1772 El encargo que Teresa de la Portilla hizo para la Virgen de los Dolores

Teresa de la Portillak, 1772.ean bere testamentuan, Dolores Birjinarentzako bihotza eta zilarrezko zazpi ezpata egitea agindu zuen.

Es muy posible que este año de 2020 sea la primera vez que un Viernes Santo no se procesiona ni al Santo Cristo en el Sepulcro (“El Tumbao”), ni a su madre la Virgen de la Soledad o de los Dolores (“La Dolorosa”) desde que se inició esta costumbre a mitad del siglo XVIII. Salvando, está claro, las ocasiones que la lluvia lo ha impedido. Ni en las épocas de  dificultades ni de guerras se conoce la ausencia de esta procesión, que siempre ha tenido fama de ser la más concurrida de todas que se celebraban a lo largo del año. Una pandemia mundial originada por un llamado Coronavirus, donde ha habido un Decreto de confinamiento de las personas en sus casas, ha originado también que la Procesión, la procesión del Viernes Santo con sus estatuas, su ritual y sus “lobos”, quede confinada hasta el próximo año.

 

En pleno apogeo barroco del XVIII eran habituales los actos teatralizados en el propio templo, como fue el del “Descendimiento” en la Parroquia de San Andrés de Elciego. Para este acto se acondicionaba en el interior del templo un monumento, una infraestructura de madera para realizar toda la teatralización. Entre otras cosas se mandaron hacer dos efigies que son las que hoy en día se sacan en procesión el Viernes Santo: Un Cristo articulado y una imagen de la Virgen de la Soledad, o de los Dolores, cuyo esqueleto interno es una estructura de madera y solamente se le visiona el rostro y las manos.

Es muy probable que imagen se hiciera o rehiciera por el maestro pintor y dorador asentado en Elciego Matías Garrido en 1764 y 1765. En los Libros de Fábrica de la Iglesia Parroquial aparecen pagos de “2442 rs y 9 mvs que gastó en los vestuarios de Nª Sª de la Soledad, Sepulcro, echura de dos casullas y composición de otras casullas” (1764) y otro de “150 rs pagó a Matías Garrido, maestro dorador y pintor por la obra de pintura que hizo en Nuestra Señora de la Soledad y su Altar” (1765).

Uno de los rasgos característicos, y que contrasta sobradamente sobre el vestido de terciopelo negro de la imagen, es el de un corazón con sus siete espadas clavadas, todo de plata. Fue un encargo que Teresa de la Portilla mandó hacer en su testamento, en 1772, muy influenciada por el fervor que tenía a la Virgen, a la representación del Descendimiento y a las procesiones de la Semana Santa.

( Procesiones 1930 y 1931.-Fotografías archivo Luis Bañares Pérez / Familia Bañares)

 

Teresa de La Portilla López Gómez Samaniego (Elciego 1716-1773) tuvo un protagonismo notable en el diezyocho de nuestra Villa. Pertenecía a una familia donde varios fueron clérigos y beneficiados en la Parroquia. El Doctor Don Bernardo de la Portilla, tío abuelo de ella, aparte de ser Beneficiado de la Iglesia de Elciego fue  un reclamado censor de libros por las autoridades eclesiásticas y Canónigo de la Catedral Metropolitana de Toledo, donde pasó la mayoría de sus años. Al final de sus días, en 1711, desde su canonjía toledana, fundó una Capellanía de Misas en la ermita de la Virgen de la Plaza. Teresa de la Portilla, casada con un militar de Logroño, regentó el mesón que estaba en la salida para la carretera de Navaridas y Villabuena (actual Crucero) y se dedicó en cuerpo y alma al cumplimiento de las voluntades de la Capellanía que su tío abuelo. Fue una mujer muy activa en todo lo referente a su familia y a la gestión del  patrimonio familiar, generoso en labranza tanto como en administración censos e hipotecas. Murió sin descendencia directa dejando muchísimos objetos personales y ajuar a sus criados y personas cercanas en su vida.

