LA APARICION DE LA ENFERMEDAD DEL MILDIU Y LOS COMIENZOS DE LA UTILIZACION DEL SULFATO DE COBRE EN LOS VIÑEDOS DE LA RIOJA ALAVESA (1885-1886)

1886.urtean datatzen da Arabar Errioxako mahastietan kobre sulfatoaren erabileraren hasiera. Aurreko urtean (Mildew edo Mildiu) izeneko gaitz ezezagunak eraginda,  ia uzta guztiaren galera sortu zuen eta honen ondorioz, arabar uztatzaileek, behin eta berriro eskatu zioten laguntza  beraien Aldundiari eskualdeko nekazaritza aberatsean miseria ez eragiteko. Batzorde bat sortu zen, uztetan gertatzen ari zen gaitza aztertzeko eta era berean honi aurre egiteko bide eraginkorra adosteko.

 

(1920 Sulfatado de las viñas.-

Archivo Marqués de Riscal)

1.- Introducción

Las nuevas roturaciones y plantaciones de viñedo, que desde finales del XVIII y principios del XIX se fueron realizando en la zona, originaron un aumento de la producción de vino que ocasionó problemas de su venta en las zonas habituales. Aumentándose esta dificultad por la entrada de otros vinos, como los navarros y aragoneses, más alcohólicos y por consiguientes más resistentes al tiempo y al transporte.

A lo largo del XIX fueron varias las epidemias que sacudieron nuestros viñedos, aparte de las clásicas heladas y pedriscos que tenían su gran repercusión en la producción. Por nombrar alguna de ellas, el “sapo de concha” entre los años 20 al 30,  la desastrosa del oídium (“ceniza”) hacia mitad del siglo, o la de la gardama en 1856. Estas epidemias llegaron a reducir la producción a la mitad o a la tercera parte de lo cosechado en un año normal.

Tampoco hay que olvidar otro látigo que castigó los viñedos, como fueron las guerras. Los datos más conocidos los tenemos de la última confrontación carlista donde las cosechas de 1874 y 1875 están ausentes de los datos de aforos y en numerosas documentos aparecen actos vandálicos en los viñedos. Con las guerras faltaron brazos para trabajar el campo, muchas parcelas estuvieron medio abandonadas e incluso algunas arrasados por venganzas personales o necesidad de utilizar cepas para calentarse en el invierno o para resguardarse, que de todo hubo.

Sobre la plaga que más datos tenemos es la del Mildew, o mildiu, aparecida en nuestra zona en el año de 1885. Una enfermedad desconocida hasta entonces y que se manifiesta ese año en la viticultura de la Rioja Alavesa, quedándose desde entonces como una enfermedad endémica. Ella trajo consigo la utilización del sulfato de  cobre para su curación quedándose como una práctica anual en las labores vitícolas.

Un antecedente interesante a tener en cuenta es la helada generalizada del 25 de Abril de 1883 en toda la jurisdicción de Elciego y parte de la comarca, que afectó muy negativamente a todos los viñedos. Una vez más se cumplió el refrán de “Marcos marquete, vendimiador sin corquete”. Las heladas de alta intensidad en los viñedos originan una gran pérdida de la cosecha de ese año, pero también la debilitación y desorganización de la planta para brotar en el siguiente. A este acontecimiento hay que añadir que el año de 1884 fue de una pertinaz sequía hasta el punto de que tuvieron que hacerse rogativas completas para implorar al cielo el agua que se le negaba en la tierra.

1883 y 1884 fueron dos cosechas muy escasas de producción en Elciego, debido a la conjunción de estos dos fenómenos, hielo y escasez de agua. Muy distinto comenzó 1885 con abundante humedad de invierno, plantas descansadas de producción y con ganas de ofrecer un fruto generoso, como así estaba demostrado en los meses de mayo y junio, donde la población manifestaba su ilusión porque se avecinaba una recuperación de los viñedos y una buena cosecha.

 

2.-Presencia de una nueva enfermedad.-

La primavera y el verano de 1885 fue generoso en lluvias, con lo que levantó ánimos y esperanzas entre los cosecheros; pero también temido por las abundantes tormentas que hubo en la época estival, cargadas de electricidad y pedrisco en toda la zona de la Rioja Alavesa. Concretamente el 23 y 24 de Julio hubo tormentas inolvidables entre los habitantes de la zona. Esta combinación de humedad y calor hizo que una nueva enfermedad originada por la “peronóspora” hiciera su aparición en algunos viñedos de la comarca. Una plaga escuchada desde tierras francesas y también en la zona catalana del Valle del Ebro; pero totalmente desconocida entre nuestros cosecheros.

   El 11 de agosto de 1885, el Alcalde de Elciego Fructuoso Urive, escribe al Diputado General de Alava pidiendole ayuda ante una enfermedad que se “ha notado en el viñedo de esta jurisdicción“, desapareciendo la hoja por completo y “que la uva también principia a padecer y suponiéndose que llegue a perderse la cosecha en su totalidad”. Le propone que se cree una Comisión Científica “que pueda determinar sus causas y ponga remedio para evitar en lo sucesivo su propagación

  La Diputación alavesa era conocedora también  de una enfermedad nueva aparecida el año anterior en el viñedo de la zona catalana y que estaba estudiándose; por lo que las alarmas se encendieron en los responsables provinciales. Así en la Comisión del 14 de agosto de 1885 se acuerda mandar a los Diputados provinciales Plácido Almarza y Román Angel de Viana que se personen en Elciego y en cualquier otro punto donde se hayan observado análogos efectos en las plantas. Les envía un folleto publicado por la Diputación de Barcelona que trata de la “Peronóspora” de la vid, para que tomen nota e inspeccionen los viñedos afectados “por si acaso fuera dicha enfermedad la que se ha presentado en la citada villa”. Dicho folleto había sido publicado en mayo de este mismo año. El escrito de la Comisión Provincial lo firma el secretario Eliodoro Ramírez Olano, quien anteriormente había sido alcalde de su pueblo natal, Elciego, y conocía perfectamente la situación de los cosecheros de su pueblo, ya que su familia era una de las propietarias más importantes de la villa.

Con prontitud y responsabilidad hicieron su trabajo de inspección de los viñedos los dos diputados provinciales, quienes se personaron en Elciego el 17 de agosto con el folleto de la Diputación de Barcelona en la mano y, acompañados de autoridades locales y cosecheros preocupados por la aparición de estos síntomas, fueron a analizar algunos viñedos. Curiosa imagen la de unos agricultores en un viñedo, observando la parte leñosa de los sarmientos, las hojas con sus manchas y las uvas lacias fruto de la enfermedad, con el folleto en la mano, leyéndolo en voz alta y viendo si las peculiaridades de la enfermedad descrita en esos papeles era la misma que la que tenían ante sus ojos.

