada kilo por el transporte). Pronto empezaron los suministradores privados a anunciarse bajo diferentes fórmulas mágicas como la del sulfobono, “remedio eficaz para salvar los viñedos“; como rezaba la José Muñoz en 1918 .1918Sulfobono En décadas posteriores un suministrador conocido en la zona era La Palaciana (Marqués de Legarda) en su residencia de Abalos; o Pedro Cantón, quien tenía su almacén en Cenicero.
En muy raras ocasiones se utilizaba el sulfato de cobre sólo, puesto que podía quemar la hoja de la planta. Se sabía que si caía alguna gota en la piel de las caballerías les quemaba el pelo; e incluso, si salpicaba en la ropa, dejaba una mancha casi inlavable; excepto si se remojaba y frotaba enérgicamente con orina. Esta agresividad del sulfato de cobre se amainaba al mezclarla con cal. Esta se traía de Ezcaray y tenía muchas utilidades, puesto que era el producto utilizado para desinfectar estancias de animales, encalar paredes en general para su saneamiento o pintar fachadas; incluso mezclada con algún colorante (azul añil) era un recurso muy utilizado en la pintura y saneamiento de paredes interiores de las viviendas. La cal viva había que “matarla” con agua de víspera. Se utilizaba para ello pilas de piedra o camportas viejas, puesto que posteriormente eran inutilizables.
Las preparaciones del producto se hacían siempre en casa de víspera. Las piedras de sulfato se dejaban a remojo llevándolo al campo en comportas y mezclándolo allí con la cal. La bodega del Marqués de Riscal hacía todas las mezclas en la propia bodega, llevando el producto en un carro con su cuba expresamente para esta operación, arrastrado por dos caballos.
La elaboración de la mezcla del sulfato con la cal y la necesidad de agua para su distribución por el viñedo, trajo consigo la construcción de pozos en las propias heredades. El pozo consistía en la realización de una oquedad forjada con cemento que recogiera el agua de la lluvia a través de una plancha del mismo hormigón y al lado una pila (cuadrada o redonda) donde pulverizar las piedras y realizar la mezcla con la cal. Con los pozos cambiaron las costumbres, puesto que lo que antes se realizaba en las casas y se transportaba en comportas a las viñas, ahora se hacía todo más cómodamente en las propias heredades. Uno de los primeros constructores de pozos fue Pedro Anguiano, de Cenicero. Persona hábil y afamada en la construcción de estos pozos, aunque las prisas le jugaran varias pasadas de rezumar el líquido por alguna pared. Uno de los primeros que construyó en Elciego un pozo en la viña fue Benito Ruiz de Vergara “El Largo” en su viñedo de Camayerro, hacia la mitad de la década de 1940.