En uno de sus testamentos dejó el encargo de que se hiciera de sus bienes “a Nuestra Señora de los Dolores en esta Villa siete espadas con un corazón también de plata; que cada espada debe tener onza y media a dos de plata poco más o menos con proporcionado como de dos a tres onzas poco más o menos”

 

 

 

 

Procesión de Semana Santa (mitad del siglo XX)

Bañares familiakoek argazki hauek utzi dizkigute.

 

 

Dos preciosas fotos para enriquecer nuestro patrimonio cultural. Se las debemos una vez más a la familia Bañares. Procesiones de Semana Santa, el Ecce Homo y la Dolorosa, portados por los mozos con el hábito y la capucha que continúa en nuestros días. “Los lobos” nos decían que así se llamaban; “los encapuchados” decían otros más recatados. La realidad es que en estos más de sesenta años que nos distan estas fotografías, las imágenes son las mismas y los portadores, sus descendientes.

No sabríamos datar con exactitud la fecha; pero podríamos situarla en mitad del siglo XX (década de los 40 o de los 50). Incluso podría ser un poco anterior por la vestimenta y ropaje de las personas que ahí aparecen.

Los acontecimientos de la noche del Jueves Santo de 1777

Ostegun Santuan mutil batzuk Kalbarioa bisitatzera joan ziren eta iluntzean harrikatu zuten.

Portada

Se conserva en el Archivo de la Diputación Foral de Alava una documentación que hace referencia a un juicio sobre un apedreamiento a tres personas del pueblo la noche del Jueves Santo de 1777 cuando fueron a visitar el Calvario.

Los hechos tienen una hilazón sencilla. No deja de ser un acto de venganza, aprovechando la nocturnidad, por algún motivo aún sin descubrir. Para nosotros tiene este enjuiciamiento un valor especial por la cantidad de detalles que nos aporta referente a la vida social, costumbrista, de este año.

Los hechos ocurren en la tarde-noche del Jueves Santo de 1777, concretamente un 27 de marzo. Los apedreados son Joseph Bruno Zubiaur, Joaquín de Armentia y Faustino Sáenz de la Maza. Los acusados: Joseph del Valle, Isidoro del Valle y Domingo Iñiguez. De juez ejerce el alcalde Don Vicente Ruiz de Ubago y Busto; persona que regenta el Mayorazgo de los Ruiz de Ubago en su plenitud. Como testigos intervienen otras personas como Francisco Sáenz de la Maza (cirujano) y otros vecinos: Requemán,  Insausti, Meiro, Regueiro, Cambre, Iñiguez,….

Narraremos los acontecimientos y las declaraciones con cantidad de entrecomillados, ya  que enriquecen estilísticamente el texto y nos aportan cantidad de detalles de cómo era la vida y costumbres en nuestro pueblo. Lee el resto de esta entrada »

Semana Santa de 1946

Gure eskuetata ailegatu da 1946ko Aste Santuko esku programa eta hor agertzen dira aste osoko elizkizunak.

Semana Santa

Parece ser que 1946 fue un año donde el pueblo tuvo toque de modernidad, al editar sus primeros programas de mano tanto de las fiestas de Septiembre como de la Semana Santa. Al menos son los más antiguos que hemos conseguido.

Este ejemplar que ha llegado a nuestras manos se lo debemos y agradecemos a Pili Blanco Sierra.  En este programa aparecen todos los actos que se celebraban oficialmente en la iglesia, pero no hemos visto reflejado en los oficios de tinieblas el sonido ensordecedor de las “matracas”. Aquí aparece el nombre del Padre Predicador, figura importante en todas las pláticas y sermones de la semana. Sermones que tienen su nombre específico: “Sermón de las lágrimas de San Pedro” el Martes Santo, “Sermón del Mandato” el Jueves Santo, “Sermón de la Pasión” y “Sermón de la Soledad” el Viernes Santo. También se refleja el acto del “Lavatorio” a los discípulos el Jueves Santo, como uno de los restos de aquellos teatros representativos de la Pasión del que nos queda la imagen articulada del Cristo Yacente.

Semana Santa1Semana Santa2

Las Procesiones, Hora Santa, Maitines y Laudes eran otros actos típicos de esta semana tan intensa en rezos y actos religiosos.