  La discusión entre los asistentes era clara: “si el daño es debido a la acción atmosférica bien por alguna escarcha bien por las continuas humedades y tormentas o si es causada por la nueva plaga conocida con el nombre de peronóspora”. No llegan a acuerdos en las causas del mal, pero sí lo consiguen cuando proponen que “este asunto de carácter tan general y de tal importancia en la Provincia  lo haga reconocer y estudiar por personas peritas y científicas así como los medios de combatir si fuere la plaga indicada esta calamidad que pudiera reducir a la miseria una gran parte del territorio alavés y además ser en su caso de obtener del Gobierno los socorros necesarios ante la desgracia inminente

Para el 18 de agosto, los dos diputados tienen redactado su informe y lo ponen en manos del Diputado General. Comienzan argumentando los tres años de pertinaz sequía y el hielo general que han sufrido causando “cosechas miserables que han empobrecido considerablemente toda la Rioja Alavesa”. El invierno y la primavera trajeron abundantes humedades que hizo brotar nuevos sarmientos vigorosos y generosos en fruto, hasta que a finales de julio ”una serie de frecuentes tormentas y aguaceros terribles con muchísima electricidad en toda la Rioja Alavesa y con fuertes pedriscos en algunas zonas como gran parte de las jurisdicciones de Laguardia y Elciego” . A esas tormentas siguieron mañanas de rocío y escarchas que favorecieron el desarrollo de la nueva enfermedad. La aparición de los primeros síntomas en las hojas de alguna zona de Laguardia ”hizo correr la voz de que en algunas viñas había debido caer rayos secando la hoja y algunas cepas.” A los dos días de la última tormenta comenzó a observarse que en el término de Carralogroño comenzaban a secarse la hoja de las viñas y que este mal se iba extendiendo por la jurisdicción de Laguardia. El mismo síntoma se observó en términos de Elciego, no teniendo conocimiento de ello en Labastida ni en la parte este de la Rioja Alavesa. Los pueblos más afectados fueron Laguardia, Elciego y Lapuebla.

recomiendan que se siga practicando la utilización de la cal al pie de la cepa, ya que es fácil y poco costoso para los viticultores.

No olvidan en su informe el apuntar que “de las viñas peronosporadas” se obtiene vino de mala calidad teniendo que realizar algunas correcciones en su elaboración como la de vendimiar antes de la completa madurez de la uva, añadir azúcar de caña cristalizable al mosto, encabezarlos con alcohol o calentarlos hasta 61º C.

Terminan su escrito apuntando que aparte de la peronóspora, también han encontrado en las vides analizadas la presencia del “Antracnosis”, sin darle tanta importancia como a la anterior.

La Diputación tomó con sumo interés la aportación de esta Comisión Científica y era consciente de la necesidad de divulgar estas ideas, para lo cual recurrió a su imprenta provincial para divulgar entre los cosecheros las últimas ideas y consejos de este grupo de trabajo compuesto por los diputados provinciales D. Atilano Laguardia, Don Laureano Irazábal, los especialistas D. Fabián Manso de Zúñiga y Don Ruperto Giménez de Oca, actuando de secretario, coordinador y dinamizador de esta actividad Don Eliodoro Ramírez Olano, persona bien conocedora de la realidad de Elciego.

Sobre la distribución del folleto impreso, la Diputación tuvo sumo interés en hacerlo llegar a los Ayuntamientos de la zona afectada: A Laguardia le hicieron llegar 30 ejemplares, 25 a Elciego, 15 a Lapuebla, Oyón, Lanciego, Moreda y Samaniego. También enviaron ejemplares a los municipios de la zona norte alavesa que cultivan vid en sus jurisdicciones. No se olvidaron tampoco de personas relevantes en los avances vitivinícolas como Canuto Balanzategui, al que le enviaron 4 ejemplares, a Juan Pineau, otros 4 o al Marqués de Riscal, director y propietario del periódico madrileño “El Día” al que le enviaron 20 ejemplares. Tampoco se olvidaron de Don Pedro Ortiz de Zárate, aquel Diputado General que en 1862 trajo a Jean Pineau para instruir a los cosecheros alaveses en la fabricación de los vinos al estilo Medoc. Político, siempre cercano al mundo vinícola, al que le enviaron 6 ejemplares.

Don Camilo Hurtado de Amézaga, Marqués de Riscal de Alegre, había heredado de su padre Guillermo la bodega para la elaboración moderna de vinos en Elciego, así como una hacienda vitícola importante. Su interés por mejorar y ampliar esta administración de Torrea se manifestó entre otras cosas por la construcción de otra bodega en 1883. Desde su residencia habitual en Madrid siguió de cerca la evolución de esta nueva enfermedad tanto en otras zonas, como en su hacienda riojana. A través de su periódico “El Día” comenzó una serie de publicaciones puntuales y divulgativas de las últimas investigaciones y prácticas realizadas en Europa sobre las enfermedades de los viñedos.

Así en la edición del 1 de octubre expuso una publicación sobre “otras enfermedades, otros accidentes, amenazan también la producción vitícola”. Habla de las plagas que han traído a Europa las vides americanas, ignorándose “los desastres que venían envueltos en la introducción de esos funestos sarmientos”. Aporta el conocimiento de otra enfermedad, que junto con el mildew, constituye el mayor problema en Estados Unidos, pero que aún no ha llegado a Europa: el “Black Rot” o “podredumbre negra”.

    En otro apartado del mismo periódico aporta la experiencia realizada en Italia para combatir el mildew a base de lechada de cal y azufre con buenos resultados. Los mismos que se reflejan en la “Feuille Vinicicole de la Gironde”, con las distintas proporciones de cada componente y la manera de realizar las aspersiones en las cepas. Don Camilo es consciente de su  papel de divulgador de las últimas y mejores prácticas a través de su periódico, aprovechando su buena relación con distintos países europeos. El Marqués es persona impulsiva y dinámica, científica en sus planteamientos y ágil en las soluciones; por eso termina la aportación diciendo que “no es aventurado afirmar hoy que poseemos un medio práctico de impedir al mildew destruir nuestras cosechas”. Con su visión política y de políticas macro, en la que ve claro que los gobiernos deben tener un protagonismo activo e inversor en la erradicación de la enfermedad porque la producción vinícola les proporcionará mayores ingresos, termina con esta pregunta en su propio periódico. “No hará nada nuestro Gobierno, no harán nada las Diputaciones provinciales y Ayuntamientos, no harán nada nuestras Juntas de Agricultura en presencia de una calamidad que en muchas regiones ha destruido la mitad de la cosecha de vino de 1885 y que amenaza otro tanto en la campaña venidera?”

4.- Vendimia de 1885 y peticiones de los Ayuntamientos

Octubre es el mes de la recogida de los frutos y normalmente es la época de actividad frenética para traer las uvas en las comportas a los lagos y a los cubos. No hay tiempo que perder porque el fruto reclama su corte y la climatología nadie la controla. Este mes de octubre de 1885 fue triste en la zona. Muy poco fruto, viñedos y uvas enfermas y con un panorama muy preocupante en todos los ámbitos. Así se expresaba el Alcalde de Elciego en un pleno ante la petición de la Diputación de 3.568 pesetas procedente del trimestre vencido “por las circunstancias porque atraviesa este pueblo teniendo perdida la cosecha de la vid única riqueza de esta localidad, no les es posible pagar por hallarse además los propietarios sin ventas.”

   Se inició la recogida del fruto en Elciego el 20 de octubre. Uno de los comienzos más tardíos de todo el siglo XIX, según los datos que disponemos. La más tardía fue la de 1816 que comenzó al día siguiente, 21 de octubre. Es preciso recordar que la fecha más repetida para el inicio de la vendimia en Elciego en este siglo XIX es la del 8 de octubre.

