El Conde de Elciego

Gure herriak duen berezitasunetariko bat, Konde izaerarekin erlazio zuzena duela da, izan ere, Carlos V.a Errege Karlistak, José Uranga ejerzitoko Kapitain Orokorrari titulu hau xedatu zion, hain zuzen ere “Eltziegoko Kondea” izenekoa. Honela, herri hau, ezaugarri berdina duten beste herri batzuekin lotu genezake; hauen artean, Mutriku, Agurain edo Tolosa aurkitzen direlarik.

 

 

¿Quién era José Uranga?

José Ignacio Uranga Azcune nació en Azpeitia el 7 de octubre de 1788. Al igual que muchos coetáneos suyos, vivió los avatares de la invasión francesa y concibió el ejército como un futuro prometedor a su carrera profesional. Así se alistó en Oviedo en octubre de 1809 en la guardia del general Nicolás May. Al año siguiente pasó al regimiento de Ibernia, donde tuvo que retirarse a tierras gallegas con motivo de la entrada del ejército francés en Asturias, a las órdenes del general Renovales.

En noviembre de 1811 estuvo a las órdenes del general Mendizábal por sus tierras guipuzcoanas.  Alistado en el primer batallón de voluntarios de Guipúzcoa, alcanzó en 1813 el grado de subteniente.  Su participación en la guerra con los franceses fue muy activa, siendo condecorado con la cruz de la batalla de San Marcial en 1815. Al poco tiempo se retira transitoriamente de la actividad militar con el mismo grado de subteniente de Milicias urbanas.

En estos años contrajo matrimonio con Josefa Antonia de Aguirre, natural de Elgueta. Matrimonio que se celebró en Salvatierra el 26 de junio de 1818. Es precisamente en esta villa alavesa donde el 19 de abril de 1821 Uranga se pronuncia contra el Gobierno constitucional surgido en Cádiz contra el monarca Fernando VII; creando una división de dos batallones y un escuadrón con los que sostuvo el enfrentamiento en la provincia alavesa. Su actividad fue tan reseñable que su ascenso en la carrera militar fue meteórico. Le nombran teniente, capitán y teniente coronel en 1822, tomando el empleo de coronel el 3 de febrero de 1823. Son los años del llamado “Trienio Liberal”.  Sus servicios fueron reconocidos con la cruz de fidelidad de primera clase, teniendo la comandancia de la provincia alavesa como destino y responsabilidad hasta el comienzo de la década de 1830; años en los que se comienzan a manifestar los choques militares de las distintas tendencias ideológicas. La Diputación alavesa le confió el mando de sus tropas nombrándole brigadier en 1831 y condecorándole con la cruz de primera clase de San Fernando.

Pero el gran cambio en la vida militar de Uranga viene a raíz del conflicto bélico suscitado entre dos conceptos de sociedad, dos estilos de vida, dos ideologías enfrentadas tras la muerte de Fernando VII en 1833. Su opción por aupar al trono a Carlos María Isidro ( Carlos V), hermano del monarca oficial fallecido, le lleva a proclamarlo el 7 de octubre de 1833, poniéndose al mando de cinco batallones de voluntarios alaveses. Organiza las fuerzas absolutistas en Álava y es nombrado presidente y encargado de la comandancia general de la Provincia.  Con orgullo admite que “el soldado alavés era el mejor disciplinado y entretenido”.

A finales de ese mismo año es la persona de confianza de pretendiente Don Carlos V,  quien le nombra Mariscal de campo.  Don Carlos siempre tuvo en Uranga a ese militar fiel y a esa persona en la que confiaba sus planes y proyectos. En los escritos se le destaca  “por su respetuosa obediencia y fidelidad, unidas a una fe religiosa sin límites, que era la más apreciable cualidad que podía tener para ser considerado por Don Carlos”.

