1880.- POESIAS Y CUENTOS MORALES de Juan María Sáenz de Navarrete

Bigarren liburu honetan, 1880.ean argitaratutako “Poesías y Cuentos Morales”-en Juan María Saenz de NAvarretek egunerokotasuneko gai desberdinak ukitzen ditu, beti ere, ikuspuntu moralista batekin.

Tras la publicación en 1868 de sus “Poesías Morales”, vuelve en 1880 a publicar otro librito de versos titulado “Poesías y Cuentos Morales”. En esta ocasión es la imprenta logroñesa de Federico Sanz quien  saca a la luz este pequeño librito.

En este trabajo vemos a un Sáenz de Navarrete, que sin abandonar los temas religiosos y moralizantes, se introduce en otros más costumbristas y cotidianos, dándoles incluso un formato de cuentos para recitarlos o declamarlos en una tertulia. Encontramos en este librito  un trabajo más elaborado y más rico en detalles literarios y costumbristas de la época.

Comienza con dos poesías, a modo de introducción, una dedicada a “María” y otra a “Jesús Sacramentado”.

¡Oh Madre de mi Dios, Virgen María,

Madre también del pecador que llora

Bajo tu amparo y protección, Señora,

Sale a la luz mi humilde poesía¡

 

En “El Consuelo de la Fe” y “El Porvenir”  deja de utilizar su clásica cuarteta para utilizar versos dodecasílabos. Extiende su pensamiento y su temor hacia el pecado y la muerte a través de un relato extenso, donde añora ese encuentro final con Dios tras el juicio final temeroso.

Retoma la cuarteta en verso menor bajo el título de “La Oración”, donde en ocho apartados traza otros ocho aspectos importantes de la vida del cristiano, como puede ser la meditación:

“La meditación al alma

Es manjar que la sustenta

y en la cual nuestro espíritu

La luz que le guíe encuentra;

Los grandes santos labraron

Sus grandes hechos con ella,

Y sin ella en vano el hombre

Una perfección intenta;

Medita pues cada día

Un rato en la vida eterna

Son las obras que en el mundo

Guían o desvían de ella”

 

Con otras dos poesías sobre “La Prudencia” y “La Verdad” , finaliza este apartado de poesía con temática religiosa.

Bajo el título “ La Rioja Alavesa”, emula un paseo acaballo hasta  la Sierra para desde allí contemplar y ensalzar las virtudes de nuestra zona.  Le acompaña Julián, en su caballo de nombre Obero, al que durante el trayecto le da consejos como éste:

 

Tú, Julián, has de mirar

Lo que en este mundo pasa,

Cada uno oculta en su casa

Lo que conviene callar,

Al llegar a la cima de Herrera contemplan con orgullo su querida tierra, emulando historia y belleza natural “en un Edén convertida”, desde donde se divisa la fuerte villa de Laguardia, los puentes de Lapuebla y Elciego, el tren lindante, la sierra de San Lorenzo al fondo nevada en mayo,…sin olvidar a dos personajes importantes: al buen poeta Samaniego y al diputado Olano.

A su hijo Gerardo el dedica una poesía titulada “El Mar” cuya inmensidad recuerda al lector el lugar donde se han entablado batallas, conquistas y heroicidades.  Continúa con una “Plegaria al Padre” donde juega con las mismas ideas marinas de la poesía anterior y ruega a la Virgen María que le reciba entre sus brazos.

Un nuevo apartado titulado “El Trabajo”  da pie a explayar ideas y consejos sobre éste y otros temas a través de diversos apartados.

Al trabajo; es menester

A todo hombre trabajar,

Pues se le impuso sudar

                                                   El pan que debe comer,

En uno de ellos hace referncia a la Rioja Alavesa, alabando la belleza del país y de su gente tenaz, a la que debe armonizar para el buen futuro el trabajo y el talento.

Trabaja, mortal, trabaja

Para regar ese suelo,

Suplica a la Providencia

Pero pon tu mano al hierro,

 

Continúa haciendo un repaso a los avances de la ciencia y el progreso, pero sin olvidar que todo se consigue con perseverancia y trabajo.

 

Más humilde es mi misión

Pues mi lema es trabajar

Y labrarse un bienestar

Bajo la recta razón.

 

El último apartado va dedicado a su hijo Alvaro, al cumplir sus 25 años, con lo que la ley le concede derechos y le impone leyes.

Un nuevo capítulo titulado “Inés” dedica a narrar las andanzas de Don Lope Cenzano, alférez mayor navarro y su hija Inés, heredera de la casa de los Cenzanos; pero que vive triste por sus amores con don Enrique de Laso, no bien vistos por su padre. Al final éste accede y cambia el ambiente de la casa de los Cenzanos y de la propia Inés. El amado está en el campo de batalla y la amada en el palacio. Así continúan en la distancia hasta la muerte de ambos, cada uno en su lugar, en su distancia.