La angustia de la población provenía de tener la cosecha prácticamente perdida y de la  preocupación de qué ocurrirá el año que viene con los viñedos enfermos; aunque no todo el mundo era consciente de esa realidad.

Don Camilo Hurtado de Amézaga, Marqués de Riscal de Alegre, desde su periódico madrileño de “El Día” continuó divulgando una serie de artículos sobre la importancia de acometer esta  enfermedad y de los últimos tratamientos empleados. Todo basado en las últimas aportaciones de los más prestigiosos científicos que estaban tratando las enfermedades de los viñedos en Europa.

Así en la edición del 22 de octubre publica el informe presentado al Ministro de Agricultura por Mr. Prillieux. El 24 del mismo mes el procedimiento utilizado por  Millarde para el tratamiento de la enfermedad.  Ya en plena elaboración de las pocas uvas que se recogieron, y siendo conscientes que saldrían vinos problemáticos,  en la edición del 7 de noviembre publica un artículo sobre la conveniencia del azúcar en el mosto para equilibrar desajustes que originarían vinos con poco poder alcohólico.

Tras las vendimias, y siendo conscientes de que el problema era muy superior a lo que en un principio imaginaron, los Ayuntamientos van escribiendo a la Diputación sus impresiones y su cruda realidad contestando al cuestionario que se les mandó con los folletos.

Antero de Santa María, Alcalde de Laguardia, envía un escrito a Diputación con fecha 3 de noviembre comentando que el inicio de las anomalías coincide con las tormentas y mañanas frías de Julio. Hasta se le atribuye el origen  de los males a la caída de chispas eléctricas. La enfermedad fue avanzando por los distintos términos a la par que continuaron las tormentas originando la pérdida de hoja y de fruto, notándose el daño más acusado en los sitos húmedos. “La recolección ha sido de cuatro centavos de lo que prometía”; una expresión popular pintoresca para reflejar que ha estado casi toda perdida. La cuantifica en “un dos por ciento de la que por término medio se obtuvo en esta jurisdicción “concluyendo que “el poco vino cosechado se duda pueda ser consumido por su mala calidad, siendo la plaga tan intensa que no se concibe otra de mayor consideración en este término municipal”

Con la misma fecha y en los mismos términos escribe a Diputación Isaac de Santiago, Alcalde de Baños de Ebro. Las viñas prometían en la época primaveral de arrojo y también en principios del verano; pero “se ha recolectado una quinta parte de lo que prometían al arrojar los brotes” . Han comprobado que en los lugares más húmedos la enfermedad ha atacado más. “Se ha cogido la cuarta parte menos que el año más corto en cosecha, siendo de tan mala calidad que se hace invendible, pues por más que los labradores lo trabajan en los tinos, no se les puede hacer entrar en calor

  El de Labastida, escribe en los mismos términos en carta fechada el 4 de noviembre. Comenta que desde la tormenta del 24 de Julio, que estuvo “acompañada de truenos, relámpagos y piedra con bastante frío”, aparecieron los síntomas de la caída de las hojas y alteraciones en el fruto que se estaba secando. Todo esto ha originado “una cosecha lamentable  y la probable obtención del vino con relación a los años anteriores será de una cuarta parte y esta se duda si podrá conservarse por su mala calidad”

En los mismos términos y el mismo día escribía el Alcalde de Moreda, Celedonio Padilla. Todo originado de una manera sorprendente a raíz de las continuas tormentas y el excesivo calor de los días siguientes.  Calcula que la cosecha se ha reducido a una octava parte, sobre 5.000 cántaras de vino y “que el vino que se recolecte, será de una clase malísima”. Apunta el alcalde, como curiosidad, que “las cepas que se hallaban resguardadas por olivos u otro árbol cualquiera, no han surtido los efectos de la enfermedad, conservando verdes las hojas y alcanzando el fruto completa madurez.”

Canuto Ayala, Alcalde de Samaniego, el día 5 de noviembre, escribe al Diputado en los mismos términos, matizando que en los mejores viñedos la enfermedad ha sido más cruel, “sobre todo en las hondonadas y majuelos jóvenes. En la fecha del escrito están haciendo la vendimia, calculándose que “será la décima, octava, o novena parte”.

Diputación sigue preocupada y trabajando en las medidas que se pueden tomar para la siguiente cosecha; reforzando y actualizando la Comisión especial a la que incorpora a los Diputados provinciales Alejandro Sangrador y Román Angel de Viana en acuerdo tomado el 9 de noviembre. Al día siguiente se propone gratificar con 250 pesetas a cada uno de los dos científicos que trabajaron en la Comisión para la enfermedad del viñedo: Giménez de Oca y Manso de Zúñiga.

El Marqués de Riscal sigue con su divulgación de tratamientos y nuevos conocimientos a través de “El Día”. Así en la edición del 23 de noviembre divulga del procedimiento Muntz, el 30 del mismo mes sobre las heladas y las nubes artificiales. El 7 de diciembre saca un informe sobre el sulfato en los vinos. El 16 sobre la utilización de la cal sola en los viñedos. Informaciones de las más recientes  divulgadas en Francia e Italia. Don Camilo, consciente de que las enfermedades nuevas vienen a la par que la introducción en Europa de la planta americana, no se centra sólo en el Mildiu. La antracnosis tiene un comportamiento parecido a la anterior, aunque está siendo menos dañina en los viñedos riojanos que en otros países. Así saca artículos sobre esta enfermedad en las ediciones del día 22, 30 y 31 de diciembre.

El análisis estaba hecho y la solución más acertada,  tal y como se hacía en tierras francesas, era la de  prevenir los viñedos con sulfato de cobre. Una práctica desconocida hasta ahora en la Rioja Alavea, un producto desconocido para los cosecheros; pero que la realidad la imponía cómo única medicina que prevendría a los viñedos de esa trágica enfermedad.

 

 5.- 1886.El Mildew y el sulfato de cobre

Plácido Almarza, siguiendo siempre de cerca todo el tema de la enfermedad de los viñedos, escribió desde Laguardia el 20 de febrero de 1886 un informe detallado y muy contrastado “con algunos amigos ilustrados y peritos agricultores, procurando en cuanto me sea factible para aliviar la situación crítica de la Rioja en tan difícil empresa.” La comisión provincial ha cambiado de nombre y ahora se le denomina “Comisión de Peronóspora”. Un fiel reflejo de que la enfermedad de los viñedos tiene nombre concreto y eso ayudará a encontrar una solución. Aparte de repetir argumentaciones ya citadas, su escrito está lleno de consejos prácticos tan básicos  para el cuidado de las viñas como la de “tenerlas limpias de malas yerbas, que esquilman los terrenos de las principales sustancias para la planta, sofocándola y empobreciéndola de un modo tal, que no tendría necesidad de más enfermedad que las yerbas para reducirla a un estado de raquitismo y hasta hacerlas secarse y desaparecer, habiendo sido este en mi concepto un poderoso elemento que haya contribuido en mucho el no haber llegado los vástagos a su regular perfección y madurez”. La práctica de la desinfección con cal de las cepas también puede ser válida para esta ocasión; “una disolución de cal viva y azufre algo más condensada que la que se emplea en las habitaciones restregando antes aquellas, haciendo que caiga la capa o corteza exterior dejando de este modo al descubierto las criptógamas u hongos que pudieran haberse quedado en ella cobijados”.