Son los años de su relación muy directa con el general Zumalacárregui, que estaba al frente del ejército carlista en Navarra y de él dependía el alavés. Se ha escrito en muchas crónicas sobre las diferencias entre ambos mandos; algo que Uranga siempre negó y prueba de ello era la mutua ayuda de tropas, envío de material de guerra, organización de acciones, etc… que hubo entre ambos militares. En uno de los escritos llega a decir que “Zumalacárregui era el hombre que nuestra causa necesitaba”

Tras la muerte de Zumalacárregui, Don Carlos quiso organizar el ejército de la zona vasco navarra en un único mando, designando a Uranga en 1837 Teniente General al mando de la capitanía general de Navarra y Provincias Vascongadas. Es una época de gran actividad militar puesto que el conflicto entre los ejércitos carlistas e isabelinos estaba en pleno auge. Son reseñables sus acciones militares de la toma de Lerín, Peñacerrada, Zambrana, batalla de Andoáin, toma del Perdón,….y sus incursiones por  toda la margen izquierda del Ebro. Este río era una frontera natural importante para la contención de tropas y el cruzarlo suponía un ingrediente anímico a los ejércitos como prueba de su pericia y estrategia. Así a finales de agosto de este año de 1837 cruzan el Ebro “sobre el vado del olivo de Guicio”, batiendo el 1 de septiembre en Cenicero al batallón del Regimiento de Extremadura “causándole 47 prisioneros, entre ellos varios urbanos, muchos heridos y muertos, regresando la misma tarde trayendo consigo 200 carneros y sobre 40 vacas y varios fusiles”. Así lo refleja en su Diario de Guerra entre 1834 y 1838. En este legado documental no hace ninguna referencia concreta a Elciego, teniendo varias páginas dedicadas a los movimientos de las tropas por la zona. No hay que olvidar que las plazas de Laguardia y San Vicente de la Sosierra de Navarra eran dos fortificaciones añoradas por los ejércitos y que en Peñacerrada y tras la Sierra de Cantabria y Codés estaban los cuarteles generales de los ejércitos Carlistas.

La llamada Primera Guerra Carlista toma en nuestra zona un rumbo distinto tras el Convenio de Oñate y el Abrazo de Vergara en agosto de 1839 entre Espartero y el general Maroto. Fruto de estas negociaciones el pretendiente Don Carlos, junto con su hombre de confianza Uranga, cruzan la frontera en 1839 al no estar conforme con lo firmado en lo que ellos llamaron “La Traición de Vergara”.

En tierras francesas permaneció casi diez años hasta que acogiéndose al Decreto de abril de 1848 de Isabel II, regresa a Vitoria; manteniéndole el mismo empleo de Teniente General .  En la capital alavesa disfrutó aún de más de dos décadas de vida retirada y dedicada a su gente, donde falleció el 17 de diciembre de 1870 a los 82 años.

 

Título de “Conde de Elciego”

Ya hemos comentado la estrecha relación y la confianza que el pretendiente Don Carlos tenía en Uranga. Como agradecimiento a su fidelidad y a sus servicios, el 26 de agosto de 1840, en su exilio de Bourges, le honró con el título hereditario de “Conde de Elciego”.

La pregunta que nos hacemos no es la concesión de un título de conde a uno de sus hombres de máxima confianza y que tantos servicios le había prestado, sino por qué precisamente ese título de conde llevaba añadido el de Elciego. Es de suponer que al pretendiente al trono, Carlos V, ese pequeño pueblo riojano alavés, le podría llegar a sonar y ubicar; pero poco más. Alguien de su entorno, o el propio Uranga, le sugeriría utilizar el nombre de Elciego para ese nuevo título de Conde.

Elciego era uno de los pueblos “comprendidos dentro de la línea donde están sitas las Aduanas para Castilla” por lo que en esos años de conflicto bélico se extremaron precauciones y responsabilidades en las autoridades civiles y militares que tenían a su cargo la custodia de ls tropas y la vigilancia de las plazas conquistadas.

Es posible que Uranga transitara por nuestro pueblo  durante su actividad en la Rioja Alavesa; e incluso que se hospedara en nuestra villa durante esta actividad en la zona como un  lugar estratégico y no en primera línea de fuego (lugar seguro). Ya hemos comentado que en su Diario de Guerra no hay ninguna referencia concreta a Elciego en sus movimientos de tropas por la zona; por lo que la duda del nombre del título que le otorgó el pretendiente Carlos V se nos hace aún mayor.