En el capítulo dedicado a “La Caza”, el autor da muestras de ser un perfecto conocedor de esta afición, encarnado en la figura de Don Juan. Aporta múltiples detalles de la naturaleza y vocabulario muy específico de la cacería, que curiosamente comienza con una oración. Los perros son protagonistas con nombre propio: Perrote, Prieto, Lambegui, Mona, Mameluca, Saladina, Solitaria, Cazalombrices, Tomillo, …en la caza de las liebres. Comida campestre, con comentarios de la caza y de la historia del lugar donde se asentaron….Don Juan, Sánchez y Suárez…relatan los hechos y los sucesos en ese lugar. Un bonito cuento en verso, para recitarlo en momentos de tertulia donde intenta explicar el origen de la actual denominada “Casilla de Cerio”

Ya no existe ermita alguna

Donde llamaban el Cerro

Pero que la hubo contestes

                                                   Lo afirman todos los viejos”….

“Y a lo que antes se decía

Que era la ermita del Cerro

Le designa hoy el país

Con la casilla de Cerio”

 

El capítulo “El Duelo”, con buena estructura y hechura para la declamación, habla de la zona y de su historia, detallándola en el Conde de Valrodrigo y en Don Carlos de Guevara, rivales encarnecidos que acaban en un duelo. Laguardia y Elciego son los dos lugares históricos en donde se relatan estos hechos, terminando la narración de esta manera tan entrañable:

“El San Andrés ya no existe

Sobre sus campos amenos

Célebre por los claretes

De su aromático suelo

Descuella sobre una vega

Con majestad otro pueblo,

Patriarcal en sus costumbres,

En su proceder discreto

Jovial en sus diversiones

En las desgracias sereno,

Incansable en el trabajo

Y apacible por su genio,

Y es el pueblo que describo

La linda villa de Elciego.”

 

 

“Poesías y Cuentos Morales” es un librito de calidad muy superior al anterior, tanto por su elaboración más detallada como por la variedad de ideas y de descripciones. No se centra exclusivamente en el tema religioso, sobre todo de la muerte, el pecado y el juicio final, como lo hizo en su primer trabajo; sino que se introduce en imaginaciones de episodio épicos ocurridos en la zona, en situaciones de recreo como es la danza, en consejos sobre el trabajo, o en canto a la zona riojanoalavesa.

 

Poesías completas en:

https://es.calameo.com/read/000047119a6f1ceb021cb

 

 

 

 

1868 “Poesías Morales” de Juan María Sáenz de Navarrete

Bere emaztearen heriotzaren ondoren, Juan María Saenz de Navarretek bere mina, olerkiaren bidez kanalizatu zuen. Bere lehen liburuan, 1868.ean, “Poesías Morales” tituluarekin argitaratua, heriotza izan zuen gai nagusi.

 

   Juan María Sáenz de Navarrete Murga ( Los Arcos de Navarra 1816- Elciego 1890 ) es el tronco común de todos los Sáenz de Navarrete de nuestra Villa en estos dos últimos siglos.

Era uno de los tres hijos del matrimonio de Juan Bautista Sáenz de Navarrete Izco  (Elciego 1786-1834) y de María del Carmen Murga Zaldúa (Bilbao 1798- Elciego 1855), quienes contrajeron matrimonio en nuestra Villa en 1815.  Fue nieto por vía materna de José María Murga Labarreta, Diputado General de Bizkaia

Tras pasar su infancia en tierras navarras, pronto trasladó su residencia a la casa palacio familiar que en su día construyera Don Gaspar Navarrete Ladrón de Guevara, hermano del arzobispo. Con su matrimonio con María Dolores Ramírez de la Piscina Martínez de Villarreal en 1842 asienta su estancia de casi medio siglo en Elciego, participando activamente en la vida pública, fue Alcalde de nuestra villa en 1846 y 1847; posteriormente llevó una vida sosegada rigiendo su hacienda y centrándose más en sus escritos. Dirigió una de las haciendas más importantes del pueblo, tanto lo heredado por vía de los Sáenz de Navarrete como de los Ramírez de la Piscina Martínez de Villarreal.

Tuvo seis hijos: Leonor, Sofía, Francisco Javier, Gerardo, Alvaro y León, quedando viudo en 1854 tras la muerte de su esposa a la edad de 38 años.Este acontecimiento influyó sobremanera en su vida  personal y social, canalizando parte de sus pensamientos, temores, sentimientos y religión a través de sus poesías y escritos.

“Poesías Morales” es el primer librito que publica a través del Semanario Católico Vasco-Navarro en 1868; periódico fundado dos años antes por el canónigo Vicente Manterola y que defendió la religión católica ante las corrientes laicistas reinantes en la sociedad.