La adquisición del sulfato de cobre a un precio razonable, es el problema más importante a resolver. Almarza toma una idea, muchas veces expuesta por el Marqués de Riscal, que es la de la involucración de los gobiernos en la adquisición de esta materia prima en grandes cantidades y negociar con aduanas y ferrocarriles su transporte, para que pudiera tener un precio menos encarecido. Es consciente que hay que hacer una aplicación general en todos los viñedos, de lo contrario sería infructuoso el plan, porque habría unos viñedos que seguirían estando enfermos y contagiarían a las de alrededor.

Varios alcaldes, al contestar el formulario que se les envió desde Diputación, comentaron el distinto comportamiento de las vides a la enfermedad. Así el Tempranillo fue el más vulnerable, teniendo por el contrario el Graciano “la clase que más resiste a la enfermedad reinante”. Se echa en falta el Mazuelo que había en los viñedos, muy dañado por la enfermedad del Oidium en las décadas anteriores. Esta variedad “ producía un vino de mucho alcohol resistente y duro para los transportes, de color fuerte y permanente que es de lo que hoy se carece”. Resalta el diputado Almarza las virtudes del Graciano ”que por experiencia se ve que es la clase que más resiste a la enfermedad reinante y ser con la que indudablemente ganaría muchísimo la parte colorante sin que desmereciera en nada la alcohólica mezclando algo de blanco que entre las diversas clases debe recogerse la viura que se adapta muy bien a nuestros terrenos siendo planta muy sana y productiva con bastante alcohol”. Costumbre ésta muy extendida entre los cosecheros de la Rioja Alavesa que al elaborar el vino de manera tradicional (maceración carbónica) siempre han procurado añadir en torno al 20% de uva blanca, para resaltar el afrutado característico de nuestros vinos tradicionales. Práctica ésta que estuvo presente en las nuevas plantaciones, colocando esta proporción de plantas de uva blanca sobre todo en las “cabezadas” de los viñedos.

Otro detalle importante en que apunta el diputado en su escrito es el de los cambios que ha originado el transporte por ferrocarril. “Hace cuarenta años nuestros vinos eran los únicos puede decirse que abastecían a las provincias Vascongadas”; pero el acortamiento de las distancias por las vías de hierro también han originado alteraciones reseñables no tan positivas. Antes los arrieros de Vitoria, transportando el vino a lomo, empleaban un día para acercarse a la Rioja y otro para tener el vino en sus casas. Posteriormente se empezó a transportarlo en carro, “haciéndose la carretera de Herrera para esta clase de vehículos casi inaccesible a pesar de  las muchas reformas que en ella se hicieron por lo que fue preciso abrir la de las Conchas, con gran sacrificio pecuniario del país con lo que se alargó la distancia con un trayecto de tres leguas más que las que teníamos por Peñacerrada entorpeciendo más de este modo las relaciones oficiales y comerciales que tanto se desea mantener con la Ciudad de Vitoria”. Para ello propone una idea de difícil ejecución pero bien pensada en la imaginación: “una perforación en la sierra que nos separa atravesando el hermoso y productivo valle que hay de Peñacerrada a Quintana poniéndonos de este modo para el día en que se ponga en explotación el ferrocarril de vía estrecha de Bilbao, Durango, Vitoria, Estella a una pequeña jornada de Vitoria donde podamos llevar nuestros productos con preferencia aunque exista más distancia que a Cenicero, porque en aquel no habrá trasbordos como en éste con lo que sufren ciertas mercancías notables desperfectos y ser más directo al puerto de salida de nuestros productos vinícolas”. De esta manera encauzaría también la mirada de muchos pueblos hacia la Capital que en este momento la tienen más a Logroño, por ser más práctico y más corta la distancia.

Había movimiento en torno a cómo conseguir los productos, tanto por las autoridades como los propios industriales que veían un nuevo mercado en la venta de los productos químicos. Uno de los primeros que ofreció sus servicios a Diputación fue la empresa de “Productos Químicos al por Mayor Hijos de Ripalda, de San Sebastián”. Ofrecía “sulfato de cobre de procedencia inglesa y superior calidad al precio de 58’50 pesetas los cien kilos, puesto en esa Estación de Ferrocarril y por partidas de 5.000 kilos en adelante.” Así constaba en un escrito fechado el 3 de febrero de 1886.

Diputación trabaja con ahínco en canalizar una solución para combatir la enfermedad y ve claro que pasa por preparar una traída organizada de sulfato de cobre para facilitarlo a los cosecheros. Las fechas para extenderlo por los viñedos son los meses de junio y julio, según la climatología, por lo que hay que poner plazos para poder llegar a tiempo. Decide enviar a los Ayuntamientos una circular, fechada el 15 de febrero,  para que soliciten una cantidad concreta de sulfato de cobre para hacer un pedido en gran cantidad y abaratar así los costes. Requiere “que los Ayuntamientos  salgan responsables para con la Diputación del pedido que hagan los particulares y éstos a su vez a las respectivos Municipios.”. Para ello la Comisión da unas indicaciones a tener en cuenta: se necesitan 16 kilógramos por Hectárea de viñedo, ocho para cada una de las dos manos que se debe aplicar a las cepas. Es decir un kilo por obrada, aplicando medio kilo en cada mano. Establece un plazo de quince días para solicitar los pedidos, no pudiéndose demorar por más días. Es necesario tener en cuenta lo avanzado de la estación y las gestiones que son necesarias hacer con la empresa suministradora, aduanas y ferrocarriles. A la circular adjuntan también unos folletos publicados por el periódico “El Día” con los artículos que han ido apareciendo sobre esta enfermedad, para distribuirlos entre los cosecheros. Una aportación que manifiesta el esfuerzo e interés que tenía Don Camilo Hurtado de Amézaga en afrontar la situación dramática de las nuevas enfermedades de los viñedos riojanos.

Las compañías, conocedoras de la situación y de las intenciones de Diputación, ofrecen sus servicios con las mejores garantías. En esta ocasión es la Compañía Barandiarán y Arraiga de Bilbao quien el 22 de febrero ofrece sus servicios a la Diputación  “dándoles la seguridad de que haremos los mayores esfuerzos y reduciremos nuestra utilidad para complacerles