En 1832-1834 era alcalde de Elciego Juan Ruiz de Ubago, último tenedor del Mayorazgo de los Ruiz de Ubago y persona con alto nivel económico, social y cultural. Podría ser un buen embajador local ante los mandos de las tropas que se movían por la zona. En los años 1837 y 1838 la alternancia en la Alcaldía entre Joaquín María Martínez de Villarreal y Vicente Medrano se da en más de una ocasión; dependiendo de qué bando dominara en la zona. Pero estos datos tampoco nos dan luz sobre esta cuestión. Hasta se podría pensar que en estos años residían desde hace tiempo en Elciego las hermanas Hurtado de Amézaga, hermanas del Marqués de Riscal. Seguramente las familias Uranga y Hurtado de Amézaga  podrían tener lazos de amistad en una población tan pequeña como era en aquellos años Vitoria. Pero esta argumentación tampoco nos proporciona claridad en la respuesta.

No sabríamos responder el por qué a la pregunta. Pero sí llama la atención que un título de “Conde de Elciego”  se le diera a un personaje tan importante.  Algún tipo de relación tuvo con nuestro pueblo, directa o a través de alguna otra persona, que hoy en día no le sabemos dar explicación.

Solicitud del título entre sus descendientes.

Nieto del “Conde de Elciego” fue Pablo Uranga Díaz de Arcaya, nacido en Vitoria en 1861 y que convivió durante su infancia y adolescencia con su abuelo; quien le contaría sus andanzas y aventuras a lo largo de su dilatada vida.

Este famoso pintor  estudió en su ciudad natal y en la Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid. Se trasladó a París donde tuvo una intensa actividad artística regresando posteriormente al País Vasco. Alumno de Durrío compartió amistad y actividad Zuloaga, Rusiñol y otros artistas coetáneos.

Los hijos de este artista y biznietos del Conde de Elciego, Pablo y María Uranga Lejarreta, tramitaron y protocolizaron en 1950 la autorización para la utilización del título dado a su antepasado “ para él y sus descendientes” en la Notaría vitoriana de Manuel Lejarreta Salterain. Documentación detallada que en la actualidad se conserva en el Archivo Provincial.

 

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Plaza Mayor a principios del siglo XX

Oso argazki berezia Bañares senideek eskuratu digutena.

Curiosa foto de la Plaza Mayor a principios del siglo XX. El kiosko provisional parece que está montado para la fiesta del Judas. Pues está colocado el mástil donde se le dará fuego y en el kiosko están instalados ciertos artilugios propios para la lectura del acto del Judas. Interesante también la rampa de acceso al mismo que se vislumbra en la parte norte del catafalco.

El edificio antiguo del lateral, ofrece una imagen no visualizada nunca para la mayoría de la población actual del pueblo.

Es de resaltar la vestimenta de los habitantes. La mujer con el niño luce faldones y vestimenta habitual en fotos de esa época. Los hombres están casi uniformados con los blusones y las boinas. Lo cual nos lleva a la conclusión de que la utilización de esta vestimenta estaba muy extendida entre la población más sencilla.

Una vez más damos las gracias a la familia Bañares por esta documentación gráfica que nos ayuda a enriquecer todo nuestro patrimonio cultural e histórico.

 

El apellido ENTRENA en Elciego

Entrena abizena XVIII.mendean agertu zen Eltziegon. Gaur egunean oso zabaldua dago gure herrian.

Dentro del crecimiento económico que vivió Elciego en el siglo XVIII enmarcamos la organización urbanística, la construcción de edificios, la producción agrícola y otros muchos factores que contribuyeron al desarrollo y engradecimiento de la villa. Uno de los aspectos importantes de este siglo fue la necesidad de mano de obra para poder acometer todos los proyectos que se estaban desarrollando. Ahí está enmarcada la emigración gallega y también la periférica, que vinieron a nuestra villa en busca de sustento y proyección familiar y de vida.

En esta época se incorpora el apellido Entrena en Elciego. Viene de la mano de Prudencio Entrena Toxo, natural de Navarrete quien contrae matrimonio el 20-10-1754 con María Catalina Sáenz Sáenz de Payueta, ésta en segundas nupcias.  Falleció el 28-06-1769, posiblemente de muerte repentina por no constar ningún documento de testamentaría. Al siguiente año el 27-11-1790 falleció su esposa María Catalina a la edad de 66 años.  En el testamento deja a su hija Francisca de Borja Entrena Sáenz la encomienda de llevar por espacio de medio año dos velas de cera a la sepultura, dejándole por ello una obrada de viña en el término de Martín Pascual, una basquiña negra, una mantilla y una saya parda. A su hijo Nicolás Entrena, ya casado, tres obradas de viña en Camayerro.