IMG_1893Constructores afamados en Elciego fueron Juanito Ruiz de Escudero, Félix Santos y Vicente Echeita, que en algunas ocasiones dejaban grabado en el cemento la fecha y los nombres.IMG_1885
Inicialmente el sulfato se repartía por las cepas con una rama de tomillo o de romero, en forma de aspergeo. Pero muy pronto se divulgó un mecanismo sencillo que pulverizaba el líquido con sulfato repartiéndolo uniformemente por las hojas de las vides: la mochila.
Como no podía ser de otra manera, la bodega del Marqués de Riscal fue el primero que utilizó el mecanismo de la mochila para sulfatear las viñas. Pronto la mochila fue un artículo reclamado por los cosecheros y comerciantes como Donato Murúa, que la ofrecieron entre sus productos. Famoso también fue el chatarrero de Briones que transitaba por los pueblos vendiendo la famosa mochila y cualquier otro producto que por metal se tuviera. Según cuentan, el chatarrero utilizaba como reclamo una voz de porte afeminado, por lo que la chavalería se mofada de él diciendo “¿Quién es maricón?…el hojalatero”.
Las primeras mochilas consistían en un recipiente que se cargaba a la espalda y a través de una jeringa exterior, se accionaba directamente con las manos para pulverizar la mezcla; pero pronto se cambió este sistema por el de las de bomba manual accionada por una palanca. Estaban construidas sobre hojalatón e incluso cobre. Muy extendidas en la zona eran las de la marca Bacchus, como la que vemos en esta fotografía: un ejemplar utilizado en Elciego en la primera mitad del siglo XX.IMG_4798Bacchus
El sulfatar las viñas se solía hacer en tres ocasiones o “tres manos”. La primera cuando estaban los brotes con 20 ó 30 centímetros ya que estaba generalizada la idea que era la que más desinfectaba. La segunda mano se daba poco antes que la uva estuviera en flor y la tercera cuando la uva iba a “hembrar” (entreverado) en el mes de agosto.
Con el paso de los años, a la par que la utilización del clásico sulfato de cobre en piedra, aparecieron en el mercado productos más modernos y manejables como el sulfobono o el caldo cúprico. Venían en paquetes de 1 kg y eran muy cómodos y prácticos para su utilización, puesto que sólo había que mezclarlos con agua. Pero estos productos eran caros, por lo que la mayoría de los agricultores seguían utilizando el clásico sulfato, denominado popularmente “caldo bordelés” o caldo cúprico azucarado.
Con la mecanización de los viñedos, el sulfatar las viñas trajo consigo mecanismos adaptados a los tractores, por lo que la utilización de la clásica mochila fue perdiendo protagonismo y con él la utilización de los pozos de sulfato. Hoy son restos del pasado que conviven con las modernas plantaciones, puesto que las mezclas se hacen directamente en los depósitos de las maquinarias y porque el suministro de agua ya no es necesario hacerlo a través de esos pozos que recogían la originada por la lluvia. Los pozos de sulfato fueron la solución práctica a la necesidad de disponer agua en las propias heredades para la        preparación y tratamiento de los viñedos con sulfato de cobre desde la década de los cuarenta hasta la de los años ochenta. Hoy en día estos pozos hormigonados siguen presentes en nuestro paisaje como un recuerdo más de unas generaciones que combinaron esfuerzo físico titánico con innovaciones que dieran soluciones a los problemas cotidianos.

1920 Sulfato(1920.- Sulfateando las viñas con mochilas- Foto Archivo Marqués de Riscal)

1577 Compra venta de viñas en Balduengo

Blogera ekartzen dugu antzineko dokumentu hau. Hor argi geratzen da nola Ebro ibaiaren alboan dagoen Balduengo gunean aintzinetik mahastiak egoten ziren.

Encabezamiento

Hoy traemos al blog este contrato fechado en 1577 en el que hay una operación de compra-venta de dos viñas en el término de Balduengo. Nos parece reseñable las siguientes apreciaciones:

  • Todas las fincas colindantes con las dos viñas que se relatan en la operación de compra y venta, son viñas, con lo que nos indica la presencia importante del viñedo en este meandro del Ebro llamado Balduengo.
  • La medida de superficie de los viñedos está en obradas.
  • Los vendedores de las dos viñas son los hermanos Ramírez de la Peciña, vecinos de la aldea de Abalos, perteneciente a la villa de San Vicente de la Sosierra de Nabarra.
  • Colindantes con esas viñas están una de Vicente Ruiz de Ubago, quien seis años más tarde será el primer alcalde de Elciego tras la consecución del título de Villa en 1853