 6.-El Marqués de Riscal

Don Camilo Hurtado de Amézaga, aparte de los folletos divulgativos, quiere aportar también pensamiento para hacer entender la magnitud del problema y aportar soluciones globales. Comienza así una comunicación personal con el Diputado General José María Zabala. El 8 de marzo, le escribe aportándole un cálculo de 9.000 toneladas de sulfato de cobre para toda la cuenca del Ebro. Los impuestos de Aduanas serían de 100 pesetas tonelada y el transporte por ferrocarril en torno a 30 pesetas tonelada. Considera que las Diputaciones deben pedir al gobierno “la exención de derechos de Aduanas y a las Compañías de ferrocarriles el trasporte gratis del sulfato de cobre destinado al tratamiento contra el mildew”. Puede parecer una pérdida de ingresos importante; pero si la cosecha de 1886 también se pierde “ la miseria será tan grande en toda la región que los perjuicios para él y los ferrocarriles tomarán proporciones incalculables”. Su planteamiento es que si la cosecha se asegura “tanto el Estado como los ferrocarriles se resarcirán con creces.”. Por otra parte, al hacer un pedido general, asegura la verificación de la calidad del producto y evita las falsificaciones de los productos químicos, algo corriente en la época. Calcula que con estas condiciones, aparte de la calidad, se podría tener un sulfato a un precio aproximado de 405 pesetas tonelada, en vez de las 535 que saldría al realizar los pedidos individualmente. Termina su carta remarcando la importancia del problema y que “si fuera tan fuerte como en 1885, causaría horribles desgracias

Pronta fue la respuesta epistolar del Diputado General, agradeciendo sus esfuerzos y aportaciones para conseguir entre todos erradicar esta desgracia en una comarca tan castigada en su riqueza principal,  significándole “las gracias más expresivas por parte de la misma y de los cosecheros alaveses a quienes principalmente han de alcanzar los beneficios de los estudios y desvelos que con celo tan plausible consagra V a un asunto de tan vial importancia para los mismos y para la provincia

Don Camilo, impulsado por el entusiasmo que siempre le caracterizó, escribe nuevamente al Diputado General el 11 de marzo, enviándole 100 ejemplares del folleto recopilatorio editado por su periódico. El cálculo que hace para comprar sulfato para la provincia es de 117 toneladas, ya que son 6.500 hectáreas de viñedo declaradas. El Marqués es consciente de que el Gobierno no puede dispensar del pago de derechos de Aduanas sin una ley, que llevará su tiempo, por lo que podría ser una alternativa que Diputación consignaría el importe de los derechos, devolviéndoselo cuando se votara la ley. Pone al servicio sus contactos en Londres, que garantizarían precio y calidad. Es reveladora la frase del Marqués en la que le escribe diciendo que “lo que no se consigue de pronto, se alcanza con la perseverancia.” Es justo también resaltar que de la edición del folleto que se repartió gratuitamente, se hizo una tirada inicial de 8.000 ejemplares.No quiso cobrar nada Don Camilo por los folletos, así se lo hizo saber al Diputado General en otra carta con fecha del 14 de marzono necesita Vd. preguntar lo qué debe por los folletos remitidos, pues no se cobrarán. Espero que la diputación los admita.” La carta es rápida y breve y le previene de lo que le han comentado desde Elciego.  Se rumorea en el pueblo que van a dar el sulfato a 10 o 15 céntimos el Kilo. No conociendo los planes de Diputación, pero sabiendo que el kilo costará a más de 40 céntimos sin impuestos y que si se le añade los de Aduanas y Ferrocarriles el precio sería en torno a 53 céntimos, sería bueno cuanto antes aclararlo para “desvanecer cuanto antes esa impresión errónea en que están

En escritos posteriores Don Camilo sigue manteniendo una correspondencia intensa con el Diputado General, ofreciéndole folletos divulgativos, una empresa de garantía para el acopio de sulfato y también las últimas novedades al respecto de las enfermedades de los viñedos.

 

 7.- Nuevo folleto divulgativo de Diputación y organización de la traída de sulfato

Otra idea que desarrolló la Diputación para estudiar y hacer un seguimiento más detallado de los tratamientos fue la de tener en varios municipios “seis obradas de viñedo para hacer experiencias como campo de observaciones”. Así se lo hizo sabes a los alcaldes de Zambrana, Labastida, Elciego, Laguardia, Lanciego, Moreda y Amurrio en una carta fechada el 17 de marzo. El cultivo ordinario sería por cuenta de los cosecheros y los ensayos extras que se hagan, por cuenta de Diputación. “Las seis obradas que han de designarse en esa jurisdicción dos lo han de ser próximas al caso de la población, otras dos a una distancia media de la general de las fincas cultivadas y las dos restantes en el punto más lejano y que sea difícil y distante de surtirse de agua”, así se podría llegar más al detalle.

La respuesta de los alcaldes es rápida y de total disposición, detallando dónde están ubicadas las fincas ofrecidas para la experiencia. En el caso de Elciego, el propio Alcalde León Sáenz de Navarrete ofrece dos obradas en La Cerradilla, término próximo a la población, su hermano Alvaro dos obradas en Carrabaños, como término medio de distancia y su otro hermano Gerardo dos obradas en El Acerado “ que es el más lejos y difícil para surtirse de agua”.

En el Boletín de la Provincia del 25 de marzo, se publica el acuerdo de adquirir el sulfato de cobre necesario para combatir la Peronóspora vitícola o el Mildew,” “facilitándoselo previo reintegro de su importe a los propietarios de viñas a precios arreglados y siempre más económico que el interés particular pudiera conseguirlo en partidas pequeñas”. Se pone como fecha límite el 15 de Abril.

A la par que la circular llega a los Ayuntamientos, ésta va acompañada de unos nuevos ejemplares sacados en la Imprenta Provincial y que es el nuevo informe de la “Comisión para combatir el desarrollo de las Enfermedades de la Vid en esta Provincia”. No tiene la incertidumbre de aquel otro folleto que se publicó hace más de medio año. Ahora está claro que es la Peronospora la enfermedad que afecta a los viñedos riojanos y ofrece a los cosecheros la manera práctica y científica de combatirla. Con lenguaje sencillo explican el comportamiento de la parásita y las manifestaciones que tiene en las hojas y sarmientos y que según las prácticas en otros países, el sulfato de cobre mezclado con cal grasa y agua es la fórmula accesible más económica y exitosa.  Se mezclan ocho kilos de sulfato de cobre disueltos en 100 litros de agua con 15 kilos de cal grasa en piedra disueltos en 30 litros de agua. Se vierte la mezcla en un recipiente de boca ancha sujetándole por medio de cuerda y con una pequeña escoba se rocía la superficie de las hojas. Es importante que el operario marche hacia atrás, para no ensuciarse del producto. El tratamiento se debe hacer al notar los primeros síntomas de la afección, dependiendo de las circunstancias atmosféricas. Este remedio es “el hasta hoy reconocido como eficaz por los hombres de ciencia que han tratado el asunto, y el que deben poner en práctica los viticultores de esta provincia” y no deja secuelas reseñables en los vinos.

En el mismo folleto se habla también de la Anthracnoxis, enfermedad muy antigua que se desarrolla con los mismos factores de calor y humedad, aumentando su presencia si existe una gran vegetación herbácea alrededor de las cepas. Para su curación se emplea el ácido sulfúrico disuelto en agua.