De este matrimonio nacieron cinco hijos con el apellido Entrena Sáenz: 3 varones y 2 mujeres, quienes fueron prodigando el apellido Entrena en la Villa.

La familia Entrena en los siguientes dos siglos se ha expandido con prodigalidad y así la encontramos familiarizada con un buen ramillete de apellidos. Hemos realizado una exposición alfabética indicando las fechas de los nacimientos de las personas que llevan esos apellidos:

  • Entrena Aréjola : 1869-1884
  • Entrena Bázquez: 1878-1894
  • Entrena Bernárdez: 1901-1910
  • Entrena Diez-Caballero: 1810-1851
  • Entrena García: 1906-1918
  • Entrena Ibáñez: 1880-1890
  • Entrena Laorden: 1913-1915
  • Entrena Manzanares: 1845-1849
  • Entrena Martínez de la Canal: 1784-1789
  • Entrena Navarro: 1794
  • Entrena Neira: 1863-1877
  • Entrena Palacios: 1872
  • Entrena Pardo: 1918-1925
  • Entrena Pérez: 1883-1915
  • Entrena Riofrancos: 1874-1885
  • Entrena Rodríguez: 1781-1794
  • Entrena Sánchez: 1808-1814
  • Entrena Ugarte: 1914-1915
  • Entrena Villamiel: 1844-1854
  • Entrena Villaverde: 1837

Personaje a resaltar de la familia entrena es Inocente Entrena Manzanares, quien matrimonió con Juliana Aréjola Mena el 22-06-1868 y que fue Alcalde de la villa entre 1895 y 1897. En el registro de 1897 aparece como propietario de la casa de Calle Cantón de la Concepción1, media de la Bajada a las Huertas y una cueva en el Barrio de Barrihuelo.

 

En este mismo registro aparecen Jacinto Entrena Diez-Caballero y Julián Entrena Diez-Caballero como dueños de las casas Calle San Andrés, 25 y Calle San Andrés, 23.

Gerónimo Bañares Guinea

Argazki hau XIXgarren mendekoa da. Eskerrak ematen diegu Bañares Senidei.

Gerónimo Bañares Guinea nació en Elciego el 30 de setiembre de 1850. Uno de los ocho hijos de un personaje importante en la política alavesa de esta segunda mitad del siglo XIX, José Ramón Bañares Barraicoa, quien contrajo matrimonio en Elciego con Tomasa Guinea Montoya.

Gerónimo Bañares matrimonió en Elciego el 13 de marzo de 1872 con Sabina Pérez del Val, natural de Pedroso.

Falleció joven, con 35 años, un 25 de abril de 1885.

Agradecemos una vez más a la familia Bañares el ofrecimiento de esta documentación que nos ayuda a enriquecer el patrimonio cultural e histórico de Elciego

El apellido DEL RIO en Elciego

Del Rio abizena Galiziatik Eltziegora etorritakoa zen XVIII. mendean

El apellido Del Río en Elciego es uno de los típicos que tenemos en nuestro pueblo proveniente de esa emigración gallega del XVIII y XIX.

Todos los portadores del apellido Del Río, tienen un tronco común proveniente de aquel Simón Del Río Tojo, natural de Abanqueiro y que en matrimonió en Elciego con Sebastiana Sáenz Pedroso el 9 de agosto de 1751, tras quedarse ésta viuda de su primer matrimonio con Domingo Ramón Apellániz Ibáñez.

(1778.-Registro de defunción de Simón Del Río)

 

 

De este matrimonio nacieron los hijos Del Río Sáenz ( entre 1751 y 1758).

( 758 Partida de bautismo de Joaquín Del Río Sáenz)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La siguiente generación pertenece Del Río Cornes, cuyos nacimientos tuvieron lugar entre 1788 y 1799

El apellido se sigue transmitiendo en el matrimonio Del Río Leyba, cuyos hijos nacieron entre 1811 y 1831.

La siguiente generación corresponde a los Del Río Lagos, naciendo sus vástagos entre  1851 y 1867.