1cSepan cuantos esta carta de venta llana y sin condición alguna vieren como nosotros Pedro Remírez de Peciña y Sancho Remírez de Peciña Juan Remírez de Peciña vecinos que somos del lugar de Abalos aldea e jurisdicción que es de la villa de San Bicente de la Sosierra de Nabarra otorgamos e conocemos por esta presente carta que vendemos por venta llana e sin condición alguna a vos el arcidiano Diego López de Samaniego beneficiado que sois de la Iglesia de San Andrés del lugar de Villaescuerna que estáis absente una viña que nosotros hemos e tenemos donde dicen Balduengo término del lugar del Ciego que es de cuatro obradas poco más o menos que es teniente por la una parte a viña de Vicente Ruiz de Ubago e por la otra parte a viña de herederos de Diego de Mendiola difunto vecinos del dicho lugar con más otra viña en el mismo término que es de dos obradas poco más o menos que es teniente por la una parte a viña de Juan Nabarro y por la otra parte a viña de Domingo de Molina vecinos del dicho lugar con más otra viña en el mismo término que es de cuatro obradas poco más o menos que es teniente por la una a viña de Juan Sáenz de Felipe vecino del dicho lugar las cuales dichas viñas de suso como son nombradas e declaradas es las vendemos francas e libres e quitas sin cargo de censo ni tributo alguno con todas sus entradas y salidas dichas pertenencias cuantas han y haber deben de fuero e de derecho de uso y de costumbre por precio e cuantia de treinta y siete ducados sencillos castellanos que suman e valen trece mil e ochocientos e setenta y cinco maravedíes de los de la moneda real e corriente en estos reinos y señoríos de Castilla 2cde los cuales dichos maravedíes nos llamamos e tenemos de vos por bien contentos e pagados a nuestra entera voluntad por cuanto los recibimos de vos bien e realmente e con efecto y en razón de la paga y entrega que de presente parece en presencia del escribano y testigos de yuso escritos renunciamos la ley del engaño coda y numerata pecunia y todas las demás leyes que en talentos nos pueden aprovechar la cual dicha paga y el dicho escribano doy fe y seño en mi presencia y dichos testigos de esta carta y renunciamos la ley del ordenamiento real que hablan e razón de dichas cosas que se compran e venden por más o por menos de la mitad del justo precio y por esta presente carta nos apartamos e quitamos de la real tenencia o posesión e señorío e título e razón que tenemos a las dichas viñas y las damos e cedemos y traspasamos a vos Pedro Saez de Olano para que las podáis entrar e tomar e hacer como de cosas vuestras propias e no vos serán perturbadas por ningún título e si vos fuere pedido que nosotros después de nosotros nuestros herederos nos obligamos a vos las sanear e seguir el pleito que se vos moviere a tal causa ruego precisamente sin dilación alguna a nuestra costa emisión de los dichos nuestros herederos siendo requeridos non que venga a nuestra noticia e no vos las saneando seamos obligados a vos pagar el valor e estimación de las dichas viñas con el doblo con todos los edefectos e mejoramos e labores en ellas hechos insustituidos e necesarios e vos damos las posesión de todos los susodichos real corporal cevil belcasi Para que sin licencia ni mandado de juez ni alcalde ni de otra persona alguna las podáis entrar y tomar sin pena alguna para lo cual todo ansí tener e guardar e cumplir e pagar obligamos a nuestras personas e bienes asi muebles como raíces habidos e por haber para la ejecución de ello damos todo nuestro poder cumplido a todos e cualesquier jueces e justicia seglares de la magestad real como de otro señor cualquier ante quien esta carta de venta fuere mostrada e presentada e pedido de ella cumplimiento de justicia a cuya jurisdicción e juzgado nos sometemos renunciando como renunciamos todo nuestro propio fuero e jurisdicción e dominio para que por todos los rigores e remedios del derecho nos contengan e apremien a lo ansí tener e guardar e cumplir e pagar bien e realmente e con efecto todo lo en esta carta contenido como si lo hubiésemos llevado e dado por sentencia definitiva de juez competente a la tal sentencia fuese pasada en cosa juzgada e por nosotros consentida e no apelada sobre lo cual todo renunciando como renunciamos todas e cualesquier3aleyes fueros e derechos partidos e ordenamiento avales y privilegios viejos e nuevos hechos e por hacer todos en general e cada uno en especial e la ley del derecho en que dice que general renunciación de leyes que el hombre haga que non vala en fe y testimonio de lo cual otorgamos esta carta ante el presente escribano y testigos de yuso escritos que fue echa e otorgada en el lugar de Villaescuerna a primero día del mes de febrero del año de mil quinientos e setenta y siete años que fueron presentes a todo lo que el dicho Juan López de Samaniego Francisco e Gonzalo Sáenz de Samaniego vecinos del dicho lugar y los dichos otorgantes que sabían escribir lo firmaron de sus nombres e por los que no sabían escribir a los cuales yo el dicho escribano doy fe conozco firmo un testigo en el reverso de esta carta Pedro Remírez Sancho Remírez Francisco Sáenz pasó ante mí Bartolomé Sáenz”

Vendimias – Fotos antiguas – Elciego

Mahats bilketaren garaian gaude; egokiak dira antzineko argazki hauek ekartzea.