La Diputación alavesa es conocedora de los esfuerzos que otras diputaciones están haciendo sobre las enfermedades de los viñedos y remite ejemplares y oficio para intercambiarse información sobre los progresos que se vayan haciendo. Manda escrito a las diputaciones provinciales de Logroño, Navarra, Zaragoza y Tarragona. La respuesta de éstas es rápida y cordial. La de Navarra envía un ejemplar emitido el 30 de diciembre de 1885 bajo el nombre de “El Consejo Provincial de Agricultura, Industria y Comercio a los viticultores de Navarra”, donde definitivamente se dictamina que la enfermedad de los viñedos navarros es el mildiu, proponiendo para su curación medios preventivos y curativos.  Entre los primeros está el descortezar las cepas, limpieza de las lindes de los viñedos, realización puntual de las labores ordinarias, quemar las hojas y sarmientos afectados y no abusar de los riegos ya que exceso de humedad favorece el desarrollo posterior del Mildiu. Como medios curativos indica el preparado de cal viva, flor de azufre y agua, inclinándose más por el que se está empleando en Francia: sulfato de cobre, cal grasa y agua, en la misma proporción que el divulgado por las autoridades alavesas.

El Gobernador Civil de Logroño manda escrito con fecha del 31 de marzo, acompañado de 12 ejemplares recientemente sacados con el título “Instrucciones para reconocer El Mildew su historia efectos y medios de impedir su desarrollo y propagación” en la imprenta de Francisco Martínez Zaporta. Lo redactan Ildefonso Zubia, Pedro Uzquiano, Manuel Roca, Isidro Castroviejo y Francisco Alcarraz. Los hechos son los mismos que ocurrieron en la Rioja Alavesa: la cosecha de 1885 se perdió no por fenómenos atmosféricos, sino por una enfermedad nueva a la que hay que combatir con métodos nuevos. Tras aportar las opiniones y recomendaciones de los científicos europeos que estaban trabajando en esta enfermedad, aportan los rasgos más claros de la presencia de la enfermedad en los viñedos y los métodos a aplicar, tanto preventivos como curativos. El clásico del sulfato de cobre, cal y agua es el más recomendado. La Comisión es consciente de la gravedad de la enfermedad y sus consecuencias, azuzando a los cosecheros a que salgan de su pasividad, rogándoles que “en nombre del bienestar de la provincia, en nombre del bienestar de sus familias, sacudan de una vez la apatía que ordinariamente les domina, y conociendo que el enemigo que nos amenaza es terrible, se unan todos como un solo hombre para combatirle; sí, riojanos, si permanecéis indiferentes ante esta calamidad, nuestra ruina es inevitable, pero si unidos todos seguimos al pie de la letra los prudentes consejos de la ciencia confirmados por la experiencia; entonces, a despecho de la calamidad, lograremos salvar nuestra cosecha, impidiendo la aparición de la plaga o conteniendo su marcha y estragos una vez desarrollada: dos caminos, pues, se os presentan, el de la resistencia al enemigo de vuestra riqueza; por éste, aun salvando solo la mitad de la cosecha ( que no es mucho salvar) alcanzaréis un porvenir alegre y risueño, podréis satisfacer vuestras necesidades con holgura y sentiréis la alegría y la satisfacción del bienestar; el otro es el de la inacción, dejando al Mildew devorar vuestras cosechas mientras vosotros permanecéis impasibles y con los brazos cruzados; por éste llegaréis pronto a la ruina, a la miseria y hasta el hambre, y en muchos pueblos, cuyos terrenos sólo pueden dedicarse al cultivo de la vid, tendrán sus habitantes que buscar su salvación y la de sus familias en la emigración: escoged, pues.” Más contundentes y directos no podrían ser en su explicación.

A finales de marzo los alcaldes van solicitando las cantidades de sulfato de cobre, aunque la respuesta es muy diversa de unos a otros. El 28 de marzo escribe el Alcalde de Baños indicando que “hasta fecha no se ha presentado ningún propietario a pedir el sulfato, por la que nada se puede pedir para este Municipio”. Al día siguiente el Alcalde de Elciego solicita 5.400 kilos de sulfato de cobre “saliendo este ayuntamiento responsable”. En los días siguientes Leza pide 570 kilos y a los tres días aumenta 240 kilos más. Laguardia solicita 600 kilos, Rivabellosa 360 Kilos,…..Otros ayuntamientos como Zambrana no considera necesario porque quien azufró las viñas las perdió y “las viñas encaladas se conservaron buenas dando bueno y abundante fruto” 

Diputación va comprobando que el ritmo de peticiones de los pueblos no va acompasado con la realidad del problema y lo que puede acontecer si no se tratan las viñas, puede ser una auténtica catástrofe. Esto crea una preocupación en la Comisión que decide mandar una circular a los cosecheros azuzándoles a que se deben tratar todos los viñedos de la Provincia para combatir la enfermedad.  Posiblemente los cosecheros más aventajados en formación y en posibilidades son los que se han percatado pronto de la necesidad de comprar ese sulfato de cobre para tratar sus viñedos. Otros toman esta enfermedad como otras muchas que han acontecido a lo largo de los años, a ellos y a sus antecesores, y que no quieren ni pueden hacer más gastos porque las cosechas anteriores han sido ruinosas.

La circular lleva fecha del 2 de abril y en su introducción es clarificadora: “tiene necesidad de dirigir algunas advertencias a los viticultores, para que no se entreguen a esperanzas demasiado lisonjeras, que el tiempo puede cambiar en crueles desengaños.”  El invierno y la primavera se han comportado en cuanto a lluvias y temperatura se refiere, por eso las vides han empezado a moverse con lozanía y vigor que está haciendo olvidar lo que puede venir más tarde. No hay que olvidar lo que ocurrió el año pasado y ” por desgracia se repetirá este año, si no se pone remedio, si no se acude con lo que la ciencia y la práctica aconsejan, si se abandona la vid y no se logra la extirpación del parásito”. Por tanto hay que abandonar las ilusiones y “dar la voz de alarma a los viticultores de la provincia, para que no se dejen guiar de su buen deseo y se entreguen a un optimismo, cuyo resultado pudiera ser funesto

La circular parece que tuvo su resultado, puesto que en los días siguientes los pedidos de los Ayuntamientos iban acelerándose o aumentando la cantidad de sulfato solicitada anteriormente.  Elciego solicita 820 kilos más, teniendo un total de 6.200 kilos, Labastida pide 2.560 kilos, Navaridas 2.322 kilos, Oyón 4.116 kilos, Leza 275 kilos, Moreda 929 kilos, Elvillar 1.050 kilos,….También hay particulares que viven fuera de los pueblos riojanos pero que mantienen viñedos en ellos.

El Marqués de Riscal tenía claro desde el principio cómo debía tratar las viñas y percibió el retraso o la apatía de muchos viticultores, por lo que decidió por su cuenta acopiarse del sulfato de cobre. Según un certificado emitido por el Secretario Ramírez Olano el 6 de abril, tenía Don Camilo Hurtado de Amézaga en la Aduana de Irún 12.344 kilos  con objeto de conducirlos a la Estación de Cenicero.

El pedido global de Diputación realizado a Pepin Fils de Burdeos está en la frontera de Hendaya el 4 de mayo. Son 90 barricas “destinados a la aspersión de las viñas de esa Provincia.” Esta finalidad puede tener beneficio en los portes, siempre y cuando vaya acompañado de un certificado de la Diputación Provincial. De la misma manera que días antes lo había hecho el Marqués de Riscal. Cada barrica contiene aproximadamente 222 kilos de sulfato.