La familia Del Río Busteros, sigue manteniendo el apellido en una nutrida prole nacida entre 1890 y 1908. De ellos provienen todos lo que actualmente conocemos y hemos conocido en nuestros días:

  • Fernando Del Río Busteros casado con Cipriana Gómez Alesón
  • Baltasar Del Río Busteros casado con Leona Martínez Cambra
  • Bonifacia Del Río Busteros casada con Luciano Pombo Leyba
  • José Del Río Busteros
  • Macario Del Río Busteros

 

 

 

 

( Fernando Del Río Busteros)

 

 

Habría que resaltar otras ramas del mismo tronco que se han ido perdiendo, emigrado o han dejado restos entre nuestros vecinos. Sus hijos nacieron en los años indicados entre paréntesis:

  • Del Río Gómez ( 1822-1839)
  • Del Río Sáenz Carlos ( 1844-1856)
  • Del Río Valrea ( 1861-1871)
  • Del Río Castro ( 1869-1875)
  • Del Río Vázquez ( 1882-1891)
  • Del Río Sáenz de Lamaza ( 1888-1897)
  • Del Río Olarte ( 1883-1904)
  • Del Río San Andrés ( 1881-1896)
  • Del Río Valle ( 1898)
  • Del Río García ( 1916-1919)

También debemos aportar otras dos referencias al mismo apellido, pero que no tienen nada que ver con el recorrido generacional que hemos realizado:

  • Juan Del Río, natural de Santiago, quien matrimonió en Elciego con Ana Zárate en 1642, pero no continuó la descendencia en el pueblo
  • Francisco del Río Murillo, nacido en Castelfrío , quien matrimonió en 1780 en Elciego con una de las hijas de la familia Zárate Navarrete; pero que no ha dejado descendencia en la villa.

Fiestas de San Roque en la década de 1950

Argazki hau nahiko zabaldua dago Eltziegoko jende artean. Ekarri duguna Pili Blanco Sierrak utzitakoa da

En fiestas de San Roque subían los músicos de la banda, de los restos de la banda, o simplemente una cuadrilla sacaba sus instrumentos para amenizar la romería.  En la década de los cincuenta no eran momentos robustos de la banda, o de las bandas.

Esta foto la hemos visto en más de una familia del pueblo. El ejemplar que hoy aportamos nos lo ha cedido una vez más Pilar Blanco Sierra, a la que agradecemos sus aportaciones.

Ahí aparecen Gregorio Navarro, quien ha dejado su instrumento a Patxi Blanco. Félix “El cojo”, “El Castellano”. Rafa Larrea con el trombón y un expléndido Gerardo Ruiz de Vergara…

 

1886 La definición de Elciego en el Diccionario de Juan Mariana

Marianak egindako liburuan, behin eta berriro Eltziego agertzen da ardoa duela garrantzi handikoa.

Portada

Ha llegado a nuestras manos un curioso libro fechado en 1886 y titulado “Diccionario geográfico, estadístico, municipal de España” realizado por Juan Mariana y Sanz, en el que se catalogan los distintos municipios. Libro

En lo referente a Elciego se aporta que 399 vecinos y 1.283 habitantes, distando a 44 kilómetros de la capital,  En su infraestructura cuenta con dos escuelas públicas, carretera provincial y un párroco perteneciente a la diócesis de Vitoria.

En cuanto a la producción, trigo, centeno, cebada, aceite ” y sobre todo vino”. Recalcando también en esta ocasión el predominio de la vid sobre otro producto agrícola. En lo referente a industria “fábricas de aguardiente”.

Definición

1796 la construcción de un puente hacia la fuente, por Antonio Uribe

XVIII.mendean Eltziegon obra ugari egiten zituzten: bai etxe berri batzuk baita azpiegiturak ere bai.

A lo largo del siglo XVIII la villa fue tomando un aspecto ordenado urbanísticamente y conoció un momento de esplendor en edificaciones y modernizaciones de infraestructuras.  Tras la construcción del puente hacia Los Barrancos en 1792 , el Ayuntamiento se plantea la construcción de otro puente para facilitar el acceso a la fuente, para la recogida de agua potable.  La fuente estaba situada muy cerca de la que hemos conocido con el proyecto de Bellsolá, unos metros más cercana al pueblo y al lado del puente.