VENDIMIAS---BLOG---VENDIMIA ANTIGUA---BLOG---

VENDIMIA ANTIGUA (2)--BLOG--VENDIMIA ANTIGUA (3)---BLOG---

Tenemos dificultades para datar  estas fotografías, ya que no hemos reconocido a ningún rostro que nos hubiera dado buena pista. La ropa de trabajo, concretamente las camisas con cuellos son más de la mitad del siglo XX que de las décadas anteriores, así que podríamos colocarlas en la década de los cuarenta o cincuenta.

Agradecemos a la familia Bañares que nos ha proporcionado una vez más estos cuatro estupendos documentos gráficos de la vendimia en Elciego.

La dos imágenes de las personas individuales tienen una buena calidad artística y expresiva, así como aportación de la vestimenta utilizada.

Las de grupo vemos cómo van cargando comportones en el carro de ruedas con llantas de hierro, o cómo reposan y bromean los vendimiadores con el botijo, entre comportas, comportones y cestos cargados de uva.

El Aladro o arado romano

Aintizean animalien indarra aprobetxatzen zen lurra lantzeko; hortarako  erabiltzen  zen tresna “aladro” izenekoa zen. Erromatarren garaiatik ekarritakoa, eta XIX. mende arte erabilia. Mahastiak animaliekin lantzen ari direnean, tresna berriak erabiltzen zituzten lurra lantzeko.

Aladro

Hasta la segunda mitad del s. XIX, las tierras de pan, o piezas, se araban utilizando la fuerza animal con una herramienta llamada “aladro” o también arado romano. Ha sido el utensilio que se ha utilizado de generación en generación para abrir los surcos en la tierra , ararla y roturala; “romperla”  de alguna manera.  Las viñas y los majuelos se trabajaba manualmente con el “azadón” , llamado popularmente también “morisca”. La fuerza animal se utilizaba en la roturación de tierras y en la preparación de las piezas de cereal para la sementera; y la fuerza humana para cavar las viñas , escardarlas, acollarlas o morgonearlas. Con la modernización de los viñedos a finales del XIX, los modernos viñedos tras la filoxera se plantaron en hileras con calles o “anchas” de 160 x 160 (llamado este sistema ” al cuadro”) y posteriormente con “anchas” de 2 metros para facilitar las labores con maquinarias motorizadas.

Aladro con nombres

El “aladro” se hincaba en la tierra y trazaba los surcos con la fuerza motriz de un animal, generalmente mular, aunque también se ha empleado animal vacuno . No realizaba ninguna otra función  más que la de arar  la tierra. Posteriormente, otras herramientas  totalmente construidas en hierro, además de ararla, la volteaban; como fueron  las vertederas, los kerpis o los bravanes….contribuyendo notablemente así a la mejora de la roturación de las tierras.

El “aladro” o arado romano estaba construido con maderas, excepto la reja de hierro, que era la que propiamente rompía la tierra, y la clavija o el anclaje a las correas o cadenas que se unían al yugo del animal. A finales del XIX la construcción metálica de las herramientas sustituyeron totalmente a los antiguos arados romanos, dotándolos de más resistencia y rendimiento en el trabajo.

En la foto vemos un antiguo “aladro” utilizado hasta la entrada del siglo XX en nuestro pueblo.

EngancheRejaAsidero

1903 el profesor californiano Alwod visita Elciego – Marqués de Riscal

 

 

 

 

Marqués de Riscal eta Pineauk Eltziegon egindako hobekuntzak ezagunak eta aztergarriak ziren mundu osoan.

Alwod en Elciego

 

Las innovaciones vitivinícolas en el vino riojano que el Marqués de Riscal con su maestro de cueva Jean Pineau realizaron a finales del XIX fueron adquiriendo fama tanto en el estado como a nivel mundial. El profesor californiano Alwod visitó personalmente Elciego y en esta foto de 1903 le vemos en el término de “Las Llecas” visitando una nueva plantación con estacas para tutorizar las vides. Aún hoy en día son reconocibles los olivos al final de la finca, aunque ésta dividida en varias propiedades.