Según van pasando los días, el temor a la aparición del mildew va creciendo entre los cosecheros. Los alcaldes de Lapuebla, Lanciego y Villabuena solicitan sulfato, pero se ha pasado el plazo y ya está encargado. Incluso hay una amenaza por parte de Diputación de apercibir al Alcalde de Villabuena responsabilizándole de lo que pueda ocurrir al no admitirle la excusa por la que no solicitó en su momento el sulfato. Otros ayuntamientos piden  más cantidad de sulfato porque sus cosecheros se lo reclaman. Son momentos de tensión e incertidumbre; como el caso de Laguardia, quien agobiado por algunos síntomas aparecidos en los viñedos, envía a Diputación el 11 de mayo  brotes de vid que según algunos agricultores podría ser consecuencia de la temida epidemia

Don Camilo, a pesar de haber traído por su cuenta el sulfato, quiere seguir aportando todo lo que pueda a la Provincia. En carta del 12 de mayo, le ofrece unos aparatos para echar el producto en las viñas, ya que él ha encargado seis. En el mismo escrito le confirma al Diputado General que un brote de enfermedad que ha aparecido en Peralta de Navarra, no es mildew, sino erinosis, tal y como apuntó en su periódico “El Día”. Esta noticia le parece importante para no crear alarma social con el temido mildew. Manda un telegrama al Diputado general diciendo “asegurarse bien antes de dar noticia: lo de Peralta resulta ser erinosis” y saca un artículo en su periódico  firmado por el Catedrático de Pamplona Sr. Angulo, estableciendo las diferencias entre una y otra enfermedad.

Diputación es consciente que va a necesitar más producto porque se lo van solicitando los Alcaldes y porque según va avanzando la temporada, el temor a que aparezca la enfermedad en los viñedos es más acuciante. Cualquier momento y cualquier amistad es recurrente en estos casos, aunque sea a la salida de una misa, como aparece en este escrito de Ricardo Nárdiz, persona influyente y participante en los ferrocarriles de la zona de Bilbao. Ofrece a Diputación la posibilidad de obtener pronto 100 toneladas de sulfato de cobre Macclesfield, como el que se envió a Logroño. Se lo podría poner a 553 pesetas la tonelada,

Ramirez Olano, secretario eficiente y muy interesado en solucionar el asunto de los viñedos, conocedor de primera mano de los viñedos riojanoalaveses, tiene todo listo el 14 de mayo para la distribución de las barricas que contienen el sulfato de cobre.  Ha hecho los cálculos y cada barrica cuesta a los ayuntamientos 127,60 pesetas, originando cada kilogramo de sulfato a 0’57 pesetas. Así lo comunica a los Ayuntamientos no sin recordarles “que hagan el tratamiento a las viñas lo antes posible pues han sido examinadas hojas de vid de diversos pueblos de la Provincia y en todas ellas se ha observado al microscopio por personas competentes que la Peronospora vitícola, vulgarmente llamada “Mildew” se presenta nuevamente este año.”.

 

 7.- Segunda traía de sulfato de cobre

Como era de esperar, ya en mitad de mayo, son muchos los cosecheros que solicitan a Diputación se les proporciones el añorado sulfato. Así lo recogen los diputados provinciales Atilano de Laguardia y Plácido Almarza en un escrito fechado el 18 de mayo. Recogen sobre todo el sentir de cosecheros más modestos, “que se encuentran faltos de recursos para adquirir sulfato de cobre”. La propuesta de estos diputados es que “se les proporcione el esperado ingrediente a los que necesitan a manera de que paguen su importe en la época de la recolección de frutos o vendimia.”. La petición se trata en la Comisión de Hacienda; pero se ve la imposibilidad de llevarlo a efecto, ya que es imposible conocer “ la falta de recursos y medios de cada uno de los propietarios de viñedo

Junio es ya un mes clave para el tratamiento de los viñedos ante esta enfermedad, por eso el mismo 1 de junio  la Comisión hace público un “ llamamiento a los viticultores de esta Provincia para que se apresuren a combatir el mal que les amenaza practicando el método indicado repetidamente de Mr Millardet.” Distribuido en siete puntos. En el primero trata de los análisis que se han ido haciendo a las hojas y parras que se han realizado y aunque en todas ellas no se ha visto la enfermedad, es suficiente con que en algunas aparezca, para que su propagación se haga con rapidez. En el segundo y tercer  punto recalca que el tratamiento del sulfato de cobre es más preventivo que curativo, por lo que es necesario aplicarlo “ya que no se necesita gran fuerza para comprender que sus gérmenes tan solo necesitan condiciones favorables para desarrollarse y que cuando éstas se presenten lo harán irremisiblemente, verificándose el estrago del año último”. Los gérmenes están ahí en las plantas, porque no se destruyeron y si las condiciones atmosféricas de humedad y calor se juntan, atacarán a las plantas en pocos días. En el cuarto punto hablan de otras enfermedades como la Erinosis, la Anthracnoxis, la Purridia,…menos presentes que el temido mildiu. El quinto y sexto punto recuerdan aplicar el procedimiento Millardet “en el modo y forma prescrita por este sabio Profesor” ya que la aplicación imperfecta en las medidas o por un mal entendimiento de la economía, podría alterar en gran manera los resultados. Tampoco es necesario comprar aparatos que se ofrecen; lo importante es que “las hojas queden manchadas cuando menos como si solo estuviere con una sola mancha de un centímetro de diámetro”. En el séptimo punto invita a huir de ofertas que abaratan el producto pero que no garantizan su pureza y por tanto sus efectos.  Unido a este apartado Diputación vuelve a hacer un esfuerzo para “suministrar a la mayor brevedad posible, el sulfato de cobre que se necesite, siempre que los pedidos se hagan antes del 15 del actual.”

En esta ocasión los Ayuntamientos andan más rápidos y antes del 15 de junio van solicitando a Diputación sus pedidos. En esta ocasión hasta el Alcalde de Amurrio solicita 32 kilos para las plantaciones de su jurisdicción.

El Marqués de Riscal sigue aportando conocimiento y ofreciendo innovaciones a Diputación. Así el 21 de junio, el comisionista de la Casa Real de la frontera Irún-Hendaya, Patricio Gal, escribe al Diputado General a cuenta de una “caja irrigada” ( posiblemente unas mochilas de irrigar las viñas con sulfato) que le enviaba procedente de Nimes pero que no tendría que pagarla ya que “se los cargué en cuenta del Exmo Sr. Marqués de Riscal, pues tenía esa orden de dicho Sr. Marqués”.

 

 

 

8.- Control de la enfermedad del mildiu y el sulfatado en el siglo XX.

El tratamiento con sulfato de cobre y cal  paralizó en gran parte la epidemia del mildiu en la zona, alejándose bastante del desastre que hubo con la cosecha de 1885. Los pueblos que trabajaron bien la aplicación del sulfato de cobre salvaron una cosecha generosa. Es el caso de Elciego donde aforaron ese año 86 cosecheros una cantidad total de 119.527 cántaras. Analizada comparativamente la cantidad de este año con todas las otras a lo largo del siglo XIX, sólo fue superada anteriormente en 1848 con 149.105 cántaras y en 1865 con 123.113 cántaras.  Posteriormente fue superada en 1880 con 141.458 cántaras y en 1893 con 125.152 cántaras. Con esta comparativa queda demostrado que la aplicación por primera vez del sulfato de cobre en 1886 fue un éxito, aunque hay que reconocer que el 45% de esta cantidad perteneció al Marqués de Riscal. Es posible que las cantidades nos lleven a engaño al aforar vinos anteriores, pero haciendo comparativas, quien trató bien las viñas con sulfato, recogió cosecha,

A partir de este año se introduce hasta nuestros días un trabajo más en el cultivo de los viñedos. A las clásicas de podar, cavar o hedrar ( hoy en día sería labrar), espergurar, morgonear y vendimiar, hay que añadir la de sulfatar.