Comienza el librito con una salutación al Sagrado Corazón de Jesús para advertirle al lector que lo que a continuación está escrito es para que piense y medite,

            “pues aunque en rudos cantares,

             son verdades de un cristiano

 

A través de un triduo sobre el pecador arrepentido explaya los temores, miedos y castigos que puede haber tras la muerte en pecado. Angustia que le remueve las entrañas y solicita el amparo del Dios Padre omnipotente a través de tres apartados: meditación, arrepentimiento y buena muerte.

Un Vía Crucis, con sus catorce estaciones, despliega a través de cuartetas, terminando cada una de ellas con una oración y con una letanía que se repite al finalizar cada una de las estaciones:

Dios mío, yo te ofendí,

Me pesa de mi maldad,

Por tu infinita bondad

Misericordia de mi

 

Continúa con unas pequeñas coplillas sobre diversos aspectos de la vida como son la timidez, las flores, el consuelo, la dicha, el consejo, la advertencia, la penitencia, el escrúpulo, la locura y la conformidad. Todas con un pensamiento religioso y moral, como si de un pequeño catecismo se tratara.

En la misma línea divide otro capítulo que titula “Pensamientos varios”. A través de cuartetas sencillas, su herramienta poética,  y con pensamiento básico, moraliza sobre diversos comportamientos religiosos de la vida.

Desarrolla en octavas ( dos cuartetas) un “Septenario” sobre las siete festividades de la Virgen María ( la Concepción, la Natividad, la Presentación, la Anunciación, la Visitación, la Purificación y la Asunción). En la primera cuarteta hace referencia al acontecimiento mariano y en la segunda prima la oración y petición. Los siete trazos tienen un final en forma de oración con la siguiente copla:

“Virgen santa, desde hoy día

Me amparo bajo tu amor,

No deseches, Madre mía.,

A un contrito pecador.”

 

En una poesía a la Virgen de la Plaza, con anotación al margen del 8 de septiembre, explaya sus sentimientos más profundos de poeta postrado a los pies de su patrona.

 

“Oyendo tu hermoso nombre

Nacen los hijos de Elciego,

Mamando lo oyen de niños

Y conforme van creciendo.”

 

El tono de estas cuartetas es más festivo, más propio de un día tan señalado, resaltando continuamente el fervor mariano del pueblo a su Patrona y la protección que ésta ejerce a todos los hijos del pueblo.

Sé pues, Virgen de la Plaza,

Favorable a los de Elciego

Cuando contritos te pidan

En sus inocentes ruegos;

Y vosotros, que tenéis

Tal tesoro en vuestro pueblo,

Festejad siempre a esta imagen

Con fervoroso respeto,

Que la Virgen de la Plaza

Dará, sí, a los de Elciego

Cuanto contritos le pidan

En sus inocentes ruegos.”

 

Continúa el folleto con un “Trisagio” al estilo de oración comunitaria como el Vía Crucis o el Septenario. Después de cada coplilla repite la oración siguiente:

 

“Tú eres el Dios sacrosanto

      Que Arcángeles, Querubines,

      Ángeles y Serafines,

      Dicen Santo, Santo, Santo”

   En la poesía “En la tumba de Dolores” explaya todo el dolor que le causó el arrebato de la vida de su esposa. Desde entonces todo cambió, desde la propia naturaleza hasta la propia vida del poeta; realidad que el autor acata con religiosa resignación.

Continúa con dos poesías a sus dos hijas: Leonor y Sofía, donde les alaba la belleza de la juventud; pero que algún día se marchitará, por lo que hay que tener siempre presente los verdaderos valores de la vida.

Finaliza este cuaderno de coplas con una extensa dedicada a su amigo de infancia en Los Arcos de Navarra: Manuel Marcelino Arcaya, recordando momentos vividos y rincones recorridos juntos en aquellos años.

  Las coplas moralizantes de Sáenz de Navarrete son sencillas en su construcción y con pensamiento profundo en su lectura; notándose una diferenciación entre las temáticas religiosas y las cotidianas de la vida. Las primeras son tremendistas, con un peso dramático de la culpa y el pecado,…solicitando siempre el arrepentimiento y el perdón divino para poder obtener así la vida eterna. Las que no son de temática religiosa, aunque siempre pone pinceladas de ella, son más juguetonas en el pensamiento, en la expresión y aporta detalles costumbristas.

Para los vecinos de la Villa las poesías de Juan María Sáenz de Navarrete son una reliquia interesante de la vida religiosa y social de nuestra gente en la segunda mitad del siglo XIX.

 

http://www.liburuklik.euskadi.eus/handle/10771/26305

https://www.calameo.com/read/00004711993b36411e706