 

LA SOCIEDAD DE LABRADORES DE ELCIEGO – 1913

 

xx.garren mende hasieran, “Sociedad de Labradores” delakoak bertoko nekazal munduari bultzakada eman dio. Kristau pentsamenduaz murgildua, garrantsi handia izan zuten Ziekoko nekazal ekintzetan.

 

 

Dentro de las transformaciones sociales y laborales que se vivieron en Elciego a finales del XIX y principios del XX, tenemos un apartado muy especial con las Asociaciones con fines laborales. Una de las más antiguas fue la “Sociedad de Labradores”, fundada el  5 de noviembre de 1913, con un barniz religioso católico y con un sustrato agrícola. La otra, “La Unión Obrera”, más fundamentada en ideas de luchas de clases y con sentimiento no-religioso, se fraguó en 1914.

El 30 de junio de 1887 se promulga la ley de Asociaciones, por lo que da cobertura y armazón legal para la constitución de Asociaciones civiles. Por otra parte el papa León XIII, a través de su encíclica “Rerum Novarum” (1891) fomentó y dio pautas para humanizar las relaciones laborales entre patronos y trabajadores, rechazando la lucha de clases y fomentando ideas cristianas de convivencia, justicia, caridad, derechos,… Esta corriente, propagada seguramente por el propio clero local, animó a un grupo de vecinos a asociarse para solventar y solucionar los problemas que la actividad agrícola les proporcionaba.

En su constitución definen al detalle por quiénes está compuesta:labradores, propietarios, colonos, obreros del campo e individuos que ejerzan profesiones anejas a la Agricultura y productos agrícolas”. Teniendo como domicilio social la casa número 3 de la calle del Monjío.

 

<div style=”margin-bottom:5px”> <strong> <a href=”http://www.slideshare.net/elciegohistorico/la-sociedad-de-labradores&#8221; title=”La sociedad de labradores” target=”_blank”>La sociedad de labradores</a> </strong> from <strong><a href=”http://www.slideshare.net/elciegohistorico&#8221; target=”_blank”>Jesús Fernández Ibáñez</a></strong> </div>

LA UNION OBRERA DE ELCIEGO

1914 urtean gure herrian sortu zen “La Unión Obrera” taldea. Garrantzi handikoa zen lan-arremanak sendotzeko eta jabeen eta langileen arteko

ordutegi eta soldatak bideratzeko. Oso dokumentu berezi eta sehaztatuak agertzen dira artikulu honetan.

A finales del XIX y principios del XX, la vida social en Elciego sufre cambios muy importantes. por una parte la población viene incrementándose de tal manera que en las dos últimas décadas del XIX, el número de nacimientos dobla con generosidad al de las dos primeras décadas del mismo siglo.  Así comenzamos un sigtlo XX con una población que en sus primeras décadas llegará a tener la cifra de 1.400 habitantes. Las relaciones laborales entre los peones agrícolas y los propietarios de la tierra en el plano agrícola, y las de las incipientes industrias con sus asalariados por otra, originan una neuva época en las vinculaciones laborales que se van fijando por medio de contratos o convenios. La ley del 30 de Junio de 1887 permite crear asociaciones con diferentes finalidades, dando lugar a la aparición de las primeras sociedades en el pueblo. La primera que conocemos es de 1897 y se llamó la Sociedad de Baile “La Unión Recreativa”.

Con otro contexto totalmetne diferente se crea en marzo de 1924  “La Unión Obrera” de Elciego. Una Sociedad que velará “por mejorar moral y materialmente las condiciones de sus aasociados para la mutua defensa de sus intereses, empleando para ello, los medios legales a su alcance“. Dicho de otra manera, sería un sindicado de trabajadores.