Casi un siglo duraría esta práctica de hacer preparados laboriosos con piedra de sulfato, machacándolas de víspera en una comporta, hasta que en el tercer tercio del siglo XX, las empresas químicas ofrecían éste y otros productos en cantidades pequeñas y listos para su utilización que facilitaron todas las operaciones.

Según nos han informado nuestros mayores, en la primera mitad del siglo XX, la provisión de sulfato de cobre venía en sacos de yute de 100 kilos, en piedras grandes como si de naranjas se trataran. Envases de difícil adquisición para los pequeños cosecheros por la cantidad que había que invertir en su compra. En la época de la Guerra y postguerra La Palaciana en Abalos tenía buenas provisiones por sus influencias en la capital madrileña, que facilitaba la venta al por menor a los pequeños cosecheros de la zona. Fueron apareciendo nuevos comercios que suministraban el sulfato a la población, como Pedro Cantón en Cenicero. El sulfato era un artículo necesario para mantener las viñas, por lo que en la época de la postguerra llegó a ser un artículo de estraperlo.

El sulfato se solía mezclar con cal, generalmente traída de Ezcaray. Era la misma cal que se utilizaba para blanquear las fachadas y las habitaciones. Si el ataque de mildeu era fuerte, se echaba sin mezclarlo con la cal; pero en tratamientos normales, para abaratar el gasto, se mezclaba con la cal, a la que había que “matarla” anteriormente. Se ponía de víspera en una comporta vieja, puesto que ya no podía utilizarse para el transporte de uva, para que se ablandase y con golpeando con un palo se triturase. Las preparaciones se hacían siempre en casa, de víspera. Cuando el sulfato se echaba solo había que tener mucho cuidado porque quemaba la ropa. Era peligroso manipularlo en estado puro; ya que incluso se daba el caso de que si alguna gota caía en la piel de las caballerías, les quemaba el pelo. La mezcla del sulfato con la cal tenía su dificultad. Había que saber hacer la mezcla para que el sulfato tuviera riqueza, ya que con mucha cal, perdía propiedades.

Así como en el año 1886 se aconsejaba dar dos manos, a lo largo del siglo XX se daban normalmente tres manos, si el año no traía problemas. La primera se daba cuando los brotes estaban con 20 ó 30 centímetros. Era una mano muy importante, ya que la creencia generalizada era que ésta desinfectaba más que las siguientes. La segunda mano se daba poco antes de que la uva estuviera en flor. La tercera era en el mes de agosto, cuando la uva estaba hembrando, con la creencia de que mantenía la hoja más fresca y lozana hasta la recogida del fruto.

Uno de los inconvenientes de los primeros sulfatos era que al necesitar disolverlo en agua para su manipulación y distribución, cuando se echaba el preparado a la hoja, se deslizaba con facilidad, acabando el producto en el suelo. Para solventar esta dificultad, se comenzó a comercializar el “caldo cúprico azucarado” que se adhería mejor a la hoja de la vid. Venía en paquetes de 1 kg y era cómodo porque sólo había que mezclarlo con agua al momento. Resultaba caro en comparación con el tradicional de piedra, por lo que éste aún en la década de 1960 se seguía utilizando. “Antes se miraba mucho la perra porque los productos eran caros y la producción escasa”, es una frase muy escuchada a nuestros mayores y fácilmente entendible con nuestra perspectiva.

  Con la construcción de pozos de hormigón en las propias viñas, cambiaron las costumbres. Los pozos de sulfato constaban de un recipiente donde se almacenaba el agua, una plancha en la superficie (generalmente superior a la superficie del pozo) que recogía el agua de la lluvia y una pila donde se hacían las mezclas del sulfato. Uno de los primeros constructores fue Pedro Anguiano, de Cenicero “muy hábil y los hacía rápido”, aunque también tenían “problemas de rezumarse” si no se hacía bien el hormigón. Uno de los primeros pozos de sulfato que se hicieron en Elciego fue en la viña de Camayerro que tenía Benito Ruiz de Vergara “El Largo”. Las pilas podían ser en forma redondeada o en forma cuadrada, extendiéndose esta forma a partir de los años 50 por ser su construcción más sencilla. Constructores de pozos de la segunda mitad del siglo XX en Elciego fueron Juanito Ruiz de Escudero, Félix Santos y Vicente Echeita.

Inicialmente el sulfato se daba aspergeando con un romero o con una pequeña escoba. Posteriormente se generalizaron las mochilas. La bodega del Marqués de Riscal fue la primera que trajo mochilas al pueblo y a la zona, según hemos descrito en capítulos anteriores. Siempre hacían la mezcla en la bodega transportándola a las viñas en carros grandes preparados para transportar el sulfato y tirados con dos ganados.

Las primeras mochilas que utilizaron los cosecheros eran francesas, con sistema de presión a jeringa. Posteriormente se perfeccionaron con las de bomba manual. Eran de hojalatón o de cobre. Un chatarrero de Briones iba por los pueblos vendiendo todo tipo de envases de latón y de hoja de lata; también mochilas. Debía tener un timbre de voz atiplada y su porte daba lugar a chistes y tomaduras de pelo hoy en día inaceptables. Un comerciante establecido en Logroño, hijo de un famoso tonelero, Donato Murúa, en su comercio de Logroño comenzó a vender mochilas en la zona a través de su sobrino Ecequiel.

 

La propaganda de productos para combatir las enfermedades de los viñedos siempre han estado acompañadas de curiosos reclamos como éste, que según se mire tiene distinto impacto:

 

 

 

 

 

 

 

 

En la década de 1980 en adelante se introdujo otra novedad en los viñedos riojanos: la de colocar rosales en los viñedos como testigos de si la enfermedad del milidiu se estaba desarrollando o no. Ya que el rosal es mucho más sensible que la vid y los rosales son auténticos sensores naturales que nos indican que el hongo se está desarrollando y entonces es necesario tratar con sulfato ese viñedo.

 

 

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Agradecimiento:

  • Archivo Provincial de la Diputación Foral de Alava
  • Archivo Municipal de Elciego
  • Testimonios orales de Nemesio Fernández López
  • Archivo Marqués de Riscal
  • Archivo personal
  • Introducción de Jone Agirregomezkorta Leturia

http://www.calameo.com/read/00004711919cf727ddd33

http://www.calameo.com/books/00004711919cf727ddd33

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1 comentario

  1. mayo 12, 2018 a 8:47 am

    […] 1885 participa muy activamente en la Comisión provincial para la lucha contra la nueva enfermedad que apareció en los viñedos alaveses: el Mildew o mildiu, así como en proporcionar sulfato de […]


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