La idea de facilitar el acceso a la fuente es fruto de un acuerdo municipal del 26 de enero de 1794, pero no se llevó a efecto hasta dos años más tarde, cuando el Alcalde Plácido Arrúbal decide sacarlo a subasta pública bajo la denominación de “construcción de un puente nuevo que ha de servir para el paso de la Fuente que ha de hacer arrimado a ella

Tal y como era habitual, se fijaron los correspondientes carteles anunciadores de la obra y se remató el 10 de abril de 1796 en la persona de Antonio Uribe. Los detalles estaban indicados en una traza o diseño que no conservamos y por la cantidad de 4.600 reales.

Antonio Uribe Ojanguren, natural de San Pedro de Uncilla en el valle de Amaraio y que había venido a Elciego por su trabajo de cantero, contrajo matrimonio en nuestra villa con Lorenza Fuertes Valdelana el 25 de enero de 1781, con la que tuvo una descendencia que es la que ha propagado el apellido Uribe en Elciego.

El tiempo de la construcción se delimita en torno a cinco meses, un tiempo corto para un trabajo de labrado de piedra con tanta precisión. De aquí la pericia y habilidad del cantero Uribe.

Las condiciones son muy detalladas y reflejan el conocimiento detallado de la construcción de un puente en piedra de cantería.

“1.- Es condición que se ha nivelar el dicho puente, con la cornisa de la fuente dejando toda la altura que declara la traza, de allá para abajo que son desde la calle hasta el zampiado nueve pies de claro y pie y medio de dovela pues compone diez pies y medio desde la dicha cornisa, para abajo, que es la ondura que ha de tener.

2.- Lo segundo es condición que el arco de dicho puente se ha de ejecutar según la traza y de sillería, y sus cepas tres pies de altura y una vara de vuelta, en las esquinas se contará de sillería y lo que hace el arco y sus hijas y lo demás de mampostería compuesta, con tizones de vara o más.

3.- Lo tercero es condición que en las cepas y sus manguardias a lo menos han de tener una vara de lecho de tres piedras una, con buena piedra y con cal y buena tierra, hasta el arrancamiento del arco se le ha de echar la mitad de arena y la otra mitad cal y de allí para arriba, dos partes de arena y una de cal,

4.- Lo cuarto es condición que cuando se haga la mezcla de cal y arena, se ha de dar aviso a uno de los señores del Ayuntamiento para que esté presente a ello

5.- Lo quinto es condición que se han de rematar las dos manguardias de la parte de arriba con pasaderas de una vara de largas y un pie de grueso, estos se levantarán hasta nivelar con la bocalla de la clave.

6.- Lo sexto es condición que la manguardia vieja que se halla junta a la huerta de Don Joseph Joaquín Ramírez s e ha de deshacer hasta seis pies de trada(¿) y lo demás se ha de levantar lo correspondiente y las dos manguardias de adelante que darán con su corriente a un lado y a otro haciendo tres gradas en la Fuente para disimulo y rematando con pasaderas lo mismo que lo otro.

7.- Lo séptimo es condición que los macizos de los machones se han de hacer con peña crecida , entrado algunas pasaderas de cancetada

8.- Lo octavo es condición que en los dos machones desde que empieza el Arco hasta levantar cuatro pies de altura, se han de poner cuatro filas de piedra da carretada, para la seguridad de la coz, que hace el Arco.

9.- Lo noveno es condición que se ha de hacer un zampiado de piedra de dos pies de onda y en las dos orillas una vara de ondas, con peña dura.

10.- Lo décimo es condición que se ha de hacer en dicho puente un antepecho de una vara de altura y pie y cuarto de grueso, las juntas machiembradas de diez y nueve pies de triada a cada lado del Puente y esto ha de ser labrado a picón.

11.- Lo undécimo es condición que si fuese necesario abrir los cimientos más ondos, que lo que pide la traza, que son seis pies desde el principio de la cepa para abajo, se le ha de abonar al maestro ejecutor de la obra.

12.- Lo duodécimo es condición que el dicho Antonio de Uribe, ha de poner todo lo necesario de su cuenta para la ejecución de citado Puente nuevo y que los huecos que han de quedar entre las manguardías los ha de igualar de cantos o tierra y empedrar la anchura del puente y desde el camino, hasta enunciada fuente.

13.- Lo décimo tercio es condición que toda la referida obra la ha de dar concluida y perfeccionada para el día diez y seis de Agosto, quince días más o menos a cuyo tiempo se llamarán dos maestros inteligentes que la reconozcan con vista de el Plan, Mapa y condiciones que van puestas, para ver si está o no arreglada a ellos, y la nominación de dichos Maestros y satisfacción de sus dietas, será a carago de cada una de las partes que nombrara el suyo, y en caso de discordia se nombrará un tercero que la dirima.