Muchas personas pusieron tiempo e ilusión en la constitución de esta agrupación……..(para leer el artículo, esta dirección..)

http://es.calameo.com/read/000047119ef5d3f6ec409

 

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Horarios de trabajo:

LAS CASETAS DE REFUGIO EN LOS VIÑEDOS

 

 

 

Arabako Errioxan, eta konkretuki Zieko aldean, mahastien artean etxola berezi batzuk aurki ditzakegu. Oso eraiki txikiak dira eta mahastien alboetan daude. Harriz egindakoak eta barruko gunean bakarrik hiru edo lau pertsonak sar daitezke eserita egoteko. Antzineko garaian, nekazariek babesteko leku bat eukitzeko eraiki zituzten.

 

Cuando paseamos por los campos de nuestra zona, observamos unas construcciones muy sencillas, minúsculas, generalmente al lado de una viña. En esta zona las denominamos “casetas”, sin más. Nombre genérico y que especifica muy poco el prototipo de estas construcciones. En algunos escritos hemos visto el nombre de “guardaviñas”, que podría ser utilizado por su funcionalidad; pero los “guardaviñas” eran los guardas rurales que se contrataban por parte del ayuntamiento durante los meses de Julio, Agosto y Septiembre para la vigilancia de los frutos en la segunda mitad del s.XIX.

La finalidad de estas pequeñas construcciones es clara: servía de refugio a los agricultores ante las inclemencias del tiempo, tormentas, lugar de cobijo con el frío, recoveco para un momento de descanso, etc…durante las labores del campo. Muy especialmente de las viñas, que reclamaban más atención presencial de los agricultores. Los desplazamientos para realizar las labores agrícolas en años anterior, cuando no existía la fuerza mecánica para los trabajos,  eran a pie o en mulo; y la jornada laboral, de sol a sol. Por lo que disponer de un pequeño refugio, era algo necesario para esas largas jornadas de trabajo.

 

 

 

 

De las varias decenas de estas casetas que perviven en la actualidad, algunas llevan grabada en una de las piedras del acceso el año de construcción. Nos reafirman la época en que se construyeron la mayoría de ellas: finales del XIX y primera mitad del siglo XX.

Son construcciones reducidas en tamaño, con capacidad para estar en el interior en postura sentada unas, tres o cuatro personas ( en algunos casos más raros se duplica la capacidad del habitáculo); pero en ningún caso sobrepasan la finalidad de ser un lugar de refugio. En la gran mayoría de estas casetas la estructura es circular, con dificultades para estar en posición erguida en el interior ; siendo  la techumbre  en forma de cúpula conseguida por el continuo desplazamiento de las piedras hacia el interior, hasta cerrar perfectamente la techumbre del habitáculo. Hay casos también  de estructura más cuadrada y con la techumbre achatada, sin acabar en forma puntiaguda.

 

Estas pequeñas construcciones están totalmente integradas en el paisaje, ya que la construcción es de piedra del lugar; la misma que la que hay en el entorno. No dificultan para nada las labores agrícolas del viñedo ya que están erigidas en un lateral o en un ribazo; pero nunca en el interior del viñedo. En ocasiones se aprovecha el propio desnivel  del  terreno o un ribazo para adosarla ahí mismo aprovechando esa irregularidad en beneficio de la protección o de ahorro de materiales. Las piedras están superpuestas una sobre otras sin argamasa que las una, por lo que encontrar el buen asentamiento de las piezas en la construcción, era una de las inquietudes de aquellos aficionados “canteros”. Para los dinteles del vano de la entrada se utiliza la piedra de mayor tamaño y mejor forma. En algunos casos está un poco trabajada en una de sus caras, la que muestra la propia entrada.  El resto de la construcción está realizado con mampostería de piedra y cuñas de trozos de piedra para lograr el perfecto asentamiento.

En la zona de Elciego se conservan aún varias decenas de estas singulares casetas. En la parte sur hay menos debido a que por la orografía del terreno, se han juntado varias fincas unificándolas con trabajos de máquinas que han destruido estos refugios tan innecesarios hoy en día. En la parte más al norte de la jurisdicción (hacia Villabuena, Navaridas o Laguardia) se conservan los mejores ejemplares de estas pequeñas construcciones que tanto sirvieron de refugio y ayuda a nuestros mayores en sus trabajos de los viñedos.

 

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