14.- Lo décimo cuarto es condición, que concluida, reconocida y entregada toda la referida obra por los peritos que se nombrases, se le han de pagar al citado Antonio de Uribe, por los señores que componen el actual Ayuntamiento y de los propios y rentas de esta Villa, los mencionados cuatro mil y seiscientos reales de vellón, sin la menor dilación ni escusa.”

Antonio Uribe no sabía firmar; lo hemos comprobado en varios documentos y muy pocas firmas conservamos de él, al final de su vida.

(Archivo Histórico Provincial de Alava / 1796 Manuel Ramírez Prot 7769)

Procesión de Semana Santa (mitad del siglo XX)

Bañares familiakoek argazki hauek utzi dizkigute.

 

 

Dos preciosas fotos para enriquecer nuestro patrimonio cultural. Se las debemos una vez más a la familia Bañares. Procesiones de Semana Santa, el Ecce Homo y la Dolorosa, portados por los mozos con el hábito y la capucha que continúa en nuestros días. “Los lobos” nos decían que así se llamaban; “los encapuchados” decían otros más recatados. La realidad es que en estos más de sesenta años que nos distan estas fotografías, las imágenes son las mismas y los portadores, sus descendientes.

No sabríamos datar con exactitud la fecha; pero podríamos situarla en mitad del siglo XX (década de los 40 o de los 50). Incluso podría ser un poco anterior por la vestimenta y ropaje de las personas que ahí aparecen.

1874 La última reconstrucción del Puente del Ebro de Elciego

Asko kostatu zait lan hau amaitzea; bainan merezi izan du. Hor geratzen da dokumentazio zehatza eta oso gutxi ezaguna.

  Dos puentes se hicieron sobre el río Ebro, uno en la década de 1860 y otro en siguiente década tras llevarselo la riada el 12 de enero de 1871. Dos puentes pagados a medias entre Diputación y el Ayuntamiento de Elciego que dejaron las arcas locales vaciadas; pero que proporcionaron al pueblo y a la zona un nuevo mercado a los vinos a través del ferrocarril.

Una guerra civil entre llamados carlistas y liberales truncó con la voladura de un arco del puente a cargo del Ejército del Norte, todas las esperanzas e ilusiones de la población de Elciego un 1 de diciembre de 1873.

La reconstrucción del puente, la gran obra civil de la segunda mitad del XIX, fue un nuevo esfuerzo titánico de nuestros antepasados, nuestras autoridades y de una persona siempre querida y a veces olvidada: Ricardo Bellsolá Bayo.

Dejamos aquí una crónica de los acontecimientos y un trabajo minucioso para enriquecer el patrimonio histórico de nuestro pueblo.

http://www.calameo.com/read/00004711944b95589c079

//v.calameo.com/?bkcode=00004711944b95589c079

 

https://www.slideshare.net/elciegohistorico/slideshelf

LA ULTIMA RECONSTRUCCION DEL PUENTE SOBRE EL RIO EBRO EN

ELCIEGO  (1874-1875)

Jesús Fernández Ibáñez

1.- Introducción

Al comienzo de la década de 1860 la construcción de un puente  que comunicara con la reciente construida red ferroviaria,  estuvo muy presente en nuestras autoridades locales. Tener comunicación con esa vía, suponía un gran paso para la comercialización de los vinos. Por eso el interés de que la propia vía Castejón-Bilbao pudiera tener su trazado por el sur de Alava, estuvo presente en las autoridades provinciales .Cuando se conoció definitivamente el trazado y supieron con certeza de que en Cenicero se iba a construir una estación, la idea de construir un puente sobre el río Ebro se convirtió ya en una necesidad. El Ayuntamiento de Elciego se puso en contacto con Diputación y el Arquitecto Provincial Pantaleón Iradier, y se diseñó un puente que salió a remate en enero de 1863 por 762.900 reales.  La construcción fue financiada a partes iguales por el Ayuntamiento de Elciego y la Diputación alavesa, teniendo un coste total de 223.793 reales y 24 céntimos – Tras varios meses de retrasos en pagos y otras dificultades, se inauguró el 8 de julio de 1867. Lee el resto de esta entrada »

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